lunes, agosto 25, 2008


Gachas at hoteles con encanto




Había que dedicar en algún momento un post al concepto “hotel boutique” u hotel con encanto, pero para ello, había que probarlos.
Gachas ha estado todo el mes de agosto de hotelaco tocho en hotelaco tocho pagado por la organización, y ahora, en sus últimas 2 noches en Buenos Aires, ya por su cuenta, se ha pillado uno de los boutique. Gachas era consciente de que elegir este hotel y portar la etiqueta de burguesa bohemia era prácticamente simultáneo, pero así lo asumió y aquí está.
El hotelito tiene 10 habitaciones: es una casa porteña con su patio y su canesú y no pone a la entrada ostentosamente “HOTEL”. La idea es que te sientas como en casa, pero más bien como en casa de tus padres: la señorita que atiende por la mañana, a la que llamaremos Graciela para no vulnerar su identidad tiene a Gachas fiscalizadita con sus “No te puedo creer: ¡salís re-pronto!”. “Sos tremenda: no parás ni un minuto”. Lo peor fue el primer día cuando Gachas, recién llegada, ya quería irse con ansias a sus citas con personas y a dar paseos. Graciela, que no comprendía por qué Gachas no prefería pasar l´après-midi en el precioso hotel boutique de sillas todas desiguales y espejos con marco barroquista, le pone las manos en sus hombros gachescos y le dice: “Y ahora te voy a pedir un único favor, Gachas” (Gachas pensó que se trataba de dinero), “Relajate, calmate y disfrutá: estáh de vacasiones”. A Gachas esto le genero tal ansiedad y nerviosismo que salió escopetá de allí cuidándose muy mucho de no volver hasta la noche, cuando hubiera terminado la jornada laboral de la susodicha. Hoy, por fortuna, Graciela libra y Gachas se siente mucho más tranquila desayunando en el saloncito mono con la dueña del hotel (se ve que es la dueña porque anoche trajo a su hijo catorceañero y a un amiguito suyo a dormir a sus dependencias, y les puso de cena (en el mismo saloncito del desayuno) filete empanao con queso). La dueña del hotel no se siente en la obligación de hablar y entretener a Gachas, lo cual no saben cuánto alivia a esta última.
Lo verdaderamente sorprendente de todo esto es que los demás residentes del hotel parecen valorar mucho las atenciones y el trato de Graciela. Gachas ha estado hojeando el libro de firmas del hotel y ha visto lo unánime que resulta la impresión del viajero acerca de aquella: "Great location. Very cozy hotel. Graciela is very nice!" o "Gracias por hacer que nunca olvidemos nuestra maravillosa estadía en Buenos Aires. Y en especial a Graciela por su amabilidad. Saludos de Néstor y Gloria María, Bogotá."

Como observarán, el concepto “pensión” o su modalidad británica, bed and breakfast, sobrevuelan la lectura de este post. Obviamente, los precios son mucho más elevados que los de esos lugares, porque la florsita seca y la jofainita se cotizan altísimo en el mercado de valores de la hotelería. Ahora, eso sí, en la reforma de la casa vieja de barrio con patio, han puesto mal las juntas y por algunas zonas entra una rajca de aquí te espero. Y no hay encimera como Dios manda en el lavabo: no tienen encanto las encimeras pero, y lo prácticas que son, Señor.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Conociéndola a usted, Srta Gachas, entiendo que esa celda de abadesa le mole mazo. A mí me da repelús, sobre todo el crucifijo en la pared. Pero comparado con las alucinaciones de cretonas florales que he padecidio en los B&B de la Pérfida Albión, con sus cubre-rollo-de-wáter de ganchillo y colecciones de teteras imposibles, ese hotel me parece casi como alojarse en un NH. La Graciela de marras parece la Magenta del Rocky Horror Show, en versión porteña. Cómo instruye viajar, niña.

Ms T x

bao_bao dijo...

Qué bien, he estado ausente un par de semanas, y para solaz de mi alma, cuando regreso veo este montón de posts fresquitos, reina, de mi amiga Gachas, ¡qué ilusión! Me he tronchado al imaginarme a Gachas ante un menú en un castellano incomprensible y tratando con la simpática Graciela. Como si la estuviera viendo.

Por cierto, mi padre asegura que durante la transición, en los restaurantes de Madrit "un suárez" era un chuletón de Ávila poco hecho...

Un beso, amiga.

Gachas dijo...

Ms T: la foto que ilustra el post no era en concreto de mi hotel con encanto: creo que incluso es la sala de no sé qué Vizconde en un museo madrileño, así es que no se preocupe que no tuve que dormir ahí. Era todo más modernete, mezcla entre armario de la abuela con hierbas aromáticas y edredón rojo de ikea. exactamente eso. Pero ahora ya volví a casa y se acabaron los hoteles, con o sin encanto. Y qué calor hace aquí, Jesús.

Gachas dijo...

Bao-Bao: me encanta lo del Suárez. Veamos el paralelismo: en tiempos transicionales, Suárez era presidente (y además, abulense, como el chuletón) pero estaba "poco hecho" al cargo. ¿es por ello el nombre, usted cree?

Hans dijo...

Filete empanao con queso, dice... MILANESA, por Dios! :-D
En cuanto a las atenciones de Graciela, sós talmente MBO: MBO aborrece tantísimos cuidados. A mí no me molestan, qué quieres que te diga.
Dicho lo anterior: bienvenida a casa, querida Gachas

Gachas dijo...

Hans, amigo: golpe bajo lo de la milanesa (en concreto napolitana, por el queso fundido encima). Yo, aun conociendo el término, no quería hacerme la recién-llegada-de-Buenos-Aires y dar asco al mundo hablando con propiedad y precisión porteñas. Preferí usar el término ibérico de toda la vida que es, como bien sabe, filete empanao.

La Semana Fantástica dijo...

¿Y por qué no pones la foto de tu hotel, alma de cántaro? O de Graciela y su gracejo, en su defecto. Ahí, tú y tus ficciones no-ficciones, nos tienes loquitos.

Gachas dijo...

Semano fantástico: has de saber que Gachas tiene trauma juvenil bloguero relacionado con la inserción del nombre real de un establecimiento madrileño. A Gachas le hizo gracia el nombre y lo analizó en su blog. Unas amigas chungas de la dueña debieron googlear el nombre, vieron el post de Gachas, no les gustó el "tratamiento" de la información que encontraron en el post y amenazaron a Gachas y a sus comentaristas con acciones como "te vamos a partir la boca hasta que te alimentes con sonda". Por ello, Gachas no pone ni fotos ni da nombres ni na, que Gachas es cobarde-gallina y en vez de bajar a jugar a la calle con los demás niños se la pasaba leyendo a Enid Blyton.