sábado, julio 24, 2010


Iglesia anetista del séptimo día

Amigos, ocurrió: Gachas recibió el maná del cielo, ubicado temporalmente en Artés, provincia de Barcelona. Su fidelidad hacia el caldo Aneto provocó que contactasen con ella de la empresa de los bricks a cuadros y le enviasen sus frutos en forma de lo siguiente:

- 20 litros de CADA UNA de las variedades anetistas (para arros negre, para fideuá, para paella valenciana, caldo de zanahoria, caldo de pescado, caldo de pollo bajo en sal -el favorito de Gachas: con un poco de sal añadida está impecable-, el de verduras biológicas...).

- Una vajilla de 6 platos soperos con su mamá sopera para servir los caldos Aneto con la dignidad que se merecen.

- Una muestra del caldo de gamba roja de Aneto en una elegante caja negra metalizada y numerada. Sólo existen hasta el momento sobre el planeta 999 ejemplares en brick de dicho caldo cremoso (menos que la tirada de los libros que le publican a Gachas, ¿no es eso increible?). El tal caldo era caldo 2.0: cremoso y con ese sabor a mar fuertote que te provoca gratos cosquilleos en la garganta, no sé si saben a qué me refiero.

Llegado este momento Gachas siente que va a ser tildada violentamente de esquirola por algunas personas; intuye que van a decirle "Gachas, vendida" por hablar bien de Aneto en la blogosfera y recibir gratificaciones a causa de ello. Ya los veo a todos en sus blogs elogiando el Beluga o el Moët Chandon por si algo cayese, ¿verdad, amiguitos? En mi defensa diré que Gachas es ante todo SINCERA en sus comentarios a Aneto, y que nunca pensó que la empresa artesiana fuese a realizar tal despliegue de generosidad hacia ella. Gachas ha experimentado la verdadera utilidad de mantener un blog (aunque de aquella manera: sepultándolo y resucitándolo cíclicamente, como deberíamos hacer con nuestros allegados) y nada, está contenta y va a zamparse un Aneto de pollo con fideos (los cabellín los pone ella misma) en unas horas.

Por eso, no se sorprendan si ven a Gachas, en lo sucesivo, ataviada de arriba abajo con vestidos camiseros de cuadritos Vichy blanquiamarillos... Gachas se limita a comprender cuál es el Zeitgeist y a ponerlo en práctica.

Aquí el reportaje gráfico de la entrega de bienes:





domingo, abril 18, 2010

Tumac Amaru

Amiguitos de todo el Estado: entiendo que estaréis al corriente de la globalización del pan con tomate, sal y aceite a lo largo de todo el territorio nacional. La gran pregunta que a Gachas le surge siempre al respecto es: ¿procede de Andalucía y subió hacia la meseta y después a Cataluña, o procede de esta zona mediterránea y se fue desplazando radialmente? Parece más claro que la segunda opción es la más certera, por aquello del nombre del producto: pan tumaca. Cataluña siempre regaña a Madrid (Gachas de repente, es Madrid) cuando nos ve escribirlo , lo tacha y pone en su lugar "pa amb tomàquet". Cataluña goza de todo el afecto que Gachas es capaz de generar, pero la ortografía, hagan el favor de no corregírnosla o la tenemos.

Que sepa Cataluña que ya se conjuga entre los empleados madrileños del Pans & Company (empresa cuyo nombre en realidad hace mención al apellido de su fundador, un tal Senyor Company (o Cumpañ, vaya)) el verbo "tumacar" para referirse a la tediosa tarea de untar tomate majao en los bocadillos que luego llevarán lomo, jamón yor o lo que surja.

