sábado, octubre 25, 2008

Buen rotulador será


Situación que Gachas no comprende: se asienta un inmigrante de habla no hispana en Madrid, decide con ilusión abrir un restaurante o negocio cualquiera y por tanto encarga con más ilusión aún (¿o estoy idealizando la cantidad de ilusión que depositan en el negocio?) su rótulo de acrílico para así contribuir a afear un poco más la ciudad, y los rotuleros ("Rótulos Mafer"; "GerviGar señalización" etc) aceptan el encargo sin hacerle ver al señor chino que no se escribe EMBANADILLAS sino empanadillas; al señor marroquí que no se escribe CARNECERÍA sino carnicería, y a los señores libaneses, que en el menú retroiluminado y emplazado en una caja de luz en la puerta no ha de poner BERENGENA sino berenjena.
¿Por qué esa mala fe? Me dirán los avispados lectores de Gachas que, probablemente, el rotulero tampoco sepa cómo se escriben esas palabras. Sí, "berengena" es una clara falta de ortografía propia de rotulistas, pero "embanadillas" no: ahí sí detecto maldad de la gorda.

11 comentarios:

Pablo Gamo dijo...

Sopese amiga Gatxas además de la maldad dañina -que también sería mi primera opción - la posibilidad de que dichos negocios de rotulados (fascinantes a mis ojos) también pueden ser negocios regentados con inmigrantes sin total dominio del idioma de Espido Freire. Provocando así un bucle casi infinito de destrucción ortográfica.

Aunque también podemos valorar que dichos negocios estén bajo el yugo de las férreas manos de algún antiguo estudiante de Logse medio, con sus consiguientes taras ortográficas. Otra opción más que probable.

ósculos!

SallanWorld dijo...

Efectivamente, ni el rotulador ni el rotulado saben lo que escriben. Por aquí la cosa es aún más divertida, puesto que se ha de rotular el catalán. Los que menos consideraciones tienen para la ortografía son los chinos. Así, escriben "gueso", en vez de "queso".

Aunque peor me iría a mi si tuviera que escribir en chino...

Anónimo dijo...

Seguro que es maldad, aunque yo cuando me topo con algo así tiendo a interpretarlo como un acto de irreverencia cósmica (que no de los inmigrantes, a los que no les deben de convenir demasiado semejantes faltorras). Sin duda, mi interpretación cósmica es muy mística, pero es que me entran arrebatos en plan Cortázar y pienso que el otro lado de las cosas se cuela por donde puede.

También puede reducirse el asunto a un mero testimonio del habitual desastre hispano, que a mí, todo sea dicho, a estos niveles me divierte.

Besicos,

Elvira.

Gachas dijo...

Amigos, qué tolerantes os veo hacia la mala ortografía, hacia el caos y hacia la espiral de destrucción en la que nos meten los rotuladores.
¡Muy bien! Esa actitud os evitará feos padecimientos como los de Gachas: tensión muscular en el cuello, migrañas etc.

Chopenjagüer dijo...

Yo me quedo en un punto intermedio: para mí es una estrategia comercial bien llevada. Si te sirven bogamantes en una marisquería, o si renombran un 'negocio de venta de calzado al por mayor' por un 'se despachan bambas urbietorbi', saben que van a captar la atención del ojo humano con mayor facilidad. Y es que los inmigrantes, que proceden todos de culturas milenarias, se conocen los trucos mucho mejor que nosotros, inocentes occidentales sin raíces.

Me encanta su blog, Gachas; lo conocí a través del de Pablo Gamo y, aunque venía siendo lo que se suele llamar un fan silencioso desde hace tiempo, supe desde el Blackberri Eguna que tenía que cambiar la tendencia.

Fón dijo...

Y además... BERDE..

Ander dijo...

Lo de embanadillas es un típico error chino: confundir la pe con la be (y también la ge con la ka y la te con la de). Por ejemplo, yo tenía una amiga china que era incapaz de distinguir "gordo" de "corto", y que decía "hojas de pampú" y no "bambú". En Barcelona hay muchos carteles de comercios chinos en los que no ponen espacios entre las palabras, como si las letras fueren caracteres chinos, lo cual me hace pensar que se hacen sus propios carteles. Muy típico es el cartel que pone "MODADEROPAS" (que el singular y el plural también les cuesta).

Gachas dijo...

Lo dicho: son ustedes listos, relistos. No me LES merezco como comentaristas. Es cierto, no había caído yo en el error exprofeso para llamar la atención visual, como telefónica que ahora es "Telefonica" y yoablo o teabla o algo así también de móviles que le quitan la h del verbo hablar.
Bienvenido, Chopenjagüer, al selecto elenco de comentaristas. Me gusta lo de Chopenjagüer, esa mezcla de fiambre feculero porcino y filósofo mitteleuropeo. Ole.

anamilton dijo...

Los impresores y rotuleros suelen tener muy mala baba y jamás corrigen erratas. Eso es trabajo de los disainers y demás generadores de documentos pdf (a 300 dpi of course) bastante tienen ellos con arrancar las máquinas y quejarse por la crisis del sector. Además repetir la impresión también implica que el cliente tenga que volver a pagar, si quiere y se da cuenta de los gazapos (si no se come el rótulo tal cual)

Felicidades por el blog. Visite nuestro bar!
http://miltonisland.wordpress.com/

Ander dijo...

Eso digo yo, amiga Gachas, ole por usted.

Anónimo dijo...

Mi toría es que el rótulo analfabeto es signo inequívoco de metrópolis cosmopolita. En los pueblos y capitales de provincia, todo el mundo ha ido a escuelas parecidas y recibido una educación más o menos homogénea. En capitalazas con emigración, cada uno usa el idioma del país que le ha acogido como puede, como quiere y como le sale de los mismísimos, porque el fín es la supervivencia. Y pusto que las lenguas las hacen las gentes que las hablan y no als reales academias, así evolucionan y nacen dialeztos, idiomas nuevos... Es un signo de dinamismo, ¿no?

Ms T.