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domingo, abril 18, 2010

Tumac Amaru

Amiguitos de todo el Estado: entiendo que estaréis al corriente de la globalización del pan con tomate, sal y aceite a lo largo de todo el territorio nacional. La gran pregunta que a Gachas le surge siempre al respecto es: ¿procede de Andalucía y subió hacia la meseta y después a Cataluña, o procede de esta zona mediterránea y se fue desplazando radialmente? Parece más claro que la segunda opción es la más certera, por aquello del nombre del producto: pan tumaca. Cataluña siempre regaña a Madrid (Gachas de repente, es Madrid) cuando nos ve escribirlo , lo tacha y pone en su lugar "pa amb tomàquet". Cataluña goza de todo el afecto que Gachas es capaz de generar, pero la ortografía, hagan el favor de no corregírnosla o la tenemos.

Que sepa Cataluña que ya se conjuga entre los empleados madrileños del Pans & Company (empresa cuyo nombre en realidad hace mención al apellido de su fundador, un tal Senyor Company (o Cumpañ, vaya)) el verbo "tumacar" para referirse a la tediosa tarea de untar tomate majao en los bocadillos que luego llevarán lomo, jamón yor o lo que surja.

Aquí un par de muestras gráficas obtenidas en Madrid, para que no se piense que Gachas delira y vive en un mundo de fantasia e irrealidad:


lunes, febrero 09, 2009

Y dale con el Aneto

Gachas vuelve, tardísimo, ya casi en carnaval y, a riesgo de perder los cuatro lectorcillos que le quedan, insiste con el anetismo.
Yo creo que ya después de este post poco más se podrá decir del insigne caldo blanquecino con grumos (más que grumos, como plaquitas blancas que muestran que el caldopollo es genuino) que tanto gusta a Gachas. Esta vez es un elogio a la inteligencia comercial anetista: están tan pero tan en todo que, ahora que es invierno y que entona mucho un caldito bebido en un bar, han puesto dispensadores de caldo diseñados especialmente para locales. En La Latina vio Gachas éste (el único de todo Madrid, la verdad sea dicha) y no pudo por menos que tirarle unas fotitos.
Les dejo con ellas:

sábado, enero 10, 2009

Impunidad fotográfica

Gachas está, dentro de sus modestas posiblidades, muy fotera últimamente. Con esto de la nieve de Madrid, además, se ha dado cuenta de que había en su ciudad un clima como de fotismo generalizado que permitía, sin pudor o discreción algunos, hacerle retratos a la peña sin que apelaran al derecho de privacidad de imagen o similar, por el buen rollo que genera entre los ciudadanos (sin coche) la caída de copitos de nieve.

Gachas, que es muy cobardona para hacer fotos de gente in fraganti, no ha sentido esos temores estos dos últimos días y hala, venga de tirar fotos laser de esas con su cámara digital que, total, son gratis y no gastan carrete.

Sin ir más lejos, estos mormoncitos lavapieseros adoctrinando a las paisanas del barrio.







O esta mina con su chaquetoncito de visón en Orient Square, mismamente.






O esta simpática familia juguetona en un parque frente a la Almudena:











Pero la nieve se está derritiendo y con ella la valentía fotográfica de Gachas.

miércoles, noviembre 19, 2008

Pacífico Barrio

Gachas tiene tirria a algunos barrios de Madriz pero a uno lo tiene de verdad en el punto de mira: el que está entre Conde Casal-Avenida del Mediterráneo y Pacífico, ese barrio de clase media-media y media-alta cuyos habitantes presumen indefectiblemente de vivir "a dos pasos del Retiro". (Gachas también le tiene mazo de manía al fucking Retiro, que no sirve para nada, ni tiene Cortinglés ni FNAC ni nada dentro. Sólo kiojcos de cerveza y patatas aceitosas y malabaristas perroflautas. Puajj).

Si Gachas frecuenta el barrio a pesar del sarpullido que le da es porque desde hace más de VEINTE AÑOS acude allí al dentista, cerca de una plaza cuya fuente central está adornada por unos pajarracos metálicos que, atención, mueven las alas. Gachas volvió el otro día por molestias dentales: se hizo una ortopantomografía (radiografía de todos los piños gachescos) en una clínica cercana y luego le quedó una horeja libre hasta entrar al dentista. Como era entre las 14.30 y las 15.30 por supuesto que no había un mal local, una librería, un Benetton, cualquier lugar para meterse dentro a mirar un poco cuáles son las tendencias y las cosas. Nada: el barrio es de los de toda-la-vida, de no abrir ni a tiros hasta las 5 la tarde.
Gachas pensó entonces en sentarse en un café a leer su propio libro que llevaba ella consigo, pero finalmente convirtió la hora que le quedaba en un peregrinar por bares tan similares entre sí que parecían ser una franquicia: con no una sino DOS máquinas tragaperras y un pantallón de plasma con las noticias a todo trapo y la presencia ineludible de un hombre de 45 bebiéndose un yintonis a esa hora y echando con desgana monedas en la tragaperras (y dándole muy fuerte, con toda la palma de la mano, al botón de "start").