Aquí un par de muestras gráficas obtenidas en Madrid, para que no se piense que Gachas delira y vive en un mundo de fantasia e irrealidad:


jueves, abril 15, 2010

Hitos del diseño industrial (I)

Vuelve Gachas en su faceta de analista de ozjetos útiles para el día a día producidos con ingenio y dándole a la chola. Como ven, Saneamientos Humilladero sí que sabe fidelizar clientes regalándoles cosas como ésta cuando compran una escobilla de váter o una percha con rejillas para colgar esponjas y geles en la ducha. Les dejo con el tríptico de imágenes que ilustra su uso, siempre con la infratecnología y la pobreza de recursos gachescas que caracterizan a este blog:

sábado, septiembre 19, 2009

Tararí tararí

Gachas se siente como una quinceañerísima que vuelve a abrir el candadito de su diario íntimo para depositar en él sus penas y alegrías hormonadas de la edad, sus "paren el mundo, que me bajo", sus "estoy por Quique/Juanma" etc. Se siente así Gachas porque, tras meses y meses de ausencia gachil debida a razones lamentables (olvido de contraseña y nombre de usuaria), habrá perdido a todos sus comentaristas, tan importantes para este bloguete como la propia Gatxas, y porque esta vez no anunciará su vuelta, que después la cosa se queda en ná y todo se asemeja a un "que viene el lobo" que ya empieza a oler y con razón.

Sirva este público lugar intangible como refugio gachesco, para ella misma y todos los submesetarios espirituales de este planetaco inabarcable. Ea.

lunes, mayo 25, 2009

¡Qué marcas tiene Italia!

Sí, amiguitos, Gachas es normalmente refinada y no gusta de incluir chusquedad en sus posts, pero es que esta marca de prosecco bien merece una colgadita en el blog, ¿o no están de acuerdo?
Gachas no comprende bien qué hace ese gran palabro en una botella italiana. Como en la lengua de Paloma Gómez Borrero todo acaba en vocal, lo lógico sería "Folladore" o, más bien "Follatore"o, mejor aún, "fogliatore", por eso la irrupción del vocablo castellano así, sin más, sobre el nombre del producto, da como perturbación, pero perturbación de la buena.

domingo, mayo 24, 2009

A PAMPLONA HEMOS DE IR


Lo prometido es deuda: mucho anunciar que si fui a una fiesta popular ancestral y luego poco postearla. Pues aquí está: es la Festa dei Ceri de Gubbio, una especie de sanfermines sin toros en los que los mozos y mozas llevan al santo en procesión pero a toda leche, como si les persiguieran las vaquillas.
Es decir, así como la neztarina es mezcla entre ciruela y melocotón, la fiesta de los Ceri es un injerto entre los sanfermines y la Semana Santa ibérica de toda la vida. Pero me río yo de los costaleros gubbienses, que llevan un santico de chichinabo (del tamaño de una Nancy de Famosa, más o menos) y alardean del esfuerzo que les cuesta cargarlo.

La gente de pasaporte ibérico que acude el 15 de mayo a la famosa fiesta no da crédito cromático a lo que allí sucede: como hay 3 santos, cada ciudadano elige cuál le mola y se viste de los colores de su equipo (San Ubaldo, San Giorgio y San Antonio). La casualidad hace que los de San Ubaldo (¿o era San Giorgio? me lío) vayan de rojigualda, mientras que los del otro vayan como de falangistas. Esto da mucho yuyu a Spain porque le trae recuerdos ancestrales de su pasado feo y reciente.

Después están los sanantonistas, que pasean a su santo con camisas negras y pañoletas rojas, lo que les da un aire como anarquista así más exciting. Y, por último, los muchachos y muchachas de la banda de música, que van vestidos integramente de pamplonicas, de blanco inmaculado con pañoleta y boina roja.
Como Gachas acudió a la ancestral fiesta acompañada de personas americanas, al preguntarle esta sobre sus impresiones de la fiesta, uno de ellos, con la cultura pop de su país muy arraigada en sus entrañas, le contó a Gachas que había visto la procesión, que había entrado en la iglesia, y que había disfrutado mucho "de la banda de música que tocaba piezas del movie El padrino". Gachas, por pura pereza, no le hizo ver al buen señor que Ford Coppola no era el creador de las tradiciones italianas ancestrales sino que estas eran quizá pelín anteriores a la filmación de la película. Pero gusta Gachas de comprobar el jaleíto que tiene a veces América relacionado con si va antes el huevo o la gallina, es decir, las pinículas de América o lo que América refleja en ellas.


lunes, mayo 18, 2009

Ah del castillo

Amiguitos, Gachas vuelve y de qué manera: de castellana vieja, con un cono puesto en la cabeza a modo de tocado y una rueca para tejer y tejer entre la hora del rezo y la del refrigerio. Y con sábanas anudadas para tirárselas por el torreón a los caballeros y facilitarles la subida a su ventana, faltaría más. Así vuelve Gachas y les cuenta que hasta principios de junio estará viviendo aquí junto a otras personas de partes del mundo diversas, especialmente de la obameña América.


