miércoles, julio 09, 2008

GACHAS CON FLUVI



Amiguitos, por si no lo saben, Gachas lleva luchando para que no se despilfarre agua desde que estaba en primero de carrera, hace unos dieciocho añazos. Esta anézdota ya la ha contado en el blog, pero vuelve a hacerlo para entroncarla con una reciente: resulta que el Canal de Isa the Second ya en aquel momento estaba preocupado por el tema sequía; el ABC ya sacaba sus portadas de suelos yermos y agrietados con calaveras de vaca sobre ellos... en fin, que aunque no había Expo de Zaragoza, la angustia ya se cernía sobre nosotros.

Dicho Canal instaba a los madrileños a llamar por teléfono a sus oficinas para denunciar cualquier fuga o despilfarro de agua en la vía pública (no valía por aquel entonces llamarlos porque la vecina Mari Luz dejara corriendo el grifo mucho rato, por ejemplo). Gachas, que hace todo de modo compulsivo si nadie se lo impide (sí, todo, todo), llamaba cada dos por tres desde las cabinas de telefónica (recuerden: el móvil era un objeto infrecuente) en las que se quedaban atascados los duros de Franco y las de veinticinco día sí día también para avisar de cosas tipo: "oiga, Canal, que en la esquina de las calles Guzmán el Bueno y Andrés Mellado (¿son perpendiculares?) hay una boca de riego que no hace más que soltar agua".
Por esta acción, Gachas lo más que recibió fue una serie de cartas agradeciéndole su alto nivel de ciudadanía, nada de una cantimplora de regalo o similar, con la ilusión que le hubiese hecho.

A lo que vamos: Gachas no ejcarmienta y sigue, hoy más que nunca, con su preocupación por la falta de agua y con su compulsión hacia la protesta y la denuncia. Esto le ha llevado a escribir al mismísimo Ayuntamiento de Lanjarón, provincia de Granada, donde además de producir agua embotellada, despilfarran litros y litros de la misma en las fiestas patronales sin que nadie haga nada al respecto (aquí la lógica ibérica seguro que impera: "vale, hay que ahorrar agua, pero esta agua de las fiestas es de nuestro pueblo y hacemos con ella lo que nos da la gana" o similar). Gachas siente que esos SEIS MILLONES de litros de agua tirada así a lo tonto son como las cabras que antaño se arrojaban desde los campanarios.
En cualquier caso, Gachas ha recibido la respuesta de uno de los trabajadores del ayuntamiento (o de la web del ayuntamiento), y aquí abajo la pega y ya se va a dormir dicho esto, porque más no puede hacer (lo que querría de verdad hacer la llevaría directa al talego, básicamente):

Ésa es una preocupación permanente de muchas personas. Pero creo que no es problema, ya que el agua se toma de las acequias que pasan por encima del pueblo y acaba volviendo a las mismas acequias pero por debajo del pueblo (el agua se va por los sumideros de las calles). La única agua que se desperdicia será la equivalente a regar la calle, como se hace periódicamente en muchos sitios. Yo no soy fanático de esa fiesta (hace más de 10 años que no salgo), pero sinceramente creo que no hay tal derroche de agua como muchos dicen. El agua que no se gasta de esa forma acaba en dos sitios: en las mismas acequias o en las botellas de Aguas de Lanjaron (propiedad de Fonvella), así es que personalmente prefiero que vaya a las acequias. No sé si aporto algo a lo que comentas.

(Señor de la web de Lanjarón dixit)

sábado, julio 05, 2008

Gachas fuera de la ley


Tres años, tres, llevaba Gachas de retraso en el cambio reglamentario de la goma de su cocina de gas. Recibía constantes cartas de Gas Natural afeándole su conduzta y cosas así, hasta que en este tonto mes de julio decidió ponerse manos a la obra y llamar a un Monsieur Fontanero o similar: un operario de la tienda de saneamientos cercana al domicilio gachesco. Hoy vino el susodicho con su tradicional actitud fontaneril: ponía pegas a todo, hacía ver que la operación de cambio de goma podría ser tan compleja y larga como un trasplante de hígado, agitaba la mano de arriba a abajo mientras emitia un "fiuii" que indicaba lo complicado del asunto y demás lindezas. Imagínense un cirujano que hiciese lo propio delante del paciente: asustaditos los tendría a todos.

