Mostrando entradas con la etiqueta Caldo Aneto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caldo Aneto. Mostrar todas las entradas

sábado, julio 24, 2010


Iglesia anetista del séptimo día

Amigos, ocurrió: Gachas recibió el maná del cielo, ubicado temporalmente en Artés, provincia de Barcelona. Su fidelidad hacia el caldo Aneto provocó que contactasen con ella de la empresa de los bricks a cuadros y le enviasen sus frutos en forma de lo siguiente:

- 20 litros de CADA UNA de las variedades anetistas (para arros negre, para fideuá, para paella valenciana, caldo de zanahoria, caldo de pescado, caldo de pollo bajo en sal -el favorito de Gachas: con un poco de sal añadida está impecable-, el de verduras biológicas...).

- Una vajilla de 6 platos soperos con su mamá sopera para servir los caldos Aneto con la dignidad que se merecen.

- Una muestra del caldo de gamba roja de Aneto en una elegante caja negra metalizada y numerada. Sólo existen hasta el momento sobre el planeta 999 ejemplares en brick de dicho caldo cremoso (menos que la tirada de los libros que le publican a Gachas, ¿no es eso increible?). El tal caldo era caldo 2.0: cremoso y con ese sabor a mar fuertote que te provoca gratos cosquilleos en la garganta, no sé si saben a qué me refiero.

Llegado este momento Gachas siente que va a ser tildada violentamente de esquirola por algunas personas; intuye que van a decirle "Gachas, vendida" por hablar bien de Aneto en la blogosfera y recibir gratificaciones a causa de ello. Ya los veo a todos en sus blogs elogiando el Beluga o el Moët Chandon por si algo cayese, ¿verdad, amiguitos? En mi defensa diré que Gachas es ante todo SINCERA en sus comentarios a Aneto, y que nunca pensó que la empresa artesiana fuese a realizar tal despliegue de generosidad hacia ella. Gachas ha experimentado la verdadera utilidad de mantener un blog (aunque de aquella manera: sepultándolo y resucitándolo cíclicamente, como deberíamos hacer con nuestros allegados) y nada, está contenta y va a zamparse un Aneto de pollo con fideos (los cabellín los pone ella misma) en unas horas.

Por eso, no se sorprendan si ven a Gachas, en lo sucesivo, ataviada de arriba abajo con vestidos camiseros de cuadritos Vichy blanquiamarillos... Gachas se limita a comprender cuál es el Zeitgeist y a ponerlo en práctica.

Aquí el reportaje gráfico de la entrega de bienes:





lunes, febrero 09, 2009

Y dale con el Aneto

Gachas vuelve, tardísimo, ya casi en carnaval y, a riesgo de perder los cuatro lectorcillos que le quedan, insiste con el anetismo.
Yo creo que ya después de este post poco más se podrá decir del insigne caldo blanquecino con grumos (más que grumos, como plaquitas blancas que muestran que el caldopollo es genuino) que tanto gusta a Gachas. Esta vez es un elogio a la inteligencia comercial anetista: están tan pero tan en todo que, ahora que es invierno y que entona mucho un caldito bebido en un bar, han puesto dispensadores de caldo diseñados especialmente para locales. En La Latina vio Gachas éste (el único de todo Madrid, la verdad sea dicha) y no pudo por menos que tirarle unas fotitos.
Les dejo con ellas:

lunes, enero 05, 2009

Caldo Aneto everyday keeps the doctor away

Amiguitos, es ya un hecho demostrable: la que fue hasta hace unos días la mujer más longeva de este planetucho en el que vivimos, la portuguesa María de Jesús (léase "María do Shesúish" o similar), que tenía sus buenos 115 años cuando murió, TOMABA CALDO ANETO.

Gachas, mirando por casualidad información sobre la anciana en Yahoo news, ha puesto sus dotes de semióloga de la imagen al servicio del mundo y ha descubierto las pruebas: vean aquí abajo a la superabuela lusa María de Jesús encima de su cama recién hecha, con cabecero como de casa de Tomelloso o de Macieira de Loureiro, leyendo a gusto y sin asomo de presbicia un periódico en castellano en cuya contraportada figura la publicidad de Caldo Aneto para paella (¿acaso no ven la entrañable tipografía Comic Sans propia de la marca?)

Siendo María de Jesús portuguesa como es, y teniendo en cuenta que los ancianos muy ancianos no andan viajando ni al país vecino, me parece claro que ese periódico indica a todas luces su afición por el glorioso Aneto en todas sus variantes: alguien se lo trajo from Spain (tanto el periódico como el caldo) y quedó aficionada hasta el día de su muerte.
(Ojo a los listos de turno: ni se les ocurra mencionar de pasada que quizá fuera precisamente el caldo la causa de su deceso porque no lo aceptaré).


domingo, noviembre 09, 2008

Gachas ancestral

A Gachas, un amigo suyo ancestral y muy enraizado en las costumbres ibéricas le regaló hace poco una berza o repollón o grelo (¿se puede decir "grelo" así en singular? Véase el desconocimiento de Gachas al respecto). Le dijo que con eso se hacía el archifamoso pote gallego y que iba a soltar mucha sustancia porque era natural, del huerto de un pavo amigo suyo sito en Brunete.

