Antioxidarse
Gachas siempre es víctima, por h o por b, de nuevos productos aparentemente muy sanos. Esta vez le ha tocado probar los dos nuevos tés verdes aromatizados (con manzana y con granada respectivamente) de Nestea. Los susodichos vienen en un pack promocional junto a dos botes de un nuevo Aquarius color barbacoa, así en tonos marrones, que no tiene pinta de refrescar nada de nada (no se diseña una lata de algo refrescante en tonos churrasco, en opinión de Gachas).
El té verde (llamado V&T) sí lo ha probado Gachas. No se ha llegado a acabar ninguna de las dos latas pero probarlo, lo ha probado (y recomienda que, en caso de verse obligado/a a elegir uno de los dos, mejor el de granada). Además de probarlo, ha hecho el test titulado "¿Qué edad tienes de verdad?", que venía junto a los refrejcos. Consistía en 8 preguntas sobre tu alimentación, tu nivel de estrés, si fumas, si bebes, si te cuidas del sol etc. Al final, los puntos que obtuvieras se los sumabas o restabas a tu edad cronológica (porque hay puntuación negativa si te portas bien y dices que no fumas ni bebes etc.), y el resultado es tu verdadera edad biológica, mira tú.
Gachas no tiene pudor en confesar que su edad del DNI es de 35 años, y tampoco lo tiene al decir que, mediante una pequeña trampa llevada a cabo en el test, su edad biológica es inferior a su edad cronológica: 33 años. Todas las respuestas de Gachas eran negativas, salvo una del estrés que le sumaba un punto, y una mal formulada sobre el sol, que también le sumaba uno (Gachas no pisa la playa ni a tiros, pero la gama de respuestas que había le obligaba a contestar "sólo me pongo protección solar cuando voy a la playa". Es que delante del ordenador, Gachas ve tonto ponerse factor 30, la verdad). Bueno, a lo que vamos: la pregunta polémica era la del ejercicio. Si respondías que,ejem, no tenías tiempo de hacer deporte te sumaban tres puntazos. El resto de respuestas posibles eran todas de las que restaban. Si Gachas se sumaba los tres puntazos ("No tengo tiempo de hacer nada de ejercicio"), su edad biológica subía a 37 años. Si respondía la mentira piadosa "Al menos trato de caminar 30 minutos al día", todo se recolocaba y Gachas se plantaba biológicamente en 33 añitos.
Y es que no es del todo mentira: Gachas a veces trata de caminar 30 minutos al día. No suele conseguirlo pero tratar, trata.
En cualquier caso, Gachas y todos los que hayan leido el folletito-test sabrán ahora pronunciar la nueva bebida V&T, ya que en el propio folleto te dicen "¿Cómo se pronuncia V&T? Uve y te. Una palabra actual, moderna, elegante, sencilla y ...fascinante". Sin comentarios gachescos.
viernes, julio 14, 2006
Hoteles sin encanto
Gachas ha hecho un práctico descubrimiento en internet: la página llamada www.tripadvisor.com . En ella, viajeros del mundo mundial (especialmente del yanqui mundo mundial) te dan su opinión sobre montones de hoteles internacionales. Ya, pueden pensar que está trucado, que son los dueños de los propios hoteles cibertravestidos de "Rachel K. L. , Milwaukee" opinando maravillas de sus establecimientos. Gachas cree que no: las opiniones que figuran en la página son variadas, argumentadas y muchas de ellas bastante cal y arenosas ("el ascensor no funcionaba pero el personal de recepción era muy servicial" y eso).
Gachas, trasteando un poco en la página, se ha puesto a buscar hoteles madrileños, a ver qué se opinaba en USA del gremio hotelero castizo. En concreto ha buscado el que está cerca de su casa, un tresestrellas nada conocido (Gachas no dirá cuál es para preservar su intimidad). Ahí Gachas se ha partido le cul de risa al leer los negativísimos comentarios de los oclajomeños o alabamenses de turno. Resulta que al lado del hotel hay, además de una espantosa sala rociera, un concurrido bar de raciones que genera multitudes que se congregan en la puerta, especialmente a la hora del cierre (suelen ser grupos oficineros que se reúnen a celebrar lo que se tercie). Pues bien, un señorito o sta. estadounidense previene al viajero de estos grupos de ejpañoles alegres mediante la frase (atención): Aggressive gypsies congregate nearby.
¡Qué buena manera de nombrar a los vociferantes compatriotas tirando a morenillos cuando se agrupan y no hay manera de que se disgreguen ni a tiros! Gachas se va a ir hoy a dormir encantada con el hallazgo, y también con las ventajas que tiene ser de países así un poco mal vistos. Facilita mucho la vida que, lo que para otros son terribles grupos agresivos de seres humanos potencialmente malignos, para ti no sean sino meros brasas gritones y porculizadores pero que no son capaces de matar ni a una mojca. Gachas, pensado esto, se ve muy capaz de ir por México DF o por Sao Paulo así a su bola, percibiendo a los potenciales agresores como meros lugareños inofensivos. Gracias, Penny Ann de Connecticut o quien seas.
Gachas ha hecho un práctico descubrimiento en internet: la página llamada www.tripadvisor.com . En ella, viajeros del mundo mundial (especialmente del yanqui mundo mundial) te dan su opinión sobre montones de hoteles internacionales. Ya, pueden pensar que está trucado, que son los dueños de los propios hoteles cibertravestidos de "Rachel K. L. , Milwaukee" opinando maravillas de sus establecimientos. Gachas cree que no: las opiniones que figuran en la página son variadas, argumentadas y muchas de ellas bastante cal y arenosas ("el ascensor no funcionaba pero el personal de recepción era muy servicial" y eso).