Pero como Gachas se conoce a los fontaneros y a los fumigadores-que-echan-produzto como si los hubiera parido, sabía que tanto aspaviento no implicaba verdaderas complicaciones y que en menos de 20 minutos la goma estaría cambiada. Y eso que el hombre tuvo que soldar para meter la tetina y unir el machón (??????) y todo.

El comienzo de la tarea del buen señor coincidió con el de una melodía tipo OT. Gachas quiso creer que era el móvil del fontanata, pero al prolongarse en exceso la canción tuvo que ir asumiendo lo peor: Mr. Plumber se había traído el transistor para amenizar sus tareas, y por ende Gachas tuvo banda sonora de Kiss FM durante el rato que duró la soldadura. Allí tan a gusto estuvieron los dos por la mañana, Mr. Plumber soldando, quitando tetinas y machones y Gachas, en la habitación contigua, dándole al procesador de textos con musiquita alegre y democrática de fondo.

lunes, junio 30, 2008

De lo pastoso en todas sus variantes

No sé si a ustedes les pasa pero Gachas acaba combinando siempre tecnología + inframundo pastoso lo quiera o no. Es decir: está Gachas escaneando una hoja a la que a mano le añade un comentario y se da cuenta de que dicho comentario está tójcamente manuscrito y hay que pasarlo a limpio. Momento EGB: abre Gachas el cajón donde tiene los productos añejos de papelería y elige la cinta borradora Pritt (sí hombre, la que lleva como un sistema que parece un cinexín para ir tirando de cinta). En teoría dicha cinta blanca funcionaba como un TippEx más sofisticado: se evitaban de este modo los grumos y el documento corregido no parecía pintado con gotelé. A raíz de eso Gachas ha aprendido hoy que ese tipo de producto también es perecedero: aquello está amojamao como él solo y no pinta ni borra ni nada similar.
Gachas ha probado después con el TippEx de toda la vida y, en efecto, se ha producido lo del gotelé que citaba más arriba. Como buenamente ha podido, Gachas se ha abierto camino con la punta de su boli entre la masa blanquecina para escribir las cuatro palabricas que quería y punto.

viernes, junio 20, 2008

Gachas y las aguas divertidas


Amics y amigues: que sí, que ya le vale a Gachas, mes y pico sin postear, pero todo tiene una explicación. En este caso la explicación es que Gachas estuvo, tras su retiro rural gringo, unos díitas en Nuevallorca, como era predecible, y no sé a ustedes, pero a Gachas le parece insufrible la típica crónica de madrileña/o en Nuevallorca, que parece siempre que son los únicos que han hecho las américas y tratan al personal con una sobradez que dan asquete.
Para no caer en eso, Gachas se mordió la lengua y se abstuvo de comentarles aquí lo que vio y dejó de ver, por el bien de todos y de ella misma. Pero Gachas vuelve por enésima vez y esta vez con un tema de interés general: las aguas saborizadas, en concreto las nuevas Font Vella.

Va Gachas, hace la compra tocha por internet (la típica que incluye 16 rollos de papel higiénico en envase con asa) y el supermercao la premia (o la castiga, según se mire), con 3 Font Vellas de litroymedio saborizadas.
Gachas abrió la de té verde con grandes esperanzas, tal que haría Dickens en su tiempo. Una vez más, la decepción fue más que absoluta (atención, gente de ciencia, ¿es posible algo superior al absoluto?). Fatalérrima el agua sabor té verde porque, básicamente, NO SABE a té verde sino a ambientador de manzana. ¿Por qué lo llaman té verde cuando quieren decir ambi pur de manzana? ¿Y por qué la hacen con el tapón verde y todo, que parece más bien una botella de fregasuelos? (así lee siempre Gachas que se escribe el nombre de ese producto, ergo así lo escribe ella). Gachas lleva una semana tratando de acabarse el líquido verde sin sentir, tratando de no sacarle el parecido con un burman flash líquido (nacidos más allá del 80 y antes del 60, ¿conocen ese producto?).

