Gachas cierra hasta nuevo aviso
Eso.
miércoles, noviembre 02, 2005
Cuando se apague la señal luminosa
Ayer Gachas, en una conversación que mantuvo sobre el mundo de los auxiliares de vuelo, recordó el glamour que sentía de pequeña ante la profesión de azafata (de hecho, Gachas tenía la Nancy con el traje de azafata de Iberia diseñado por Elio Berhanyer, azul marino con motivos en verde y amarillo).
De pequeña, Gachas tenía miedo de no poder acceder a las pruebas de azafatismo de Iberia debido a su miopía (se comentaba-se rumoreaba que las azas no podían llevar gafas y Gachas llevaba gafas ya en la infancia). Otro rumor estaba relacionado con la altura del personal de cabina: las chaparras ya se podían ir olvidando de mostrarle al mundo cómo se inflaba el chalequillo, pero eso no le preocupaba mucho a Gachas, que canija, lo que se dice canija, nunca fue.
Cuando a los 16 años Gachas se puso lentillas dedicó bastante energía a urdir maneras de poder quitárselas un rato en los vuelos transatlánticos y así descansar un poco las córneas. Es decir: que aún a los 16 Gachas pensaba que el azafatismo del aire podía ser una profesión molona. En realidad, lo que más idealizaba Gachas de la profesión de hostess era la idea de llegar al hotel de, pongamos, Chicago, pedir la llave de la habitación, atravesar el pasillo feamente enmoquetado y dormirse como una ceporra en la cama king-size, no sin antes haber puesto en la puerta el "do not disturb" correspondiente.
Gachas ha cambiado mucho: cuando va en avión y ve a las azafatas y azafatos con esos feísimos uniformes sirviendo zumosoles se le cae el alma a los pies. Pero por alguna razón (y esto lo comentaba Gachas en su conversación de ayer ), la aeronáutica sigue conservando un glamour que otras profesiones no tienen ni patrás. El rollo torre de control-tripulación-pilotaje etc. sigue fascinando a chicos y grandes, y sigue generando urbanizaciones enteras pobladas por profesionales de la aeronáutica como la madrileña Alameda de Osuna (para más información sobre este barrio, lean el blog del Yogourth rancio linkeado más a la derecha).
Ayer Gachas, en una conversación que mantuvo sobre el mundo de los auxiliares de vuelo, recordó el glamour que sentía de pequeña ante la profesión de azafata (de hecho, Gachas tenía la Nancy con el traje de azafata de Iberia diseñado por Elio Berhanyer, azul marino con motivos en verde y amarillo).
De pequeña, Gachas tenía miedo de no poder acceder a las pruebas de azafatismo de Iberia debido a su miopía (se comentaba-se rumoreaba que las azas no podían llevar gafas y Gachas llevaba gafas ya en la infancia). Otro rumor estaba relacionado con la altura del personal de cabina: las chaparras ya se podían ir olvidando de mostrarle al mundo cómo se inflaba el chalequillo, pero eso no le preocupaba mucho a Gachas, que canija, lo que se dice canija, nunca fue.
Cuando a los 16 años Gachas se puso lentillas dedicó bastante energía a urdir maneras de poder quitárselas un rato en los vuelos transatlánticos y así descansar un poco las córneas. Es decir: que aún a los 16 Gachas pensaba que el azafatismo del aire podía ser una profesión molona. En realidad, lo que más idealizaba Gachas de la profesión de hostess era la idea de llegar al hotel de, pongamos, Chicago, pedir la llave de la habitación, atravesar el pasillo feamente enmoquetado y dormirse como una ceporra en la cama king-size, no sin antes haber puesto en la puerta el "do not disturb" correspondiente.
Gachas ha cambiado mucho: cuando va en avión y ve a las azafatas y azafatos con esos feísimos uniformes sirviendo zumosoles se le cae el alma a los pies. Pero por alguna razón (y esto lo comentaba Gachas en su conversación de ayer ), la aeronáutica sigue conservando un glamour que otras profesiones no tienen ni patrás. El rollo torre de control-tripulación-pilotaje etc. sigue fascinando a chicos y grandes, y sigue generando urbanizaciones enteras pobladas por profesionales de la aeronáutica como la madrileña Alameda de Osuna (para más información sobre este barrio, lean el blog del Yogourth rancio linkeado más a la derecha).
Etiquetas:
aeronáutica
lunes, octubre 31, 2005
Mano de santo
Gachas ha visto en el metro un anuncio en el que el Ministerio de Sanidad insta a la peña a no pasarse de lista recomendando alegremente midicinas peligrosas. En él sale un frutero en su puesto del mercado con una hermosa sandía coloradota de las de "mire qué sandías me han llegado ahora mismito, azucar pura, oiga". Como lleva bata blanca de trabajador, parece que el hombre se medio siente en la obligación de recomendarte Clamoxil 500 a nada que te vea moquear un poquillo, por eso el gobierno ha hecho poner debajo de la foto un rotulito que reza: "No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico".
Tiene razón el gobierno: la misma Gachas es una recomendadora habitual de medicinas. Más de una caja de Fortasec se habrá vendido gracias al boca-oreja hecho por Gachas. También recuerda haber aconsejado el uso de Galusán (antiséptico urinario) y Sumial (betabloqueante). A su vez, Gachas ha sido beneficiaria de más de una caja de lexatines de contrabando, ha comenzado a usar ibuprofeno ante los dolores por recomendación de una persona pagana y ha usado Trombocid para un feo cardenal a instancias de su señora madre.
En cambio Gachas tiene por costumbre desoir las recomendaciones del profesional de la salud: más de un tubo de Polaramine ha muerto de risa en su botiquín (contiene corticoides), y también alguna que otra caja de antihistamínicos. Y todo con su correspondiente receta ilegible de médico colegiado.
Gachas ha visto en el metro un anuncio en el que el Ministerio de Sanidad insta a la peña a no pasarse de lista recomendando alegremente midicinas peligrosas. En él sale un frutero en su puesto del mercado con una hermosa sandía coloradota de las de "mire qué sandías me han llegado ahora mismito, azucar pura, oiga". Como lleva bata blanca de trabajador, parece que el hombre se medio siente en la obligación de recomendarte Clamoxil 500 a nada que te vea moquear un poquillo, por eso el gobierno ha hecho poner debajo de la foto un rotulito que reza: "No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico".