Gachas, trasteando un poco en la página, se ha puesto a buscar hoteles madrileños, a ver qué se opinaba en USA del gremio hotelero castizo. En concreto ha buscado el que está cerca de su casa, un tresestrellas nada conocido (Gachas no dirá cuál es para preservar su intimidad). Ahí Gachas se ha partido le cul de risa al leer los negativísimos comentarios de los oclajomeños o alabamenses de turno. Resulta que al lado del hotel hay, además de una espantosa sala rociera, un concurrido bar de raciones que genera multitudes que se congregan en la puerta, especialmente a la hora del cierre (suelen ser grupos oficineros que se reúnen a celebrar lo que se tercie). Pues bien, un señorito o sta. estadounidense previene al viajero de estos grupos de ejpañoles alegres mediante la frase (atención): Aggressive gypsies congregate nearby.
¡Qué buena manera de nombrar a los vociferantes compatriotas tirando a morenillos cuando se agrupan y no hay manera de que se disgreguen ni a tiros! Gachas se va a ir hoy a dormir encantada con el hallazgo, y también con las ventajas que tiene ser de países así un poco mal vistos. Facilita mucho la vida que, lo que para otros son terribles grupos agresivos de seres humanos potencialmente malignos, para ti no sean sino meros brasas gritones y porculizadores pero que no son capaces de matar ni a una mojca. Gachas, pensado esto, se ve muy capaz de ir por México DF o por Sao Paulo así a su bola, percibiendo a los potenciales agresores como meros lugareños inofensivos. Gracias, Penny Ann de Connecticut o quien seas.
domingo, julio 09, 2006
Viaje al centro del gafapastismo
Hoy Gachas asistió a un espectáculo que incluía música+un poquito de cosa visual. Era un homenaje a Samuel Beckett con música de Morton Feldman y dirección (de la cosa visual) de Archim Freyer. Por si aún no se han percatado, el espectáculo era 100% gafapastista: una hora de música llamémosla mínimal y de visualidad a cargo de cuatro actores de blanco que hacían leves movimientos y que portaban figuras geométricas negras, simples y bidimensionales, a modo de cabezas. Un espectáculo inasible, en palabras (muy precisas) de un asistente al evento.
Gachas y su amigo J. O. han salido contentos del evento: golía a vanguardia clásica, a Mitteleuropa que tiraba patrás. También un poco a Malevich, aunque el montaje en sí fuese del 85.
Gachas ha visto cómo parte del público iba yéndose a medida que avanzaba el espectáculo, pero discretamente, como avergonzados de su no comprender nada. Eso le ha hecho pensar a Gachas que el respetable puede tomar hasta cuatro actitudes posibles ante ese tipo de espectáculos:
1) Salirse a los 10 minutos, no sin antes haber proferido unos cuantos gritos tipo "¡Sinvergüenzas!, ¡payasos!", "¡Esto ni es teatro ni es ná!".
2) Salirse discretamente a los 20 ó 25 minutos.
3) Aguantar hasta el final para intentar aprehender algo, aunque por dentro se piense que vaya truñete.
4) Captar el discurso de la obra. Comprender los distintos lenguajes que conviven en ella y, en definitiva, lo que está en juego en el espectáculo. Ser capaz de relacionar todo lo percibido con otras obras de artistas o pensadores y tener ganas de charlar al respecto a la salida del teatro.
Normalmente Gachas fluctúa entre los estadíos 3 y 4 ante un espectáculo así: se le ocurren comentarios que hacer; cree distinguir cosas que puede relacionar con otras ya vistas o leidas o escuchadas, pero todo a un nivel muy pobrecito y no sin pensar a ratos para sus adentros: uff, se está haciendo un poco larguito esto.
Lo bueno de lo de hoy es que Gachas lograba sentirse en el Estocolmo de los 70: todo tan blanco (la escenografía), tanta precisión, tanta seriedad y ausencia de chusquez y vocinglerío. Y de verdad lo más bueno, buenísimo de lo de hoy es que entre el público se encontraba Javi de Verano Azul (Juanjo Artero). ¡Quién lo diría: del barco de Chank a una instalación teatral de Feldman y Freyer!
Hoy Gachas asistió a un espectáculo que incluía música+un poquito de cosa visual. Era un homenaje a Samuel Beckett con música de Morton Feldman y dirección (de la cosa visual) de Archim Freyer. Por si aún no se han percatado, el espectáculo era 100% gafapastista: una hora de música llamémosla mínimal y de visualidad a cargo de cuatro actores de blanco que hacían leves movimientos y que portaban figuras geométricas negras, simples y bidimensionales, a modo de cabezas. Un espectáculo inasible, en palabras (muy precisas) de un asistente al evento.
Gachas y su amigo J. O. han salido contentos del evento: golía a vanguardia clásica, a Mitteleuropa que tiraba patrás. También un poco a Malevich, aunque el montaje en sí fuese del 85.
Gachas ha visto cómo parte del público iba yéndose a medida que avanzaba el espectáculo, pero discretamente, como avergonzados de su no comprender nada. Eso le ha hecho pensar a Gachas que el respetable puede tomar hasta cuatro actitudes posibles ante ese tipo de espectáculos:
1) Salirse a los 10 minutos, no sin antes haber proferido unos cuantos gritos tipo "¡Sinvergüenzas!, ¡payasos!", "¡Esto ni es teatro ni es ná!".
2) Salirse discretamente a los 20 ó 25 minutos.
3) Aguantar hasta el final para intentar aprehender algo, aunque por dentro se piense que vaya truñete.
4) Captar el discurso de la obra. Comprender los distintos lenguajes que conviven en ella y, en definitiva, lo que está en juego en el espectáculo. Ser capaz de relacionar todo lo percibido con otras obras de artistas o pensadores y tener ganas de charlar al respecto a la salida del teatro.
Normalmente Gachas fluctúa entre los estadíos 3 y 4 ante un espectáculo así: se le ocurren comentarios que hacer; cree distinguir cosas que puede relacionar con otras ya vistas o leidas o escuchadas, pero todo a un nivel muy pobrecito y no sin pensar a ratos para sus adentros: uff, se está haciendo un poco larguito esto.
