domingo, noviembre 09, 2008

Gachas ancestral

A Gachas, un amigo suyo ancestral y muy enraizado en las costumbres ibéricas le regaló hace poco una berza o repollón o grelo (¿se puede decir "grelo" así en singular? Véase el desconocimiento de Gachas al respecto). Le dijo que con eso se hacía el archifamoso pote gallego y que iba a soltar mucha sustancia porque era natural, del huerto de un pavo amigo suyo sito en Brunete.

Gachas se dispuso a enraizarse también y fue al mercado a comprar huesos de vaca para saborizar el futuro caldo, y unas patatas y garbanzos para darle un aire de cocido madrileño. El carnicero, rumboso, le regaló los huesos ("¿los quiere frescos o en salazón?" Gachas ahí también se vio falta de reflejos. Al final los pidió frescos " y de espinazo"). Lavó la berza, que al ser de huerto ancestral tenía bichejos, metió todo en la olla gachesca (huelga decir que añadió también un poco de Caldo Aneto de Pollo) y hala, a esperar un par de horas.

Al servirse el caldo y sus complementos en un plato hondo (casi un bol gigante de esos de comer fideos chinos), Gachas, oh, se percató con estupor de que en el invento nadaban pequeños gorgojos negros: el lavado de la berza no había sido lo suficientemente profundo. ¿Y ante esa situación, qué hace una gafapasta criada en el despilfarro? ¿Lo tira todo al váter y si te he visto no me acuerdo? No, Gachas no iba a tirar su tiempo y su dinero así como así: lo que hizo fue una labor entomológica de las gordas: se armó de unas hojas de papel de cocina y las fue introduciendo en el caldo cada vez que veía un bicho (cosa que, lamentablemente, sucedió más de dos y más de tres veces). Cuando eran gordos, se extraían con facilidad, pero en ocasiones (y aquí vino la complicación) eran casi microbianos de tamaño, y se confundían fácilmente con las briznas de sustancia que el hueso de espinazo fresco había aportado al guiso. Así es que Gachas se puso bajo la luz de un flexo y cada cucharada que levantaba, la examinaba y, si era necesario, le quitaba el insectito.
Y así ha sucedido hoy también y sucederá mañana, hasta que se acabe el caldo. Cuando Gachas efectúa esas complejas operaciones se acuerda mucho de sus compatriotas en 1939, que poco asco le harían a un caldo así por más bichos que tuviera. También se acuerda del herborista estadounidense de al lado de su casa, a la sazón obeso mórbido (no es coherente ser obeso mórbido y regentar un herbolario, dicho sea de paso): una vez, Gachas le compró arroz integral, lo metió en un bote transparente y a las 2 semanas se le había llenado de bichos parientes de los del caldo gallego. Gachas fue a reclamar y el tipo le dijo que eran más sanos esos bichos que los pesticidas que le ponen al arroz Nómen. Habráse visto caradura perroflauta. A pesar de ello, Gachas sigue comprándole de vez en cuando, por no buscarse otro herbolario más apartado de su hogar.


6 comentarios:

Elvira dijo...

Las lechugas que me compro yo en el NaturaSí las dejo un rato en agua, como las almejas, y toda la fauna reflota.
No me diga lo de Nomen, que el otro día me lo compré en lugar del de Calasparra para ahorrar un poquito, y estoy muy sensible con el tema pesticidas.

Anónimo dijo...

Pero mira que es usted moderna, Miss Gachas, que tiene usted menos costumbre de cocinar que la reina de Inglaterra.

Me pega que esos bichos estaban en los garbanzos, porque me los conozco. Su anécdota me recuerda una sopa que me hizo comer mi abuela un verano que me quedé con ella, usando fideos del año anterior que tenían gorgojos (se llaman así los bichos que salen en la pasta y las legumbres).

Me los hizo comer todos, toditos: "esta quejica, cómo se ve que no habeis vivido la posguerra... etc, etc" Así de hermosa he salido yo, con tanta proteína extra en el caldo.

Ms T.

Gachas dijo...

Cálmese, Doña Elvira: la marca Nomen la he dicho por decir. Se refería el obeso herborista a los arroces blancos, vaya.

Y Miss T., que Gachas sí que cocina, no se crea. Sölo aves y verduras y pastas, nunca ha lavado Gachas una sepia, Dios la libre.
Los gorgojos eran de la berza, que los garbanzos eran de bote... (ya me ha pillado que no soy auténtica. Cachis).

Rita Peich dijo...

Pues yo no me fiaría del Obeso Mórbido del Herbolario (a ver si va a ser como los curas de antes, que predicaban la cuaresma y se ponían ciego de tocinos y chorizos!)

De todas maneras, empiezo a pensar sobre la diversidad de las legumbres y arroces. Tengo un kilo de arroz BOMBA carísimo que me regalaron hace unos cuantos anyos y que no me atrevo a abrir por lo que pueda salir del saco. Sin embargo, tengo uno alemán con mucha más solera que está como el primer día, debe ser que les ponen botox a ls granos, porque no me lo explico

Anónimo dijo...

¡Garbanzos de bote! Y se llama usted castellana y mesetaria...

¡Qué vergüenza!

Ms T.

La Semana Fantástica dijo...

Bastantes bichos se encuentra uno a diario en los festejos a los que que acude, como para tener que comérselos también, hombre ya, claro que sí, Gachas.