El castillo es alquilado, al haberse retirado las ayudas para la compra de primera vivienda. El casero es un conde que fisionómicamente podría muy bien estar emparentado con Luis Escobar, el difunto actor a la sazón Marqués de las Marismas del Guadalquivir (inciso: quien es Conde de una marisma, ¿disfruta de un terreno pantanoso en la misma para construirse su casoplón? ¿y no se le enfangan los cimientos? prefiero entonces ser duquesa de un secarral, más práctico a la hora inmobiliaria). El susodicho conde lleva jersey de cuellopico (Gachas lo ha visto) y fuma tabaco de liar, pero no en la oficina del castillo, que la empleada no le deja si lo hace ("é vietato fumare qui dentro, signor Conte"). Así tratan los siervos de la gleba contemporáneos a sus condes, con ese poco respeto y ese prohibicionismo.

El castillo, como pueden ver en la foto, es modelo Exín Castillos, almenado y noblote. Tiene, como todo castillo del XV, sus bombillas de bajo consumo en las farolas y, además de las zonas más nobles, unas cuantas algo más humildes que invitan al recogimiento y a la meditación, rollo celda de Fray Luis o similar.


martes, febrero 10, 2009

Gachas y el design

Ayer Gachas se coló en la clase sobre contemporaneidad cultural que daba un amigo suyo en una escuela privada de diseño en general, la más tope fashion de las escuelas privadas de diseño (la cobardía gachesca y el temor a las represalias le impide reproducir aquí el nombre o el acrónimo). Gachas reparó mucho en los alumnos, en sus ademanes, ropas y usos y costumbres. Eran pocos (pa eso pagan, no para una masificación estilo Complutense), tantos chicos como chicas: se ve que ya los padres no instan al muchacho a ser ingeniero o abogao del Estado, eso era en el pasado juvenil de Gachas). Algunos varones eran como de estética gaynor y, en general, todos cooles, claro,ya que estudian cómo coolizarlo tó. Había también un par de paulinitas rubio entre las asistentes: por lo visto es frecuente que la escuela cuente con mucho alumno pijazo del DF al que sus padres mandan a Madrid por ser ciudad más segura y caminable.



En fin, no sé por qué Gachas tanto critica, si tenía pura envidia de esos muchachos que van a dedicarse a trabajar con cosas de colorines y a diseñar simpáticos envases (por ejemplo, los futuros de Caldo Aneto) y sillas cómodas de IKEA.
En mitad de la sesión hubo un imprevisto cambio de aula y Gachas, que no tenía amiguitos en la clase y era malmirada por los alumnos por ser viejuna y desconocida, se quedó rezagada en la mudanza. Ahí vio que, sobre una de las mesas, algún chaval o chavalita se había olvidado un retu Edding de tapa verde manzana. Gachas, que siempre ha sido muy de hurtar pequeños objetos, lo cogió con la ingenua esperanza de que obrara cual varita mágica y, al usarlo, le hiciera dibujar tan bien como seguramente lo hacen esos muchachos. Nada más lejos de la realidad: el rotulador, además de no pintar en verde sino en negro, está medio reseco y no vale ni para firmar el acuse de recibo de un paquete de SEUR. Tras esa triste comprobación, Gachas volvió a asumir que el diseño no es ni será nunca su profesión (vean qué hermoso pareado).