Tiene razón el gobierno: la misma Gachas es una recomendadora habitual de medicinas. Más de una caja de Fortasec se habrá vendido gracias al boca-oreja hecho por Gachas. También recuerda haber aconsejado el uso de Galusán (antiséptico urinario) y Sumial (betabloqueante). A su vez, Gachas ha sido beneficiaria de más de una caja de lexatines de contrabando, ha comenzado a usar ibuprofeno ante los dolores por recomendación de una persona pagana y ha usado Trombocid para un feo cardenal a instancias de su señora madre.
En cambio Gachas tiene por costumbre desoir las recomendaciones del profesional de la salud: más de un tubo de Polaramine ha muerto de risa en su botiquín (contiene corticoides), y también alguna que otra caja de antihistamínicos. Y todo con su correspondiente receta ilegible de médico colegiado.
miércoles, octubre 26, 2005
Sé que estás sola y merendando
Gachas se pasea de vez en cuando por la blogosfera y ve cosas. Ejemplo de cosas: al final de cada post, muchos blogueros (por ejemplo, los de ahí de la derecha) le hacen saber al mundo la música que está sonando en su CD en el momento de postear aquello. Gachas no puede hacer lo propio porque casi nunca escribe mientras escucha música (no porque Gachas no sea multitarea, sino porque considera que ambas actividades merecen mucha concentración y no se puede estar en misa y repicando).
Pero ayer Gachas se fijó en una bloguera que añade al final de cada uno de sus posts un muñecajo con su estado de ánimo del momento ("Current mood", y smiley al canto). Gachas, que es un poco culo-veo-culo-quiero por la educación recibida (sus padres son de la generación "que nuestros hijos tengan todo lo que nosotros no pudimos tener") se encaprichó con el invento, pero sucede que su blogspot rupestre no le permite ponerlo en marcha. Aunque, pensándolo bien, ¿qué necesidad tiene Gachas de que todos sus treinta y pico o cuarenta lectores diarios sepan en cada momento cuál es su estado de ánimo? Supondría un "qué llevas puesto" anímico, y eso no le mola a Gachas.
Parece claro que la tecnología nos insta a hacerle saber al otro todo todito sobre nosotros en cada momento. Personas informadas al respecto dicen que de aquí al microchip ese que te convierte en un punto pequeñín que se mueve por el mapamundi quedan 2 telediarios. Gachas no quiere que eso suceda, y no porque vaya a sitios polémicos, sino al revés: no quiere que nadie tenga constancia de que sus itinerarios son poco glamourosos. Seguro que Gachas forzaría sus recorridos para hacerlos parecer interesantes, así de pedorra puede llegar a ser Gachas, así.
En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, el current mood de Gachas (sin muñequillo) es tirando a aceptable, sereno y tal.
Gachas se pasea de vez en cuando por la blogosfera y ve cosas. Ejemplo de cosas: al final de cada post, muchos blogueros (por ejemplo, los de ahí de la derecha) le hacen saber al mundo la música que está sonando en su CD en el momento de postear aquello. Gachas no puede hacer lo propio porque casi nunca escribe mientras escucha música (no porque Gachas no sea multitarea, sino porque considera que ambas actividades merecen mucha concentración y no se puede estar en misa y repicando).
Pero ayer Gachas se fijó en una bloguera que añade al final de cada uno de sus posts un muñecajo con su estado de ánimo del momento ("Current mood", y smiley al canto). Gachas, que es un poco culo-veo-culo-quiero por la educación recibida (sus padres son de la generación "que nuestros hijos tengan todo lo que nosotros no pudimos tener") se encaprichó con el invento, pero sucede que su blogspot rupestre no le permite ponerlo en marcha. Aunque, pensándolo bien, ¿qué necesidad tiene Gachas de que todos sus treinta y pico o cuarenta lectores diarios sepan en cada momento cuál es su estado de ánimo? Supondría un "qué llevas puesto" anímico, y eso no le mola a Gachas.
Parece claro que la tecnología nos insta a hacerle saber al otro todo todito sobre nosotros en cada momento. Personas informadas al respecto dicen que de aquí al microchip ese que te convierte en un punto pequeñín que se mueve por el mapamundi quedan 2 telediarios. Gachas no quiere que eso suceda, y no porque vaya a sitios polémicos, sino al revés: no quiere que nadie tenga constancia de que sus itinerarios son poco glamourosos. Seguro que Gachas forzaría sus recorridos para hacerlos parecer interesantes, así de pedorra puede llegar a ser Gachas, así.
En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, el current mood de Gachas (sin muñequillo) es tirando a aceptable, sereno y tal.
lunes, octubre 24, 2005
Cineencasismo
Sigue Gachas disfrutando del proyector prestado: hoy ha visto Crash de Cronenberg con otro grupete selecto de amigos. Para los que leyeran el post del jueves pasado (Gastrobasurismo), hoy diré que en la mesa de Gachas no se ha servido ni un ápice de comida basura para acompañar el visionado del film, o al menos no de lo que Gachas considera comida basura. Los sandwiches gourmet de Rodilla no son considerados comida basura por Gachas. Los buñuelos de viento de pastelería de barrio, tampoco. La ensalada de pimientos asados con bonito hecha amablemente por amiga E. tampoquísimo. Si acaso las patatas fritas, que eran de esas imitación churrería que van en bolsa de papel de estraza falso (bolsas que en realidad llevan como papel albal por dentro) con foto de falso churrero y de falso aceite de oliva virgen.
Pensándolo bien, la foto realista que debería figurar en las bolsas de patatas fritas sería la de una cadena de montaje donde unas personas con gorritos blancos supervisan el cortado del tubérculo y otras accionan los botones de unas gigantescas freidoras metálicas con termostatos (cómo se nota que resién he visto Crash: se me ha quedado tol metal incrustado en el cerebro).
Sigue Gachas disfrutando del proyector prestado: hoy ha visto Crash de Cronenberg con otro grupete selecto de amigos. Para los que leyeran el post del jueves pasado (Gastrobasurismo), hoy diré que en la mesa de Gachas no se ha servido ni un ápice de comida basura para acompañar el visionado del film, o al menos no de lo que Gachas considera comida basura. Los sandwiches gourmet de Rodilla no son considerados comida basura por Gachas. Los buñuelos de viento de pastelería de barrio, tampoco. La ensalada de pimientos asados con bonito hecha amablemente por amiga E. tampoquísimo. Si acaso las patatas fritas, que eran de esas imitación churrería que van en bolsa de papel de estraza falso (bolsas que en realidad llevan como papel albal por dentro) con foto de falso churrero y de falso aceite de oliva virgen.
