domingo, agosto 10, 2008

Gachas y las variantes dialectales

Gachas, ya en Santi de Chile, se acuerda hoy más que nunca de Guadalupe Enríquez, la presentadora de 300 Millones, aquel programa de la infancia gachesca que pretendía hacernos creer que todos, ejpañoles y latinoamericanos, hablamos la misma lengua: se conoce que Lupe Enríquez no había viajado nunca a este país estrechito y largo que es Chile. Gachas retransmite ahora desde el lobby ( cayó en desuso la palabra "jol") del hotel donde se aloja, a la espera de que le asignen habitación.
Como ha llegado ultrapronto y no le dejaban entrar aún a su chambre, Gachas, muertadambre tras el vuelo (Córdoba-Santiago), ha ido a zamparse un sandwich a un popular lugar llamado Lomit´s. El Lomit´s está decorado con motivos tiroleses (ya saben: listones de maderita barnizada, manteles rojos, sillas de madera tocha oscura, motivos verdes, punto de cruz...) y sirve, entre otras cosas, perritos calientes (Gachas teme que sus propietarios sean ancianos nazis refugiados en Chile tiempo ha, como tantos otros que residen en el Cono Sur).
Bueno, a lo que vamos: el buen camarero así mayor, con solera, le ha dado la carta para que eligiera y ahí Gachas se ha visto en problemas. El menú de sandwiches era admirablemente amplio, sí, y sus microvariantes ("con un ingrediente agregado", "con dos", "completo"...) eran muchas también, pero el problema a la hora de elegir se acrecentaba por el hecho de que Gachas no entendía la terminología sandwichística chilena, y tres cuartos de lo mismo le ocurría con la de las bebidas.


Así, Gachas pudo optar, además de por los ricos "lomitos" que dan nombre (sajonizado) al local, por sandwiches en "frica, molde o marraqueta", y otros modelos de sandwich y platos como "ave chacarera", "Barros Luco en ave", "chimilico", "Barros Jarpa", "aliado" o "machas a la parmesana en paila". Entre las refrescantes (o no, quién sabe), bebidas, Gachas dudaba entre schops y garzas (copón mediano, blanco o negro), socos de manzana, bajativos (parecen ser aguardientes o chupitos) y bebidas desechables, que sí ofrecían una aclaración: se trataba de coca cola, fanta y otros refrescos (¿desechable la bebida porque luego se expulsa por la vejiga? (como todas las demás, en realidad), ¿o desechable el envase que las contiene? (¿y eso qué más le da al cliente de Lomit´s?).
Respecto a los postres, Gachas se ha quedado con ganas de probar la "chirimoya alegre" y la torta de "hojarasca manjar nuez" o de "merengue lúcuma". Finalmente se ha pedido un sangüis de lomo de ternera con tomate en pan bimbo, un zumo de naranja natural ("vitamina de naranja") y listos.

Gachas en realidad sí contaba con un saber al respecto: el Barros Luco es como un pepito de ternera con queso fundido servido en pan de hamburguesa. Y debe su nombre a un antiguo presidente chileno. El Barros Jarpa, tres cuartos de lo mismo: lleva el nombre de un ex ministro. Imaginen el paralelismo: un camarero ibérico gritando "que sean tres Fraga Iribarnes y un Caalvo-Sotelo sin cebollaaa, marchando". Así sonaría.



Tras la ingesta del sandwich, Gachas ha disfrutado de las amenities del hotel que, para compensar la tardanza en entregar las habitaciones, permite a sus clientes tomar café, galletitas y fruta gratis de nuevo en el lobby.
Gachas no está segura de si la bandeja de fruta está ahí de verdad para ser ingerida o si su función es meramente ornamental: hay una piña entera coronándolo todo (dudo que algún cliente empuñe un cuchillo y empiece a cortarle el penacho), unos kiwis y naranjas cortados por la mitad con bordes almenados en zigzag y otras frutas para hacer bulto. Gachas ha sido aguerrida y, en un alarde de "como esto es gratis, yo me lanzo", se ha zampado un higo ex chumbo (le habían quitado los pinchos) cuyas pepitas interiores, de tan duras, se acercaban a la munición, y una fruta cuyo nombre desconoce: ni papaya, ni mango, ni ciruela, ni melón pero todo eso junto más o menos, y un poco más soso que la suma de esos ingredientes. Gachas, en serio, teme haberse comido el típico fruto de adorno que en realidad no se come porque provoca fuertes descomposiciones o similar.

(Información actualizada: un amable camarero le ha contado a Gachas que lo que acaba de ingerir es un pepino dulce, que tranquila, que es perfectamente comestible. Así se llama la cosa, pero forma de pepino les garantizo que no tenía).

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Jó tía, eres con la comida en general como Proust con la madalena. No, eres la Shakespeare del fast food y slow food y los foods de todas la velocidades posibles: encapsulas la condición humana, describes el universo con un perrito caliente y sus variantes dialectales. Congratulations.

Ms T.

Gachas dijo...

Amiga Ms. T: no sabe usted el bien que me hacen sus palabras elogiosas, ahora que estoy solipandi hasta el tuétano en un Santiago de Chile lluvioso. Y no tengo paraguas (a ver si los del hotel de 4 estrellas se tiran el rollo y me prestan uno para hoy por la mañana).

La Semana Fantástica dijo...

Menos pepinos dulces y más paraguas para las españolitas que les visitan, oiga!

SallanWorld dijo...

Efectivamente, los 300 (o más) millones hablamos idiomas distintos. Recuerde si no aquella que dice:

Que he de comerme esa tunaaa
aunque me espine la manooo!

Donde tuna vale por lo que sería un higo chumbo...

Gachas dijo...

Sabias palabras, Sallanworld: el señor camarero chileno me dijo, en efecto, que me había comido un pepino dulce y una tuna, nada de higo chumbo.

Anónimo dijo...

Hace poco insulté a alguien que no estaba presente (cobardica y falsa que es una) con un epíteto con el que se denomina el miembro masculino en la zona de Liverpool y Lancashire. Todos mis amigos en el pub fliparon con mi soltura y conocimiento de las variantes dialectales británicass, sobre todo a la hora de soltar vulgarismos. Pero qué quieren que les diga, mi significant other es de Liverpool y yo ya se lo digo siempre a todos: si quieres aprender de verdad un idioma, búscate un novio/a nativo. En la cama se aprenden muy bien otros idiomas.

Ms T.

Hans dijo...

Lo de los bajativos -voy a tener que empezar a preocuparme por estos conocimientos 'especializados'- ya lo sabía. Todo lo demás, como swahili. Los Coyotes, gran banda ochentera, tenía un tema que se llamaba 'trescientos kilos', una especie de cosa con sabor hispanoamericano potente. Anyway, si hay algo falso es que hay sólo un español. Es como las lenguas oficiales de Bolivia, gratia Evo, después de hoy: treinta y cinco.
BTW, Ms. T, lo de 'significant other' me ha encantao.