jueves, septiembre 08, 2005

Gachas at Sesame Street

Gachas, tras casi 10 años viviendo en su barrio, tiene localizadas las caras y los nombres de los ninios gritones que le impiden rendir en su trabajo como debiera. Son, a saber:
- Niño Eric: el de la terraza de enfrente. Toca el violín pero ésta no es la principal fuente de molestias. En realidad es la mamá de talante dialogador de niño Eric la que incomoda enormemente a Gachas, siempre intentando hacerle comprender y razonar todo. Viva la guantá.
- Niño Javier: el del patio. Único niño que Gachas conozca con patio-de-su-casa-particular. Lo ha visto crecer, ahora es casi púber y juega en la calle con:
- Niñas del herborista Bill: de unos 13 o así. Juegan con Javier y con algún otro. Para estar siempre en el campo visual de sus papás, sólo se desplazan a lo largo de una manzana de la calle en la que está el herbolario de papá Bill y la casa de Javier. Casualmente, esa manzana es también la de Gachas.

Gachas desea con fervor que tenga lugar de una vez por todas la tradicional vuelta al cole para que esos muchachos sean de nuevo escolarizados. Qué infancia más triste, patinando y parando penaltis en un tramo de 15 metros de calle todos los días. Con lo bien que estarían en casa videojugando o enganchaos a internet como está mandado.

6 comentarios:

Moblog dijo...

Vaya, vaya. Yo tengo en la puerta de enfrente a un niño anónimo de apariencia angelical al que llamamos Pulmonitos. Imagínate el volumen de sus berridos. Y lo peor es que siempre va armado de cosas inquietantes, a saber: flechas, pistolas y arcos. Esta juventud...

Hans dijo...

Jurljurljurl... veo que también administras la realidad "Niños" con la Herodes' Way o' thinkin'!

Uno sólo está obligado a aguantar (y querer) a los de UNO MISMO, y está igualmente obligado a enseñarles que hay que evitar, a toda costa, incordiar/dar por saco a los mayores: vecinos, visitas y adláteres de todo orden.

Y sí: a veces es menester el berrido y/o la guantá. Uno de los fracasos de esta sociedad ha sido olvidar eso, y así nos va.

xurri dijo...

Aquella tan manida frase de que caundo duermes te los comerías y cuando se despiertan lamentas no haberlo hecho...siento el topicazo, pero es tan bueno!!!

Pablo Gamo dijo...

Amiga Gatxas, es interesante que te centres en el fenomeno que yo denomino como niño-hueco. Pero como sucediese con tu queja contra las señoras que tratan a los trabajadores del sector servicios como si fuesen sus esclavos; difero contigo en la denostación de ambos tópicos. A mí me parecen encantadores y necesarios personajes del rico y variopinto costumbrismo apañol.

Hagamos que no desaparezcan, por favor!

Gachas dijo...

Señor Gamo: no comprendo muy bien el fenómeno "niño-hueco", y eso que según parece lo trato en este post. Explíquemelo usted mejor, ande, que tiene buena pinta.

Puntualizo: la queja de Gachas no es simplemente ante el ninio gritón (bueno, un poco sí...) sino hacia todos los engranajes que hacen posible la palabra "infancia". Por ejemplo, esos padres, ese herborista Bill que vive muy lejos de su herbolario, ¿necesita realmente traerse a diario a sus dos hijas al centro para tenerlas vigilás y perdiendo el tiempo toldía en el microtramo de calle? ¿no considera Bill que ya tienen edad para quedarse en el hogar viendo deuvedeses, leyendo un poco, haciendo flanes royal o muses de chocolate o lo que ellas tengan a bien?
Es necesario que los ninios aprendan a manejarse solos en las casas. Lo doméstico requiere ser aprendido tanto como lo otro, y aquí Gachas no está siendo maruja sino realista. He dicho.

Pablo Gamo dijo...

Niño-hueco: dicese de aquel infante que tiende a ejercitar sus poderosas virtudes vocales insistentemente a lo largo del día. Se sospecha que en algunos casos extremos la capacidad toracica y pulmonar de dichos ejemplares sobrepase los límites de la fisionomia humana, estando especialmente dispuestos para ser complejas cajas de resonancia. Aún no se ha diseccionado ningún ejemplar para comprobarlo, aunque a punto se ha estado en múltiples ocasiones coincidentes con la hora de la siesta y horas intempestivas de la mañana.

A sus pieses estimada Gatxas.