Lo bueno de lo de hoy es que Gachas lograba sentirse en el Estocolmo de los 70: todo tan blanco (la escenografía), tanta precisión, tanta seriedad y ausencia de chusquez y vocinglerío. Y de verdad lo más bueno, buenísimo de lo de hoy es que entre el público se encontraba Javi de Verano Azul (Juanjo Artero). ¡Quién lo diría: del barco de Chank a una instalación teatral de Feldman y Freyer!
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jueves, julio 06, 2006
Gachas y la piedra filosofal
Con diez o doce años de retraso, Gachas cayó ayer en la trampa y compró la famosa y new-age piedra desodorante. ¿Han oido hablar de ella? es como un mineral transparente de los que se usaban para clase de geología en 1º de BUP que, al frotarlo por la axila (en lo sucesivo, sobaco) húmeda, parece tener un efecto desodorante sorprendente. Y la piedra en sí dura año y medio (digo yo que usándola a diario, o al menos eso le entendí a la vendedora).
Gachas, para qué engañarnos, piensa que la han timado con la piedra de marras y por el momento sólo la prueba en situaciones poco comprometedoras (ej: cuando está sola en su casa durante horas). La siguiente fase es salir con ella frotada a la calle, a eventos, quedadas etc. , pero con un discreto bote de desodorante en el bolso, vaya a ser que la piedra falle.
Lo que realmente se pregunta Gachas es quién demonios descubrió las propiedades antisudoríparas del mineral. Gachas sólo puede imaginar a un naturalista canadiense, entre nerd y perroflauta, decidiendo untarse la piedra en el sobaco "por si funcionaba". ¿Y por qué probó en concreto con esa piedra y no con un hueso de níspero o un pedazo de corcho? Quizá la piedra sweatfighter sea en realidad la última de una serie de 138 productos que el buen señor (y su mujer Karen de falda vaporosa, la veo venir) restregó previamente por sus axilas hippies.
Con diez o doce años de retraso, Gachas cayó ayer en la trampa y compró la famosa y new-age piedra desodorante. ¿Han oido hablar de ella? es como un mineral transparente de los que se usaban para clase de geología en 1º de BUP que, al frotarlo por la axila (en lo sucesivo, sobaco) húmeda, parece tener un efecto desodorante sorprendente. Y la piedra en sí dura año y medio (digo yo que usándola a diario, o al menos eso le entendí a la vendedora).
Gachas, para qué engañarnos, piensa que la han timado con la piedra de marras y por el momento sólo la prueba en situaciones poco comprometedoras (ej: cuando está sola en su casa durante horas). La siguiente fase es salir con ella frotada a la calle, a eventos, quedadas etc. , pero con un discreto bote de desodorante en el bolso, vaya a ser que la piedra falle.
Lo que realmente se pregunta Gachas es quién demonios descubrió las propiedades antisudoríparas del mineral. Gachas sólo puede imaginar a un naturalista canadiense, entre nerd y perroflauta, decidiendo untarse la piedra en el sobaco "por si funcionaba". ¿Y por qué probó en concreto con esa piedra y no con un hueso de níspero o un pedazo de corcho? Quizá la piedra sweatfighter sea en realidad la última de una serie de 138 productos que el buen señor (y su mujer Karen de falda vaporosa, la veo venir) restregó previamente por sus axilas hippies.
lunes, julio 03, 2006
Gachas at Cuenca
Fin de semana en Cuenca con amigotes. Turismo del que gusta a la España en democracia: naturaleza, gastronomía y cultura (ergo Gachas forma parte de la España en democracia).
Ayer en dos restaurantes, Gachas y sus cuatro amigos experimentaron en sus carnes la puesta en práctica del tan típico cartel "Reservado el derecho de admisión". Al llevar los varones pantalón corto y todos en general Ti-sherts sobreutilizados y ajados, tras un largo día de naturaleza conquense, los metres o recepcionistas de 2 lugares de esos que recomienda la gente ("si vas a Cuenca, no dejes de comer en..."), tras mirar a Gachas & friends hacían ver que uff, no había nada de sitio, para cinco qué complicado iba a ser. Todo por causa del hábito, que, amiguitos, vaya si hace al monje.
El segundo de ellos se llamaba el Figón de X (Fulano, Mengano, San Esteban, San Fernando, no sé) y estaba enclavado (atención) en la antigua casa de José Luis Perales, que lo ponía a la entrada con orgullo bizarro. Ahí Gachas pilló al tipo bien pillado: él se encargaba de recibir a los clientes en la entrada y de disuadir a los que fuese menester disuadir (léase Gachas & co.), de ahí que nos dijera que uy, estaba la cosa complicada, todo lleno etc. Gachas, ingenua ella, quiso ver el restorán por dentro, por si al día siguiente les apetecía volver (sin pensar mal del buen señor en ese momento). El señor reaccionó como si Gachas le hubiese pedido ver la caja fuerte o su ropa interior (err, verá usté, humm, emm, ejem), pero al final Gachas se empeñó y se empeñó y el tipo le dejó ver de mala gana uno de los semivacíos salones del amplísimo local. Ahaháaa: conque lleno-llenísimo hasta la bandera, mentiroso, malvado, déte Dios mal galardón.
Ahí Gachas y sus amigos se pusieron muy dignos y le dijeron al tipo que ni regalado querían su morteruelo, ni su ajo arriero ni sus zarajos. Ya ven ustedes lo que pasa por no cumplir el dress-code conquense.
Fin de semana en Cuenca con amigotes. Turismo del que gusta a la España en democracia: naturaleza, gastronomía y cultura (ergo Gachas forma parte de la España en democracia).
