martes, febrero 05, 2008

El anetismo decae

Tras lograr hacer adeptos al caldo Aneto de pollo a un par de simpáticos lectores de este blog, Gachas confiesa que, como le ha ocurrido en otras ocasiones y con otros productos (léase palmitos, pepinillos con aliño agridulce o paté de aceitunas), se ha cansado un poquillo del caldo Aneto. Ojo: no porque sea Aneto sino porque es caldo. De los dos que trabajaba (de verduras y de pollo bajo en sal), ahora se queda solamente con el de pollo bajo en sal, que el otro ya le aburre un poco con su color verdusco.

No descarta Gachas que vuelva su anetismo de aquí a unos meses, pero ahora está un poco de capa caida. En realidad, la relación de Gachas con el caldo en brick es un poco como la que tienen los seres humanos singles que se gustan pero que no quieren complicaciones: que si mucha emoción y ganas de comerse entre sí durante unos meses, pero después como saciedad, distanciamiento, se prueban otros caldos y... otra vez vuelta a empezar, cuando ya se había medio olvidado el sabor añejo y resulta casi una sorpresa, pero ya con otro ritmo y menor ilusión, claro. Gachas no sabe si en este último párrafo denuncia o si sólo constata.

4 comentarios:

Madame M dijo...

Constata, amiga mía, constata.

Anónimo dijo...

Pero qué voluble es vd, Miss Gachas, me está asustando: que si ayer me encantaban los palmitos pero hoy ya me he hartado; que si el caldo aneto es lo mejor del mundo, bueno ya no, me ha aburrido...

Comosea vd igual con lojombre, me río yo de todas las mujeres faales de la historia del cine... :)

Ms T

Recaredo Veredas dijo...

Hola Gachas. Eso ocurre porque no has probado el fantástico caldo Aneto de puchero, en cuyo brik -sin variar la tipografía- aparece una suculenta olla sobre un mantel de cuadros oscuros. Delicioso. Saludos.

Pablo Gamo dijo...

¿caldo y reflexión antropológico-existencial? ¿Y el posmoderno soy yo?

¡Vete filete!

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