Gachas se dispuso a enraizarse también y fue al mercado a comprar huesos de vaca para saborizar el futuro caldo, y unas patatas y garbanzos para darle un aire de cocido madrileño. El carnicero, rumboso, le regaló los huesos ("¿los quiere frescos o en salazón?" Gachas ahí también se vio falta de reflejos. Al final los pidió frescos " y de espinazo"). Lavó la berza, que al ser de huerto ancestral tenía bichejos, metió todo en la olla gachesca (huelga decir que añadió también un poco de Caldo Aneto de Pollo) y hala, a esperar un par de horas.

Al servirse el caldo y sus complementos en un plato hondo (casi un bol gigante de esos de comer fideos chinos), Gachas, oh, se percató con estupor de que en el invento nadaban pequeños gorgojos negros: el lavado de la berza no había sido lo suficientemente profundo. ¿Y ante esa situación, qué hace una gafapasta criada en el despilfarro? ¿Lo tira todo al váter y si te he visto no me acuerdo? No, Gachas no iba a tirar su tiempo y su dinero así como así: lo que hizo fue una labor entomológica de las gordas: se armó de unas hojas de papel de cocina y las fue introduciendo en el caldo cada vez que veía un bicho (cosa que, lamentablemente, sucedió más de dos y más de tres veces). Cuando eran gordos, se extraían con facilidad, pero en ocasiones (y aquí vino la complicación) eran casi microbianos de tamaño, y se confundían fácilmente con las briznas de sustancia que el hueso de espinazo fresco había aportado al guiso. Así es que Gachas se puso bajo la luz de un flexo y cada cucharada que levantaba, la examinaba y, si era necesario, le quitaba el insectito.
Y así ha sucedido hoy también y sucederá mañana, hasta que se acabe el caldo. Cuando Gachas efectúa esas complejas operaciones se acuerda mucho de sus compatriotas en 1939, que poco asco le harían a un caldo así por más bichos que tuviera. También se acuerda del herborista estadounidense de al lado de su casa, a la sazón obeso mórbido (no es coherente ser obeso mórbido y regentar un herbolario, dicho sea de paso): una vez, Gachas le compró arroz integral, lo metió en un bote transparente y a las 2 semanas se le había llenado de bichos parientes de los del caldo gallego. Gachas fue a reclamar y el tipo le dijo que eran más sanos esos bichos que los pesticidas que le ponen al arroz Nómen. Habráse visto caradura perroflauta. A pesar de ello, Gachas sigue comprándole de vez en cuando, por no buscarse otro herbolario más apartado de su hogar.


jueves, agosto 07, 2008

El paraíso existe

Gachas hace un pequeño inciso en sus crónicas argies para volver al tema por antonomasia: El CALDO ANETO. La simpática D. M. le ha mandado unas fotos desde Artés (¿Barcelona? bueno, Cataluña en cualquier caso) frente a la fábrica del alimento envasado favorito de Gachas y, a este paso, de muchos de ustedes que ya han caído en sus dulces garras.
Por ahora Gachas colgará la foto de la fábrica solamente. Prontamente photoshopeará la foto en la que aparece D. con su amigo también D. para que no se reconozcan sus identidades y la subirá también, a modo de homenaje, a este su blog mío y de ustedes.

martes, febrero 05, 2008

El anetismo decae

Tras lograr hacer adeptos al caldo Aneto de pollo a un par de simpáticos lectores de este blog, Gachas confiesa que, como le ha ocurrido en otras ocasiones y con otros productos (léase palmitos, pepinillos con aliño agridulce o paté de aceitunas), se ha cansado un poquillo del caldo Aneto. Ojo: no porque sea Aneto sino porque es caldo. De los dos que trabajaba (de verduras y de pollo bajo en sal), ahora se queda solamente con el de pollo bajo en sal, que el otro ya le aburre un poco con su color verdusco.