lunes, febrero 09, 2009

Y dale con el Aneto

Gachas vuelve, tardísimo, ya casi en carnaval y, a riesgo de perder los cuatro lectorcillos que le quedan, insiste con el anetismo.
Yo creo que ya después de este post poco más se podrá decir del insigne caldo blanquecino con grumos (más que grumos, como plaquitas blancas que muestran que el caldopollo es genuino) que tanto gusta a Gachas. Esta vez es un elogio a la inteligencia comercial anetista: están tan pero tan en todo que, ahora que es invierno y que entona mucho un caldito bebido en un bar, han puesto dispensadores de caldo diseñados especialmente para locales. En La Latina vio Gachas éste (el único de todo Madrid, la verdad sea dicha) y no pudo por menos que tirarle unas fotitos.
Les dejo con ellas:

sábado, enero 10, 2009

Impunidad fotográfica

Gachas está, dentro de sus modestas posiblidades, muy fotera últimamente. Con esto de la nieve de Madrid, además, se ha dado cuenta de que había en su ciudad un clima como de fotismo generalizado que permitía, sin pudor o discreción algunos, hacerle retratos a la peña sin que apelaran al derecho de privacidad de imagen o similar, por el buen rollo que genera entre los ciudadanos (sin coche) la caída de copitos de nieve.

Gachas, que es muy cobardona para hacer fotos de gente in fraganti, no ha sentido esos temores estos dos últimos días y hala, venga de tirar fotos laser de esas con su cámara digital que, total, son gratis y no gastan carrete.

Sin ir más lejos, estos mormoncitos lavapieseros adoctrinando a las paisanas del barrio.







O esta mina con su chaquetoncito de visón en Orient Square, mismamente.






O esta simpática familia juguetona en un parque frente a la Almudena:











Pero la nieve se está derritiendo y con ella la valentía fotográfica de Gachas.
A mais grande do mundo




Nada, que Gachas está vaguza y en pleno proceso de sacar a pasear a la niña que todavía habita en ella a que tire bolas de nieve y haga muñecos y eso, de ahí que cuelgue este sencillo post que en realidad no es sino un pie de foto: al loro con el enorme tamaño del cítrico cordobés (foto tomada en plazuela cordobesa, juraría que Santa Marina: corregidme si no es así, súbditos de Rosa Aguilar). Pero hagan click en la foto, que gana mucho ampliada.

lunes, enero 05, 2009

Caldo Aneto everyday keeps the doctor away

Amiguitos, es ya un hecho demostrable: la que fue hasta hace unos días la mujer más longeva de este planetucho en el que vivimos, la portuguesa María de Jesús (léase "María do Shesúish" o similar), que tenía sus buenos 115 años cuando murió, TOMABA CALDO ANETO.

Gachas, mirando por casualidad información sobre la anciana en Yahoo news, ha puesto sus dotes de semióloga de la imagen al servicio del mundo y ha descubierto las pruebas: vean aquí abajo a la superabuela lusa María de Jesús encima de su cama recién hecha, con cabecero como de casa de Tomelloso o de Macieira de Loureiro, leyendo a gusto y sin asomo de presbicia un periódico en castellano en cuya contraportada figura la publicidad de Caldo Aneto para paella (¿acaso no ven la entrañable tipografía Comic Sans propia de la marca?)

Siendo María de Jesús portuguesa como es, y teniendo en cuenta que los ancianos muy ancianos no andan viajando ni al país vecino, me parece claro que ese periódico indica a todas luces su afición por el glorioso Aneto en todas sus variantes: alguien se lo trajo from Spain (tanto el periódico como el caldo) y quedó aficionada hasta el día de su muerte.
(Ojo a los listos de turno: ni se les ocurra mencionar de pasada que quizá fuera precisamente el caldo la causa de su deceso porque no lo aceptaré).


jueves, diciembre 25, 2008

Gachas con muérdago

Gachas sentía un fuerte deseo de postear algo navideño este año. No sabía bien qué, hasta que ayer día 24 vio en el tradicional telediario de mediodía la no menos tradicional noticia inventada y destinada a los ninios, en la que un Papá Noel más falso que Judas sale de Laponia en su trineo de tracción renal (renal de reno Rudolf) rumbo al mundo entero para repartir regalos esa misma noche a los que se porten bien y se coman toda la paletilla de cordero.
El presentador del telediario (ay, no sé ni de qué cadena era: en todas salía la misma estampa) trataba de otorgar credibilidad a la noticia espuria mediante comentarios solemnes parecidos a los que haría si se tratase de un suceso real: "Santa Claus ha salido hoy de Laponia bajo una fuerte ventisca rumbo al sur de Europa. Sus fieles ayudantes han cargado sus trineos de regalos para los más pequeños etc".
Mencionando esto aquí, Gachas sólo pretende dejar constancia de este gran highlight navideño televisivo, sin olvidarse de otro grandioso clásico que este año aún no ha visto (es más bien de año nuevo, quizá): el tradicional chapuzón en lagos gélidos por parte de hombretones rusos, normalmente vejetes, pero siempre sonrientes a pesar de que las extremidades ya no les respondan por el frío. A Gachas, de sólo escribir esto, ya se le ponen los vellos como escarpias.

