Gachas vuelve de puntillas,
...sin decírselo a nadie de la blogosfera. Y sin colgar fotos, ni youtubes ni la madre que los parió. En cualquier caso, como ahora tiene blog hasta Paquita la del Barrio, no iban a tener tiempo de leer éste, entre actualizaciones del suyo propio, del maiespeis, del flickr (que no acabo de saber lo que es) etc. Pues aquí tranquilitos que estamos, en pantuflas, jugando al dominó y golpeando fuerte con las fichas en la mesa los dos leztores de Gachas que deben de quedar y, obviamente, la propia Gachas. Me dan ganas de servirles un anís muy aguado ("palomita", se llama, o Ricard en gabacho) a los que decidan quedarse, y unos bizcochos de esos secos para mojar.
A lo que voy, que cuando se vuelve hay que volver por algo, con una noticia de actualidad o similar: Emma Clarke es el personaje que nos ocupa. La buena Emma locutaba en el metro londinense hasta hace 5 horas, que la han despedido por malusar su voz en parodias haciendo como de locutora del metro. Es decir: va una, tiene una voz equis que lleva a cuestas durante toda su vida, la contratan por esa razón pero en ningún caso puede usarla para hacer gromas y chistes con el mismo soniquete laboral por el que fue contratada, ¿sí?
En su web (donde tiene mp3 colgados para publicitar su voz y que la contraten y tal) están los clips-parodia que le han valido el despido. Además del consabido mind the gap, en ellos decía cosas tipo "Seguramente algún turista americano está hablando demasiado alto en este vagón" o similar. Pero uff, Gachas detesta ser la típica cronista informativa sobre la actualidad. Búsquenlo ustedes en google, coñe. Aquí se habla de otras cosas más entretenidas, o al menos antaño era así. Sniff, he perdido el ritmo gachesco.
lunes, agosto 06, 2007
El fiasco no descansa
Gachas está pegadita al Toshiba. En uno de los apretones al botón "revisar correo" ha recibido un spam muy gracioso de la falsa agencia tributaria en la que aparentemente le devuelven dinerín si, imagino, proporciona todos sus datos bancarios o similar. La pregunta principal que se hace es por qué demoños redactan tan mal los timadores españoles. ¿Se reúnen en un semisótano rollo "Atraco a las tres" para urdir el plan y redaztan juntos el mail de pega o lo genera una máquina traductora que no sabe hacer la O con un canuto? Más bien se decanta Gachas por la segunda opción, tras leer palabras como "someta", "forma" o "aplicar", que parecen ser primas demasiado hermanas de "submit" "form" (por application form) o "apply". En la parte de abajo del truchomail, para añadirle realismo, meten la foto de un bebé y el reclamo de los 2500 euros por niño, con un link a la verdadera agencia tributaria (esa parte no la he pegado aquí abajo):
RESOLUCIÓN de 04 08 2007, de la Dirección General de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, por la que se aprueban las directrices generales del Plan General de Control Tributario 2006.(B.O.E. 03-02-2006)
Por favor Nota: Después de los cálculos anuales pasados de su actividad fiscal nos hemos determinado que usted es elegible recibir una devolución fiscal desde 290€
Someta por favor la petición de la devolución fiscal y en un plazo de 6-9 días se la vamos a procesar.
Un reembolso se puede retrasar para una variedad de razones. Por ejemplo sometiendo expedientes invalidos o aplicándose después del plazo.
Para tener acceso a la forma para su devolución fiscal, Pulse aquí
El Plan General de Control es el instrumento básico de planificación de la Agencia Tributaria en el que se realiza la previsión cuantitativa y cualitativa de las actuaciones que en el ámbito de control tributario y aduanero se van a realizar durante el año. Con este Plan se da cumplimiento a la obligación que establece la Ley General Tributaria en su artículo 116 de elaborar anualmente un plan de control tributario.
Madrid, 05 08 2007.–El Director General, Luis Pedroche y Rojo.
Gachas está pegadita al Toshiba. En uno de los apretones al botón "revisar correo" ha recibido un spam muy gracioso de la falsa agencia tributaria en la que aparentemente le devuelven dinerín si, imagino, proporciona todos sus datos bancarios o similar. La pregunta principal que se hace es por qué demoños redactan tan mal los timadores españoles. ¿Se reúnen en un semisótano rollo "Atraco a las tres" para urdir el plan y redaztan juntos el mail de pega o lo genera una máquina traductora que no sabe hacer la O con un canuto? Más bien se decanta Gachas por la segunda opción, tras leer palabras como "someta", "forma" o "aplicar", que parecen ser primas demasiado hermanas de "submit" "form" (por application form) o "apply". En la parte de abajo del truchomail, para añadirle realismo, meten la foto de un bebé y el reclamo de los 2500 euros por niño, con un link a la verdadera agencia tributaria (esa parte no la he pegado aquí abajo):
RESOLUCIÓN de 04 08 2007, de la Dirección General de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, por la que se aprueban las directrices generales del Plan General de Control Tributario 2006.(B.O.E. 03-02-2006)
Por favor Nota: Después de los cálculos anuales pasados de su actividad fiscal nos hemos determinado que usted es elegible recibir una devolución fiscal desde 290€
Someta por favor la petición de la devolución fiscal y en un plazo de 6-9 días se la vamos a procesar.
Un reembolso se puede retrasar para una variedad de razones. Por ejemplo sometiendo expedientes invalidos o aplicándose después del plazo.
Para tener acceso a la forma para su devolución fiscal, Pulse aquí
El Plan General de Control es el instrumento básico de planificación de la Agencia Tributaria en el que se realiza la previsión cuantitativa y cualitativa de las actuaciones que en el ámbito de control tributario y aduanero se van a realizar durante el año. Con este Plan se da cumplimiento a la obligación que establece la Ley General Tributaria en su artículo 116 de elaborar anualmente un plan de control tributario.
Madrid, 05 08 2007.–El Director General, Luis Pedroche y Rojo.
jueves, julio 26, 2007
Gachas at Trevi
Gachas, que se encuentra en Roma de nuevo pero sólo porque se olvidó un grifo abierto, pasó el otro día casualmente por la archifamosa Fontana di Trevi. Como no tiene mucha imaginación posteadora estos días debido a la calor, finalmente lo que ha decidido es insertar una bonita foto que homenajea un poco a ese pedazo de sociólogo-fotógrafo que es Martin Parr. Qué penica da el buen señor posando con su manita hacia atrás para tirar la moneda. Lagrimones se le caen a Gachas al verlo (y no es broma).
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Roma
domingo, julio 15, 2007
Madriz: Top ten de insultos
Un breve postito para señalar que, sin lugar a dudas, el insulto favorito del lumpenproletariat madrileño es "pachaso". Gachas, que gusta mucho de usarlo, hacía siglos que no lo oía sino de su propia boca. Ha sido volver y empezar a oir "pachaso" por doquier: repartidores de bebidas, taxistas encabronaos, autobuseros... todos ellos emplean esa palabra que puede verse medio vacía o medio llena según el uso que se le dé (aunque en realidad, ¿alguien cree todavía que la acepción de payaso como personaje circense amiguito de los niños es algo positivo?).
Un breve postito para señalar que, sin lugar a dudas, el insulto favorito del lumpenproletariat madrileño es "pachaso". Gachas, que gusta mucho de usarlo, hacía siglos que no lo oía sino de su propia boca. Ha sido volver y empezar a oir "pachaso" por doquier: repartidores de bebidas, taxistas encabronaos, autobuseros... todos ellos emplean esa palabra que puede verse medio vacía o medio llena según el uso que se le dé (aunque en realidad, ¿alguien cree todavía que la acepción de payaso como personaje circense amiguito de los niños es algo positivo?).
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Madrid
jueves, julio 05, 2007
Vaticano Leisure Park
Gachas ya está irremediablemente de vuelta en Madrit, pero no quiere dejarse en el tintero de ceros y unos un importante post: el de su recorrido y subida a las SEIS atracciones de la Città del Vaticano.
Gachas fue, como está mandao, a ver la basílica de San Pedro. Se hace una poquita de cola, se cubre una los hombros y entra. Qué les va a contar que no sepan.
Después Gachas fue con sus compis de beca (Gachas tuvo una beca: ¡qué beca!) a ver la Necrópoli vaticana, en la que te enseñaban arqueológicamente las pruebas científicas de que San Pedro está ahí enterrado, les guste o no a los aznósticos. Muy interesante visita y muy buena la señorita guía en castellano.