La otra agua (así se dice, no "el otro agua";de veras: hagan caso a Gachas) que probó Gachas era la de melocotón con naranja y, una vez más, el alma gachuna se le cayó a los pies: sabe a aspirina infantil disuelta en agua, ni más ni menos. No hay duda posible: pruébenla ustedes y me dirán si no les recuerda a sus tiempos de dolores de muelas y catarros infantiles.

A Gachas le quedan aún 2 aguas saborizadas sin abrir (eh, que las cuentas le salen: le regalaron 3 pero la de melocotón y naranja la probó en otro lugar, en casa de amiguitos, y no entra en el pack promoción). Las que faltan son Roiboos con no sé qué y limón. Gachas ya visualiza papilarmente la analogía: la de limón será de nuevo un burman flash o una gominola de las que no llevan granos de azúcar por encima, y la de roiboos sabrá a frambuesa o a mora, porque los señores Fontvellos temen mucho cualquier sabor inusual: parecen arriesgados con su té verde y su roiboos pero en realidad es sólo de boquilla y el aroma artificial es el mismo del frigo dedo y del calippo. No somos ná.

Y Gachas se pregunta: ¿cuál es el problema del sabor del agua sin saborizar? ¿De dónde viene ese horror vacui gustativo repentino ante la humilde agua, que toda la vida ha cumplido con gusto su función de saciar la sed y nadie se ha quejado de ella nunca? Se abre aquí un espacio para la reflexión.

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sábado, mayo 03, 2008

DISCOVERY GACHAS

Gachas sigue descubriendo pequeñas cosillas estadounidenses y sorprendiéndose ante ellas. Véase:

- El estampado pixelado de los uniformes de camuflaje del ejército de tierra de los EE.UU.: es, de lejos, el típico estampado así de distintos verdes, pardos, grises y tal, pero te acercas más y lo ves como Enjuto Mojamuto cuando está en GIF, todo pixelado. ¿Será mero diseño, o estrategia sofisticada?

Aquí el artículo detallado de la wikipedia sobre dicho uniforme:


- La insalubre mezcla que desayunó hoy un señor invitado unos días en la gran casa donde vive Gachas en el campo: yogur con cereales y el zumo de naranja de tetrabrick también dentro del bol, mejclao todo, con lo cual el mejunje resultaba aparte de nocivo para la salud (¿no ve usté que el yogur se corta ante la presencia del cítrico?), visualmente repugnante.

- Los injertos de Conguito-Smartie pero rellenos no de cacahuete sino de pipas de cine de verano peladas. Es decir: pipa de girasol+chocolate del peor+capa de laca de colores. Ahora, bonitos son un rato, los condenaos: colores vivísimos y bien conseguidos.

- Lo de la banderita de los buzones campestres (sí, hombre, los típicos buzones pinchados en un palo de madera): Gachas será ignorante pero no sabía que si les subes la banderita roja que poseen, eso le indica al cartero que has dejado dentro una carta para que se la lleve y la reparta.



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Sonó la campana

... y la clase de Gachas en la jesuítica universidad de Fordham se terminó. Todo fue muy bien, he de decirles. Las instalaciones, estupendas. Las pizarras (no blackboards sino whiteboards porque eran Welleda) se borraban bien y no quedaban marcas de retu desvaídas sobre ellas. Vendían en la limpísima cafetería cafés sabor vainilla, que Gachas aprovechó para probar, obviamente.
El amigo Professor de Gachas avisó a ésta de que la clase no era obligatoria, con lo cual había un fuerte riesgo de deserción (¡como en el país natal de Gachas!). Finalmente no fue así: de 25 vinieron como 14, un número muy apropiado para que Gachas no se sintiera ni hablándole a un pasmarote ni agobiada ante el grupo humano juvenil estadounidense (también había en el aula la típica señora mayor que se apunta a estudiar cosas de letras al jubilarse: maja, con acento entre latinoamericano y ultrayanqui).