Ayer en dos restaurantes, Gachas y sus cuatro amigos experimentaron en sus carnes la puesta en práctica del tan típico cartel "Reservado el derecho de admisión". Al llevar los varones pantalón corto y todos en general Ti-sherts sobreutilizados y ajados, tras un largo día de naturaleza conquense, los metres o recepcionistas de 2 lugares de esos que recomienda la gente ("si vas a Cuenca, no dejes de comer en..."), tras mirar a Gachas & friends hacían ver que uff, no había nada de sitio, para cinco qué complicado iba a ser. Todo por causa del hábito, que, amiguitos, vaya si hace al monje.
El segundo de ellos se llamaba el Figón de X (Fulano, Mengano, San Esteban, San Fernando, no sé) y estaba enclavado (atención) en la antigua casa de José Luis Perales, que lo ponía a la entrada con orgullo bizarro. Ahí Gachas pilló al tipo bien pillado: él se encargaba de recibir a los clientes en la entrada y de disuadir a los que fuese menester disuadir (léase Gachas & co.), de ahí que nos dijera que uy, estaba la cosa complicada, todo lleno etc. Gachas, ingenua ella, quiso ver el restorán por dentro, por si al día siguiente les apetecía volver (sin pensar mal del buen señor en ese momento). El señor reaccionó como si Gachas le hubiese pedido ver la caja fuerte o su ropa interior (err, verá usté, humm, emm, ejem), pero al final Gachas se empeñó y se empeñó y el tipo le dejó ver de mala gana uno de los semivacíos salones del amplísimo local. Ahaháaa: conque lleno-llenísimo hasta la bandera, mentiroso, malvado, déte Dios mal galardón.
Ahí Gachas y sus amigos se pusieron muy dignos y le dijeron al tipo que ni regalado querían su morteruelo, ni su ajo arriero ni sus zarajos. Ya ven ustedes lo que pasa por no cumplir el dress-code conquense.
sábado, junio 24, 2006
El amargo dulce ajeno
Gachas todavía tiene en casa algunos dulcecillos adquiridos (o que le fueron ofrecidos) en México. Ha ido regalando golosinas por doquier hasta que le han quedado éstas, las más incomprensibles: até de guayaba; cucharitas de tamarindo con chile; una especie de tallarines de colores que también parecen regalices rojos y verdes (raro, raro) y tabletitas de Pulparindo (de nuevo tamarindo con sal y chile). Gachas compró algunas de estas cosas para hacer la gracia, las ha ido repartiendo y ha visto cómo paulatinamente sus amigos han ido enfermando del estómago. Ahora duda si seguir dañando a sus allegados o si tirar todo eso a la basura. Su única esperanza es lograr encasquetarle (sí, doloroso verbo pero "regalarle" aquí no es lo correcto) las ambrosías mexicanas a alguien que sepa valorarlas de verdad, es decir, un nativo de México.
Gachas, que se las da de cosmopolita y abierta y bla bla, siente mucho dolor al haber llegado a esta conclusión. A Gachas le pirra probar sabores nuevos: es un hacha en lo que respecta al jengibre, que para muchos sabe a refreshing towel de avión; ama el cilantro como pocas cosas en la vida y, en general, no tiene prejuicios con el pejcao crudo (bueno, ahora de repente nadie parece tenerlos), pero reconoce que el dulce extranjero le perturba un poco. Gachas sólo acepta sin problemas el dulce de la Unión Europea (incluso el regaliz salado alemán), pero con las jellies temblonas estadounidenses, la pasta mochi japonesa que no sabe a nada pero cuya textura es repugnante y el dulce indio excesivamente mantequilloso (no me pregunten el nombre) no puede. Así es la cosa: justo en el dulce, que es donde parece estar la última esperanza de unión entre los pueblos, Gachas flaquea irremediablemente.
Nota: la cajeta o dulce de leche mexicano sí que le gusta a Gachas y mucho. En ese punto podría comenzar a establecerse el diálogo intercultural, sí señor.
Gachas todavía tiene en casa algunos dulcecillos adquiridos (o que le fueron ofrecidos) en México. Ha ido regalando golosinas por doquier hasta que le han quedado éstas, las más incomprensibles: até de guayaba; cucharitas de tamarindo con chile; una especie de tallarines de colores que también parecen regalices rojos y verdes (raro, raro) y tabletitas de Pulparindo (de nuevo tamarindo con sal y chile). Gachas compró algunas de estas cosas para hacer la gracia, las ha ido repartiendo y ha visto cómo paulatinamente sus amigos han ido enfermando del estómago. Ahora duda si seguir dañando a sus allegados o si tirar todo eso a la basura. Su única esperanza es lograr encasquetarle (sí, doloroso verbo pero "regalarle" aquí no es lo correcto) las ambrosías mexicanas a alguien que sepa valorarlas de verdad, es decir, un nativo de México.
Gachas, que se las da de cosmopolita y abierta y bla bla, siente mucho dolor al haber llegado a esta conclusión. A Gachas le pirra probar sabores nuevos: es un hacha en lo que respecta al jengibre, que para muchos sabe a refreshing towel de avión; ama el cilantro como pocas cosas en la vida y, en general, no tiene prejuicios con el pejcao crudo (bueno, ahora de repente nadie parece tenerlos), pero reconoce que el dulce extranjero le perturba un poco. Gachas sólo acepta sin problemas el dulce de la Unión Europea (incluso el regaliz salado alemán), pero con las jellies temblonas estadounidenses, la pasta mochi japonesa que no sabe a nada pero cuya textura es repugnante y el dulce indio excesivamente mantequilloso (no me pregunten el nombre) no puede. Así es la cosa: justo en el dulce, que es donde parece estar la última esperanza de unión entre los pueblos, Gachas flaquea irremediablemente.
Nota: la cajeta o dulce de leche mexicano sí que le gusta a Gachas y mucho. En ese punto podría comenzar a establecerse el diálogo intercultural, sí señor.