viernes, diciembre 12, 2008

Breakfast at hotelaco

Gachas desayunó el otro día en el Riz (no lo escribe bien Gachas el nombre del hotel para que nadie goglee y se encuentre este post. Gachas es cobardona).
¿Que por qué? porque la invitaron a un desayuno-lecture de un comunicador relevante (hasta aquí puede escribir Gachas, siguiendo el refrán "no muerdas la mano que te da de comer"). El plan era llegar a las 9 am, escuchar al ponente mientras se desayunaba y hacerle unas pregunticas si tenías a bien (te daban un papelito para apuntarlas). Y a las 10 y cuarto, hala, pa casa todos.

Tenías que buscar tú misma el sitio que te habían asignado en una de las mesas del salón, que era como de boda, con las sillas cubiertas por una tela con lazos y ese rollo. Para asesorarte en la búsqueda había unas señoritas muy espigadas y dignas, con trajechaqueta. Gachas se acordó entonces de su época universitaria, en la que algunas de sus compis, las resultonas, trabajaban ocasionalmente como "azafatas de congresos" para ganarse unos dinerillos. Gachas, como no era espigada, nunca se molestó ni en echar la solicitud, pero lo que le llamó la atención esta vez fue la edad azafatil: en teoría, la profesión esa es para veinteañeras que la compaginan con otros estudios, pero las mozas que invitaban a los desayunistas a sentarse eran de la edad actual de aquellas compis de facultad gachescas.

Si Gachas acudió al evento fue principalmente para realizar una comprobación: la de si el zumo de naranja era natural o de bote (y, si era de bote, ¿con o sin pulpa?). Pues, como no podía ser menos en tamaño luxurious hotelaco, el zumo era recién exprimido. Gachas contempla la posibilidad de que el Riz hubiese fletado un charter para traer a los mismos niños que fabrican a destajo zapas Nike a exprimir naranjas que te crió para CIENTO VEINTE personas, si no, no se comprende cómo lo hiceron los dos o tres pinches de cocina que debe haber en el hotelaco.

El desayuno en sí, gastronómicamente hablando, fue un poco fiasco. Constaba de café o té, un mini yugur en un vaso como de chupito, el ya citado zumo, un vaso de agua y curasanes pequeños y sandwichitos igualmente pequeños (un rectángulo partido en dos, es decir, un triángulo isósceles o escaleno). A ver, mal-mal no es que estuviera, pero es que había un problema de lógica en la concepción del evento: a las 9 y diez dejaron de servir cafeses y teses para que nada distrajera la atención de los desayunantes que escuchaban al ponente. Gachas no entendía por qué lo llamaban desayuno si nada más empezar el acto dejaban de rellenar la taza de café y por lo tanto le cortaban el rollo al que tenía un interés activo en desayunar.

