jueves, febrero 09, 2006

Modales en el aula

Gachas, y muchos de ustedes seguramente también, conoce de oidas las costumbres de los young adults yanquis en las aulas universitarias. Algunos amigos/as de Gachas que son profes le han contado que se tienen que morder la lengua ante el típico alumno yanqui sobrao -más que alumno, cliente- de la University of Reno in Alabama Valley de turno con sucursal en Ejpaña. Se llevan cafeses del Starbucks a clase, ingieren fruta, bombones, galletas Oreo, maltesers (ahí les alabo el gusto) en plena lección sobre La Regenta o sobre la Generación del 27. A Gachas no le parece bien que se compagine la clase magistral sobre los iconos emblemáticos de la cultura espaniola con la ingesta de guarreridas extranjeras kola-malteadas. Gachas, que disfrutó de una Erasmus en París (pero de eso hace ya taaaanto tiempo), tuvo ocasión también de ver allí al alumno gabacho e internacional ingiriendo yoplaits con cucharilla en plena clase!! y haciendo sin pudor el ruidito de rebañar cuando ya le quedaba poco.

Gachas cree que este fenómeno no se podría dar en las aulas estatales porque impediría la práctica del deporte nacional universitario: la toma compulsiva de apuntes al pie de la letra. Imposible la idea de un/a estudiante celtíbero sujetando con la izquierda el café latte del Starbucks y con la derecha tomando el apunte correspondiente (o viceversa, si es zurdo como Gachas).
Como soñar no cuesta nada, Gachas se imagina bonitas situaciones insólitas para el mundo yanqui que se podrían dar si nuestros estudiantes de intercambio o con beca en EE.UU. sacaran en las aulas de Princeton o de Yale sus buenos tapers de boquerones en vinagre (con mucho ajo, que el ajo perturba en otras culturas), sus latas de mejillón en escabeche, sus patatas bravas... en fin, la tan codiciada y popular tapa. Pero Gachas sabe que se irá al otro barrio sin tener ocasión de verlo.

9 comentarios:

quieta, leona dijo...

Estoy a punto de echarme a llorar al ver todo lo que me he perdido en los 17 años que hace que acabé la carrera...Mi facultad tenía un convenio con la Cornell Law School, from Ithaca, N.Y., de la que nos traían a unos estudiantes moníiiisimos y educadísimos, que se quedaban embobados ante las costumbres tan patrias y tan nuestras de mi ciudad natal, y no tenían problema alguno para integrarse en nuestro southern way of life. Siempre he pensado que nunca he visto a un hombre bailar sevillanas con más gracia que a un yanki de ascendencia rusa, allá por mis tiernos 19 añitos... Aisssss, qué tiempossssss!!

Anónimo dijo...

En mi época de postgrado en Londres, las discusiones de las mañanas o las tardes se interrumpían para dar pie a un elaborado High Tea con té, café, sandwiches y galletas variados. Después del piscolabis, volvíamos todos a nuestroas sillas con tablero de tomar apuntes con un té en vaso de plástico y unas galletas bourbon para hacer a Lacan más llevadero. Las tardes de lectures, donde se juntaba todo el curso, culminaban con una visita obligatoria al pub hasta hora de cierre. Según el programa académico, una parte esencial de nuestros estuios e indispensable para intercambiar ideas y hacer brainstorming, que les gusta mucho.

Ms T.

cracovianito bonito dijo...

Comer es de muy mala educacion,es una conducta propia de las bestias de tiro,y si es en un clase,aun mas.
Deberia de prohibirse comer en publico por decreto ley.Fumar no,fumar mola.

Pablo Gamo dijo...

Yo soy de los que piensa que como en muchas otras cosas en esto, los mericanos nos llevan lustros de ventaja evolutiva.

Nada me hubiese gustado mas como experiencia vital que en un examen cualesquiera me hubiesen preguntado por ej: José de Cadalso vida y milagros... y yo inperterrito haber contestao - Sabe a pollo. -

Moblog dijo...

Y esos apuntes con sus manchas de chorizo y de salsa brava, mmmm, se me hace la boca agua.

Anónimo dijo...

moblog, me has robado esa imagen de la cabeza! :)

Ms T

Gachas dijo...

Amigos, veo que somos todos una panda reprimidos en cuanto a ingesta de snacks en el aula. (Salvo Ms. T, que como ha estudiao en London ha podido desquitarse). No sé si seguís yendo a algún tipo de cursillo que imparta vuestra empresa o similar. Yo voy a clase de italiano y he estado muy muy tentada a introducir mi buen caramel macchiato (además, con nombre italiano) en la clase, pero no sé bien cómo se pide permiso ("Per favore, posso bebere caffè nella classe?" no sé, estoy en nivel inicial)

djflow dijo...

¡Pero pare usted ya, so políglota!

mila dijo...

...y es menos ridículo comer (que lo es un rato,sobre todo si el manjar lleva chocolate y hace calor) que que te suenen las tripas en medio del silencio sepulcral del aula magna.