Cuando sólo le quedaban 10 minutos para entrar al dientes, Gachas se dio un garbeo por una calle trasera llamada Reyes Magos donde había una papelería-reprografía que también vendía camisetas chistosas ("alquilo a mi marido" etc.). Más atrás aún había otra clínica dental pero más sofisticada que la del dentista gachesco: hacían todo tipo de implantes de titanio y reconstrucciones de piñatas y para que la clientela potencial viera bien clarito la técnica que empleaban, habían ampliado a tamaño pantalla de sala pequeña de los Renoir fotos de boquetes gingivales con tornillos dentro, implantes de titanio aún sin el diente puesto etc. y las habían colgado como reclamo en la calle.

Tras esta canela fina, Gachas se dirigió asustada a su propio dentista prometiéndose a sí misma que si no tenía nada esta vez, cambiaba de sacamuelas por la gloria de su padre. Y eso va a hacer, jue, jue. Como está sana de la dentadura no pisará Pacífico nunca jamás, ni aunque todos sus amigos se muden allí en masa a un loft diáfano y hagan brunchs los domingos y rastrillos de ropa seminueva.

domingo, julio 15, 2007

Madriz: Top ten de insultos

Un breve postito para señalar que, sin lugar a dudas, el insulto favorito del lumpenproletariat madrileño es "pachaso". Gachas, que gusta mucho de usarlo, hacía siglos que no lo oía sino de su propia boca. Ha sido volver y empezar a oir "pachaso" por doquier: repartidores de bebidas, taxistas encabronaos, autobuseros... todos ellos emplean esa palabra que puede verse medio vacía o medio llena según el uso que se le dé (aunque en realidad, ¿alguien cree todavía que la acepción de payaso como personaje circense amiguito de los niños es algo positivo?).

lunes, diciembre 18, 2006

Miscelánea romano-madrileña

Gachas tuvo que ir de nuevo a Madrid a unos recaos y se encontró con novedades tan grandiosas como el hecho de que la línea 5 de metro ya llega a Alameda de Osuna y al parque El Capricho. Pensarán ustedes que Gachas es frecuentadora de esa zona y de ahí su alegría pero no, nada más lejos de la realidad gachesca. A Gachas no la saquen del downtown, que se brota la pobre. Paradójicamente, va a una dottoresa a Tres Cantos, pero es porque le parece muy buena y muy rollo equipo humano ("Estupendo, parece que esta vez lo hemos conseguido": palabras de aliento como éstas le dice a Gachas cuando le erradica problemáticas que no van a detallarse aquí).

A lo que vamos: otra novedad metril que encontró Gachas en su fugaz visita a Madrid es la apertura de nuevas paradas en la línea 11 de metro. Una de ellas lleva el bonito nombre de La Peseta, pero puestos a encontrar bonitos nombres para cosas que nacen o se fundan, la propietaria de un nuevo puesto del mercado de la Cebada se lleva el primer premio (y la estación La Peseta el accesit). Resulta que Gachas baja el viernes al mercau a comprar unas frutas y unas latas de atún y unas cosas y ve un puesto insólito de tés a granel e infusiones (y se congratula por ello) llamado -atención-: Té y mi Gordy. Y al lado de este críptico nombre, la foto-dibujo de un perrillo tipo Fox Terrier. Es decir: la buena mujer emprendedora (Gachas la vió despachando) que ha decidido abrir tan arriesgado negocio (Gachas piensa comprar ahí sus tes para echarle un cable), en vez de darle un nombre que haga mención a las Indias o las plantaciones lejanas del Sudeste asiático (tipo "Compañía infusionera de las Indias"; "La ruta del té" etc.), o uno que juegue con la palabra "té" ("Té para ti"; "DeleitarTé" y demás), va la señora y mete ahí a su pobre pet sin venir a cuento, y encima nos desvela el horrendo nombre que le ha puesto al can, y para más Henry (versión anglo de "para más Inri"), nos hace ver la estrechísima relación que ambos tienen. Éste es mi Madriz, sí señor.

Y haciéndo honor al título de este post, aquí va un precioso descubrimiento romano hecho hoy mismo por Gachas (ya en Roma): resulta que hay un arquitecto del XVII que fue quien diseñó el hospital de San Giovanni in Laterano y más cositas romanas que se llama Giacomo Mola. Parece talmente idea de Javier Fesser el nombre pero no, era un hombrecillo real de mil seiscientos y pico. Mírenlo en Google si no me creen.