viernes, septiembre 16, 2005

Wifing del bueno

¡Gachas está escribiendo esto sin cables, como la sin par Pinito del Oro, que se subía a una silla a 2 patas colgada de un trapecio sin red! Gachas está contenta, pero tiene como un miedo a caer al vacío y hacerse un chichón de los de Zipi y Zape, que, lamentablemente, nunca tuvo ocasión de ver en la realidad, tan prominentes y rojos ellos.

Ante la primera experiencia wifi, dan ganas (al menos a Gachas) de escribir una Oda Triunfal a la manera de Álvaro de Campos, rollo ¡Hola, internet sin cables mientras me tomo un té verde!, ¡Hola, router invisible globalizante!

Ay, qué alegría sin hilos. Como la que sintieron nuestros abuelos al hablar por primera vez por teléfono con los parientes emigrados a Argentina o Alemaña. ¡Viva, viva la tecnología! ¡adiós a los cibersitios feos con gotelé, luz fluorescente de techo y adolescentes videojugando!

4 comentarios:

Pablo Gamo dijo...

Pinito del oro? amiga Gatxas, amiga gatxas. Y luego yo soy el de los referentes arcaicos... my god!

Anónimo dijo...

Yo también tengo wifi desde hace unos dias. Mi router es un Airport de Apple de segunds mano, una especie de semiesfera blanca translúcida. Tiene opción a colgarla de la pared con un clavito, como una escultura de los noventa. No hay ni que decir que todo en ella complace la vista profundamente. Viva el universo Mac: se acabaron mis pensameintos tipo "pero que feas hacen las terminale wifi/tendedores de ropa/muebles zapateros/lápices de memoria" que me asaltan continuamente.

Ms T

Hans dijo...

Hala, hala, qué excesos de tesnología aplicada. Aquí avasallando, Mme. Delicata. Me ha dejado V. casi sin palabras. WiFi, dice qué... Y yo buscando cables. Nopuésé, qué injusta distribución de la cyberdestreza. Urghs.

Xurri dijo...

Teniendo las dos, el vínculo físico del cutre-cable me inspira más confianza y protección frente a las fluctuaciones de corriente. Un enlace umbilical a la red. Mala costumbre del inalámbrico, la de caer justo al enviar un comentario largo...