No descarta Gachas que vuelva su anetismo de aquí a unos meses, pero ahora está un poco de capa caida. En realidad, la relación de Gachas con el caldo en brick es un poco como la que tienen los seres humanos singles que se gustan pero que no quieren complicaciones: que si mucha emoción y ganas de comerse entre sí durante unos meses, pero después como saciedad, distanciamiento, se prueban otros caldos y... otra vez vuelta a empezar, cuando ya se había medio olvidado el sabor añejo y resulta casi una sorpresa, pero ya con otro ritmo y menor ilusión, claro. Gachas no sabe si en este último párrafo denuncia o si sólo constata.

miércoles, enero 09, 2008

Anetismo ya por vena

Ya no hay vuelta atrás: Gachas es anetista y sólo un tratamiento con Metadona (suena un poco a algo que pudieran suministrar en Mercadona) haría posible que Gachas abandonase su adicción.
Verán: tras la ingesta excesiva de guarrerías durante las fiestas, Gachas ha pensado que una posible dieta sería la compuesta exclusivamente por caldo Aneto de pollo bajo en sal y manzanas asadas. El caldo Aneto haría las funciones de "alimento rico y saladito" y las manzanas asadas las de "alimento dulce y medio de capricho".
El problema es cuando te quieren vender gato por caldo Aneto, o Gallina (Blanca) por caldo Aneto: en los ultramaris regidos o no por espanioles (Gachas ha encontrado OTRO ultramarino regido por españoles sesentones en su barrio. Lo llaman "Mantequería") se distribuye solamente la gama de caldos Gallina Blanca: de la abuela, de verduras, de pollo y alguno más. TODOS menos el de verduras contienen entre sus ingredientes manteca de cerdo. Esto no puede consentirse, así es que Gachas boicotea a Gallina Blanca y busca por todas las tiendas de alimentación su caldo Aneto, pero ni rastro de él.
Sólo en un sitio encontró una deliciosa modalidad de cría de caldo Aneto llamada "Caldeto": consistía en un minibrick monodosis de caldo de pollo que podía calentarse directamente en el microondas porque el extraño brick no llevaba capilla de metal por dentro sino sólo cartón. Aquí Gachas ha de confesar que sufrió una minidecepción: el caldeto sabía un poco como a socarrao, pero más bien es achacable al envase de sólo-cartón, que parecía traspasar su sabor a la sopa en sí. Un fallo pequeño de Aneto que Gachas sabrá perdonar oportunamente.

Volviendo al tema adicción: Gachas se siente un poco kundera en este sentido, pero no el escritor checo sino la usuaria de kundas o coches colectivos que llevan al adicto a pillar a La Celsa o donde sea menester. Gachas sería capaz de irse a Artés, provincia de Barcelona, donde está ubicada la fábrica de caldo Aneto que, si sigue sin distribuir en los ultramarinos de Madrid, va a recibir la visita de Gachas en pleno síndrome de abstinencia.

viernes, diciembre 28, 2007

Gachas y el caldo Aneto

Por si no lo saben, la marca Aneto, que no la conocía ni Dios hasta hace bien poco, ha sacado una gama de caldos en tetra brick: caldos de pollo, de jamón (creo), de verduras y de pollo bajo en sal (y probablemente de pescado, pega). Gachas lleva echándole el ojo al caldo Aneto desde el nacimiento de este último porque le mola mazo su packaging, ese contraste entre el tetrabrickismo frío y contemporáneo y su estampado de mantel de cuadros (cada tipo de caldo lo lleva de un color) que contribuye a fomentar la idea de que el caldo es, de verdad, casero.
Si Gachas no había comprado antes el caldo Aneto es precisamente porque NO es en absoluto casero: lo hacen, como tantos otros alimentos, en una fábrica con chimeneas metálicas, probablemente en una olla de acero del tamaño de la Maestranza de, arsa, Sevilla y, más probablemente aún, trabajadores recios de la empresa entrarán DENTRO del piscinón de caldo Aneto con botas de goma para sacar no sé qué cosa que se les haya caido dentro, controlar el manómetro de la temperatura y cosas igualmente terroríficas. Es que, como a ustedes les pasará también, Gachas se sabe de memoria las truculentas historias que circulan respecto a la comida envasada contemporánea: que si el jamonyor es en realidad fécula de patata fermentada hecha una pasta, que si el pollo de hoy es un engendro sin cabeza y por eso el Kentucky Fried Chicken ahora se llama casi como el aeropuerto de Nueva York, sólo con las iniciales (KFC), y demás perlas de terror gastroenterítico.

Bueno, pues finalmente Gachas ha sucumbido al anetismo y ha comprado su primer caldo de pollo Aneto, con los cuadros del mantel color amarillo y blanco y la tipografía estilo “Agenda del ama de casa 1972” en marrón cáscara de huevo (de huevo marrón, se entiende). Aparentemente el caldo sólo lleva agua, pollo de corral (es decir, con cabeza, tronco y extremidades), cebolla, zanahoria, col, puerros, apio y sal. Gachas, obviamente, no se lo cree, aunque en el tetra figuren 4 fotos con pollos pelados, verduras y enormes cacerolotes aparentemente muy higiénicos.

No obstante, ha sido abrirlo hace 3 horas para comenzar su cena con él y ya se ha debido de beber como medio litro. No ve Gachas el momento de probar el Aneto de verduras, el de carne o jamón, el de pejcao… (ese último probablemente no). Sabía que esto iba a ocurrir, que todo eran barreras para no caer en el vicio del caldismo envasado.
(http://www.caldoaneto.com/ )