Pensándolo bien, la foto realista que debería figurar en las bolsas de patatas fritas sería la de una cadena de montaje donde unas personas con gorritos blancos supervisan el cortado del tubérculo y otras accionan los botones de unas gigantescas freidoras metálicas con termostatos (cómo se nota que resién he visto Crash: se me ha quedado tol metal incrustado en el cerebro).
viernes, octubre 21, 2005
Sustito mitteleuropeo
Gachas quiere compartir con ustedes lo que vio hace un par de tardes en el metro, a ver si le pueden aclarar algo sobre los tejemanejes que se traían entre manos esas personas y sobre su parentesco. A lo que voy:
Entran en Alonso Martínez (creo) 4 personas teutonas. Una chica sin derecho al voto aún, otra con el derecho recién adquirido y dos pavos de casi 50 (aunque así a primera vista parecían más jóvenes, por aquello de llevar ropa jipi e incluso uno de ellos hasta zurrón de piel vuelta con flecos y motivos geométricos diseñados por los Navajos o los Cherokees. Pero casi cincuentones, insisto).
Los cuatro se abrazaban entre sí formando una especie de corro de la Kartoffel extrañísimo e impropio de un grupo intergeneracional. Todos ellos tenían además como una extraña alegría en sus miradas límpidas y ojiazules que la madre de Gachas habría achacado a "esos van drogaos", y razón no le faltaría.
Gachas no entendía qué ocurría entre ellos: la joven que aún no había podido darle su voto a Angela Merkel o a Die Grünen o a quien ella tuviese a bien se abrazaba tanto a su ¿hermana? como a ambos señoritos en una búsqueda desmesurada de afecto. Ni que decir tiene que los señoritos tenían pinta de saber más que Lepe y unas uñas bien sucias y mugrientas, quizá por haber estado tallando madera o montando una tienda de campaña o plantando bulbos en su propio huerto.
Como Gachas es muy curiosa y muy mirona y se olvida de que lo es, se quedó fija un rato observando al del zurrón de Davy Crockett, que además llevaba rastas, pero enseguida tuvo que bajar la vista al darse cuenta de que el tipo la miraba con una expresión que le habría hecho pasar exitosamente el casting para protagonizar Der Untergang.
Gachas se asustó mazo y se acordó mucho de, cómo no, Houellebecq y de sus personajes jipis que tienen un morro que se lo pisan y que dan un mal rollo atroz.
Gachas quiere compartir con ustedes lo que vio hace un par de tardes en el metro, a ver si le pueden aclarar algo sobre los tejemanejes que se traían entre manos esas personas y sobre su parentesco. A lo que voy:
Entran en Alonso Martínez (creo) 4 personas teutonas. Una chica sin derecho al voto aún, otra con el derecho recién adquirido y dos pavos de casi 50 (aunque así a primera vista parecían más jóvenes, por aquello de llevar ropa jipi e incluso uno de ellos hasta zurrón de piel vuelta con flecos y motivos geométricos diseñados por los Navajos o los Cherokees. Pero casi cincuentones, insisto).
Los cuatro se abrazaban entre sí formando una especie de corro de la Kartoffel extrañísimo e impropio de un grupo intergeneracional. Todos ellos tenían además como una extraña alegría en sus miradas límpidas y ojiazules que la madre de Gachas habría achacado a "esos van drogaos", y razón no le faltaría.
Gachas no entendía qué ocurría entre ellos: la joven que aún no había podido darle su voto a Angela Merkel o a Die Grünen o a quien ella tuviese a bien se abrazaba tanto a su ¿hermana? como a ambos señoritos en una búsqueda desmesurada de afecto. Ni que decir tiene que los señoritos tenían pinta de saber más que Lepe y unas uñas bien sucias y mugrientas, quizá por haber estado tallando madera o montando una tienda de campaña o plantando bulbos en su propio huerto.
Como Gachas es muy curiosa y muy mirona y se olvida de que lo es, se quedó fija un rato observando al del zurrón de Davy Crockett, que además llevaba rastas, pero enseguida tuvo que bajar la vista al darse cuenta de que el tipo la miraba con una expresión que le habría hecho pasar exitosamente el casting para protagonizar Der Untergang.
Gachas se asustó mazo y se acordó mucho de, cómo no, Houellebecq y de sus personajes jipis que tienen un morro que se lo pisan y que dan un mal rollo atroz.
jueves, octubre 20, 2005
Gastrobasurismo
A Gachas le han prestado un proyeztor de DVDs que le está provocando efectos similares a los del síndrome de la clase turista en los viones (por pasarse las horas muertas sentada sin moverse). Se ven las pelis proyectadas en la pared que es un primor. Tres días hace que tiene el aparato y ya lleva vistos 3 films y varios capítulos de una excelente serie inglesa llamada Little Britain.
Bueno, a lo que vamos: al gastrobasurismo. Que el domingo Gachas invitó a unos friends a visionar una peli con motivo del estreno del cacharro y por ende compró un poco de fast food para picar durante la proyección. Los dos productos que merecen ser destacados, uno por gomitivo y otro por rico, rico, son el dip de guacamole marca "Cantina mexicana" y las chocolatinas Snaps de Cadbury respectivamente.
Gachas sabe hacer un guacamole bien rico pero no tenía ganas ni tiempo esta vez, así es que compró un bote de cristal con contenido color verde, pensando que algo de ese verde, aunque fuese un porcentaje mínimo, lo habría provocado el aguacate. Pues nor, amiguitos, en los ingredientes del guacamole "Cantina mexicana" NO figura el aguacate. El guacamole de Cantina mexicana lleva agua, aceite, vinagre, pimientos (encima pica el jodío), cebolla, almidón, glucosa, aroma, azucar, sal, queso, hierbas, suero di latte (así, en italiano), especias, acidulante E-lo-que-sea, colorante y coglutinante (en estos tres últimos elementos va a estar el aguacatismo, me temo). Gachas lo probó y se dio cuenta del tongo enseguida, y pronto se preguntó si a sus amigos les pasaría igual. Me parece que lo que hicieron fue darle un tiento y, al paladear la realidad, abandonaron la tarea. Resultado: medio cuenco intacto. Gachas odia tirar comida pero en este caso no tuvo más remedio, ¿o querían que se lo untase en la tostada matutina al día siguiente?
Respecto a los Snaps, hay que felicitar al departamento de investigación de Cadbury: los señoritos se han dado cuenta del éxito de las patatas fritas Pringles (las que vienen en tubo y son como onduladas, con sabores) y han decidido fabricar unos Pringles pero de láminas de chocolate. Excelente idea. Estos que compró Gachas llevaban además como pequeñas explosiones de naranja, en la tradición inglesa de añadirle menta y frutas o cosas accesorias al chocolate.