Van dos atracciones con esta. Hé aquí la tercera: visita a las tumbas papales. Consiste en un subterráneo lleno de tumbas, entre antiguas y modernas, de los sumos pontífices. En la de Karol W, los polacos se eternizan rezando: esto es lo único que recuerdo de la visita, que no era muy allá.
Más cositas: la subida a la cúpula. 7 euros con ascensor y 4 sin. La verdad que da igual, porque en los dos casos hay un tramo de ejaleras que no te lo quita ni el Camarlengo, así es que opten por la de 4 euros (recomendación). Consiste en subir hasta la misma linternita cupular por dentro. Lo que se ve en el camino es mero alicatado color mostaza, pero mola la experiencia de ir torcida en algunos tramos. Puntuación: 8/10.
Después está la arriesgada: intentar colarse en lo que es la Città-Città, nada aperta, por cierto, alegando que uno va a hacer algo necesario allí dentro. Gachas alegó "ricerca nella biblioteca", pero esa excusa ahora no les valdría porque la biblioteca Vati ha cerrado por 3 años. Los codigodavincistas están orejigachos, lo sé, lo sé.
Bueno, en esa ocasión coló y, como digo, Gachas entró en la zona de trasiego vaticana, con su supermercado, su oficina de correos, su farmacia y su canesú (a la biblioteca en sí no pudo entrar porque hace falta carnet especial). ¿Creen que en la farmacia sólo venden parches para los callos y linimento? no, amiguitos: las mejores marcas de coloñas (Hugo Boss, Dior, Gaultier...), cremas autobronceadoras, collarcitos y pulseras de boloncios de colores... En fin, lo que es una farmacia-perfumería contemporánea bien equipada. Estaba llena no sólo de purpurado sino también de italianos con su correspondiente pasaporte (recordemos que el Vaticano es un paisín pequeñín) comprando a mansalva, porque parece que hay ciertas medicinas más baratas y otras tantas que sólo se comercializan allí.
Y por último, el consabido pack Museos Vaticanos+ Capilla Sixtina. En pleno junio húmedo se chupó Gachas la cola de 45 minutos (parece que las ha habido peores), no coló como estudiante (¡cachis!) y se vio ella con un amigo su pinacoteca con iluminación y museografía tardofranquistas.
Después se unió a las masas para hacerse las stanze de Rafaello y la Capilla Sixtina, pero era tal el calor y el agobio borreguil que cuando leía las palabras "To the Sixtine Chapel", en realidad ella las traducía por "To the Exit".
Nada, llegó a la Sixtine y se sintió como en Ellis Island: montones de personas hacinadas; vigilantes chulánganos con el pelo patrás pidiendo silencio con unos micrófonos; quejas de señores españoles a las que se unió ("nos tratan como a animales hasta llegar aquí, nos tienen amontonados y encima quieren que nos callemos"). Y sí, vio el dedo de Dios unirse al del hombre, pero le tuvo que pedir a su acompañante que se lo situase, porque con tanto calor y tanto gentío no se podía concentrar en ese pedazo de joya del arte occidental.
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Roma
lunes, junio 25, 2007
Vuelta a la seconlaif
Gachas vuelve, eso sí, con el sistema de moderación de comentarios activado. Los quiero mucho a todos los que han seguido pacientemente entrando, y a los que se han cansado y apestado al ver que Gachas no actualizaba ni a tiros, también (yo habría hecho lo mismo).
La idea es volver con alegría y buen humor. Primero les pongo un poco al día, en una línea: aún en Roma está Gachas, pero no por mucho tiempo más. Es inminente su regreso a la modalidad de calor SECO madrileña.
Para la vuelta alegre, como digo, les tengo preparada una cosilla, por si les ape participar. Se trata de (chann, chann) la primera edición del GRAN CONCURSO INTERPLANETARIO DE NOMBRES DE SPAM.
No sé si se han fijado pero las variantes de nombres de Spam no son muchas: suelen constar de un nombre latino y un apellido sajón o viceversa. En ocasiones el nombre puede ser gabacho (porque hay nombres gabachos internacionales) o incluso tedesco (la petulante Gachas italianizada ahora llama así a lo alemán).
Nada, aquí presenta Gachas unos cuantos ejemplos inventados. (Eh, ustedes, no sean tramposos: no se vale copiar de sus yahoomails o gmails, denle un poco a la chola e inventen nombres):
Guadalupe Hoover
Judy Bonaventura
Christian Velasquez
Debra Bontempelli
Gachas vuelve, eso sí, con el sistema de moderación de comentarios activado. Los quiero mucho a todos los que han seguido pacientemente entrando, y a los que se han cansado y apestado al ver que Gachas no actualizaba ni a tiros, también (yo habría hecho lo mismo).
La idea es volver con alegría y buen humor. Primero les pongo un poco al día, en una línea: aún en Roma está Gachas, pero no por mucho tiempo más. Es inminente su regreso a la modalidad de calor SECO madrileña.
Para la vuelta alegre, como digo, les tengo preparada una cosilla, por si les ape participar. Se trata de (chann, chann) la primera edición del GRAN CONCURSO INTERPLANETARIO DE NOMBRES DE SPAM.
No sé si se han fijado pero las variantes de nombres de Spam no son muchas: suelen constar de un nombre latino y un apellido sajón o viceversa. En ocasiones el nombre puede ser gabacho (porque hay nombres gabachos internacionales) o incluso tedesco (la petulante Gachas italianizada ahora llama así a lo alemán).
Nada, aquí presenta Gachas unos cuantos ejemplos inventados. (Eh, ustedes, no sean tramposos: no se vale copiar de sus yahoomails o gmails, denle un poco a la chola e inventen nombres):
Guadalupe Hoover
Judy Bonaventura
Christian Velasquez
Debra Bontempelli
martes, febrero 13, 2007
Deletreando una vez más
Ocurrió lo que Gachas había intuido que sucedería en algún momento: ha tenido que deletrear en italiano un localizador aéreo y, al no entenderla bien el señorito teleoperador, él mismo ha recurrido al "B de Barcelona" pero en su versión italiana.
Casualmente había varias Bes en el localizador de Gachas, y el teleoperatore ha dicho "alora, Bi come Bari?" Gachas, patriota, enseguida ha corregido: "No, Bi come Barchelona". La B siempre es de Barcelona, nunca de Bari, Boston o Birmingham.
Después se ha topado con una L que el teleoperata ha decidido que era "L come Livorno", ciudad anodina donde las haya (anodina en el campo del deletreo, digo. Quizá sea una bella localidad, no lo descarto). Gachas ha tenido que echar mano rápida de sus conocimientos de geografía italiana para decidir que la N, en vez de ser de Navarra era de Napoli y la T de Torino y no de Tarragona.
Ha sido una experiencia adrenalínica de las que crean su poquita adicción. Ahora Gachas se muere por deletrear usando nombres de localidades italianas, pero también de ríos, accidentes geográficos etc.
Ocurrió lo que Gachas había intuido que sucedería en algún momento: ha tenido que deletrear en italiano un localizador aéreo y, al no entenderla bien el señorito teleoperador, él mismo ha recurrido al "B de Barcelona" pero en su versión italiana.
Casualmente había varias Bes en el localizador de Gachas, y el teleoperatore ha dicho "alora, Bi come Bari?" Gachas, patriota, enseguida ha corregido: "No, Bi come Barchelona". La B siempre es de Barcelona, nunca de Bari, Boston o Birmingham.
Después se ha topado con una L que el teleoperata ha decidido que era "L come Livorno", ciudad anodina donde las haya (anodina en el campo del deletreo, digo. Quizá sea una bella localidad, no lo descarto). Gachas ha tenido que echar mano rápida de sus conocimientos de geografía italiana para decidir que la N, en vez de ser de Navarra era de Napoli y la T de Torino y no de Tarragona.
Ha sido una experiencia adrenalínica de las que crean su poquita adicción. Ahora Gachas se muere por deletrear usando nombres de localidades italianas, pero también de ríos, accidentes geográficos etc.
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Idiomas
sábado, febrero 03, 2007
Mondo Carbonara
Gachas salió hace un par de años de su caverna de percepción errónea y ascendió al mundo de las ideas correctas y verdaderas en relación con la pasta alla carbonara: resulta que la versión española, compuesta como sabrán de cucharadas soperas de nata, panceta cocida y champiñones, no tiene nadísima que ver con su homóloga italiana (y a la sazón receta original), que sólo lleva pasta, huevo crudo, pimienta, panceta bien frita y queso rallado. Ni rastro del grumo natoso y repugnante de la Carbonara ibérica.
