miércoles, abril 26, 2006

Tuna Sandwich

Gachas no va a caer en el tradicional post bizarro sobre la Tuna (ya que, previamente, ha caido en el tradicional post bizarro sobre payasos), pero no se puede resistir y va a comentar sí o sí un aspecto concreto acerca del triste-alegre grupo de undergraduate juglares españoles: el horror de encontrárselos en pleno extranjero.
A Gachas le sucedió a sus doce añitos: la llevaron sus padres gachescos a conocer París el verano entre sexto y séptimo de básica y allí, en una terraza cercana a la Ópera Garnier, estaban los alegres y velvety chicotes de pantalón abullonado entonando Clavelitos, Sola se queda Fonseca y demás. ¿Álguien tiene alguna experiencia parecida de avistamiento de tuna en país extranjero? Gachas imagina que las tunas sólo van a países que ellos consideran "hermanos" culturalmente, véase Italia, Francia o Portugal. No puede (ni quiere) imaginarse a los trovadores de Industriales en pleno Goteborg o en Leipzig, aunque no sé por qué me da que más de uno se ha dejado caer por Praga a ver si le caía alguna corona checa. Insisto, ¿algún testimonio al respecto?

jueves, abril 06, 2006

Bloody groups

Antes de nada, Gachas aprovecha aquí para saludar a los 2 ó 3 lectores que le deben de quedar ya en este su (casi ex) blog.

El tema que nos ocupa es la sangre y su agrupación en Aes, Bes y Ceros positivos y negativos. Los que seáis tan matusalénicos como Gachas conoceréis (o incluso poseeréis, ¡afortunados!) esos carnets con 3 ó 4 fotos de vuestra sangre en distintos momentos ("anti A", "anti B", "control"), que más que roja era marrón café cortado. Gachas nunca accedió a su carnet sanguinolento, pero gente algo mayor que ella (que a puntito estarán de cumplir los cuarenta) sí.

Pero lo que siempre ha preocupado mucho a Gachas ha sido el tema donaciones y transfusiones. Gachas, que es B+, sabe que su grupo sólo puede recibir de sí mismo y del famoso y pringadísimo "donante universal", que debe de ser el O+ o el O-, ahora mismo no sé. Gachas siempre quiso ser del grupo receptor universal, por si algún día se accidentaba, para que le sirviesen cualesquiera sangres. Gachas es egoista.

Otra tradicional anécdota del mundo grupo sanguíneo es el momento de estudiar (en EGB) las sangres compatibles e incompatibles para procrear. Gachas se asustó mucho al leer erróneamente en su libro de texto de Naturales que el grupo tal y el grupo pascual, a la sazón grupos de los papás de Gachas, no podían generar una Gachas B+. Ahí las tradicionales fantasías gachescas de creerse adoptada (que todos tuvimos alguna vez, no lo nieguen) dejaron de serlo para transformarse en hipotética (y terrorífica) realidad durante unos minutos (hasta que la seño escolar desfizo el entuerto explicando bien el párrafo que Gachas no entendía).

Y qué decir de la medallita de oro o plata con el grupúsculo huecograbado: Gachas está segura de que el personal sanitario de los hospitales NUNCA hará caso de esas medallitas cuando hayan de transfundir sangre al portador de la susodicha joya, así es que hagan el favor de dejar de fabricar esa memez.

domingo, marzo 12, 2006

Payasismo

La figura del payaso es una de las más detestables del universo, en opinión de Gachas, que ya de pequeña no reía en absoluto con el humor de los narices coloradas. La mamá de Gachas no comparte esa opinión y tiene en su casa la tremebunda y tradicional estatuilla de un pachaso que toca una especie de bandoneón. Gachas no va a entrar en si fue un regalo de algún matrimonio amigo de los progenitores A y B de Gachas o si fue el mal gusto de su señora madre lo que provocó la entrada del susodicho en el domicilio de Mr. and Mrs. Gáchez, pero ya les vale no haberlo tirado a la basura todavía. La queja repentina de este post viene tras un conato de accidente doméstico que tuvo Gachas el sábado en su visita semanal a casa de doña su madre: buscando no sé qué papeles o fotos viejas de la estantería de los libros, cataclón, le cayó encima el pachasoloscojones y a punto estuvo de partirle un diente. Gachas mellada por culpa de un payaso ni siquiera de Lladró. Si hubiese ocurrido, Gachas no habría dado por válida esa parcela de la realidad.