A Gachas le han prestado un proyeztor de DVDs que le está provocando efectos similares a los del síndrome de la clase turista en los viones (por pasarse las horas muertas sentada sin moverse). Se ven las pelis proyectadas en la pared que es un primor. Tres días hace que tiene el aparato y ya lleva vistos 3 films y varios capítulos de una excelente serie inglesa llamada Little Britain.
Bueno, a lo que vamos: al gastrobasurismo. Que el domingo Gachas invitó a unos friends a visionar una peli con motivo del estreno del cacharro y por ende compró un poco de fast food para picar durante la proyección. Los dos productos que merecen ser destacados, uno por gomitivo y otro por rico, rico, son el dip de guacamole marca "Cantina mexicana" y las chocolatinas Snaps de Cadbury respectivamente.
Gachas sabe hacer un guacamole bien rico pero no tenía ganas ni tiempo esta vez, así es que compró un bote de cristal con contenido color verde, pensando que algo de ese verde, aunque fuese un porcentaje mínimo, lo habría provocado el aguacate. Pues nor, amiguitos, en los ingredientes del guacamole "Cantina mexicana" NO figura el aguacate. El guacamole de Cantina mexicana lleva agua, aceite, vinagre, pimientos (encima pica el jodío), cebolla, almidón, glucosa, aroma, azucar, sal, queso, hierbas, suero di latte (así, en italiano), especias, acidulante E-lo-que-sea, colorante y coglutinante (en estos tres últimos elementos va a estar el aguacatismo, me temo). Gachas lo probó y se dio cuenta del tongo enseguida, y pronto se preguntó si a sus amigos les pasaría igual. Me parece que lo que hicieron fue darle un tiento y, al paladear la realidad, abandonaron la tarea. Resultado: medio cuenco intacto. Gachas odia tirar comida pero en este caso no tuvo más remedio, ¿o querían que se lo untase en la tostada matutina al día siguiente?
Respecto a los Snaps, hay que felicitar al departamento de investigación de Cadbury: los señoritos se han dado cuenta del éxito de las patatas fritas Pringles (las que vienen en tubo y son como onduladas, con sabores) y han decidido fabricar unos Pringles pero de láminas de chocolate. Excelente idea. Estos que compró Gachas llevaban además como pequeñas explosiones de naranja, en la tradición inglesa de añadirle menta y frutas o cosas accesorias al chocolate.
Etiquetas:
alimentos varios
sábado, octubre 15, 2005
Jaco high-brow
Ciento y pico páginas lleva Gachas leídas del nuevo novelón de Houellebecq y aún sigue viva. Imposible dejarlo, a pesar de haber contemplado varias veces la posibilidad: Gachas es un poco yonqui de Houellebecq, sabe que le sienta mal, que le hace mucha pupa psíquica, pero ahí sigue ella, con su chandal metafórico de tactel y su botella de DanUp de litro sin poder dejar la mala droga.
Gachas recomienda al menos no emplear portaminas sino lápiz vulgar Staedtler Noris negriamarillo poco afilado para subrayar los pasajes de interés. Gachas empezó subrayando con su portaminas y fuertes tentaciones le dieron de hacerse muescas en las venas con él en las páginas más sombrías. Gachas avisa.
Además del mal rollo houellebecquiano tradicional (pero también de su lucidez, obviamente), esta novela tiene un plus de mal rollo especialmente destinado al lector espaniol: de repente, en medio de frases en gabacho que te vienen a decir que lo mejor es suicidarse cuando empiezan las primeras flaccideces (sobre todo para las chicas), aparecen palabras como "Albacete" o "autoroute de Tarragona a Reus" y ahí ya te descolocas del todo y te empieza a girar la cabeza en modo niña exorcista y lo que hagas con el portaminas ya es cosa tuya.
Ciento y pico páginas lleva Gachas leídas del nuevo novelón de Houellebecq y aún sigue viva. Imposible dejarlo, a pesar de haber contemplado varias veces la posibilidad: Gachas es un poco yonqui de Houellebecq, sabe que le sienta mal, que le hace mucha pupa psíquica, pero ahí sigue ella, con su chandal metafórico de tactel y su botella de DanUp de litro sin poder dejar la mala droga.
Gachas recomienda al menos no emplear portaminas sino lápiz vulgar Staedtler Noris negriamarillo poco afilado para subrayar los pasajes de interés. Gachas empezó subrayando con su portaminas y fuertes tentaciones le dieron de hacerse muescas en las venas con él en las páginas más sombrías. Gachas avisa.
Además del mal rollo houellebecquiano tradicional (pero también de su lucidez, obviamente), esta novela tiene un plus de mal rollo especialmente destinado al lector espaniol: de repente, en medio de frases en gabacho que te vienen a decir que lo mejor es suicidarse cuando empiezan las primeras flaccideces (sobre todo para las chicas), aparecen palabras como "Albacete" o "autoroute de Tarragona a Reus" y ahí ya te descolocas del todo y te empieza a girar la cabeza en modo niña exorcista y lo que hagas con el portaminas ya es cosa tuya.
martes, octubre 04, 2005
sábado, octubre 01, 2005
Gachas traviesilla
(Aviso, este es un post pijo)
El otro día Gachas fue invitada a un grato evento en el tope-fashion hotel Puerta de América, en concreto la terraza sita en el piso 13. Gachas y sus amigos, además de disfrutar del evento en sí, querían ver todas las plantas del edificio, cada una de su padre y de su madre en cuanto a diseño. Pero su gozo en un pozo: los señores del hotel son unos listos, y ante la previsible afluencia de españoles medios con plan de darse un garbeillo por allí para ver qué se cuece en el hotel ese, han creado un sistema en el que sólo los clientes del susodicho pueden pasearse por las plantas, porque disponen de su tarjetilla-llave que han de introducir en el ascensor.
Gachas y sus amigos no tenían tarjetilla, pero son aguerridos y aventureros porque conservan muchos de los valores aprendidos en los libros de Enid Blyton , por eso decidieron bajar por la escalera de servicio y recorrerse las trece plantitas de vellón a pie.
Eso tuvo lugar hasta que los seguratas les pillaron como si fueran criaturas con la Comunión recién hecha. Pero no acaba aquí la cosa: Gachas, achispada como iba (cosa inusual en ella), convenció al grupo para volver a intentar la arriesgada acción, y eso hicieron.
Gachas vio mucho minimalismo (tó blanco, tó negro y ya), y algunas plantas chulas y futuristas, muy cercanas a la concepción estética setentera del futuro (tipo El dormilón de Woody Allen o Espacio 1999). Pero en general, ella y sus amigos quedaron hastiados por tanto diseño y bienestar.