Gachas aprendió esto hace tiempo, como señaló más arriba, pero no lo había puesto en práctica hasta hoy, que es cuando se ha marcado una cazuela compuesta de una especie de pasta formato cañería-cortada-en-trocitos a la que le ha añadido queso recién rallado, beicon refritillo en su propia grasa, bastante (quizá demasiada, ejem) pimienta negra y, por encima, dos huevos batidos crudos.
La experiencia es placentera, pero hay que estar preparado para ella: una compañera de pisazo se ha dejado la mitad del plato alegando que le daba asquillo y reparo el huevo semicuajado. Gachas se ha sentido profundamente consternada ya que juraría haber probado ese mismo rico plato (así, con el huevo haciendo blob, blob) en una trattoria de esas de camarero anciano antipático, que por lo visto era la mejor de Roma en lo que a la Carbonara se refiere. Perilli se llama el sitio. Cierra los miércoles.
Gachas se pregunta si cada país ha desarrollado su propia receta de Carbonara (en Alemania, por ejemplo, quizá lleve gambas y perejil el plato) según su visión estereotipada de Italia y, en concreto, quién transmitió mal la información sobre la Carbonara que llegó a España desde el país en forma de bota campera.
Gachas salió hace un par de años de su caverna de percepción errónea y ascendió al mundo de las ideas correctas y verdaderas en relación con la pasta alla carbonara: resulta que la versión española, compuesta como sabrán de cucharadas soperas de nata, panceta cocida y champiñones, no tiene nadísima que ver con su homóloga italiana (y a la sazón receta original), que sólo lleva pasta, huevo crudo, pimienta, panceta bien frita y queso rallado. Ni rastro del grumo natoso y repugnante de la Carbonara ibérica.
Gachas aprendió esto hace tiempo, como señaló más arriba, pero no lo había puesto en práctica hasta hoy, que es cuando se ha marcado una cazuela compuesta de una especie de pasta formato cañería-cortada-en-trocitos a la que le ha añadido queso recién rallado, beicon refritillo en su propia grasa, bastante (quizá demasiada, ejem) pimienta negra y, por encima, dos huevos batidos crudos.
La experiencia es placentera, pero hay que estar preparado para ella: una compañera de pisazo se ha dejado la mitad del plato alegando que le daba asquillo y reparo el huevo semicuajado. Gachas se ha sentido profundamente consternada ya que juraría haber probado ese mismo rico plato (así, con el huevo haciendo blob, blob) en una trattoria de esas de camarero anciano antipático, que por lo visto era la mejor de Roma en lo que a la Carbonara se refiere. Perilli se llama el sitio. Cierra los miércoles.
Gachas se pregunta si cada país ha desarrollado su propia receta de Carbonara (en Alemania, por ejemplo, quizá lleve gambas y perejil el plato) según su visión estereotipada de Italia y, en concreto, quién transmitió mal la información sobre la Carbonara que llegó a España desde el país en forma de bota campera.
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Roma
miércoles, enero 24, 2007
Honestidad Web
Gachas se topa a menudo con un problema propio de la contemporaneidad: el hecho de que las páginas web autopromocionales no se correspondan con la realidad física del lugar o producto que anuncian y, al toparse con este último se produzca una dolorosísima e irreparable decepción. Gachas no se refiere a la inclusión de fotografías trucadas o similar, sino al mero diseño engañoso de la página ―de su tipografía, animación, disposición de la información― que puede hacer pensar (a una miembra de la tribu gafapastista como Gachas) en una realidad afín a MOMAs o berlines o lóndrenes y que después resulta ser pequeñuja y anodina.
Eso le pasó el otro día con un lugar llamado Art Container en Roma: parecía que iba a ser el oro y el magrebí, según su página, y al final era como un armario ropero blanco con una pequeña expo de fotos colgadas.
El vacío legal al respecto impide que Gachas reclame o denuncie esta situación a los carabinieri de turno porque, ¿cómo se verbalizaría esta infracción legal? ¿Se diría: “señor Policía, vengo a denunciar a unos que usaban java y flash y de todo en su web pero luego lo que tenían era un bar pequeñujo? ¿Acaso a los propietarios de bar feo y pequeñujo (qué manía con los sitios pequeños le ha entrado a Gachas) las autoridades les pueden impedir el uso de java, de flash y de otros programas más modernos aún para crear sus webs? Obviamente no, que vivimos en unas democracias y en el libre mercado.
Gachas aprovecha la asociación libre que le ha generado el término “libre mercado” para contar una anécdota acaecida en Roma: va ella a comprar una esponja a la típica perfumería pequeña regentada por un matrimoño ya mayor y, cuando ya estaba a punto de adquirir una cutronga esponja de esas que son como redecillas de naranjas unidas con una cuerda para colgar en la pared, va la dueña y le dice que eso vale CINCO eurazos. Gachas dice que niente, que ahí te quedas tu spugna, maja (Esponja en italiano se dice parecido a la marca de salchichones Espuña). La señora, en actitud regateante, le dice: eh, Gachas, non ti credi que esta esponja es como las del mercadillo de ahí enfrente; anda, te la dejo por 3 euros. Gachas salió de ahí indignada y sin esponja. Su indignación radica sobre todo en el caos que debe de suponer regentar un negocio en el que no se sabe cuánto valen las cosas porque cada día cambian de precio a capricho de sus propios dueños. Gachas está segura de que si su “buona sera, vorrei una spugna” hubiese sido más firme y con mejor acento desde el principio, ahora tendría una espuña para colgar en la pared por el módico precio de un euro y medio o máximo dos.
domingo, enero 07, 2007
Ya está aquí otra vez Gachas
La iluminación navideña y el panettonismo han mantenido a Gachas alejada del suo blog durante demasiado tiempo. Con ilusión espera, una vez más, que le quede algún lectorcillo que llevarse a la boca.
La semana próxima todo recomienza: Gachas volverá a sus clases de italiano y de arqueología itinerante con sus professoresas vagas redomadas (irritatingly-laid-back-teachers); volverá a reencontrarse con la desgana característica de l@s profesionales italianos, con sus tradicionales caras de aquí iba a estar yo si me tocara la lotería (qué fea generalización por parte de Gachas, ni que viniera ella de un país escandinavo donde todo funcionase a la perfección).
Gachas está siendo mazo injusta en concreto con su professoresa de italiano, que en la última sesión prenavideña, quizá por la alegría que tenía ante las vacaciones ―de nuevo Gachas malmetiendo―, se marcó un binguito (en Italia se llama “Tómbola”) allí mismo en la clase.
La mujer se trajo el bingo que le habían echado los Reyes en tiempos de Sandro Pertini, con un dibujo del oso Yogui en la caja pero con incoherentes cartones de un Pato Donald medio mal dibujado dentro (Hannah Barbera y fake Disney en un mismo producto ¡!), y unas lentejitas para marcar en el cartón los números que iban saliendo. La gran novedad respecto al bingo español es que con que rellenes 2 números de una misma línea, ya puedes cantar “ambo”; si son tres “terna”; si cuatro “cuaterna” y si cinco (es decir, línea), “cinquina”, con lo cual se ganan pequeños premios permanentemente, aunque en detrimento de la emoción ante el anhelado canto de línea.
También la professoresa se explayó ese día y nos contó algunas anécdotas sobre Italia y sus cositas, que parece que los otros días había que sacárselas con calzador (¿es correcto decir “sacárselas con calzador”? la verdad, no visualizo la imagen. Quizá sea más bien “sacárselas con forceps” o “con tenazas”). Bueno, a lo que voy: que nos contó cosillas tipo que durante la etapa del Duce no se podían usar términos extranjeros en público, y en el fútbol, en vez de gritarse “gooool”, que es del inglés “goal”, se instaba (por la fuerza) a las personas a decir “rete” (red) que fue el término italiano creado para la ocasión. Estas y otras curiosidades llenaron de alegría y, por qué no decirlo, también de esperanza ante un futuro mejor, a Gachas, tan acostumbrada como estaba a la pasividad zen anodina della sua fistra profesora, que no te devuelve corregido un ejercicio ni a tiros. Más noticias sobre esta última a partir del jueves. Más noticias sobre otras cosas, probablemente antes.
La iluminación navideña y el panettonismo han mantenido a Gachas alejada del suo blog durante demasiado tiempo. Con ilusión espera, una vez más, que le quede algún lectorcillo que llevarse a la boca.