Todo se desarrolló en un correcto castellano (más correcto el de Gachas que el de los chiquillos, a decir verdad), y, para decepción de algunos de ustedes (de Sallanworld, sobre todo), Gachas confiesa aquí que NO escribió su nombre en la pizarra para presentarse y después lo subrayó. No lo hizo porque no venía a cuento (su amigo y professor la presentaba), pero sí aprovechó para escribir un par de nombres de escritores y también la palabra "Flâneur" (se fueron a dormir esos chiquillos anoche con un término nuevo en la cabeza, esencial para su formación ) , y para dibujar una especie de máquina como esas de los tebeos donde entraba la carne picada por un lado y por el otro salían ristras de chorizos. Pues esa misma imaginaria máquina, muy del Profesor Franz de Copenhague, dibujó Gachas en la pizarra (sin los chorizos) para explicar cosas relacionadas con el input, el output, con cómo se procesa en el cerebrín literario la realidad que entra. Luego Gachas, una vez que acabó la clase, vio su propio dibujo y quedó un poco avergonzada ante lo rústico de aquel.

Tema ingesta del alumnado: nada, apenas unas patatillas de bolsa (pero ya los estertores de la bolsa, no es que la alumna se abriera las Ruffles sabor jamón allí en medio. Sólo rebañó unas cuantas escamillas y ya) y los consabidos cafés en vaso de cartón (eso Gachas lo daba por sentadísimo). Y muchos Macs y Toshibas en el aula, claro (quizá esto lo haya hoy en día hasta en la Universidad de Teruel: es que Gachas hace mucho que dejó las aulas y en sus tiempos lo más sofisticado que se llevaba era el clasificador Saro con gomas).

Salió Gachas contenta de la universidad, sita al lado del Lincoln Center, con sensación de haber cumplido una misión y de haber contribuido al progreso de América.

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miércoles, abril 30, 2008

Professor Ms. Gachas en acción

Amiguitos: grandes nervios ante la inminente clase o lecture que Gachas ha de dar en una Universidad de Nuevallorca el viernes. Cuando un amigo de Gachas, que es profe en la sección de literatura española en dicho centro le propuso a Gachas participar en una clase (en castellano), Gachas dudó: sabía que le iba a estar doliendo el estómago durante los 3 días previos al evento; sabía que iba a tener que tomarse un tranxilium esa mañana, pero a la vez no podía decir no a la experiencia de ver en acción a los alumnos de un college yanqui en clase, con sus grandes vasos de cartón, con sus gorras de beisbol, comiendo patatas fritas de bolsa en medio de la lección y arrugando el envase al terminar...

Por lo visto, como es costumbre del lugar (Gachas hace tiempo dedicó un post a este tema de la ingesta de comida en clase como algo frecuente en el mundo universitario norteamericano), pues Gachas no va a poder decir ni esta boca es mía al respecto. Se limitará a mirar todo lo friendlymente que pueda a las Megan y Rachels de turno cuando estas estén dando buena cuenta de sus patatas chips sabor quesadilla. Lo que Gachas se pregunta es: ¿tiene derecho el docente (Professor Gachas, en este caso) a hacer lo mismo? Parece como que no, porque como tiene que rajar más que ellos, pues tener la boca llena para eso es un lío.
Ahora bien, como parece que el sistema es tan participativo, a lo mejor a Gachas le daría tiempo a meterse un pinchotortilla en su cuerpo ibérico mientras los alumnos veinteañeros ejercen su derecho a la opinión y la participación. Lástima no poder comprobarlo.