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alimentos varios,
México
domingo, junio 18, 2006
Gachas entomóloga
Faltaba algo que contar de México: la inevitable ingesta de insectitos, considerados allí manjar sin par. Precisemos: Gachas no llegó a ingerir ni escamoles (huevos de hormiga) ni chapulines (microsaltamontes rojizos con inocente pinta de hebras de azafrán) pero sí llego a tener en el plato una especie de canapé de caviar blanco hormigueño que volvió a dejar en su sitio (Gachas sabe que eso no se hace) nada más conocer la desagradable noticia.
Como era de esperar, todo el grupo patrio que compartía mesa con los tres lugareños anfitriones comenzó a hacer bromas chuscas sobre los chapulines colorados (de ahí probablemente el nombre del bizarro personaje de Galavisión) y los minihuevos de cero yemas, hasta tal punto que uno de los anfis se ofendió un poco ante la paletez espagnola haciendo ver que eran platos carísimos.
Gachas trata de imaginar una situación paralela en la que, ante la visión de sendos platazos de jamón y lomo ibéricos, unos yanquis hicieran bromitas y risas estúpidas al respecto. Gachas puede comprender no comer jamón por temas como colesterol o mi-religión-no-me-lo-permite, pero de ahí a que se bromease acerca del embutido ibérico va un abismo. Aparte, ¿cuál sería la broma posible respecto a una loncha de jamón con veta soltando todo su esplendor en el plato? Gachas no logra verla.
(Qué post patriota y cuasi aznarista le ha quedado a Gachas. Miedo se da a sí misma).
Faltaba algo que contar de México: la inevitable ingesta de insectitos, considerados allí manjar sin par. Precisemos: Gachas no llegó a ingerir ni escamoles (huevos de hormiga) ni chapulines (microsaltamontes rojizos con inocente pinta de hebras de azafrán) pero sí llego a tener en el plato una especie de canapé de caviar blanco hormigueño que volvió a dejar en su sitio (Gachas sabe que eso no se hace) nada más conocer la desagradable noticia.
Como era de esperar, todo el grupo patrio que compartía mesa con los tres lugareños anfitriones comenzó a hacer bromas chuscas sobre los chapulines colorados (de ahí probablemente el nombre del bizarro personaje de Galavisión) y los minihuevos de cero yemas, hasta tal punto que uno de los anfis se ofendió un poco ante la paletez espagnola haciendo ver que eran platos carísimos.
Gachas trata de imaginar una situación paralela en la que, ante la visión de sendos platazos de jamón y lomo ibéricos, unos yanquis hicieran bromitas y risas estúpidas al respecto. Gachas puede comprender no comer jamón por temas como colesterol o mi-religión-no-me-lo-permite, pero de ahí a que se bromease acerca del embutido ibérico va un abismo. Aparte, ¿cuál sería la broma posible respecto a una loncha de jamón con veta soltando todo su esplendor en el plato? Gachas no logra verla.
(Qué post patriota y cuasi aznarista le ha quedado a Gachas. Miedo se da a sí misma).
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México
viernes, junio 16, 2006
Viaje al centro de Gachas
Una tarea que gusta sobremanera a Gachas es la de visitar los entresijos de su contador de visitas, sobre todo la sección "search by location". Ahí aparecen las banderitas de los países de todos los visitantes de Gachas. Spain se lleva la palma, obviamente, pero también de repente aparece el Guayominí (por Ms. T, cómo no) y en ocasiones países inauditos como the Netherlands, Rumanía o Malasia (¿Sandokan entra en Gachas?).
Pero la cosa no acaba ahí: Gachas, que todo lo ve y todo lo controla, puede saber las razones por las que esos seres han entrado en su blog. Muchos lo hacen por interés gachesco (Gachas se congratula), de ahí que en su url de acceso figure www.gachasattiffanys etc. Otros lo hacen de casualidad, tras haber buscado en google algo que, mira tú por dónde, aparece en Gachas. Vale, también es legítimo. Así, nos encontramos con alguien que tecleó "Isabelle Huppert" en su buscador y que fue irremediablemente remitido/a a Gachas (como lo habría sido de haber tecleado "ultramarinos", por ejemplo). Lo mismo con alguien interesado en la mortadela Mickey, a la que Gachas debió de dedicar un post o fragmento de post hace ya tiempo. Pero lo más sorprendente y que hace ruborizar a Gachas hasta extremos insospechados es alguien de México, con quien Gachas probabemente se cruzara por la calle la semana pasada sin que él (todo apunta a que se trataba de un "él") lo supiese, ya que en ese bello país acaba de pasar Gachas unos días. A lo que vamos: ese alguien andaba buscando en la red de redes "fotos de chicas con la pocha abierta". A Gachas no se le caen los anillos de plástico por eso, faltaría más. Le parece legitimísimo buscar fotos de chicas con la pocha abierta (¡qué grafiquísima la variante dialectal, my God!), tanto o más que buscar información sobre Irene de Grecia (que también hubo quien lo hizo) o sobre brotes de soja. Lo que no entiende Gachas es cómo google ha remitido al usuario mexicano al su blog. Misterios de la búsqueda booleana.
(Quizá algún lector malpensado haya llegado a sospechar que fue la propia Gachas quien buscó esas fotos desde Mex y al autodescubrirse con las manos en la masa ahora trata de disimular de esta forma mezquina y burda. Piensen lo que quieran con sus mentes sucísimas, a Gachas se la trae floja).
Una tarea que gusta sobremanera a Gachas es la de visitar los entresijos de su contador de visitas, sobre todo la sección "search by location". Ahí aparecen las banderitas de los países de todos los visitantes de Gachas. Spain se lleva la palma, obviamente, pero también de repente aparece el Guayominí (por Ms. T, cómo no) y en ocasiones países inauditos como the Netherlands, Rumanía o Malasia (¿Sandokan entra en Gachas?).