martes, marzo 07, 2006

Der fliegende Hollander

Este post está más bien dirigido a los que viven en Madrid, pero no se sientan excluidos los demás, porfa: seguro que en sus lugares de residencia también hay personajes que tienen tanta tela marinera (navy cloth) como el que aquí nos ocupa. El buen señor es noruego o sueco o escocés, de los que encanecen muy plateadamente. Lleva barba y pelo larguísimos, tipo padre Abraham o tipo el personaje ese de Érase una vez el hombre, que te explicaba la historia de Occidente en un plisplas.
A lo que vamos: el buen señor, al que llamaremos Lars en homenaje a su quizá compatriota Von T, tiene la virtud de reventar los actos culturales más pintones de Madrid con sus preguntas. Me gusta especialmente (aunque sufro por ellos ) ver las caras de los moderadores y ponentes de las mesas cuando llega el momento de pasarle el micro al buen señor: eso es lo malo que tiene la vida en un clima de democracia y tolerancia, que no vale decir "no, oiga, usted no pregunte que es un brasas de mucho cuidao". Lars, que siempre habla en plural de sí mismo (dice "nos hemos estado en...", "nos fuimos ayer a...". Nos es él mismo), mete su particular chapa y acaba con una pregunta para pillar a la estrella del show. Normalmente intenta agarrarle de los huevos por el lado de la ética y el otro buen señor o señora, no queriendo quedar como un rancio facha, hace lo que puede para salir del paso.

¿Conoce alguien de ustedes a ese entrañable personaje del que hablo? ¿podrían referirle a Gachas alguna anécdota acerca de él?

viernes, febrero 24, 2006

Merchandising maligno

Gachas aprovecha el espacio que tan gentilmente le cede por ahora blogspot (inminentemente habrá que pagar por esto: cuando se apunte el bloguero un millón, zas, nos ponen cuota de adhesión como que me llamo Gachas) para denunciar la fabricación de lápices flexibles como de 1 metro de longitud con los que obsequian a la peña sin venir a cuento entidades varias como por ejemplo, La Caixa.
Gachas tiene en casa un lápiz de esos desde hace un año más o menos y sufre a diario sus consecuencias. Como lápiz no vale una mierda: no hay cuchillita de sacapuntas que le genere mina a aquello, que no es de madera sino de plástico. El grafito es de una ínfima calidad y, caso de lograr finalmente sacarle punta al engendro, sería incomodísimo tratar de escribir con él pues se vencería por el peso y la desmesurada longitud.
Vale, quizá Gachas no ha comprendido que ese tipo de lápiz es un mero Theodor adorno, no es para usarlo sino para que alegre nuestros escritorios, nuestros cubiletes de bolis y retus que no pintan. Ahí lo tiene Gachas, en el cubilete de la mesa de trabajo, y desde aquí lo está viendo curvarse estúpida y anodinamente. Detrás de ese lápiz inútil hay, cómo no, un diseñata, pero también operarios, control de calidad, distribución, logística y transporte y petroleo para fabricarlo. Gachas prefiere un buen Lladró a la memez del lapicero flexible ese. Ni pa niños mola, que no son tontos los críos, que a los 5 minutos se dan cuenta de que es un fiasco el puto pencil. ¡Brrrr!

viernes, febrero 17, 2006

En torno al pijamismo

Lo de Gachas ya no tiene nombre: está blóguicamente perrísima, así es que de nuevo les encasqueta un temita para que lo piensen en sus casas. Hoy el tema es Las Pijama Party o fiestas de pijama. El pasatiempo más frecuentemente soñado por Gachas en su infancia consistía en ir a dormir chez sus amiguitas, cenar, ponerse los cursis pijamas, darse de almohadazos durante varias horas hasta quedar completamente sofocadas y después, ya en la penumbra, emitir comentarios tontos y risitas más tontas aún. Gachas disfrutó pocas veces de esta modalidad de ocio porque sus viejos eran mega rancios y pasaban de esos planes, así es que los sigue añorando aún en su vida adulta (se añora sobre todo lo que no se tuvo, por si no lo saben).