Gachas se fijó también en que estaba como feo estar continuamente cogiendo curasanes o sándwiches de las bandejas de la mesa: la idea era haber saciado el hambre desayunil antes del comienzo de la ponencia pero Gachas, que llegó por los pelos a las 9.05, no lo hizo, precisamente porque interpretó que durante el evento era pertinente darle a la mandíbula. Y a ello se entregó, pero como con pudor, como si coger un sandwichito de pavo fuera un acto feo y ordinario.
Otro tema que también interesó a Gachas fue la popularidad o carencia de ella del yogurín en vaso. Prácticamente nadie se lo comió: pongamos que sólo un 10% decidió atacarlo con la cucharilla. El zumo fue casi tan impopular como el yogur, quizá para evitar el reflujo chez los desayunantes: sólo un 30% de los zumos fueron bebidos. Gachas estaba ultrapreocupada al respecto: pasaban los minutos y a esos zumos se les iba yendo la vitamina por momentos. Y sobre todo, ¿cuál iba a ser su futuro inmediato? ¿los reciclarían para hacer macedonias de fruta? ¿los tirarían por el vater? Gachas pensó en pedir que le llenaran una garrafa de plástico de zumo para llevársela a casa, pero finalmente no lo hizo.
Nadie parecía consternado/a por estos asuntos: al final, se saludaron entre sí (muac, muac, "Fulano, te presento a Zutana, jefa de redacción....") sin reparar en el futuro de lo no ingerido o bebido. La mente posguerrista y autárquica de Gachas no ha podido quitarse de la cabeza estas cosas desde el jueves. A ver si este post sirve como catarsis.

miércoles, noviembre 19, 2008

Pacífico Barrio

Gachas tiene tirria a algunos barrios de Madriz pero a uno lo tiene de verdad en el punto de mira: el que está entre Conde Casal-Avenida del Mediterráneo y Pacífico, ese barrio de clase media-media y media-alta cuyos habitantes presumen indefectiblemente de vivir "a dos pasos del Retiro". (Gachas también le tiene mazo de manía al fucking Retiro, que no sirve para nada, ni tiene Cortinglés ni FNAC ni nada dentro. Sólo kiojcos de cerveza y patatas aceitosas y malabaristas perroflautas. Puajj).

Si Gachas frecuenta el barrio a pesar del sarpullido que le da es porque desde hace más de VEINTE AÑOS acude allí al dentista, cerca de una plaza cuya fuente central está adornada por unos pajarracos metálicos que, atención, mueven las alas. Gachas volvió el otro día por molestias dentales: se hizo una ortopantomografía (radiografía de todos los piños gachescos) en una clínica cercana y luego le quedó una horeja libre hasta entrar al dentista. Como era entre las 14.30 y las 15.30 por supuesto que no había un mal local, una librería, un Benetton, cualquier lugar para meterse dentro a mirar un poco cuáles son las tendencias y las cosas. Nada: el barrio es de los de toda-la-vida, de no abrir ni a tiros hasta las 5 la tarde.
Gachas pensó entonces en sentarse en un café a leer su propio libro que llevaba ella consigo, pero finalmente convirtió la hora que le quedaba en un peregrinar por bares tan similares entre sí que parecían ser una franquicia: con no una sino DOS máquinas tragaperras y un pantallón de plasma con las noticias a todo trapo y la presencia ineludible de un hombre de 45 bebiéndose un yintonis a esa hora y echando con desgana monedas en la tragaperras (y dándole muy fuerte, con toda la palma de la mano, al botón de "start").

Cuando sólo le quedaban 10 minutos para entrar al dientes, Gachas se dio un garbeo por una calle trasera llamada Reyes Magos donde había una papelería-reprografía que también vendía camisetas chistosas ("alquilo a mi marido" etc.). Más atrás aún había otra clínica dental pero más sofisticada que la del dentista gachesco: hacían todo tipo de implantes de titanio y reconstrucciones de piñatas y para que la clientela potencial viera bien clarito la técnica que empleaban, habían ampliado a tamaño pantalla de sala pequeña de los Renoir fotos de boquetes gingivales con tornillos dentro, implantes de titanio aún sin el diente puesto etc. y las habían colgado como reclamo en la calle.

Tras esta canela fina, Gachas se dirigió asustada a su propio dentista prometiéndose a sí misma que si no tenía nada esta vez, cambiaba de sacamuelas por la gloria de su padre. Y eso va a hacer, jue, jue. Como está sana de la dentadura no pisará Pacífico nunca jamás, ni aunque todos sus amigos se muden allí en masa a un loft diáfano y hagan brunchs los domingos y rastrillos de ropa seminueva.

domingo, noviembre 09, 2008

Gachas ancestral

A Gachas, un amigo suyo ancestral y muy enraizado en las costumbres ibéricas le regaló hace poco una berza o repollón o grelo (¿se puede decir "grelo" así en singular? Véase el desconocimiento de Gachas al respecto). Le dijo que con eso se hacía el archifamoso pote gallego y que iba a soltar mucha sustancia porque era natural, del huerto de un pavo amigo suyo sito en Brunete.