Reparen en la palabra-clave de este post: hastío. El capitalismo avanzado genera hastío hasta a sus usuarios (¿se dice así, "usuarios del capitalismo avanzando", o debería decirse "beneficiarios"?).
(Aviso, este es un post pijo)
El otro día Gachas fue invitada a un grato evento en el tope-fashion hotel Puerta de América, en concreto la terraza sita en el piso 13. Gachas y sus amigos, además de disfrutar del evento en sí, querían ver todas las plantas del edificio, cada una de su padre y de su madre en cuanto a diseño. Pero su gozo en un pozo: los señores del hotel son unos listos, y ante la previsible afluencia de españoles medios con plan de darse un garbeillo por allí para ver qué se cuece en el hotel ese, han creado un sistema en el que sólo los clientes del susodicho pueden pasearse por las plantas, porque disponen de su tarjetilla-llave que han de introducir en el ascensor.
Gachas y sus amigos no tenían tarjetilla, pero son aguerridos y aventureros porque conservan muchos de los valores aprendidos en los libros de Enid Blyton , por eso decidieron bajar por la escalera de servicio y recorrerse las trece plantitas de vellón a pie.
Eso tuvo lugar hasta que los seguratas les pillaron como si fueran criaturas con la Comunión recién hecha. Pero no acaba aquí la cosa: Gachas, achispada como iba (cosa inusual en ella), convenció al grupo para volver a intentar la arriesgada acción, y eso hicieron.
Gachas vio mucho minimalismo (tó blanco, tó negro y ya), y algunas plantas chulas y futuristas, muy cercanas a la concepción estética setentera del futuro (tipo El dormilón de Woody Allen o Espacio 1999). Pero en general, ella y sus amigos quedaron hastiados por tanto diseño y bienestar.
Reparen en la palabra-clave de este post: hastío. El capitalismo avanzado genera hastío hasta a sus usuarios (¿se dice así, "usuarios del capitalismo avanzando", o debería decirse "beneficiarios"?).
martes, septiembre 27, 2005
Más ultramarinia
Gachas ha vuelto al ultramarinos regido por espanioles del que ya habló en otros posts: en éste y en éste otro. Gachas promete cíclicamente no volver más (es caro, la mitad de los productos ya han sobrepasado con creces la fecha del best before y siempre hay mazo de cola) pero al final cae en la trampa: le queda cerca y, total, para cuatro cosillas que quiere comprar pues se apaña.
Entrar en el ultramarinos regido por espanioles es viajar hacia atrás en el tiempo mínimo 30 años: si hay cola y preguntas quién es el último (hay mucho hombre jubilado que compra allí, no sólo señoras) se te dice: "servidora" o "servidor". Es REAL que esas personas emplean ese término para indicar que ellos son los últimos y que por medio de él te dan la vez. Gachas lo ha escuchado un mínimo de 4 veces en los 15 minutos que ha pasado allí. Ella ha contestado un mísero "yo soy la última" cuando le han preguntado, pero la próxima vez promete emplear el Servidora por la gloria de su padre.
El ultramari regido por espanioles lo regenta un matrimoño de cincuentones que tienen contratado a otro hombrecillo cuyo parentesco con el matrimoño se desconoce: no es su hijo porque tiene más de 35 tacos, segurísimo. Lleva su correspondiente boli Bic-cristal-escribe-normal en la oreja y hace los recaos (mete y saca cajas con un carrito, lonchea chopped, va al almacén a buscar congelados caducados que después vende a Gachas...) siempre con alegría y comentarios buenhumorados.
Gachas tiene verdadera ENVIDIA del chico la tienda, de su buen carácter, de su aceptar su tristísimo empleo -en opinión de Gachas- no sólo con resignación sino con alegría. Tendrían que verle entrar con el carrito cargado de cajas de mantecados diciendo "que voy, que voy, pii, pii". Viva el chico la tienda, viva el matrimoño laista que despacha, vivan los jubilados que piden cuarto y mitad de jamonyor y dicen "servidora" cuando dan la vez. Viva, viva el costumbrismo pretransicional, viva.
Gachas ha vuelto al ultramarinos regido por espanioles del que ya habló en otros posts: en éste y en éste otro. Gachas promete cíclicamente no volver más (es caro, la mitad de los productos ya han sobrepasado con creces la fecha del best before y siempre hay mazo de cola) pero al final cae en la trampa: le queda cerca y, total, para cuatro cosillas que quiere comprar pues se apaña.
Entrar en el ultramarinos regido por espanioles es viajar hacia atrás en el tiempo mínimo 30 años: si hay cola y preguntas quién es el último (hay mucho hombre jubilado que compra allí, no sólo señoras) se te dice: "servidora" o "servidor". Es REAL que esas personas emplean ese término para indicar que ellos son los últimos y que por medio de él te dan la vez. Gachas lo ha escuchado un mínimo de 4 veces en los 15 minutos que ha pasado allí. Ella ha contestado un mísero "yo soy la última" cuando le han preguntado, pero la próxima vez promete emplear el Servidora por la gloria de su padre.
El ultramari regido por espanioles lo regenta un matrimoño de cincuentones que tienen contratado a otro hombrecillo cuyo parentesco con el matrimoño se desconoce: no es su hijo porque tiene más de 35 tacos, segurísimo. Lleva su correspondiente boli Bic-cristal-escribe-normal en la oreja y hace los recaos (mete y saca cajas con un carrito, lonchea chopped, va al almacén a buscar congelados caducados que después vende a Gachas...) siempre con alegría y comentarios buenhumorados.
Gachas tiene verdadera ENVIDIA del chico la tienda, de su buen carácter, de su aceptar su tristísimo empleo -en opinión de Gachas- no sólo con resignación sino con alegría. Tendrían que verle entrar con el carrito cargado de cajas de mantecados diciendo "que voy, que voy, pii, pii". Viva el chico la tienda, viva el matrimoño laista que despacha, vivan los jubilados que piden cuarto y mitad de jamonyor y dicen "servidora" cuando dan la vez. Viva, viva el costumbrismo pretransicional, viva.
Etiquetas:
Ultramarinos
lunes, septiembre 26, 2005
Cabeza otomana
Ayer, por circunstancias de la vida, Gachas tuvo la ocasión de charlar un ratillo con uno de los chelistas de la afamada orquesta barroca The English Concert, que estaba en Madrid visitando a unos amigos (en concreto, los vecinos de enfrente de Gachas. Toma).