Aquí va el encasquetamiento del día: un artículo serio y bien documentado sobre las consecuencias psicológicas de las pijama party en las niñas. Gachas les proporciona unas ciberjoyitas que no se las merecen. Que lo disfruten:
http://www.redsistemica.com.ar/pijama.htm

jueves, febrero 09, 2006

Modales en el aula

Gachas, y muchos de ustedes seguramente también, conoce de oidas las costumbres de los young adults yanquis en las aulas universitarias. Algunos amigos/as de Gachas que son profes le han contado que se tienen que morder la lengua ante el típico alumno yanqui sobrao -más que alumno, cliente- de la University of Reno in Alabama Valley de turno con sucursal en Ejpaña. Se llevan cafeses del Starbucks a clase, ingieren fruta, bombones, galletas Oreo, maltesers (ahí les alabo el gusto) en plena lección sobre La Regenta o sobre la Generación del 27. A Gachas no le parece bien que se compagine la clase magistral sobre los iconos emblemáticos de la cultura espaniola con la ingesta de guarreridas extranjeras kola-malteadas. Gachas, que disfrutó de una Erasmus en París (pero de eso hace ya taaaanto tiempo), tuvo ocasión también de ver allí al alumno gabacho e internacional ingiriendo yoplaits con cucharilla en plena clase!! y haciendo sin pudor el ruidito de rebañar cuando ya le quedaba poco.

Gachas cree que este fenómeno no se podría dar en las aulas estatales porque impediría la práctica del deporte nacional universitario: la toma compulsiva de apuntes al pie de la letra. Imposible la idea de un/a estudiante celtíbero sujetando con la izquierda el café latte del Starbucks y con la derecha tomando el apunte correspondiente (o viceversa, si es zurdo como Gachas).
Como soñar no cuesta nada, Gachas se imagina bonitas situaciones insólitas para el mundo yanqui que se podrían dar si nuestros estudiantes de intercambio o con beca en EE.UU. sacaran en las aulas de Princeton o de Yale sus buenos tapers de boquerones en vinagre (con mucho ajo, que el ajo perturba en otras culturas), sus latas de mejillón en escabeche, sus patatas bravas... en fin, la tan codiciada y popular tapa. Pero Gachas sabe que se irá al otro barrio sin tener ocasión de verlo.

jueves, febrero 02, 2006

Gachas combate la desidia

Gachas asume su poca pulsión posteadora de esta temporada, no porque esté tristona o desganá, más bien por haber perdido un hábito que cuesta recuperar y también por deberse ella misma a otras escrituras con deadline de ese. Como suele pasar en estos casos, el recurso más fácil para Gachas es hablar de algún personaje bizarro, que, gracias a Dios, nunca faltan, o de sus propios hábitos alimenticios gachescos. En este post se matarán dos ucells de un tiro y se hablará tanto del Doctor Christian Barnard como de los dolmades (esos rollitos de arroz acitronadísimos y envueltos en hoja de parra que se comen en los sitios de kebab o en los restaurantes griegos o en los cuartostares de las casas de la gente que los compra enlatados, como hace Gachas últimamente. También se llaman dolmas o, en ladino, yaprakitos).

Empieza Gachas con el tema dolmades: de adicción se puede calificar su interés repentino por ese alimento. A Gachas le gustan en general los alimentos contabilizables en piezas (croquetas, albóndigas, buñuelos de bacalao...) porque así puede calibrar más o menos si se ha pasado o no en la ingesta. Aunque en realidad todo lo que uno quiera es contabilizable en piezas, llamándolas platos o raciones. A lo que vamos: que a Gachas le da muy buen rollo el idemito de arroz y hoja parra. No le ve los defectos por ningún lado, sólo las virtudes: suitable for vegetarians, dieta mediterránea ancestral, poco engordante... Gachas se siente cretomicénica cada vez que se abre una lata de esas, se siente parte de la civilización grecolatina, se siente indoeuropea, se pone en conexión con sus ancestros en un par de mordiscos. Gachas reivindica el dolmades como tapa en los bares de Ejpaña, incluso en los llamados La campana leonesa, La catedral de Zamora, La pilarica. En esos también, en esos más que en ningún otro.