Gachas se dispuso a enraizarse también y fue al mercado a comprar huesos de vaca para saborizar el futuro caldo, y unas patatas y garbanzos para darle un aire de cocido madrileño. El carnicero, rumboso, le regaló los huesos ("¿los quiere frescos o en salazón?" Gachas ahí también se vio falta de reflejos. Al final los pidió frescos " y de espinazo"). Lavó la berza, que al ser de huerto ancestral tenía bichejos, metió todo en la olla gachesca (huelga decir que añadió también un poco de Caldo Aneto de Pollo) y hala, a esperar un par de horas.

Al servirse el caldo y sus complementos en un plato hondo (casi un bol gigante de esos de comer fideos chinos), Gachas, oh, se percató con estupor de que en el invento nadaban pequeños gorgojos negros: el lavado de la berza no había sido lo suficientemente profundo. ¿Y ante esa situación, qué hace una gafapasta criada en el despilfarro? ¿Lo tira todo al váter y si te he visto no me acuerdo? No, Gachas no iba a tirar su tiempo y su dinero así como así: lo que hizo fue una labor entomológica de las gordas: se armó de unas hojas de papel de cocina y las fue introduciendo en el caldo cada vez que veía un bicho (cosa que, lamentablemente, sucedió más de dos y más de tres veces). Cuando eran gordos, se extraían con facilidad, pero en ocasiones (y aquí vino la complicación) eran casi microbianos de tamaño, y se confundían fácilmente con las briznas de sustancia que el hueso de espinazo fresco había aportado al guiso. Así es que Gachas se puso bajo la luz de un flexo y cada cucharada que levantaba, la examinaba y, si era necesario, le quitaba el insectito.
Y así ha sucedido hoy también y sucederá mañana, hasta que se acabe el caldo. Cuando Gachas efectúa esas complejas operaciones se acuerda mucho de sus compatriotas en 1939, que poco asco le harían a un caldo así por más bichos que tuviera. También se acuerda del herborista estadounidense de al lado de su casa, a la sazón obeso mórbido (no es coherente ser obeso mórbido y regentar un herbolario, dicho sea de paso): una vez, Gachas le compró arroz integral, lo metió en un bote transparente y a las 2 semanas se le había llenado de bichos parientes de los del caldo gallego. Gachas fue a reclamar y el tipo le dijo que eran más sanos esos bichos que los pesticidas que le ponen al arroz Nómen. Habráse visto caradura perroflauta. A pesar de ello, Gachas sigue comprándole de vez en cuando, por no buscarse otro herbolario más apartado de su hogar.


sábado, octubre 25, 2008

Buen rotulador será


Situación que Gachas no comprende: se asienta un inmigrante de habla no hispana en Madrid, decide con ilusión abrir un restaurante o negocio cualquiera y por tanto encarga con más ilusión aún (¿o estoy idealizando la cantidad de ilusión que depositan en el negocio?) su rótulo de acrílico para así contribuir a afear un poco más la ciudad, y los rotuleros ("Rótulos Mafer"; "GerviGar señalización" etc) aceptan el encargo sin hacerle ver al señor chino que no se escribe EMBANADILLAS sino empanadillas; al señor marroquí que no se escribe CARNECERÍA sino carnicería, y a los señores libaneses, que en el menú retroiluminado y emplazado en una caja de luz en la puerta no ha de poner BERENGENA sino berenjena.
¿Por qué esa mala fe? Me dirán los avispados lectores de Gachas que, probablemente, el rotulero tampoco sepa cómo se escriben esas palabras. Sí, "berengena" es una clara falta de ortografía propia de rotulistas, pero "embanadillas" no: ahí sí detecto maldad de la gorda.

miércoles, octubre 22, 2008

Gachas at the movies

No va mucho al cinemascope Gachas, ahora que tiene amigos con joum cinema y que ve pelis (y se las duerme) junto a ellos después de cenar, pero este domingo Gachas le propuso a su amiga P. un típico plan de domingo: ir a ver "la de Woody Allen" a los cines de Plaza Cubos y eso hicieron, acompañados de Q., a la sazón hermano de P.