La semana próxima todo recomienza: Gachas volverá a sus clases de italiano y de arqueología itinerante con sus professoresas vagas redomadas (irritatingly-laid-back-teachers); volverá a reencontrarse con la desgana característica de l@s profesionales italianos, con sus tradicionales caras de aquí iba a estar yo si me tocara la lotería (qué fea generalización por parte de Gachas, ni que viniera ella de un país escandinavo donde todo funcionase a la perfección).
Gachas está siendo mazo injusta en concreto con su professoresa de italiano, que en la última sesión prenavideña, quizá por la alegría que tenía ante las vacaciones ―de nuevo Gachas malmetiendo―, se marcó un binguito (en Italia se llama “Tómbola”) allí mismo en la clase.
La mujer se trajo el bingo que le habían echado los Reyes en tiempos de Sandro Pertini, con un dibujo del oso Yogui en la caja pero con incoherentes cartones de un Pato Donald medio mal dibujado dentro (Hannah Barbera y fake Disney en un mismo producto ¡!), y unas lentejitas para marcar en el cartón los números que iban saliendo. La gran novedad respecto al bingo español es que con que rellenes 2 números de una misma línea, ya puedes cantar “ambo”; si son tres “terna”; si cuatro “cuaterna” y si cinco (es decir, línea), “cinquina”, con lo cual se ganan pequeños premios permanentemente, aunque en detrimento de la emoción ante el anhelado canto de línea.
También la professoresa se explayó ese día y nos contó algunas anécdotas sobre Italia y sus cositas, que parece que los otros días había que sacárselas con calzador (¿es correcto decir “sacárselas con calzador”? la verdad, no visualizo la imagen. Quizá sea más bien “sacárselas con forceps” o “con tenazas”). Bueno, a lo que voy: que nos contó cosillas tipo que durante la etapa del Duce no se podían usar términos extranjeros en público, y en el fútbol, en vez de gritarse “gooool”, que es del inglés “goal”, se instaba (por la fuerza) a las personas a decir “rete” (red) que fue el término italiano creado para la ocasión. Estas y otras curiosidades llenaron de alegría y, por qué no decirlo, también de esperanza ante un futuro mejor, a Gachas, tan acostumbrada como estaba a la pasividad zen anodina della sua fistra profesora, que no te devuelve corregido un ejercicio ni a tiros. Más noticias sobre esta última a partir del jueves. Más noticias sobre otras cosas, probablemente antes.
lunes, diciembre 18, 2006
Miscelánea romano-madrileña
Gachas tuvo que ir de nuevo a Madrid a unos recaos y se encontró con novedades tan grandiosas como el hecho de que la línea 5 de metro ya llega a Alameda de Osuna y al parque El Capricho. Pensarán ustedes que Gachas es frecuentadora de esa zona y de ahí su alegría pero no, nada más lejos de la realidad gachesca. A Gachas no la saquen del downtown, que se brota la pobre. Paradójicamente, va a una dottoresa a Tres Cantos, pero es porque le parece muy buena y muy rollo equipo humano ("Estupendo, parece que esta vez lo hemos conseguido": palabras de aliento como éstas le dice a Gachas cuando le erradica problemáticas que no van a detallarse aquí).
A lo que vamos: otra novedad metril que encontró Gachas en su fugaz visita a Madrid es la apertura de nuevas paradas en la línea 11 de metro. Una de ellas lleva el bonito nombre de La Peseta, pero puestos a encontrar bonitos nombres para cosas que nacen o se fundan, la propietaria de un nuevo puesto del mercado de la Cebada se lleva el primer premio (y la estación La Peseta el accesit). Resulta que Gachas baja el viernes al mercau a comprar unas frutas y unas latas de atún y unas cosas y ve un puesto insólito de tés a granel e infusiones (y se congratula por ello) llamado -atención-: Té y mi Gordy. Y al lado de este críptico nombre, la foto-dibujo de un perrillo tipo Fox Terrier. Es decir: la buena mujer emprendedora (Gachas la vió despachando) que ha decidido abrir tan arriesgado negocio (Gachas piensa comprar ahí sus tes para echarle un cable), en vez de darle un nombre que haga mención a las Indias o las plantaciones lejanas del Sudeste asiático (tipo "Compañía infusionera de las Indias"; "La ruta del té" etc.), o uno que juegue con la palabra "té" ("Té para ti"; "DeleitarTé" y demás), va la señora y mete ahí a su pobre pet sin venir a cuento, y encima nos desvela el horrendo nombre que le ha puesto al can, y para más Henry (versión anglo de "para más Inri"), nos hace ver la estrechísima relación que ambos tienen. Éste es mi Madriz, sí señor.
Y haciéndo honor al título de este post, aquí va un precioso descubrimiento romano hecho hoy mismo por Gachas (ya en Roma): resulta que hay un arquitecto del XVII que fue quien diseñó el hospital de San Giovanni in Laterano y más cositas romanas que se llama Giacomo Mola. Parece talmente idea de Javier Fesser el nombre pero no, era un hombrecillo real de mil seiscientos y pico. Mírenlo en Google si no me creen.
Gachas tuvo que ir de nuevo a Madrid a unos recaos y se encontró con novedades tan grandiosas como el hecho de que la línea 5 de metro ya llega a Alameda de Osuna y al parque El Capricho. Pensarán ustedes que Gachas es frecuentadora de esa zona y de ahí su alegría pero no, nada más lejos de la realidad gachesca. A Gachas no la saquen del downtown, que se brota la pobre. Paradójicamente, va a una dottoresa a Tres Cantos, pero es porque le parece muy buena y muy rollo equipo humano ("Estupendo, parece que esta vez lo hemos conseguido": palabras de aliento como éstas le dice a Gachas cuando le erradica problemáticas que no van a detallarse aquí).
A lo que vamos: otra novedad metril que encontró Gachas en su fugaz visita a Madrid es la apertura de nuevas paradas en la línea 11 de metro. Una de ellas lleva el bonito nombre de La Peseta, pero puestos a encontrar bonitos nombres para cosas que nacen o se fundan, la propietaria de un nuevo puesto del mercado de la Cebada se lleva el primer premio (y la estación La Peseta el accesit). Resulta que Gachas baja el viernes al mercau a comprar unas frutas y unas latas de atún y unas cosas y ve un puesto insólito de tés a granel e infusiones (y se congratula por ello) llamado -atención-: Té y mi Gordy. Y al lado de este críptico nombre, la foto-dibujo de un perrillo tipo Fox Terrier. Es decir: la buena mujer emprendedora (Gachas la vió despachando) que ha decidido abrir tan arriesgado negocio (Gachas piensa comprar ahí sus tes para echarle un cable), en vez de darle un nombre que haga mención a las Indias o las plantaciones lejanas del Sudeste asiático (tipo "Compañía infusionera de las Indias"; "La ruta del té" etc.), o uno que juegue con la palabra "té" ("Té para ti"; "DeleitarTé" y demás), va la señora y mete ahí a su pobre pet sin venir a cuento, y encima nos desvela el horrendo nombre que le ha puesto al can, y para más Henry (versión anglo de "para más Inri"), nos hace ver la estrechísima relación que ambos tienen. Éste es mi Madriz, sí señor.
Y haciéndo honor al título de este post, aquí va un precioso descubrimiento romano hecho hoy mismo por Gachas (ya en Roma): resulta que hay un arquitecto del XVII que fue quien diseñó el hospital de San Giovanni in Laterano y más cositas romanas que se llama Giacomo Mola. Parece talmente idea de Javier Fesser el nombre pero no, era un hombrecillo real de mil seiscientos y pico. Mírenlo en Google si no me creen.
sábado, diciembre 09, 2006
Gachas zopenca
Gachas ya reconoció públicamente en este blog su ignorancia acerca de la cultura italiana. Como Woody en Granujas de medio pelo, Gachas intenta a toda costa recuperar el tiempo perdido y meterse italianismo a cucharadas soperas. El otro día vio Caro Diario (sí, Gachas no la había visto: si tuviese que confesar esto de cara al público pediría que la pixelizaran para no ser reconocida) y Mamma Roma (primera peli de Pasolini que ve Gachas en su vida. Pedazo de ignorante es Gachas, ¿a que sí?).
Pues bien, un compañero de casa de Gachas aquí en Roma le comentó que Moretti (Nani) leía fragmentos de su (caro) diario en un cine de su propiedad, el Nuovo Sacher, tras la proyección de una de sus primeras pelis (la titulada Ecce Bombo). Gachas, en su avidez de avistar compulsivamente a la intelectualidad italiana, lamentó mucho no haber acudido y se comprometió consigo misma a no perderse más actos de ese tipo.