Y ahora el tema Barnard: a Gachas, el concepto hombre blanco nacido en Sudáfrica ya le parece bizarro per se (habría que revisar, entonces, el término "bizarro", que a este paso va a ser bizarra hasta Björk), pero más aún si además es pionero en transplantes de corazón y, en medio de su primer trueque de cuore, suelta en afrikaans las palabras "Jesus! Dit gant werk !" ("¡Jesús, esto va a funcionar!"). Con esa reflexión y con un link a una página donde sale una foto del susodicho padre del transplante de corasónlatino les deja Gachas:

http://www.atcpasturias.com/barnard.htm

jueves, enero 26, 2006

Gachas vuelve a volver

Qué vergüenza, así cómo va a mantener Gachas la llamita bloguera encendida, con esta inconstancia y esta desidia. Dejé de postear el día del Requiem de Mozart y ayer ya estaban dando con El País la obra para flauta. No sé si eso les da idea del tiempo transcurrido, no sé si los coleccionables de los periódicos son una manera de calcular la ausencia. Gachas cree que sí. Gachas está mazo poética en su segunda vuelta.

A lo que vamos: el tema de este post es, una vez más, la tecnología, y en concreto, la actitud de la peña ante la tecnología. Gachas detesta al pavo de turno (también se da chez les femmes, pero es más frecuente que sean jjombres los que incurren en la fea actitud que sigue) que te hace ver lo atrasada/o tecnológicamente que estás y se te ríe en las narices. Hace unos 5 años, cuando Gachas tenía conexión corriente y moliente a internet (o hablaba por teléfono o navegaba, ambas cosas no podían ser), un pavo yanqui le hizo ver a Gachas que "you are in the stone age" porque él tenía ya su router y su wifi instalados en casa y (palabras textuales aunque traducidas) podía dar la orden de imprimir desde la cama. A día de hoy Gachas, que tiene ADSL pero no wifi, sigue sin poder imprimir desde la cama y a menudo se pregunta si eso supondría una gran ventaja o no, ya que, en cualquier caso tendría que ir a recoger las hojas a la habitación donde está la impresora y por ende, levantarse de la confortable cama.

Pero lo peor de todo esto es que la propia Gachas, que desde que tiene reproductor de MP3 está que no caga, el domingo pasado le hizo burla en las narices a su amigo y también bloguero DjFlow al ver que éste llevaba un discman por la calle, ¡un rancio y circular discman! Gachas se siente ejemplo de una fábula de Samaniego postmoderna, aunque la historia sólo funcionaría como fábula si fuese al reves cronológicamente: primero ella se burla recurrentemente de los que usan Discman o video en vez de DVD etc. para después sufrir en sus carnes la burla del yanqui que se carcajea de ella porque no puede dar la orden de imprimir desde debajo del edredón; un poco tipo "Arrieritos somos" o "Ríe mejor quien ríe el último".

lunes, enero 09, 2006

El pueblo pide

Gachas, que es un poco rancia y por ende gusta de la música anterior al XX, hoy tenía intención de adquirir el Requiem de Mozart que venía con El País. En cuatro sitios ha preguntado: en 2 kiojkos de la Puerta del Sol, en la FNAC y el Cortinglés. Agotado el Requiem en todas partes.

Gachas se congratula de este interés repentino por la música sacra que le ha entrado a sus concitoyens. Le jode que no haya quedado un requiemcillo para ella en ningún sitio (vale, ya era por la tarde, pero no tan tarde: las 8) pero aún así está contenta. De hecho, desde su ventana le parece oir el rumor de los miles de réquiemes que se han vendido hoy en Madrid, todos sonando en los hi-fi sets de la peña. Hoy, en vez de Buenafuente (¿ponen hoy Buenafuente? Gachas es de esas que no ven la tele y lo tienen a gala, pero luego bien que quieren estar al día en cultura popular). Ay, que me distraigo: que digo que hoy, en vez de Goodfountain, la peña estará oyendo su buen Confutatis y su Rex Tremendae y se les olvidará enchufar el programa. ¿Se notará en los índices de audiencia y sabrán los estudiosos de la comunicación achacarlo al furor requiemista?
Formatos en desuso

Ayer, en el barrio de Gachas, el Ayuntamiento emprendió la tradicional recogida postnavideña de cachivaches y objetos inservibles (bueno, el Ayuntamiento y los espabilaos que pasaran por allí antes: mis vecinos tiraron una flamante ventana nueva que-tú-bordaste-en-rojo-ayer con cristales Climalit que a ellos no les servía). Gachas sólo tiró el pie metálico de un foco ikéico que ya había fallecido hacía tiempo y un flexo para atornillar en la mesa de trabajo que se vencía por el peso y al que le faltaba la pinza o la palomilla o lo que fuera que lo sujetaba a la mesa y que, por tanto, lo convertía en no apto para su función.