Gachas, que en su día tocaba el clavecín , estuvo preguntándole cosas sobre el mundillo de la música antigua en la pérfida Albión y contándole que aquí, en España, todo el asunto de la investigación musicológica y de la recuperación de partituras de antiguas capillas reales, monasterios etc. empezó más tarde que en el resto de Europa porque "we had Franco, you know". Ahí el pavo me miró extrañado y me vino a decir que qué tenía que ver Fraencou (así lo pronuncié para facilitarle la comprensión) con todo eso. Y yo, ejem, we always blame Fraencou about everything, we tend to say that all our problems were his fault, ejem, you know.
Patético: Gachas se escuchó a sí misma y se encontró patética, tratando de explicar que si aquí somos unos mantas y no hacemos ná de ná y somos una panda vaguzos y se nos hunden las vías del AVE y se nos quema el edificio Windsor es porque Fraencou gobernó durante 40 años.
Lo mismo hace Gachas sobre sí misma: afirma que la culpa de sus defectos (de los que aquí no piensa dar detalles) son de la torpe educación recibida a manos de padres y docentes que, por otra parte, vivieron gran parte de sus vidas bajo la dictatorship de Fraencou.
Ayer, por circunstancias de la vida, Gachas tuvo la ocasión de charlar un ratillo con uno de los chelistas de la afamada orquesta barroca The English Concert, que estaba en Madrid visitando a unos amigos (en concreto, los vecinos de enfrente de Gachas. Toma).
Gachas, que en su día tocaba el clavecín , estuvo preguntándole cosas sobre el mundillo de la música antigua en la pérfida Albión y contándole que aquí, en España, todo el asunto de la investigación musicológica y de la recuperación de partituras de antiguas capillas reales, monasterios etc. empezó más tarde que en el resto de Europa porque "we had Franco, you know". Ahí el pavo me miró extrañado y me vino a decir que qué tenía que ver Fraencou (así lo pronuncié para facilitarle la comprensión) con todo eso. Y yo, ejem, we always blame Fraencou about everything, we tend to say that all our problems were his fault, ejem, you know.
Patético: Gachas se escuchó a sí misma y se encontró patética, tratando de explicar que si aquí somos unos mantas y no hacemos ná de ná y somos una panda vaguzos y se nos hunden las vías del AVE y se nos quema el edificio Windsor es porque Fraencou gobernó durante 40 años.
Lo mismo hace Gachas sobre sí misma: afirma que la culpa de sus defectos (de los que aquí no piensa dar detalles) son de la torpe educación recibida a manos de padres y docentes que, por otra parte, vivieron gran parte de sus vidas bajo la dictatorship de Fraencou.
domingo, septiembre 25, 2005
Gachas at Sefarad
Ayer fue sábado y Gachas, que es multicultural como Lavapies y como el Raval, fue a una comida de Sabbath en la que se sirvió Adafina.
Adafina no es un nombre femenino de viuda que guarda flores secas en los cajones de la lencería: es un plato de cuchara sefardí bien rico y potente. La adafina consta de : garbanzos, patatas y huevo duro, todo ello en un caldo de carne que lleva miel, canela y otras ambrosías. Como lo ponen a cocer toda la noche (en una placa especial muy flojilla para que no se queme), la cosa coge un color marrón que puede ser polémico para algunos, pero no para Gachas.
¿Y para qué cuento todo esto, que no tiene nada de bizarro ni de freak ni del tono habitual de Gachas? pues, amiguitos, por pura inercia ("tengo que postear algo, tengo que postear algo").
Ayer fue sábado y Gachas, que es multicultural como Lavapies y como el Raval, fue a una comida de Sabbath en la que se sirvió Adafina.
Adafina no es un nombre femenino de viuda que guarda flores secas en los cajones de la lencería: es un plato de cuchara sefardí bien rico y potente. La adafina consta de : garbanzos, patatas y huevo duro, todo ello en un caldo de carne que lleva miel, canela y otras ambrosías. Como lo ponen a cocer toda la noche (en una placa especial muy flojilla para que no se queme), la cosa coge un color marrón que puede ser polémico para algunos, pero no para Gachas.
¿Y para qué cuento todo esto, que no tiene nada de bizarro ni de freak ni del tono habitual de Gachas? pues, amiguitos, por pura inercia ("tengo que postear algo, tengo que postear algo").
viernes, septiembre 23, 2005
Cabezazos contra la ciberpared
Por boba y por darle a los botoncitos, Gachas ha perdido todos sus links a otros blogs (cálmense, amiguitos, en que cuente con un ratillo libre los vuelvo a incluir) y su querido y práctico contador de visitas, que le hacía hermosas estadísticas de cómo iba la cosa Gachas.
Ahora, cuando lo vuelva a incluir, parecerá que Gachas es una advenediza del bloggismo, con 12 o 13 visitantes frente a los ocho mil y pico que tenía antes. Por lista, hala.
Por boba y por darle a los botoncitos, Gachas ha perdido todos sus links a otros blogs (cálmense, amiguitos, en que cuente con un ratillo libre los vuelvo a incluir) y su querido y práctico contador de visitas, que le hacía hermosas estadísticas de cómo iba la cosa Gachas.
Ahora, cuando lo vuelva a incluir, parecerá que Gachas es una advenediza del bloggismo, con 12 o 13 visitantes frente a los ocho mil y pico que tenía antes. Por lista, hala.
jueves, septiembre 22, 2005
El post manido que Gachas no va a escribir
...versaría sobre Kate Moss y los problemas laborales que está teniendo con H&M, Burberrys, Chanel y otras firmas a raíz de su afición demostrada por la farlopa.
...contendría una encendida crítica a la hipocresía de la sociedad de consumo, que ahora se rasga las vestiduras ante la imagen de la modelo dándole al turulo cuando seguro que los dirigentes de las citadas y prestigiosas marcas tienen el tabique nasal de titanio etc. etc.
... acabaría diciendo que menos hipocresía, menos marcas, menos top-models, menos obsesión por la imagen y más leer buenos libros de, por ejemplo, Primo Levi o Lobo Antunes para que se nos quite la tontería. Pero Gachas ha pensado que no lo va a escribir por el momento. Otro día, quizá.
...versaría sobre Kate Moss y los problemas laborales que está teniendo con H&M, Burberrys, Chanel y otras firmas a raíz de su afición demostrada por la farlopa.
...contendría una encendida crítica a la hipocresía de la sociedad de consumo, que ahora se rasga las vestiduras ante la imagen de la modelo dándole al turulo cuando seguro que los dirigentes de las citadas y prestigiosas marcas tienen el tabique nasal de titanio etc. etc.
