domingo, abril 18, 2010

Tumac Amaru

Amiguitos de todo el Estado: entiendo que estaréis al corriente de la globalización del pan con tomate, sal y aceite a lo largo de todo el territorio nacional. La gran pregunta que a Gachas le surge siempre al respecto es: ¿procede de Andalucía y subió hacia la meseta y después a Cataluña, o procede de esta zona mediterránea y se fue desplazando radialmente? Parece más claro que la segunda opción es la más certera, por aquello del nombre del producto: pan tumaca. Cataluña siempre regaña a Madrid (Gachas de repente, es Madrid) cuando nos ve escribirlo , lo tacha y pone en su lugar "pa amb tomàquet". Cataluña goza de todo el afecto que Gachas es capaz de generar, pero la ortografía, hagan el favor de no corregírnosla o la tenemos.

Que sepa Cataluña que ya se conjuga entre los empleados madrileños del Pans & Company (empresa cuyo nombre en realidad hace mención al apellido de su fundador, un tal Senyor Company (o Cumpañ, vaya)) el verbo "tumacar" para referirse a la tediosa tarea de untar tomate majao en los bocadillos que luego llevarán lomo, jamón yor o lo que surja.

Aquí un par de muestras gráficas obtenidas en Madrid, para que no se piense que Gachas delira y vive en un mundo de fantasia e irrealidad:


4 comentarios:

Ander dijo...

Conocía por supuestísimo el «pan tumaca», pero no sabía que se comercializase por separado el «tumaca», es decir, un preparado de tomate majado (¡con aceite de oliva!, que conste)... Creo que en las Cataluñas no tendría mucho éxito el «tumaca» este.

Lo de «tumacar» será en el Pans de Madrit, amiga, «sucar» sería una versión más nostrada.

Primavera Ya dijo...

Todos, queridos amantes de la lengua, en sus múltiples usos, sabemos que los idiomas estan vivos, se adaptan y mutan. En la Cataluña mestiza tenemos el catañol, esa mezcla incomparable de catalán y español. Lo que me hincha de orgullo es que el español estandar adopte palabros catalanes y los tunee. Hay precedentes, mi favorito del francés es "cruasan".
Lo que realmente me turba es el cartel de "Pollos para la calle". ¿Hay que comerlos obligatoriamente en la calle? ¿No te los puedes subir a casa? Espero que estén muertos y asados, ¿o te los venden vivos para peleas callejeras? Necesito respuestas

Anónimo dijo...

Señorita Gachas, ya le he dicho mil veces que lo suyo es la picogastronomia: sus observaciones sobre la comida dicen más sobre el el estado de la nación y la gentrificación de la España Eterna, que cinco libros de Alain de Bottom.

Ms T.

La Semana Fantástica dijo...

Como te pille te tumaco. ¡Anda que no me han dicho eso a mí veces en Sigüenza!