Gachas también vio por ahí el otro día un video VHS (el aparato, no una cinta) él solito ahí tirado, en un contenedor, y más de un pantallón tocho de ordenador color pera pelada se ha encontrado en plena calle, como probablemente les haya pasado a ustedes. Todo esto le da a Gachas mucho que pensar. Bueno, a Gachas y a tropecientos más que en La Casa Encendida montan jornadas de desarrollo sostenible, de reciclado de basurismo; coloquios para pensar sobre lo fistros que somos, tirando todo el día guarrerías que no sabemos dónde meter etc.

Gachas se acordaba, al hilo de todo esto, de los viejos sistemas de video. La familia de Gachas era de los que tenían Betamax "porque es un sistema mejor". Ay, incautos: al final perdimos la batalla y tuvimos que comprarnos el uve (se llegó a llamar así, sin la necesidad de la hache ni la ese, ¿verdad?). Pero lo que más risa le daba a Gachas era recordar la cara que se les debió de poner a los pringadetes que adquirieron Video 2000. A esos sí que los tangaron bien, pobres. ¿Cómo no tuvieron más ojo? ya en las estanterías de los paleovideoclubs de barrio sólo había una fila de pelis para Vídeo 2000, frente a las 30 para VHS y 25 para Beta. ¿No les daba esto un poco que pensar?

Pero a ver, si algún lector de Gachas (o la familia de algún lector de Gachas) formó parte alguna vez de ese colectivo, Gachas lo va a querer y respetar igual, faltaría más. El haber sido usuaria del sistema Beta la convierte en un ser tolerante y abierto como pocos. Ella y su fámili también pringaron, aunque menos que los videodosmilistas (jue, jue).

miércoles, enero 04, 2006

Guardianes bizarros de la psiqué española

Este post es heredero directo de Mondo Brutto . Gachas lo asume. Gachas es deudora de ese fanzine, aunque ahora ya no lo lea porque se le cansa la vista con esa letra tan chica, y porque ya está mayor y no conoce a los grupos pop a los que despellejan.

A lo que vamos: Gachas siempre ha estado interesada en las cosas del cerebrín, en los distintos caracteres de los seres humanos, en sus maneras idiosincrásicas de dar por culo al prójimo etc. De ahí que Gachas escuchara mucho la voz de los psiquiatras y psicólogos internacionales y, en menor medida, la de los del Estado español. Gachas puede citar a cuatro profesionales de la salud mental patrios en los que se ha mostrado interesada en algún momento de su vida, no tanto por su profesionalidad sino por su, en fin, bizarría. A saber:

- Elena Ochoa
- Juan Antonio Vallejo-Nágera
- Dr. López-Ibor
- Enrique Rojas

Sería muy ambicioso explayarse en las trayectorias de todos ellos en un mísero post cuya misión no es sino proporcionar un poco de solaz a su autora (y, por ende, a sus lectores), así es que Gachas sólo hablará un poquillo de López Ibor, o, más concretamente, del Libro de la Vida Sexual del susodicho dottore, que estaba en las estanterías de los hogares del franquismo (en el de Gachas, al menos). Gachas, aparte de leer de pequeña los Mitos griegos contados a los niños y mucho tebeismo, de vez en cuando le daba un tiento al libro adulto ese. Lo único que recuerda de lo aprendido en él es la existencia de perversiones sexuales (jarrl!) y el ejemplo que López-Ib daba de ellas: el de un pavo que, en vez de mojar el churro como está mandao, la pasaba chévere introduciendo fresas en el chumi de sus churris.

Como comprenderán, cada vez que Gachas come fresas aún en la actualidad, ¡zas!, imagen de perversión al canto. La mente de Gachas fue ensuciada en la infancia y no hay quitamanchas que limpie aquello. Así funcionan nuestros cerebritos, my friends.

martes, enero 03, 2006

Gachas llama a su propia puerta

¿Hola?, ¿queda algún lector de Gachas vivo? Gachas se lo ha buscado, a ver cómo recupera ahora a los 70 incautos diarios que entraban en su blog antes del 5 de noviembre del pasado año.
(Gachas se da cuenta de que ha perdido hasta el tradicional tono Gachas con el que escribía esto. Pastando lo dejó).