... acabaría diciendo que menos hipocresía, menos marcas, menos top-models, menos obsesión por la imagen y más leer buenos libros de, por ejemplo, Primo Levi o Lobo Antunes para que se nos quite la tontería. Pero Gachas ha pensado que no lo va a escribir por el momento. Otro día, quizá.
viernes, septiembre 16, 2005
Wifing del bueno
¡Gachas está escribiendo esto sin cables, como la sin par Pinito del Oro, que se subía a una silla a 2 patas colgada de un trapecio sin red! Gachas está contenta, pero tiene como un miedo a caer al vacío y hacerse un chichón de los de Zipi y Zape, que, lamentablemente, nunca tuvo ocasión de ver en la realidad, tan prominentes y rojos ellos.
Ante la primera experiencia wifi, dan ganas (al menos a Gachas) de escribir una Oda Triunfal a la manera de Álvaro de Campos, rollo ¡Hola, internet sin cables mientras me tomo un té verde!, ¡Hola, router invisible globalizante!
Ay, qué alegría sin hilos. Como la que sintieron nuestros abuelos al hablar por primera vez por teléfono con los parientes emigrados a Argentina o Alemaña. ¡Viva, viva la tecnología! ¡adiós a los cibersitios feos con gotelé, luz fluorescente de techo y adolescentes videojugando!
¡Gachas está escribiendo esto sin cables, como la sin par Pinito del Oro, que se subía a una silla a 2 patas colgada de un trapecio sin red! Gachas está contenta, pero tiene como un miedo a caer al vacío y hacerse un chichón de los de Zipi y Zape, que, lamentablemente, nunca tuvo ocasión de ver en la realidad, tan prominentes y rojos ellos.
Ante la primera experiencia wifi, dan ganas (al menos a Gachas) de escribir una Oda Triunfal a la manera de Álvaro de Campos, rollo ¡Hola, internet sin cables mientras me tomo un té verde!, ¡Hola, router invisible globalizante!
Ay, qué alegría sin hilos. Como la que sintieron nuestros abuelos al hablar por primera vez por teléfono con los parientes emigrados a Argentina o Alemaña. ¡Viva, viva la tecnología! ¡adiós a los cibersitios feos con gotelé, luz fluorescente de techo y adolescentes videojugando!
sábado, septiembre 10, 2005
Telefónica vuelve a nombrar
Cómo le gusta a Telefónica emplear los nombres propios que ella cree más representativos de la España de hoy en su publicidad. Gachas, a raíz de otro anuncio en prensa, ya trató este tema en otro post, pero es que el de hoy es distinto y trae más nombres. Aquí van todos copiaditos:
Jordi-Alicia-Walter-Felipe-Nadia-Camilo-Carina-Gonzalo-Miriam-Inés-Rafael-Gloria-Pablo-Paola-Ramiro-Camila-Matías-Ana María-Manuel-Paco-Zuleima-Martí-Diego-Martina-Elisa-Pedro-Carlos-Óscar-Sara-Isaac-Daniela-Laura-David-Susana-Emiliano-Chema-Marc-Ramón-Julián-Salvador-Juan-Montse-Renato-Paloma-Cristina-Jorge-Iván-María-Vicente-Marisa.
Veamos: de nuevo aparece representada la España del joven y de la jóvena nacidos en democracia (Laura, Susana, Paola, Nadia, Iván...), así como la comunidad catalana (Martí, Marc, Jordi) y la recién llegada de América latina (Zuleima, Walter, Renato). El nombre de-España-de-toda-la-vida también está presente (Emiliano, Vicente, Paco, Chema...), no así la categoría "nombres de Euskadi". Muy mal, Telefonica, muy mal, a reparar la omisión e incluir ahora mismo nombres como Edurne, Gorka o Iratxe. Detecto también escasez de Maris-lo-que-sea (Cruz, Jesús, Pili etc) que sigue habiendo y muchas, además.
¿Y era realmente necesaria la presencia de un Camilo y una Camila? creo más útil suprimir uno de los dos y añadir un Diego, un Daniel o una Menchu, sinceramente.
Cómo le gusta a Telefónica emplear los nombres propios que ella cree más representativos de la España de hoy en su publicidad. Gachas, a raíz de otro anuncio en prensa, ya trató este tema en otro post, pero es que el de hoy es distinto y trae más nombres. Aquí van todos copiaditos:
Jordi-Alicia-Walter-Felipe-Nadia-Camilo-Carina-Gonzalo-Miriam-Inés-Rafael-Gloria-Pablo-Paola-Ramiro-Camila-Matías-Ana María-Manuel-Paco-Zuleima-Martí-Diego-Martina-Elisa-Pedro-Carlos-Óscar-Sara-Isaac-Daniela-Laura-David-Susana-Emiliano-Chema-Marc-Ramón-Julián-Salvador-Juan-Montse-Renato-Paloma-Cristina-Jorge-Iván-María-Vicente-Marisa.
Veamos: de nuevo aparece representada la España del joven y de la jóvena nacidos en democracia (Laura, Susana, Paola, Nadia, Iván...), así como la comunidad catalana (Martí, Marc, Jordi) y la recién llegada de América latina (Zuleima, Walter, Renato). El nombre de-España-de-toda-la-vida también está presente (Emiliano, Vicente, Paco, Chema...), no así la categoría "nombres de Euskadi". Muy mal, Telefonica, muy mal, a reparar la omisión e incluir ahora mismo nombres como Edurne, Gorka o Iratxe. Detecto también escasez de Maris-lo-que-sea (Cruz, Jesús, Pili etc) que sigue habiendo y muchas, además.
¿Y era realmente necesaria la presencia de un Camilo y una Camila? creo más útil suprimir uno de los dos y añadir un Diego, un Daniel o una Menchu, sinceramente.
jueves, septiembre 08, 2005
Gachas at Sesame Street
Gachas, tras casi 10 años viviendo en su barrio, tiene localizadas las caras y los nombres de los ninios gritones que le impiden rendir en su trabajo como debiera. Son, a saber:
- Niño Eric: el de la terraza de enfrente. Toca el violín pero ésta no es la principal fuente de molestias. En realidad es la mamá de talante dialogador de niño Eric la que incomoda enormemente a Gachas, siempre intentando hacerle comprender y razonar todo. Viva la guantá.
- Niño Javier: el del patio. Único niño que Gachas conozca con patio-de-su-casa-particular. Lo ha visto crecer, ahora es casi púber y juega en la calle con:
- Niñas del herborista Bill: de unos 13 o así. Juegan con Javier y con algún otro. Para estar siempre en el campo visual de sus papás, sólo se desplazan a lo largo de una manzana de la calle en la que está el herbolario de papá Bill y la casa de Javier. Casualmente, esa manzana es también la de Gachas.