Pero la cosa no acaba ahí: Gachas, que todo lo ve y todo lo controla, puede saber las razones por las que esos seres han entrado en su blog. Muchos lo hacen por interés gachesco (Gachas se congratula), de ahí que en su url de acceso figure www.gachasattiffanys etc. Otros lo hacen de casualidad, tras haber buscado en google algo que, mira tú por dónde, aparece en Gachas. Vale, también es legítimo. Así, nos encontramos con alguien que tecleó "Isabelle Huppert" en su buscador y que fue irremediablemente remitido/a a Gachas (como lo habría sido de haber tecleado "ultramarinos", por ejemplo). Lo mismo con alguien interesado en la mortadela Mickey, a la que Gachas debió de dedicar un post o fragmento de post hace ya tiempo. Pero lo más sorprendente y que hace ruborizar a Gachas hasta extremos insospechados es alguien de México, con quien Gachas probabemente se cruzara por la calle la semana pasada sin que él (todo apunta a que se trataba de un "él") lo supiese, ya que en ese bello país acaba de pasar Gachas unos días. A lo que vamos: ese alguien andaba buscando en la red de redes "fotos de chicas con la pocha abierta". A Gachas no se le caen los anillos de plástico por eso, faltaría más. Le parece legitimísimo buscar fotos de chicas con la pocha abierta (¡qué grafiquísima la variante dialectal, my God!), tanto o más que buscar información sobre Irene de Grecia (que también hubo quien lo hizo) o sobre brotes de soja. Lo que no entiende Gachas es cómo google ha remitido al usuario mexicano al su blog. Misterios de la búsqueda booleana.
(Quizá algún lector malpensado haya llegado a sospechar que fue la propia Gachas quien buscó esas fotos desde Mex y al autodescubrirse con las manos en la masa ahora trata de disimular de esta forma mezquina y burda. Piensen lo que quieran con sus mentes sucísimas, a Gachas se la trae floja).
martes, junio 13, 2006
Gachas con chipotle
Que alegria sin tildes tiene Gachas al comprobar desde el Aeropuerto del DF (parentesis: es detestable pero detestable la gente ibérica que dice con naturalidad "el DF"). Pues eso, que Gachas penso que su ultimo post no se habia colgado como Dios manda y resulta que si, y resulta que catorce amigables comentarios tiene.
Gachas ya se va de Mexico. Le ha dado tiempo a vomitar el picante, a probar el cuitlacoche, el huchepo, la corunda, la jicama con cajeta y el rompope. Entre los souvenirs que lleva en su maleta no se hallan mascaras de lucha libre ni muñequillos del wrestling mexicano ese, pero si (como no) dulces de tamarindo con chile, jabones con hechizos bizarros para hombres y mujeres y la tradicional bolsalacompra de cuadros mexicana que ustedes mismos pueden adquirir en las tiendas trendies de sus ciudades natales. Gachas ha visto mucha provincia mexicana y en cambio cero De-Efeismo. Ha visto el Mexico central porque la mision de Gachas y su grupo (ahora a Gachas le cae mazo bien el grupo y los quiere a todos y no quiere separarse de ellos, sniff) era esa. Otro dia habra mas. Perdon por la ausencia de tildes.
Que alegria sin tildes tiene Gachas al comprobar desde el Aeropuerto del DF (parentesis: es detestable pero detestable la gente ibérica que dice con naturalidad "el DF"). Pues eso, que Gachas penso que su ultimo post no se habia colgado como Dios manda y resulta que si, y resulta que catorce amigables comentarios tiene.
Gachas ya se va de Mexico. Le ha dado tiempo a vomitar el picante, a probar el cuitlacoche, el huchepo, la corunda, la jicama con cajeta y el rompope. Entre los souvenirs que lleva en su maleta no se hallan mascaras de lucha libre ni muñequillos del wrestling mexicano ese, pero si (como no) dulces de tamarindo con chile, jabones con hechizos bizarros para hombres y mujeres y la tradicional bolsalacompra de cuadros mexicana que ustedes mismos pueden adquirir en las tiendas trendies de sus ciudades natales. Gachas ha visto mucha provincia mexicana y en cambio cero De-Efeismo. Ha visto el Mexico central porque la mision de Gachas y su grupo (ahora a Gachas le cae mazo bien el grupo y los quiere a todos y no quiere separarse de ellos, sniff) era esa. Otro dia habra mas. Perdon por la ausencia de tildes.
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México
miércoles, junio 07, 2006
Gachas at Tiffanitepetl
En el mundo maya que está Gachas ahora, en misión especial con un grupo de alegres y bromistas compatriotas. Dirán que qué morro tiene Gachas, que la invitan a México 9 días a cuerpo de reina. Sí, morro tiene, pero ustedes no saben lo que es estar todo el fucking día con 10 compatriotas desconocidos en fregoneta, comiendo, cenando, desayunando y recogiendo información sobre lo que nos ha traido aquí (reportar: semos reporteros casi todos. Algunos fotógrafos).
En los 2 días que lleva en México en lo que más se ha fijado Gachas es en la poca incidencia de la alopecia masculina aquí: qué sanotas cabelleras tienen los varones. Desconocen la entrada, la tonsura, el tener dejarse mechones en la coronilla para disimular lo indisimulable etc.
Otra cosa que mola mazo de aquí y que convierte inmediatamente a Gachas en una despreciable gafapastista por la actitud que muestra hacia ello es el letrerismo bizarro: Gachas no hace más que sacar fotos de letreros tipo "Enfermedades de la mujer exclusivamente"; "Fabor de no orinar aquí"; "Estudio de la pareja estéril" (en consulta de médico); "Restaurante La Fe en Dios" etc. Otra cosa que hace Gachas es pasear por mercados y puestos callejeros y creerse muy enrollada por hablar con los tenderos sobre sus productos. Tanta Casa Encendida y tanto Lavapies han convertido a Gachas en un ser insufriblemente petulante y de apariencia campechanísima que lo que busca en los viajes es "conocer cómo vive la gente del lugar". Puaaaj. Pero si no hay nada como ir a la carrera viendo retablos, pechinas y fachadas barrocas.