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IMAGINAOS QUE ESTA TIZA ES UN DIENTE

Gachas en estos últimos posts está pasando un poco de cronicar sobre América. Enseguida volverá a hacerlo, pero antes, un tema de interés, si no general, al menos gachesco: la insoportable fragilidad de los dientes.
A Gachas le pasa día sí día no que se da golpes con las tazas en los dientes, justo en el momento de ir a beber, o que muerde tenedores con la misma furía con la que mordería un chuletón Villagodio. A ver, no imaginen a la pobre Gachas sonriendo toda mellada, que no es para tanto, pero sí con microrroturas apenas perceptibles en algunas "piezas", como diría un dentista, debido a estos accidentes.

Y es que los dientes, por si no lo sabían, son huesos ahí puestos, a la buena de Dios, sin protección ninguna de músculos o piel, cómo no se van a romper en cualquier momento. Si todos llevásemos los fémures y las tibias al aire, ya verían cómo los tendríamos hechos un asquete, astillados, con parches pegados... fatal.

Como Gachas tiene un talante abierto y propenso al diálogo y al intercambio cultural les quiere preguntar por medio de este post si ustedes padecen también, física y mentalmente, esa fragilidad dental de la que hablo más arriba y que sólo parece solucionable si nos decidimos de una vez por todas a llevar protectores bucales como los de los boxeadores.

Y luego está todo el tema de los sueños con dientes, que parece que indican cosas sexuales (¿qué sueño no las indica?) y que a Gachas le han dado más de un quebradero nocturno de cabeza (ej: un sueño en el que los dientes de arriba se pegaban a los de abajo como si estuviesen hechos de chicle).

sábado, abril 26, 2008

GACHAS Y LA FRANCMASONERÍA

Hagamos un alto en el camino en relación con la experiencia yanqui gachesca: este post será lo que llaman "un espacio para la reflexión", sin relación alguna con los EEUU.

De repente Gachas, ansiosa por formar parte de una élite secreta que gobierne el mundo desde lo oscuro, ha pensado que por qué no hacerse masona, que a ella le gustan las comunidades de personas hacia las que siente alguna afinidad.

Gachas se da cuenta de que el fenómeno masón en España ya no es lo que era: nada de complots, nada de clandestinidad. Hay más webs del Gran Oriente Español en internet que páginas de tetas, amiguitos. Sin ningún pudor se anuncian y animan a las personas a integrar sus logias. Gachas, que es inculta en este tema y que asocia la masonería con Francia (por aquello de "franc"+masonería), con Viena (por La Flauta Mágica) y con la Mitteleuropa, no se imaginaba una logia en Castellón, ni una en Cáceres, ni una en Fuengirola. Pues las hay, vive Dios que sí, y sus miembros se llamarán Vicente, Joaquín Ángel o Asunción (si es que dejan entrar a mujeres, los muy rancios).

Gachas ha entrado en la página de una logia sevillana y, claro, los sevillanos, por masones que sean, no pierden su sevillanez. Parecía un poco la página de una cofradía de Jesús el Pobre o similar. Y había una sección de curiosidades relacionada con los típicos símbolos masones que son, por si a estas alturas aún lo desconocen, el compás y la escuadra así abiertos el uno para la otra. Un señor hermano masón comentaba capiteles y portones blasonados de distintos edificios y les sacaba el jugo francmasón que pudiesen esconder, y que a ojos de los demás mortales carecían de simbología y de recao.

Lo que se pregunta Gachas tras todo esto es: ¿conocerá ella a algún masón sin saberlo? ¿Cómo puede reconocerse a un masón? Gachas tiene un par de amigos escurridizos que no acaban de dar mucha información sobre qué hicieron tal o cuál fin de semana, ¿significa ello que son miembros del Gran Oriente o significa algo de contenido más sessuarl? (Hasta ahora, Gachas siempre ha pensado en lo segundo).

A todo esto, Gachas ha desistido de ser masona: la idea de "ascender" no le interesa mucho, pues implica que hay unos mandamases que te van indicando cómo hacerlo. Además, ponía bien clarito en todas las páginas que para ser masón hay que creer en la existencia de un ser supremo, y Gachas, a día de hoy, no lo ve muy claro.