miércoles, noviembre 02, 2005

Cuando se apague la señal luminosa

Ayer Gachas, en una conversación que mantuvo sobre el mundo de los auxiliares de vuelo, recordó el glamour que sentía de pequeña ante la profesión de azafata (de hecho, Gachas tenía la Nancy con el traje de azafata de Iberia diseñado por Elio Berhanyer, azul marino con motivos en verde y amarillo).
De pequeña, Gachas tenía miedo de no poder acceder a las pruebas de azafatismo de Iberia debido a su miopía (se comentaba-se rumoreaba que las azas no podían llevar gafas y Gachas llevaba gafas ya en la infancia). Otro rumor estaba relacionado con la altura del personal de cabina: las chaparras ya se podían ir olvidando de mostrarle al mundo cómo se inflaba el chalequillo, pero eso no le preocupaba mucho a Gachas, que canija, lo que se dice canija, nunca fue.

Cuando a los 16 años Gachas se puso lentillas dedicó bastante energía a urdir maneras de poder quitárselas un rato en los vuelos transatlánticos y así descansar un poco las córneas. Es decir: que aún a los 16 Gachas pensaba que el azafatismo del aire podía ser una profesión molona. En realidad, lo que más idealizaba Gachas de la profesión de hostess era la idea de llegar al hotel de, pongamos, Chicago, pedir la llave de la habitación, atravesar el pasillo feamente enmoquetado y dormirse como una ceporra en la cama king-size, no sin antes haber puesto en la puerta el "do not disturb" correspondiente.

Gachas ha cambiado mucho: cuando va en avión y ve a las azafatas y azafatos con esos feísimos uniformes sirviendo zumosoles se le cae el alma a los pies. Pero por alguna razón (y esto lo comentaba Gachas en su conversación de ayer ), la aeronáutica sigue conservando un glamour que otras profesiones no tienen ni patrás. El rollo torre de control-tripulación-pilotaje etc. sigue fascinando a chicos y grandes, y sigue generando urbanizaciones enteras pobladas por profesionales de la aeronáutica como la madrileña Alameda de Osuna (para más información sobre este barrio, lean el blog del Yogourth rancio linkeado más a la derecha).

7 comentarios:

Pablo Gamo dijo...

Amiga gatxas yo me quedo con su fascinación infantil por ser 'Aeromoza' y la pertinente ambición de viajar solo para ir a dormir en exóticos hoteles.

Azul Neón dijo...

No hay que olvidar que de cuando en vez el diseñador fulanito se enorgullece de presentar su nueva colección para la compañía de turno como símbolo de glamour y modernidad. In the end...

La-Ruina-de-la-Familia dijo...

Nada, nada..., hay que derribar TODOS los aviones.

Anónimo dijo...

El glamour es para los pollos que sólo corretean (a veces sin cabeza) y no vuelan y los que salen en los programas de la tele. La aeronáutica lo que tiene es mucha clase.
Y eso es así. y punto pelota.

CRACOVIANO dijo...

Todo el mundo sabe que en los aepts,aun sin dejar de ser empleado,se puede tener un halo de dignidad laboral al desempeñar la funcion establecida,por aquello de que incluso la creme de la creme de la societe,necesita un quitame alli estas pajas de la sala vip,o ese upgrading que sus ajados bolsillos,otrora repletos,no pueden permitirse a pesar de sus titulos nobiliarios.

Anónimo dijo...

CXon los años, me ha alegrado descubrir que muchas azafatas son más bajitas que yo ("yo también podria haber sido..."), que no soy ni alta ni canija. Pero despues de cientos de viajes con Easyjet, quién demonios quiere pasara 60 horas semanales luciendo una sudadera naranja bombona de butano, tratando de vender perfumes de hace dos temporadas a comisión? Mejor vender enciclopedias.

Ms T x

DINOBAT dijo...

Hola que tal?, interesante el concepto del blog!, entretenido, estaré visitando : ), saludos,


JD