Se las prometía felices Gachas hace una hora al leer en La Reppublica que el lunes próximo homenajean a Mastroianni en un teatro del centro de Roma y la cosa es ingresso libero. Gachas se dijo: ¡tate! (Modern), ahí voy a estar yo sí o sí para ver en directo al maestro Marcello (a cuya filmografía nunca ha prestado atención, la verdad sea dicha). Hace diez minutos Gachas se ha puesto a buscar en la web del teatro más información sobre el espectáculo y, glups, se ha dado dolorosa cuenta de que el evento era un homenaje a Mastroianni en tanto que finado que descansa desde hace 10 años en el romano cementerio de Campo Verano.
Gachas ya reconoció públicamente en este blog su ignorancia acerca de la cultura italiana. Como Woody en Granujas de medio pelo, Gachas intenta a toda costa recuperar el tiempo perdido y meterse italianismo a cucharadas soperas. El otro día vio Caro Diario (sí, Gachas no la había visto: si tuviese que confesar esto de cara al público pediría que la pixelizaran para no ser reconocida) y Mamma Roma (primera peli de Pasolini que ve Gachas en su vida. Pedazo de ignorante es Gachas, ¿a que sí?).
Pues bien, un compañero de casa de Gachas aquí en Roma le comentó que Moretti (Nani) leía fragmentos de su (caro) diario en un cine de su propiedad, el Nuovo Sacher, tras la proyección de una de sus primeras pelis (la titulada Ecce Bombo). Gachas, en su avidez de avistar compulsivamente a la intelectualidad italiana, lamentó mucho no haber acudido y se comprometió consigo misma a no perderse más actos de ese tipo.
Se las prometía felices Gachas hace una hora al leer en La Reppublica que el lunes próximo homenajean a Mastroianni en un teatro del centro de Roma y la cosa es ingresso libero. Gachas se dijo: ¡tate! (Modern), ahí voy a estar yo sí o sí para ver en directo al maestro Marcello (a cuya filmografía nunca ha prestado atención, la verdad sea dicha). Hace diez minutos Gachas se ha puesto a buscar en la web del teatro más información sobre el espectáculo y, glups, se ha dado dolorosa cuenta de que el evento era un homenaje a Mastroianni en tanto que finado que descansa desde hace 10 años en el romano cementerio de Campo Verano.
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Roma
viernes, diciembre 08, 2006
Ponte della Purissima
Gachas se ha quedado aquí en el puentelapurísima porque, básicamente, en Italia no hay tal puente largo, sólo el día 8 es fiesta, que ellos su Constitución la tienen otro día. Gachas se siente estos días un poco Mahoma: si ella no va a España, España viene a ella, como se ha podido comprobar desde el día 6 por la mañana. Hordas de ejpañoles ocupan el centro de Roma estos días y Gachas, que ya de por sí se sentía como en casa (para bien y para mal) en esta ciudad caótica y catolicota, pues ahora con más razón.
A la Gachas-rematadamente-snob le gusta mucho escuchar las conversaciones de sus compatriotas cuando va subida en un bus, y más le gusta esbozar una sonrisilla interna como diciendo Ay, qué infelices y que mainstream son todos viendo su Coliseo, su Vaticano y su monumento tocho a Vittorio Emmanuele.
Pero lo que más le gustó ayer a Gachas es presenciar en directo un caso flagrante de pickpocketismo en un concurrido bus y, mediante su mirada acusadora silenciosa, impedir que el delincuente llevara del todo a cabo su mala acción. Gachas vio cómo un pavo abría alegremente la mochila de otro e intentaba sacarle la cartera. Tan alegremente lo hacía que Gachas en un principio pensó que era amigo del incauto mochilista y Dios le librara a ella de meterse en algo que sucedía entre dos amigos. Pero fue quedárselo mirando y el tipo dejó de cometer su hurto a sabiendas de estar siendo pillado en pleno marrón. Como era final de trayecto, todos se bajaron y santas pascuas.
Gachas hizo su buena acción del día sólo con la fuerza justiciera de su mirada, ¿cómo lo ven, amiguitos?
En otro orden de cosas, Gachas sabe que lamentará toda su vida no haber asistido hoy al siguiente evento: su Santidad Benedicto XVI y Mr. Fco. (no "Fiumicino" sino Francisco) Vázquez en un mano a mano en la puerta de la Embajada de España en la Santa Sede. Tonta ha sido Gachas de no ir, y mira que ha estado a un tris porque estaba en el lugar de los hechos 20 minutos antes de que diera comienzo, pero había tanto turista y tanto despliegue de polis (y de guardias civiles, sí, en la Embajada de España vive una pequeña comunidad de parejas de la Benemérita para servir a la patria en el exilio) que al final ha optado por irse a su keli.
Gachas se ha quedado aquí en el puentelapurísima porque, básicamente, en Italia no hay tal puente largo, sólo el día 8 es fiesta, que ellos su Constitución la tienen otro día. Gachas se siente estos días un poco Mahoma: si ella no va a España, España viene a ella, como se ha podido comprobar desde el día 6 por la mañana. Hordas de ejpañoles ocupan el centro de Roma estos días y Gachas, que ya de por sí se sentía como en casa (para bien y para mal) en esta ciudad caótica y catolicota, pues ahora con más razón.
A la Gachas-rematadamente-snob le gusta mucho escuchar las conversaciones de sus compatriotas cuando va subida en un bus, y más le gusta esbozar una sonrisilla interna como diciendo Ay, qué infelices y que mainstream son todos viendo su Coliseo, su Vaticano y su monumento tocho a Vittorio Emmanuele.
Pero lo que más le gustó ayer a Gachas es presenciar en directo un caso flagrante de pickpocketismo en un concurrido bus y, mediante su mirada acusadora silenciosa, impedir que el delincuente llevara del todo a cabo su mala acción. Gachas vio cómo un pavo abría alegremente la mochila de otro e intentaba sacarle la cartera. Tan alegremente lo hacía que Gachas en un principio pensó que era amigo del incauto mochilista y Dios le librara a ella de meterse en algo que sucedía entre dos amigos. Pero fue quedárselo mirando y el tipo dejó de cometer su hurto a sabiendas de estar siendo pillado en pleno marrón. Como era final de trayecto, todos se bajaron y santas pascuas.
Gachas hizo su buena acción del día sólo con la fuerza justiciera de su mirada, ¿cómo lo ven, amiguitos?
En otro orden de cosas, Gachas sabe que lamentará toda su vida no haber asistido hoy al siguiente evento: su Santidad Benedicto XVI y Mr. Fco. (no "Fiumicino" sino Francisco) Vázquez en un mano a mano en la puerta de la Embajada de España en la Santa Sede. Tonta ha sido Gachas de no ir, y mira que ha estado a un tris porque estaba en el lugar de los hechos 20 minutos antes de que diera comienzo, pero había tanto turista y tanto despliegue de polis (y de guardias civiles, sí, en la Embajada de España vive una pequeña comunidad de parejas de la Benemérita para servir a la patria en el exilio) que al final ha optado por irse a su keli.
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lunes, diciembre 04, 2006
Parole, parole, parole
Gachas va aprendiendo a trompicones la lengua italiana a fuerza de usarla mal. El gran descubrimiento que marcó un verdadero punto de inflexión en su comunicación con los lugareños fue darse cuenta de que alora NO quiere decir "ahora". Gachas venga a usarlo mal al preguntar cosas, al realizar transacciones comerciales etc., hasta que alguien la sacó de su falsefriendsmo y le hizo ver que a lo que ella se refería era a adesso. Gran alivio.
Otras palabras 100% lugareñas que Gachas ni de coña sabe introducir en su pobretona conversación en italiano son quindi (léase "cuindi"), que es la típica muletilla traducible por 30 cosas, y proprio, así, tan llena de erres, que se usa tanto o más que la mozzarella. Pero ya quedamos un día en este blog que hay palabras y modismos que uno no logra emplear ni a tiros en su propia lengua. En castellano mismamente, Gachas no sabe emplear "a tenor de", ni tampoco "vehemencia" o "expeditivo".
Qué flojo post éste. Es por el catarro ("Ma hai moltissimo catarro!").
Gachas va aprendiendo a trompicones la lengua italiana a fuerza de usarla mal. El gran descubrimiento que marcó un verdadero punto de inflexión en su comunicación con los lugareños fue darse cuenta de que alora NO quiere decir "ahora". Gachas venga a usarlo mal al preguntar cosas, al realizar transacciones comerciales etc., hasta que alguien la sacó de su falsefriendsmo y le hizo ver que a lo que ella se refería era a adesso. Gran alivio.