Bueno, a trancas y barrancas remontaremos y recuperaremos el tono y los lectores perdidos de Katharina Blum. Para rebirthear el blog, Gachas ha elegido el tema menos actual de la tierra, pero a Gachas le interesa y quiere hablar de ello aquí y compartirlo con els quatre gats que le quedan como lectores.

A lo que vamos: Gachas, por primera vez en su vida, empleó correctamente el otro día la preposición inglesa within. Gachas sólo controlaba hasta el momento las típicas que ustedes controlan también: on, at, in, about, under y, como mucho, between y among, pero el otro día, hablando con un guiri deslizó sin ningún esfuerzo el buen within ("within an hour": en el plazo comprendido en una hora/de aquí a una hora). Gachas piensa hacer lo propio con los ¿adverbios? beyond y beneath cuando tenga ocasión. Y, una vez dominados, lo intentará con el complejísimo palabro hereinafter.

Les animo a todos ustedes (ya no hay confianza para el tuteo, lástima) a enviar sus comentarios sobre palabras o expresiones resién aprendidas a utilizar. A Gachas aún le quedan varias en su lengua castellana sin estrenar, tipo por mor de y a tenor de, que, en sus 34 años de vida planetaria en Ejpaña, no ha osado pronunciar todavía.

sábado, noviembre 05, 2005

Gachas cierra hasta nuevo aviso

Eso.

miércoles, noviembre 02, 2005

Cuando se apague la señal luminosa

Ayer Gachas, en una conversación que mantuvo sobre el mundo de los auxiliares de vuelo, recordó el glamour que sentía de pequeña ante la profesión de azafata (de hecho, Gachas tenía la Nancy con el traje de azafata de Iberia diseñado por Elio Berhanyer, azul marino con motivos en verde y amarillo).
De pequeña, Gachas tenía miedo de no poder acceder a las pruebas de azafatismo de Iberia debido a su miopía (se comentaba-se rumoreaba que las azas no podían llevar gafas y Gachas llevaba gafas ya en la infancia). Otro rumor estaba relacionado con la altura del personal de cabina: las chaparras ya se podían ir olvidando de mostrarle al mundo cómo se inflaba el chalequillo, pero eso no le preocupaba mucho a Gachas, que canija, lo que se dice canija, nunca fue.

Cuando a los 16 años Gachas se puso lentillas dedicó bastante energía a urdir maneras de poder quitárselas un rato en los vuelos transatlánticos y así descansar un poco las córneas. Es decir: que aún a los 16 Gachas pensaba que el azafatismo del aire podía ser una profesión molona. En realidad, lo que más idealizaba Gachas de la profesión de hostess era la idea de llegar al hotel de, pongamos, Chicago, pedir la llave de la habitación, atravesar el pasillo feamente enmoquetado y dormirse como una ceporra en la cama king-size, no sin antes haber puesto en la puerta el "do not disturb" correspondiente.

Gachas ha cambiado mucho: cuando va en avión y ve a las azafatas y azafatos con esos feísimos uniformes sirviendo zumosoles se le cae el alma a los pies. Pero por alguna razón (y esto lo comentaba Gachas en su conversación de ayer ), la aeronáutica sigue conservando un glamour que otras profesiones no tienen ni patrás. El rollo torre de control-tripulación-pilotaje etc. sigue fascinando a chicos y grandes, y sigue generando urbanizaciones enteras pobladas por profesionales de la aeronáutica como la madrileña Alameda de Osuna (para más información sobre este barrio, lean el blog del Yogourth rancio linkeado más a la derecha).

lunes, octubre 31, 2005

Mano de santo

Gachas ha visto en el metro un anuncio en el que el Ministerio de Sanidad insta a la peña a no pasarse de lista recomendando alegremente midicinas peligrosas. En él sale un frutero en su puesto del mercado con una hermosa sandía coloradota de las de "mire qué sandías me han llegado ahora mismito, azucar pura, oiga". Como lleva bata blanca de trabajador, parece que el hombre se medio siente en la obligación de recomendarte Clamoxil 500 a nada que te vea moquear un poquillo, por eso el gobierno ha hecho poner debajo de la foto un rotulito que reza: "No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico".

