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viernes, septiembre 15, 2006

Gachas at Hamelin

Falta la secuela de la erradicación de cucarachas rubias (o germánicas, como dijeron los expertos) chez Gachas: el señorito erradicador le dejó a Gachas por gentileza de la empresa seis ejemplares de lo que él llamó casitas. Las casitas son unos cartoncitos con techo que hay que montar como un recortable infantil. Abajo, en el suelo de la casita, hay un papel adhesivo que se despega y deja la superficie sticky: se trata de un poderosísimo veneno anticucas (una vez más, produzto). El veneno pegajoso había que complementarlo con una pastillita pegada encima que contenía feromonas y que servía para atraer a los feos insectitos, que posteriormente se quedaban presas de patas en la cartonera casita.

Gachas no acaba de comprender la lógica del erradicador: lo que Gachas necesitaba no era un atrayente de cucarachas sino más bien un repelente. Si algo no quiere Gachas es mirar dentro de la casita dentro de unas semanas y ver un grupo de bichitos espatarraos en su interior. En un principio Gachas pensó, ingenua ella, en comprar más casitas para tener de repuesto, pero el señor erradicata se hizo el interesante y vino a decirle a Gachas que las casitas eran de uso profesional y que eso no se conseguía así como así en las tiendas. Razón no le faltaba: ningún consumidor con 2 dedos de frente iría a la droguería a comprar produzto para atraer a la fea plaga. Seguiremos informando.

jueves, agosto 24, 2006

Gachas rima con cuca...

Sí, no quería asumirlo pero es así: Gachas padece de feas cucarachas en el hogar. Han venido en mayo de 2006. Años ha apareció algún cadáver cerca de la bañera o en la cocina, pero este verano Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres de cucarachas chez Gachas: entre San Isidro y La Paloma ha visto (e intentado aniquilar) unas 12 ó 14.

Sí, los cepos que hacen que se envenenen, vuelvan al nido y allí maten a sus compis Gachas los tiene. Otros años parecían funcionar, este año no. El interiorismo en lo de Gachas está lleno de cuadraditos negros antiestéticos que ni siquiera sirven para erradicar la plaga. Gachas se plantea desinsectar.

En otro orden de cosas (cosas lácteas), Gachas, gracias a la ayuda del experto en quesos riojano R. P., ha encontrado un lugar en la península donde fabrican karnemelk (y además así la llaman). Está en el País Vasco, es un caserío-me-fío con página web y todo (www.lastur.net ). En concreto deben de estar en la provincia de Guipúzcoa, en la localidad llamada Itziar.
Toda esta información de poco le sirve a Gachas; los chicos de lastur no son un tele-karnemelk: por mucho que a Gachas le dé el apretón, ellos no van a ir con su vespino a hacerle entrega de un brik a domicilio. Ni siquiera puede Gachas pagar contra reembolso el envío de 5 litros de la rica leche acidófila: esas son las desventajas de los bienes perecederos. Sob, sob.