Otras palabras 100% lugareñas que Gachas ni de coña sabe introducir en su pobretona conversación en italiano son quindi (léase "cuindi"), que es la típica muletilla traducible por 30 cosas, y proprio, así, tan llena de erres, que se usa tanto o más que la mozzarella. Pero ya quedamos un día en este blog que hay palabras y modismos que uno no logra emplear ni a tiros en su propia lengua. En castellano mismamente, Gachas no sabe emplear "a tenor de", ni tampoco "vehemencia" o "expeditivo".
Qué flojo post éste. Es por el catarro ("Ma hai moltissimo catarro!").
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miércoles, noviembre 29, 2006
Dica trentatrè
Tras demasiados días a pastillica efervescente y jarabe (que en italiano se dice "sciroppo") para expectorar y sólo haber experimentado una profunda empeoría, Gachas se ha decidido a llamar al seguro médico para ver si le recetaban algo más potente.
Ha venido a verla la Dottoresa Rausa: le ha dicho (Rausa a Gacce) que tenía molto pero molto catarro (por lo visto "catarro" en italiano, y quizá en español, no es todo el conjunto de síntomas sino sólo la guarrería de la mucosidad bronquial) y, al auscultarla, le pedido el tan famosísimo y parodiado "dica trentatrè". Es fucking REAL que esto ha ocurrido y que Gachas se ha visto diciendo trentatrè, trentatrè mientras la dottoresa la oia con el fonendo o con la oreja, ahora no recuerda bien. Durante el momento 33, a Gachas le ha dado un primer acceso de risotada que ha medio logrado camuflar con unas toses esputantes. El segundo ya no ha podido disimularlo, y la dottoresa Rausa se ha medio reido un poco también con ella, pero como pensando qué pagliaccia questa spagnola. Gachas se pregunta si la fórmula 33 para oir el mecanismo del pulmón funciona también en alemán (Dreiunddreissig, me extraña) o en cualquier otra lengua, sea o no indoeuropea.
La dottoressa le ha preguntado a Gachas que de dónde es (ah, di Madrid. Io sono andata a Madrid), que hasta cuándo estará en Roma y que para qué. Ella le ha contado que una beca (Gachas é borsista) y tal y cual, y Rausa le ha dicho ahí algo muy feo (versión doblada): Ah, qué bien: estarás contenta, Roma es mucho mejor que Madrid. Gachas, a pesar de ser militante de la causa antimadrid hace ya años, casi le clava sus roidas uñas. Habráse visto.
En cualquier caso, Dottoressa Rausa parecía muy eficiente y Gachas está satisfecha por la preocupación que por ella ha mostrado (¡"ma, hai moltíssimo catarro"!) y por los antibiotics y antiinflamatorio bronquial (sí, sí, así de mala está Gachas) que le ha recetado. Por lo visto, si no los toma ya mismo, pronto le dará il febbrone. Así se lo ha dicho.
Tras demasiados días a pastillica efervescente y jarabe (que en italiano se dice "sciroppo") para expectorar y sólo haber experimentado una profunda empeoría, Gachas se ha decidido a llamar al seguro médico para ver si le recetaban algo más potente.
Ha venido a verla la Dottoresa Rausa: le ha dicho (Rausa a Gacce) que tenía molto pero molto catarro (por lo visto "catarro" en italiano, y quizá en español, no es todo el conjunto de síntomas sino sólo la guarrería de la mucosidad bronquial) y, al auscultarla, le pedido el tan famosísimo y parodiado "dica trentatrè". Es fucking REAL que esto ha ocurrido y que Gachas se ha visto diciendo trentatrè, trentatrè mientras la dottoresa la oia con el fonendo o con la oreja, ahora no recuerda bien. Durante el momento 33, a Gachas le ha dado un primer acceso de risotada que ha medio logrado camuflar con unas toses esputantes. El segundo ya no ha podido disimularlo, y la dottoresa Rausa se ha medio reido un poco también con ella, pero como pensando qué pagliaccia questa spagnola. Gachas se pregunta si la fórmula 33 para oir el mecanismo del pulmón funciona también en alemán (Dreiunddreissig, me extraña) o en cualquier otra lengua, sea o no indoeuropea.
La dottoressa le ha preguntado a Gachas que de dónde es (ah, di Madrid. Io sono andata a Madrid), que hasta cuándo estará en Roma y que para qué. Ella le ha contado que una beca (Gachas é borsista) y tal y cual, y Rausa le ha dicho ahí algo muy feo (versión doblada): Ah, qué bien: estarás contenta, Roma es mucho mejor que Madrid. Gachas, a pesar de ser militante de la causa antimadrid hace ya años, casi le clava sus roidas uñas. Habráse visto.
En cualquier caso, Dottoressa Rausa parecía muy eficiente y Gachas está satisfecha por la preocupación que por ella ha mostrado (¡"ma, hai moltíssimo catarro"!) y por los antibiotics y antiinflamatorio bronquial (sí, sí, así de mala está Gachas) que le ha recetado. Por lo visto, si no los toma ya mismo, pronto le dará il febbrone. Así se lo ha dicho.
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sábado, noviembre 25, 2006
Italia acaba en E
Gachas ha notado que Italia tiene una fuerte necesidad de añadir es finales a cualquier palabra que acabe en consonante. Así, cuando el mundo de habla italiana ha de pronunciar parole como Hot Dog (porque ellos no dicen "piccolo cane caldo" ni nada por el estilo) lo que dicen de verdad es Ote Dogue (la hache se la tragan), y cuando hablan de palomitas de maíz, pues Pope Corne, y se quedan más anchos que largos.
Cambiando de tema, Gachas ha tenido la oportunidad (dolorosa) de probar la mala ensalada de pasta italiana y desde aquí les dice abiertamente que el nivel es como de tercero de BUP español. O de COU (Gachas duda). La vieja receta de espirales de pasta + lata maíz + dados de queso fresco + aceitunas negras + atún ha llegado hasta estas tierras e incluso se comercializa en algunos cáterings de la región del Lazio. Otras recetas, más sofisticadas, cambian la lata maíz por pimiento asado amarillo y rojo (la enseña nacional de Spain y de la corona de Aragón, by the way).
Gachas ha notado que Italia tiene una fuerte necesidad de añadir es finales a cualquier palabra que acabe en consonante. Así, cuando el mundo de habla italiana ha de pronunciar parole como Hot Dog (porque ellos no dicen "piccolo cane caldo" ni nada por el estilo) lo que dicen de verdad es Ote Dogue (la hache se la tragan), y cuando hablan de palomitas de maíz, pues Pope Corne, y se quedan más anchos que largos.
Cambiando de tema, Gachas ha tenido la oportunidad (dolorosa) de probar la mala ensalada de pasta italiana y desde aquí les dice abiertamente que el nivel es como de tercero de BUP español. O de COU (Gachas duda). La vieja receta de espirales de pasta + lata maíz + dados de queso fresco + aceitunas negras + atún ha llegado hasta estas tierras e incluso se comercializa en algunos cáterings de la región del Lazio. Otras recetas, más sofisticadas, cambian la lata maíz por pimiento asado amarillo y rojo (la enseña nacional de Spain y de la corona de Aragón, by the way).
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lunes, noviembre 20, 2006
Gachas lo vio
Ayer por la noche nocturna romana, Gachas tuvo que coger un taxi porque iba cargada de maletón etc. (¡increible!: Gachas, dueña y señora de su blog, y aquí la tienen justificándose por pillar un pelas, como si fuese la prima volta). Bueno, centrémonos: que Gachas cogió un taxi romano y se dio cuenta de que no conoce aún los códigos relativos al taxi que aquí se trabajan: ella, venga a buscar lucecillas verdes sobre coches, y ni una a la vista. Finalmente, vio uno sin luz verde pero vacío y se subió. En su pobretón italiano intentó dialogar con el taxista y preguntarle cuál era la señal visual que Gachas debía buscar cuando precisara un taxi libre. Él sito le dijo que cuando el indicativo "TAXI" (o "tásis", en dialecto de Madrid) estuviese encendido, ahí se puede alzar el brazo y pillarlo. Gachas le explicó que en su ciudad natal rige el código "luz verde" y que ella perseguía en vano lucecillas verdes también en Roma. El tipo (aquí viene la anécdota) le dijo con sorna "luce verde, luce verde" (pero pronunciado "Luche" en italiano) y, atención, hizo ASÍ con la mano. El así al que se refiere Gachas es el gesto ese típico que se usa para imitar a los italianos mientras se dice alguna frase piloto como "ma, che cosa" o "cosa fai?" o similar. Sí, el gesto del pulgar opuesto a los otros dedos que, juntos, es como si sujetaran un sandwich mixto inexistente y lo movieran. ¿Pillan qué gesto es? Seguro que todos ustedes, miembros o no de países Schengen, lo han practicado alguna vez para imitar a un italiano, no lo nieguen.