Gachas desea con fervor que tenga lugar de una vez por todas la tradicional vuelta al cole para que esos muchachos sean de nuevo escolarizados. Qué infancia más triste, patinando y parando penaltis en un tramo de 15 metros de calle todos los días. Con lo bien que estarían en casa videojugando o enganchaos a internet como está mandado.
Gachas, tras casi 10 años viviendo en su barrio, tiene localizadas las caras y los nombres de los ninios gritones que le impiden rendir en su trabajo como debiera. Son, a saber:
- Niño Eric: el de la terraza de enfrente. Toca el violín pero ésta no es la principal fuente de molestias. En realidad es la mamá de talante dialogador de niño Eric la que incomoda enormemente a Gachas, siempre intentando hacerle comprender y razonar todo. Viva la guantá.
- Niño Javier: el del patio. Único niño que Gachas conozca con patio-de-su-casa-particular. Lo ha visto crecer, ahora es casi púber y juega en la calle con:
- Niñas del herborista Bill: de unos 13 o así. Juegan con Javier y con algún otro. Para estar siempre en el campo visual de sus papás, sólo se desplazan a lo largo de una manzana de la calle en la que está el herbolario de papá Bill y la casa de Javier. Casualmente, esa manzana es también la de Gachas.
Gachas desea con fervor que tenga lugar de una vez por todas la tradicional vuelta al cole para que esos muchachos sean de nuevo escolarizados. Qué infancia más triste, patinando y parando penaltis en un tramo de 15 metros de calle todos los días. Con lo bien que estarían en casa videojugando o enganchaos a internet como está mandado.
jueves, septiembre 01, 2005
Michel Houellebecq y el prisionero de Azkaban
Ser adulto es una decepción constante: Gachas finalmente pensaba hacer un hueco para ir a su librería multilingüe de cabecera y recoger puntualmente su ejemplar de La possibilité d´une île del sito Houellebecq, pero antes llamó al librero gabacho para asegurarse de que el libro estaba ahí y así no darse el paseo en balde. Hizo bien Gachas: resulta que el libro, como los niños, estaba viniendo de París en ese momento en un camión (así me lo dijo el librero, se me viene a la cabeza un camión tocho, tipo El diablo sobre ruedas, con una imagen gigantesca del careto de mal rollo de Houellebecq pintada en pleno container viajando por las autovías de Espagne).
Pues eso, que hasta la semana que viene nada. Adios ritual de compra del libro ("aquí tenemos a la señorita que ha adquirido el ejemplar número 100 en Madrid"), adios al fetichismo bibliográfico. Veo que los Houellebeckkies no estamos ni la mitad de organizados que los trekkies ni que los ninios fans de Harry Potter. Sob.
Ser adulto es una decepción constante: Gachas finalmente pensaba hacer un hueco para ir a su librería multilingüe de cabecera y recoger puntualmente su ejemplar de La possibilité d´une île del sito Houellebecq, pero antes llamó al librero gabacho para asegurarse de que el libro estaba ahí y así no darse el paseo en balde. Hizo bien Gachas: resulta que el libro, como los niños, estaba viniendo de París en ese momento en un camión (así me lo dijo el librero, se me viene a la cabeza un camión tocho, tipo El diablo sobre ruedas, con una imagen gigantesca del careto de mal rollo de Houellebecq pintada en pleno container viajando por las autovías de Espagne).
Pues eso, que hasta la semana que viene nada. Adios ritual de compra del libro ("aquí tenemos a la señorita que ha adquirido el ejemplar número 100 en Madrid"), adios al fetichismo bibliográfico. Veo que los Houellebeckkies no estamos ni la mitad de organizados que los trekkies ni que los ninios fans de Harry Potter. Sob.
martes, agosto 30, 2005
Kon "K" de Kafka
Para un artículo que está escribiendo, Gachas ha tenido que acceder necesariamente a la portada de un disco antiguo de los A Palo Seko. El disco que nos ocupa se titula "Y No Pasa Nada", y nos muestra a Heidi, Pedro, Clara Sesemann y Srta. Rottenmeier en actitudes indecorosísimas.
Gachas, que ha sido acusada de pija por un comentarista de su propio blog :-) , quiere seguir fomentando esa faceta de su carácter y ahora se sonroja encantada y azorada ante las barbaridades que contestan los chicos complutenses (son de Alcalá de Henares los A Palo Seko) en las entrevistas. Aquí va una muestrecilla; atención a la versión del poema de Espronceda que aparece semioculta:
De vez en cuando, me topo con gente que cataloga música como la vuestra, como "de drogadictos y delincuentes"... lo peor es que se supone que son jóvenes, al estar por debajo de los treinta... ¿que le diríais a ésta gente?
La ignorancia no tiene edad, ni yo tiempo pa’espavilarlos, déjalos ke sean felizes metidos en el pozo de la hipocresía. Oxtia, ke frase más bonita, voy a repetirla pake vean esa gente ke desde la karzel, kon 100 txutes por braazo, hachis en la pipa a toda vela, no korta la coca en la papela un atracor mercantil, sabe decir kosas silofisikas.
Para un artículo que está escribiendo, Gachas ha tenido que acceder necesariamente a la portada de un disco antiguo de los A Palo Seko. El disco que nos ocupa se titula "Y No Pasa Nada", y nos muestra a Heidi, Pedro, Clara Sesemann y Srta. Rottenmeier en actitudes indecorosísimas.
Gachas, que ha sido acusada de pija por un comentarista de su propio blog :-) , quiere seguir fomentando esa faceta de su carácter y ahora se sonroja encantada y azorada ante las barbaridades que contestan los chicos complutenses (son de Alcalá de Henares los A Palo Seko) en las entrevistas. Aquí va una muestrecilla; atención a la versión del poema de Espronceda que aparece semioculta:
De vez en cuando, me topo con gente que cataloga música como la vuestra, como "de drogadictos y delincuentes"... lo peor es que se supone que son jóvenes, al estar por debajo de los treinta... ¿que le diríais a ésta gente?
La ignorancia no tiene edad, ni yo tiempo pa’espavilarlos, déjalos ke sean felizes metidos en el pozo de la hipocresía. Oxtia, ke frase más bonita, voy a repetirla pake vean esa gente ke desde la karzel, kon 100 txutes por braazo, hachis en la pipa a toda vela, no korta la coca en la papela un atracor mercantil, sabe decir kosas silofisikas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)