En el mundo maya que está Gachas ahora, en misión especial con un grupo de alegres y bromistas compatriotas. Dirán que qué morro tiene Gachas, que la invitan a México 9 días a cuerpo de reina. Sí, morro tiene, pero ustedes no saben lo que es estar todo el fucking día con 10 compatriotas desconocidos en fregoneta, comiendo, cenando, desayunando y recogiendo información sobre lo que nos ha traido aquí (reportar: semos reporteros casi todos. Algunos fotógrafos).
En los 2 días que lleva en México en lo que más se ha fijado Gachas es en la poca incidencia de la alopecia masculina aquí: qué sanotas cabelleras tienen los varones. Desconocen la entrada, la tonsura, el tener dejarse mechones en la coronilla para disimular lo indisimulable etc.
Otra cosa que mola mazo de aquí y que convierte inmediatamente a Gachas en una despreciable gafapastista por la actitud que muestra hacia ello es el letrerismo bizarro: Gachas no hace más que sacar fotos de letreros tipo "Enfermedades de la mujer exclusivamente"; "Fabor de no orinar aquí"; "Estudio de la pareja estéril" (en consulta de médico); "Restaurante La Fe en Dios" etc. Otra cosa que hace Gachas es pasear por mercados y puestos callejeros y creerse muy enrollada por hablar con los tenderos sobre sus productos. Tanta Casa Encendida y tanto Lavapies han convertido a Gachas en un ser insufriblemente petulante y de apariencia campechanísima que lo que busca en los viajes es "conocer cómo vive la gente del lugar". Puaaaj. Pero si no hay nada como ir a la carrera viendo retablos, pechinas y fachadas barrocas.
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México
domingo, junio 04, 2006
Maneras de pringar (II o incluso III)
Gachas siente debilidad por aquellos que, en el momento de decantarse por una marca/sistema de vídeo/ordenador etc. eligen el que nadie tiene y, por tanto, el que acaba dándoles más quebraderos de tête. Ya se ha tratado en Gachas el tema de los incautos que compraron vídeo 2000 en vez de VHS o Beta (estos últimos, también incautos pero con efecto retardado). Ya nos hemos reido bastante de ellos, por eso Gachas cambia de colectivo y dirige su atención al de los usuarios de cajeros automáticos. Como bien sabrán existen 3 modelos principales: Servired, 4B y la tristísima o graciosísima Red 6000. ¿Alguien de ustedes tiene un tío que trabaja en la caja de ahorros agrícola de no sé dónde y por eso tienen ahí la cuenta a pesar de que para encontrar un cajero Red 6000 se las vean y se las deseen? Servidora no, pero una buena amiga suya inteligente, aparentemente equilibrada y práctica sí.
Gachas no entiende nada. No entiende por qué la peña se autodificulta la vida de esa manera. Gachas ríe cada vez que ve el logo Red 6000 en un cajero, y es tan pocas veces que Gachas no tiene oportunidad de reir mucho, la verdad sea dicha.
Gachas siente debilidad por aquellos que, en el momento de decantarse por una marca/sistema de vídeo/ordenador etc. eligen el que nadie tiene y, por tanto, el que acaba dándoles más quebraderos de tête. Ya se ha tratado en Gachas el tema de los incautos que compraron vídeo 2000 en vez de VHS o Beta (estos últimos, también incautos pero con efecto retardado). Ya nos hemos reido bastante de ellos, por eso Gachas cambia de colectivo y dirige su atención al de los usuarios de cajeros automáticos. Como bien sabrán existen 3 modelos principales: Servired, 4B y la tristísima o graciosísima Red 6000. ¿Alguien de ustedes tiene un tío que trabaja en la caja de ahorros agrícola de no sé dónde y por eso tienen ahí la cuenta a pesar de que para encontrar un cajero Red 6000 se las vean y se las deseen? Servidora no, pero una buena amiga suya inteligente, aparentemente equilibrada y práctica sí.
Gachas no entiende nada. No entiende por qué la peña se autodificulta la vida de esa manera. Gachas ríe cada vez que ve el logo Red 6000 en un cajero, y es tan pocas veces que Gachas no tiene oportunidad de reir mucho, la verdad sea dicha.
miércoles, mayo 31, 2006
Gofio picón
Amiguitos peninsulares: ¿conocen bien las islas Canarias y sus peculiaridades? Dirán que sí, que fueron con Halcón Viajes o con Marsans en más de una ocasión. Pero lo que yo les pregunto es si, aparte de los resortes hoteleros, tuvieron oportunidad de conocer las peculiaridades de los isleños. Si la respuesta es "sí", entonces lo sabrán todo sobre los usos de esa extraña harina de cereales llamada gofio.
Gachas, que sólo fue a Canarias una vez con sus padres cuando aún era prepúber, sabe del gofio por su amigo canario L. F. El gofio, según ha podido comprender Gachas, es como el joker de la baraja: que los canarios se hacen un potaje canario, pues ahí está presente el gofio ese; que se toman un colacao, pues le echan gofio también; que se preparan un solomillo Strogonoff, pues lo aliñan con un poquito de gofio. Gachas no quiere ser snob y arrugar la nariz ante la costumbre insular de engofiarlo todo, pero en fin, sus risillas le provoca ver a L. F. buscando por todas partes su harina posguerrista esa para echársela ahí donde un godo (nombre que los isleños dan a los peninsulares) no echaría sino un puñado de sal o un chorrito de aceite.
¡Qué juego le da a Gachas el post gastronómico! Y más que seguirán, amiguitos.