Gachas no daba crédito a lo que veía; finalmente era REAL: los estereotipos se crean porque EXISTEN los ademanes previos para crearlos. Una epifanía similar sólo la había vivido tras probar unas fresas dulcísimas en su vida adulta (lo cual indica que, normalmente, Gachas come fresón del que es muy rojo pero más bien insípido). Fue probarlas y pensar inmediatamente en el Frigo-dedo, en cómo la naturaleza había obrado sobre esas fresas y había conseguido que supieran tan intensamente a Frigo-dedo. Al final, la obra mejora el modelo, ¿o no están de acuerdo? (si no lo están, digan "ma, cosa dice", moviendo los dedos como si sujetasen un sandwich mixto invisible entre ellos).
Ayer por la noche nocturna romana, Gachas tuvo que coger un taxi porque iba cargada de maletón etc. (¡increible!: Gachas, dueña y señora de su blog, y aquí la tienen justificándose por pillar un pelas, como si fuese la prima volta). Bueno, centrémonos: que Gachas cogió un taxi romano y se dio cuenta de que no conoce aún los códigos relativos al taxi que aquí se trabajan: ella, venga a buscar lucecillas verdes sobre coches, y ni una a la vista. Finalmente, vio uno sin luz verde pero vacío y se subió. En su pobretón italiano intentó dialogar con el taxista y preguntarle cuál era la señal visual que Gachas debía buscar cuando precisara un taxi libre. Él sito le dijo que cuando el indicativo "TAXI" (o "tásis", en dialecto de Madrid) estuviese encendido, ahí se puede alzar el brazo y pillarlo. Gachas le explicó que en su ciudad natal rige el código "luz verde" y que ella perseguía en vano lucecillas verdes también en Roma. El tipo (aquí viene la anécdota) le dijo con sorna "luce verde, luce verde" (pero pronunciado "Luche" en italiano) y, atención, hizo ASÍ con la mano. El así al que se refiere Gachas es el gesto ese típico que se usa para imitar a los italianos mientras se dice alguna frase piloto como "ma, che cosa" o "cosa fai?" o similar. Sí, el gesto del pulgar opuesto a los otros dedos que, juntos, es como si sujetaran un sandwich mixto inexistente y lo movieran. ¿Pillan qué gesto es? Seguro que todos ustedes, miembros o no de países Schengen, lo han practicado alguna vez para imitar a un italiano, no lo nieguen.
Gachas no daba crédito a lo que veía; finalmente era REAL: los estereotipos se crean porque EXISTEN los ademanes previos para crearlos. Una epifanía similar sólo la había vivido tras probar unas fresas dulcísimas en su vida adulta (lo cual indica que, normalmente, Gachas come fresón del que es muy rojo pero más bien insípido). Fue probarlas y pensar inmediatamente en el Frigo-dedo, en cómo la naturaleza había obrado sobre esas fresas y había conseguido que supieran tan intensamente a Frigo-dedo. Al final, la obra mejora el modelo, ¿o no están de acuerdo? (si no lo están, digan "ma, cosa dice", moviendo los dedos como si sujetasen un sandwich mixto invisible entre ellos).
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lunes, noviembre 13, 2006
Arqueología pop
Roma es lo que tiene, que enseguida te pone en contacto con el pasado. Ejemplos de pasado: Paloma Gómez Borrero, nombrada en este blog más de una vez porque Gachas fue fiel seguidora de sus crónicas en el telediario de TVE-1 cuando niña (Gachas en algún momento fue niña). Bueno, pues va Gachas y se la encuentra AYER sábado en un fiestorrón hispano-italiano así de postín. Como comprenderán, no cabía en sí de gozo gachesco Gachas, que enseguida que pudo se acercó a saludarla empleando el modo convencional de saludar a famosos: "hola, Paloma, nada, que sólo quería saludarte y decirte que me acompañaron tus crónicas en mi infancia y bla bla". La mujer fue educada, pero poco juego daban para responder unos comentarios tan insulsos. Después Gachas le mencionó la joya de libro del que Ms. Borrero es autora y que su Sra. madre tiene en los estantes de su biblioteca: Huracán Wojtyla. El libro debe de ser de cuando el Mundial 82 más o menos, si no anterior, de ahí que al citárselo, su propia autora dijese algo así como: ufff, pues no tiene años eso, casi con autodesprecio. Ahí Gachas se dio cuenta de que, en fin, ella también va haciéndose mujer mayor lentamente.
Otro caso de recuperación de la memoria histórica ha tenido lugar hoy en un cine del Trastevere: Gachas ha ido con unos friends a ver Scoop, la de Woody Allen (por si alguien no sigue la cartelera) que, como no podía ser menos en Italia, era en versión doblada. Antes de elegir cine para Scoop, Gachas ha buscado durante casi media hora en google cómo descubrir en qué cine romano la ponían en versión original (empleando palabras clave como "versione inglese" o "sottotitolata in italiano" o similar), pero parece que esa información, que no figuraba por ningún lado, es completamente irrelevante para el espectador italiano, que prefiere saber si las butacas son o no numeradas antes que conocer en qué idioma hablarán los actores.
Bueno, a lo que vamos: están Gachas & Friends en el cine, asumiendo ya a una Scarlett Johansson hablando en italiano cuando, a mitad de la peli, ¡zas!, se para la acción y proyectan la palabra INTERVALLO tan ricamente. Y ahí ha entrado en escena ese prototipo sainetero que es el vendedor de bombonhelao, palomitas y agua que lleva su bandejota colgada del cuello. Después de cambiar la bobina o lo que hubiera que hacer, la peli, ese pedazo de larguisimometraje de escasos 90 minutos, ha continuado sin interrupciones.
Gachas no daba crédito a lo que veía, despues de tantos años. Se ha tenido que pellizcar y mirarse bien la ropa, no fuera a ser que de nuevo llevara el uniforme de su colegio privado como quien no quiere la cosa. Algún chiste de UCD y alguna pegatina de Alianza Popular ha creido escuchar/ver a la salida, pero no está muy segura de esto último.
Roma es lo que tiene, que enseguida te pone en contacto con el pasado. Ejemplos de pasado: Paloma Gómez Borrero, nombrada en este blog más de una vez porque Gachas fue fiel seguidora de sus crónicas en el telediario de TVE-1 cuando niña (Gachas en algún momento fue niña). Bueno, pues va Gachas y se la encuentra AYER sábado en un fiestorrón hispano-italiano así de postín. Como comprenderán, no cabía en sí de gozo gachesco Gachas, que enseguida que pudo se acercó a saludarla empleando el modo convencional de saludar a famosos: "hola, Paloma, nada, que sólo quería saludarte y decirte que me acompañaron tus crónicas en mi infancia y bla bla". La mujer fue educada, pero poco juego daban para responder unos comentarios tan insulsos. Después Gachas le mencionó la joya de libro del que Ms. Borrero es autora y que su Sra. madre tiene en los estantes de su biblioteca: Huracán Wojtyla. El libro debe de ser de cuando el Mundial 82 más o menos, si no anterior, de ahí que al citárselo, su propia autora dijese algo así como: ufff, pues no tiene años eso, casi con autodesprecio. Ahí Gachas se dio cuenta de que, en fin, ella también va haciéndose mujer mayor lentamente.
Otro caso de recuperación de la memoria histórica ha tenido lugar hoy en un cine del Trastevere: Gachas ha ido con unos friends a ver Scoop, la de Woody Allen (por si alguien no sigue la cartelera) que, como no podía ser menos en Italia, era en versión doblada. Antes de elegir cine para Scoop, Gachas ha buscado durante casi media hora en google cómo descubrir en qué cine romano la ponían en versión original (empleando palabras clave como "versione inglese" o "sottotitolata in italiano" o similar), pero parece que esa información, que no figuraba por ningún lado, es completamente irrelevante para el espectador italiano, que prefiere saber si las butacas son o no numeradas antes que conocer en qué idioma hablarán los actores.