Gachas ama a Woody con un amor ancestral que le impide por completo percatarse de sus múltiples defectos, pero en esta ocasión Gachas se frotó los ojos y pudo ver bien en letra bien grande que su ídolo flaquea un poquillo.

Aclaremos esto: probablemente sean prejuicios gachescos, pero de siempre se ha sabido que, por ejemplo, España no puede hacer cine de terror porque le salen cosas como Tuno negro, sin ir más lejos. Tampoco puede hacer westerns o ciencia-ficción: el objetivo de su cinematografía es rodar películas de diálogos lentos en los que salgan niñas que contemplan con la mirada perdida alguno de los muchos secarrales que poseen península e islas, o en las que salgan mujeres maduras-morenas-guapas tipo Silvia Munt o Charo López hablando de así no podemos seguir.
También puede España generar pelis de chuloplayas sin dos dedos de frente y de expresivas mujeres en jarras que dan gritos y que merecerían el clásico adjetivo de verduleras. España puede, sí, pero no Woody Allen.
Ha sido un gran fallo que Pe y Javier hablen en espanglish en Vicky Cristina, y que Scarlett y su amiga digan la palabra "Ouviedou" varias veces durante la cinta.
La principal acidez estomacal gachesca venía en momentos en los que Pe se ponía salerosa y parecía que iba a arrancar por bulerías de la puritita furia española que le entraba, por ejemplo cuando pronunció el "niñata de mierda". Y además a Gachas los ojillos perrunos caídos de Bardem pues no le gustan, pero ya digo que son meros prejuicios.

Antes de la peli ponían el trailer de Camino, la peli última de Fesser. Gachas confiesa que puede escribir esto porque ahora es de día, pero ese mismo domingo por la noche al llegar a casa, si bien quiso redactar esta crónica, tuvo que prescindir de hacerlo por el puro canguelo que le dio el trailer. Entre el repelús que siente Gachas hacia el Opus (si hubiera un grupo organizado que luchase contra esa institución, Gachas sería al menos tesorera), la grima y tembleque que dan siempre las pelis de hospitales, la niña guapetona doceañera que de repente se pone a lolitear y de repente sale postrada en la cama con collarín, y el gnomo ese verde que sale al fondo columpiándose en una escena (¿no lo vieron en el trailer? es terrorífico a la par que feo), Gachas salió del cine con un dolor de chola que después devino cuerpo revuelto y que concluyó en traumática vomitona una vez en casa. Así fue, amiguitos.

viernes, septiembre 19, 2008

Arte vegetal

Gachas, que está vaguza, se limitará hoy a dejar hablar a las imágenes, que son las principales portavoces de este siglo XXI que nos está matando de a poquito.

Van aquí tres fotos inenarrables tomadas en Mérida y cedidas por la generosa Miss Lejana y Sola. Chavales, lo podéis hacer todos desde casa.

sábado, septiembre 13, 2008

Cachas at Tiffany´s (II)

Gachas, con una fuerza de voluntad impropia de la generación vaguza a la que pertenece, sigue yendo a Pilates con alegría. El otro día incluso fue a una clase extra en la que en vez de monitora, había monitor.
La diferencia básica entre monitoras y monitores de Pilates está en que ellas dicen culete y ombliguín y ellos trasero y ombligo. La alusión al culo es frecuente en las clases de Pilates. Es más, es prácticamente imposible no mencionarlo durante la hora que dura la lección, así es que, desde el principio, Gachas se mantuvo atenta a su profesor que calzaba zapatos como de Julio Iglesias (entre zapatilla de piel y zapato así blandito de cordones para llevar sin calcetines en Puerto Banús), a ver en qué momento se veía obligado a soltar uno u otro sinónimos de culo. A veces, para esquivar esta terrrible palabra malsonantísima, los monitores y gentes del mundo del ejercicio dicen "glúteos", pero todos sabemos que esa es una manera escaqueante de referirse a lo que es el culo en sí. El monitor vespertino dijo con tranquilidad "trasero" cuando tuvo que hacerlo, y todos tan contentos.