Tiene razón el gobierno: la misma Gachas es una recomendadora habitual de medicinas. Más de una caja de Fortasec se habrá vendido gracias al boca-oreja hecho por Gachas. También recuerda haber aconsejado el uso de Galusán (antiséptico urinario) y Sumial (betabloqueante). A su vez, Gachas ha sido beneficiaria de más de una caja de lexatines de contrabando, ha comenzado a usar ibuprofeno ante los dolores por recomendación de una persona pagana y ha usado Trombocid para un feo cardenal a instancias de su señora madre.

En cambio Gachas tiene por costumbre desoir las recomendaciones del profesional de la salud: más de un tubo de Polaramine ha muerto de risa en su botiquín (contiene corticoides), y también alguna que otra caja de antihistamínicos. Y todo con su correspondiente receta ilegible de médico colegiado.

miércoles, octubre 26, 2005

Sé que estás sola y merendando

Gachas se pasea de vez en cuando por la blogosfera y ve cosas. Ejemplo de cosas: al final de cada post, muchos blogueros (por ejemplo, los de ahí de la derecha) le hacen saber al mundo la música que está sonando en su CD en el momento de postear aquello. Gachas no puede hacer lo propio porque casi nunca escribe mientras escucha música (no porque Gachas no sea multitarea, sino porque considera que ambas actividades merecen mucha concentración y no se puede estar en misa y repicando).

Pero ayer Gachas se fijó en una bloguera que añade al final de cada uno de sus posts un muñecajo con su estado de ánimo del momento ("Current mood", y smiley al canto). Gachas, que es un poco culo-veo-culo-quiero por la educación recibida (sus padres son de la generación "que nuestros hijos tengan todo lo que nosotros no pudimos tener") se encaprichó con el invento, pero sucede que su blogspot rupestre no le permite ponerlo en marcha. Aunque, pensándolo bien, ¿qué necesidad tiene Gachas de que todos sus treinta y pico o cuarenta lectores diarios sepan en cada momento cuál es su estado de ánimo? Supondría un "qué llevas puesto" anímico, y eso no le mola a Gachas.

Parece claro que la tecnología nos insta a hacerle saber al otro todo todito sobre nosotros en cada momento. Personas informadas al respecto dicen que de aquí al microchip ese que te convierte en un punto pequeñín que se mueve por el mapamundi quedan 2 telediarios. Gachas no quiere que eso suceda, y no porque vaya a sitios polémicos, sino al revés: no quiere que nadie tenga constancia de que sus itinerarios son poco glamourosos. Seguro que Gachas forzaría sus recorridos para hacerlos parecer interesantes, así de pedorra puede llegar a ser Gachas, así.

En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, el current mood de Gachas (sin muñequillo) es tirando a aceptable, sereno y tal.

lunes, octubre 24, 2005

Cineencasismo

Sigue Gachas disfrutando del proyector prestado: hoy ha visto Crash de Cronenberg con otro grupete selecto de amigos. Para los que leyeran el post del jueves pasado (Gastrobasurismo), hoy diré que en la mesa de Gachas no se ha servido ni un ápice de comida basura para acompañar el visionado del film, o al menos no de lo que Gachas considera comida basura. Los sandwiches gourmet de Rodilla no son considerados comida basura por Gachas. Los buñuelos de viento de pastelería de barrio, tampoco. La ensalada de pimientos asados con bonito hecha amablemente por amiga E. tampoquísimo. Si acaso las patatas fritas, que eran de esas imitación churrería que van en bolsa de papel de estraza falso (bolsas que en realidad llevan como papel albal por dentro) con foto de falso churrero y de falso aceite de oliva virgen.