Bueno, a lo que vamos: están Gachas & Friends en el cine, asumiendo ya a una Scarlett Johansson hablando en italiano cuando, a mitad de la peli, ¡zas!, se para la acción y proyectan la palabra INTERVALLO tan ricamente. Y ahí ha entrado en escena ese prototipo sainetero que es el vendedor de bombonhelao, palomitas y agua que lleva su bandejota colgada del cuello. Después de cambiar la bobina o lo que hubiera que hacer, la peli, ese pedazo de larguisimometraje de escasos 90 minutos, ha continuado sin interrupciones.
Gachas no daba crédito a lo que veía, despues de tantos años. Se ha tenido que pellizcar y mirarse bien la ropa, no fuera a ser que de nuevo llevara el uniforme de su colegio privado como quien no quiere la cosa. Algún chiste de UCD y alguna pegatina de Alianza Popular ha creido escuchar/ver a la salida, pero no está muy segura de esto último.
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jueves, noviembre 09, 2006
Super taglia me
Gachas, tras unos días en Madrid debido a unos asuntillos, ha vuelto a Roma con una triste realidad sobre sus espaldas: ha engordado kilo y pico, casi dos. Esto se debe a la falta de control alimentario ejercida en sus primeras semanas en Roma. Como vive con otras quince personas (¡¡¿¿quince personas??!! ¿Pero dónde on earth vive Gachas?) pues que si uno saca galletas, la otra biscotti (que Gachas ha aprendido hoy que son dulces, al pedir errónamente biscottes de pan diciendo "per favore, vorrei dei biscotti"), el de más allá chocolate alla nocciola y ya la tenemos montada.
Eso aparte de la omnipresencia de la pasta (con especial atención a los gnocchi -en lo sucesivo, ñoquis- por los que Gachas siente una predilección rayana en lo obsesivo) y de la ineludible pizza.
Dicho esto, Gachas puede prometer y promete (esa frase es de Adolfo Suárez, ¿recuerdan? O de Calvo Sotelo, o de Abril Martorell, de repente los mejclo a todos los transicionales) que comienza la era de la verdura y el pescado hervidos, y de sólo pedir contorni en los restaurantes (verduras de guarnición, que las hay bien ricas: radiccio, achicoria, berenjenas, calabacín...). Anoche Gachas clausuró en Madrid su larga participación en el Festival de la Grasa y el Carbohidrato con un postre cenado en un lugar bastante apañado. Cuajada de sobao manchego se llamaba el postre (claro y craso error de los nombradores de platos: que es sobao pasiego, so mantas), y nada, con eso se cierra una etapa y hoy (mentira, mañana) se abre otra.
Gachas, tras unos días en Madrid debido a unos asuntillos, ha vuelto a Roma con una triste realidad sobre sus espaldas: ha engordado kilo y pico, casi dos. Esto se debe a la falta de control alimentario ejercida en sus primeras semanas en Roma. Como vive con otras quince personas (¡¡¿¿quince personas??!! ¿Pero dónde on earth vive Gachas?) pues que si uno saca galletas, la otra biscotti (que Gachas ha aprendido hoy que son dulces, al pedir errónamente biscottes de pan diciendo "per favore, vorrei dei biscotti"), el de más allá chocolate alla nocciola y ya la tenemos montada.
Eso aparte de la omnipresencia de la pasta (con especial atención a los gnocchi -en lo sucesivo, ñoquis- por los que Gachas siente una predilección rayana en lo obsesivo) y de la ineludible pizza.
Dicho esto, Gachas puede prometer y promete (esa frase es de Adolfo Suárez, ¿recuerdan? O de Calvo Sotelo, o de Abril Martorell, de repente los mejclo a todos los transicionales) que comienza la era de la verdura y el pescado hervidos, y de sólo pedir contorni en los restaurantes (verduras de guarnición, que las hay bien ricas: radiccio, achicoria, berenjenas, calabacín...). Anoche Gachas clausuró en Madrid su larga participación en el Festival de la Grasa y el Carbohidrato con un postre cenado en un lugar bastante apañado. Cuajada de sobao manchego se llamaba el postre (claro y craso error de los nombradores de platos: que es sobao pasiego, so mantas), y nada, con eso se cierra una etapa y hoy (mentira, mañana) se abre otra.
viernes, noviembre 03, 2006
Polenta at Tiffany´s
Gachas está contenta esta semana porque el buen Macarrones, comentarista ilustre de este blog y antiguo ocupante del cuarto de Gachas en Roma, está aquí estos días y, como connaisseur de la ciudad, lleva a Gachas and friends a sitios peculiares a comer y/o cenar. En uno de ellos, llamado Da Paino, Gachas probó por vez primera a su homóloga la pastosa polenta el otro día. Era como una papilla de ¿maíz? cubierta de salsa de tomate, aceitazo rojo y trozos de panceta y champiñón, especialidad de la casa. Gachas no veía por dónde meterle mano a aquello pero finalmente dejó el plato como los chorros del oro de limpio y de minimal. Pero este no es el tema de este post (entonces, ¿por qué titularlo Polenta at Tiffany´s?), lo que le ocupa a Gachas realmente es la idea snob que ella misma padece que se resume en algo así como "los sitios más feos y más cutres esconden los más sabrosos productos gastronómicos".
Esta política, Gachas no la sigue mucho en su ciudad natal. En Madrid, Gachas es más rollo nueva rica y busca sitios "bonitos", según el criterio gachesco de bonitez. Son sus amigos los que, en busca de la autenticidad, la llevan a sitios como el Palentino de la calle del Pez; un barucho de la calle Santa Isabel cerca de la filmoteca y el restaurante "Isla" o similar, cerca de la plaza de los Mostenses. Gachas no entraría a esos sitios por su propio pie: ha sufrido durante años los estragos de la patata brava harinosa y refrita con cachup picante por encima y no le parece eso nada pintoresco. Pero no nos distraigamos: lo que Gachas ve que le ocurre en Roma es que aquí sí busca esa Ur-comida, el alimento ancestral de los nativos romanos, y cree que la va a encontrar en lugares con platos descascarillados y camareros con uña del meñique larga, iluminados ellos y sus clientes por tubos fluorescentes que hacen clin-clin.
Gachas duda: ¿no estará actuando como una mera snob de la tribu BoBo a la que le dan permanentemente gato por liebre en esos sitios y no se entera? Por el momento está muy satisfecha con la cicoria all´agro, los gnocchi vongole e rughetta y un estofado rico de ternera de nombre como strezzetti o strazzatti o similar.
Gachas está contenta esta semana porque el buen Macarrones, comentarista ilustre de este blog y antiguo ocupante del cuarto de Gachas en Roma, está aquí estos días y, como connaisseur de la ciudad, lleva a Gachas and friends a sitios peculiares a comer y/o cenar. En uno de ellos, llamado Da Paino, Gachas probó por vez primera a su homóloga la pastosa polenta el otro día. Era como una papilla de ¿maíz? cubierta de salsa de tomate, aceitazo rojo y trozos de panceta y champiñón, especialidad de la casa. Gachas no veía por dónde meterle mano a aquello pero finalmente dejó el plato como los chorros del oro de limpio y de minimal. Pero este no es el tema de este post (entonces, ¿por qué titularlo Polenta at Tiffany´s?), lo que le ocupa a Gachas realmente es la idea snob que ella misma padece que se resume en algo así como "los sitios más feos y más cutres esconden los más sabrosos productos gastronómicos".
Esta política, Gachas no la sigue mucho en su ciudad natal. En Madrid, Gachas es más rollo nueva rica y busca sitios "bonitos", según el criterio gachesco de bonitez. Son sus amigos los que, en busca de la autenticidad, la llevan a sitios como el Palentino de la calle del Pez; un barucho de la calle Santa Isabel cerca de la filmoteca y el restaurante "Isla" o similar, cerca de la plaza de los Mostenses. Gachas no entraría a esos sitios por su propio pie: ha sufrido durante años los estragos de la patata brava harinosa y refrita con cachup picante por encima y no le parece eso nada pintoresco. Pero no nos distraigamos: lo que Gachas ve que le ocurre en Roma es que aquí sí busca esa Ur-comida, el alimento ancestral de los nativos romanos, y cree que la va a encontrar en lugares con platos descascarillados y camareros con uña del meñique larga, iluminados ellos y sus clientes por tubos fluorescentes que hacen clin-clin.
Gachas duda: ¿no estará actuando como una mera snob de la tribu BoBo a la que le dan permanentemente gato por liebre en esos sitios y no se entera? Por el momento está muy satisfecha con la cicoria all´agro, los gnocchi vongole e rughetta y un estofado rico de ternera de nombre como strezzetti o strazzatti o similar.
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alimentos varios,
Roma
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