Pensándolo bien, la foto realista que debería figurar en las bolsas de patatas fritas sería la de una cadena de montaje donde unas personas con gorritos blancos supervisan el cortado del tubérculo y otras accionan los botones de unas gigantescas freidoras metálicas con termostatos (cómo se nota que resién he visto Crash: se me ha quedado tol metal incrustado en el cerebro).

viernes, octubre 21, 2005

Sustito mitteleuropeo

Gachas quiere compartir con ustedes lo que vio hace un par de tardes en el metro, a ver si le pueden aclarar algo sobre los tejemanejes que se traían entre manos esas personas y sobre su parentesco. A lo que voy:

Entran en Alonso Martínez (creo) 4 personas teutonas. Una chica sin derecho al voto aún, otra con el derecho recién adquirido y dos pavos de casi 50 (aunque así a primera vista parecían más jóvenes, por aquello de llevar ropa jipi e incluso uno de ellos hasta zurrón de piel vuelta con flecos y motivos geométricos diseñados por los Navajos o los Cherokees. Pero casi cincuentones, insisto).
Los cuatro se abrazaban entre sí formando una especie de corro de la Kartoffel extrañísimo e impropio de un grupo intergeneracional. Todos ellos tenían además como una extraña alegría en sus miradas límpidas y ojiazules que la madre de Gachas habría achacado a "esos van drogaos", y razón no le faltaría.

Gachas no entendía qué ocurría entre ellos: la joven que aún no había podido darle su voto a Angela Merkel o a Die Grünen o a quien ella tuviese a bien se abrazaba tanto a su ¿hermana? como a ambos señoritos en una búsqueda desmesurada de afecto. Ni que decir tiene que los señoritos tenían pinta de saber más que Lepe y unas uñas bien sucias y mugrientas, quizá por haber estado tallando madera o montando una tienda de campaña o plantando bulbos en su propio huerto.

Como Gachas es muy curiosa y muy mirona y se olvida de que lo es, se quedó fija un rato observando al del zurrón de Davy Crockett, que además llevaba rastas, pero enseguida tuvo que bajar la vista al darse cuenta de que el tipo la miraba con una expresión que le habría hecho pasar exitosamente el casting para protagonizar Der Untergang.

Gachas se asustó mazo y se acordó mucho de, cómo no, Houellebecq y de sus personajes jipis que tienen un morro que se lo pisan y que dan un mal rollo atroz.

jueves, octubre 20, 2005

Gastrobasurismo

A Gachas le han prestado un proyeztor de DVDs que le está provocando efectos similares a los del síndrome de la clase turista en los viones (por pasarse las horas muertas sentada sin moverse). Se ven las pelis proyectadas en la pared que es un primor. Tres días hace que tiene el aparato y ya lleva vistos 3 films y varios capítulos de una excelente serie inglesa llamada Little Britain.

Bueno, a lo que vamos: al gastrobasurismo. Que el domingo Gachas invitó a unos friends a visionar una peli con motivo del estreno del cacharro y por ende compró un poco de fast food para picar durante la proyección. Los dos productos que merecen ser destacados, uno por gomitivo y otro por rico, rico, son el dip de guacamole marca "Cantina mexicana" y las chocolatinas Snaps de Cadbury respectivamente.

Gachas sabe hacer un guacamole bien rico pero no tenía ganas ni tiempo esta vez, así es que compró un bote de cristal con contenido color verde, pensando que algo de ese verde, aunque fuese un porcentaje mínimo, lo habría provocado el aguacate. Pues nor, amiguitos, en los ingredientes del guacamole "Cantina mexicana" NO figura el aguacate. El guacamole de Cantina mexicana lleva agua, aceite, vinagre, pimientos (encima pica el jodío), cebolla, almidón, glucosa, aroma, azucar, sal, queso, hierbas, suero di latte (así, en italiano), especias, acidulante E-lo-que-sea, colorante y coglutinante (en estos tres últimos elementos va a estar el aguacatismo, me temo). Gachas lo probó y se dio cuenta del tongo enseguida, y pronto se preguntó si a sus amigos les pasaría igual. Me parece que lo que hicieron fue darle un tiento y, al paladear la realidad, abandonaron la tarea. Resultado: medio cuenco intacto. Gachas odia tirar comida pero en este caso no tuvo más remedio, ¿o querían que se lo untase en la tostada matutina al día siguiente?

Respecto a los Snaps, hay que felicitar al departamento de investigación de Cadbury: los señoritos se han dado cuenta del éxito de las patatas fritas Pringles (las que vienen en tubo y son como onduladas, con sabores) y han decidido fabricar unos Pringles pero de láminas de chocolate. Excelente idea. Estos que compró Gachas llevaban además como pequeñas explosiones de naranja, en la tradición inglesa de añadirle menta y frutas o cosas accesorias al chocolate.