Amiguitos peninsulares: ¿conocen bien las islas Canarias y sus peculiaridades? Dirán que sí, que fueron con Halcón Viajes o con Marsans en más de una ocasión. Pero lo que yo les pregunto es si, aparte de los resortes hoteleros, tuvieron oportunidad de conocer las peculiaridades de los isleños. Si la respuesta es "sí", entonces lo sabrán todo sobre los usos de esa extraña harina de cereales llamada gofio.
Gachas, que sólo fue a Canarias una vez con sus padres cuando aún era prepúber, sabe del gofio por su amigo canario L. F. El gofio, según ha podido comprender Gachas, es como el joker de la baraja: que los canarios se hacen un potaje canario, pues ahí está presente el gofio ese; que se toman un colacao, pues le echan gofio también; que se preparan un solomillo Strogonoff, pues lo aliñan con un poquito de gofio. Gachas no quiere ser snob y arrugar la nariz ante la costumbre insular de engofiarlo todo, pero en fin, sus risillas le provoca ver a L. F. buscando por todas partes su harina posguerrista esa para echársela ahí donde un godo (nombre que los isleños dan a los peninsulares) no echaría sino un puñado de sal o un chorrito de aceite.
¡Qué juego le da a Gachas el post gastronómico! Y más que seguirán, amiguitos.
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alimentos varios
martes, mayo 30, 2006
Más homenajes
Gachas sigue autohomenajeándose: en el post de ayer omitió señalar que, además de la lata de boletus, también adquirió en el delicatessen de su barrio (que NO es el ultramari, pero que podría serlo porque también hincha los precios que da gusto) un bote de codornices en escabeche para cenárselo ayer junto con la pasta. Al acabarse el platopasta, Gachas se dio cuenta de que come con lo ojoh y se pensó dos veces lo de las codornices, porque hambre, lo que era hambre, ya no le quedaba.
Pero hoy sí, amiguitos: de aquí a hora y media Gachas se estará zampando dos ejemplares de Coturnix Coturnix alegremente, aunque sin pensárselo mucho porque, en el fondo, comer pajaritos es una cosa un poco repugnante. Es por el vinagre que Gachas lo hace. Sólo por el vinagre.
Gachas sigue autohomenajeándose: en el post de ayer omitió señalar que, además de la lata de boletus, también adquirió en el delicatessen de su barrio (que NO es el ultramari, pero que podría serlo porque también hincha los precios que da gusto) un bote de codornices en escabeche para cenárselo ayer junto con la pasta. Al acabarse el platopasta, Gachas se dio cuenta de que come con lo ojoh y se pensó dos veces lo de las codornices, porque hambre, lo que era hambre, ya no le quedaba.
Pero hoy sí, amiguitos: de aquí a hora y media Gachas se estará zampando dos ejemplares de Coturnix Coturnix alegremente, aunque sin pensárselo mucho porque, en el fondo, comer pajaritos es una cosa un poco repugnante. Es por el vinagre que Gachas lo hace. Sólo por el vinagre.
Gachas is living a celebration
Hoy ha sido el cumple de Gachas, que ha pasado sin pena ni gloria por aquello de caer en lunes. Como es mañana cuando tiene pensado celebrarlo, Gachas se había hecho a la idea de que hoy iba a ser un día megasosete y lo aceptaba. Y sí, salvo por las simpáticas llamadas y sms de sus allegados, todo ha sido bastante poco reseñable. A eso de las 8 y volviendo a casa, Gachas se ha visto en la necesidad -cuasi obligación- de darse un homenajillo, por pequeño que fuese. Las drogas y la gastronomía son las mejores maneras de autohomenaje que Gachas conoce y, no siendo aficionada a la primera, se ha comprado una lata de boletus edulis para añadírselos a los tallarines de por la noche y santas pascuas. En una etapa anterior a la compra de la lata, Gachas contempló la idea de ir a un take-away japones y darse una de makis, pero (como ya explicó en algún viejo post) Gachas sabe que la ingesta de comida japo en el hogar no sabe ni la mitad de bien que en el restaurante, así es que se ha decantado por el buen hongo.
No, no compadezcan a Gachas porque haya cenado solipandi un plato de tallarines verdes de espinaca con boletus, que después ha estado charlando un buen rato por teléfono con amiguitos de Alemaña y, para rubricar el día, ahora está escribiendo esto. ¿Acaso conocen formas mejores de pasar el cumpleaños? Gachas no muchas, la verdad.
Hoy ha sido el cumple de Gachas, que ha pasado sin pena ni gloria por aquello de caer en lunes. Como es mañana cuando tiene pensado celebrarlo, Gachas se había hecho a la idea de que hoy iba a ser un día megasosete y lo aceptaba. Y sí, salvo por las simpáticas llamadas y sms de sus allegados, todo ha sido bastante poco reseñable. A eso de las 8 y volviendo a casa, Gachas se ha visto en la necesidad -cuasi obligación- de darse un homenajillo, por pequeño que fuese. Las drogas y la gastronomía son las mejores maneras de autohomenaje que Gachas conoce y, no siendo aficionada a la primera, se ha comprado una lata de boletus edulis para añadírselos a los tallarines de por la noche y santas pascuas. En una etapa anterior a la compra de la lata, Gachas contempló la idea de ir a un take-away japones y darse una de makis, pero (como ya explicó en algún viejo post) Gachas sabe que la ingesta de comida japo en el hogar no sabe ni la mitad de bien que en el restaurante, así es que se ha decantado por el buen hongo.
No, no compadezcan a Gachas porque haya cenado solipandi un plato de tallarines verdes de espinaca con boletus, que después ha estado charlando un buen rato por teléfono con amiguitos de Alemaña y, para rubricar el día, ahora está escribiendo esto. ¿Acaso conocen formas mejores de pasar el cumpleaños? Gachas no muchas, la verdad.
domingo, mayo 28, 2006
Tocomocho con solera
A riesgo de cansarles con los posts sobre el ultramarinos regido por espanioles donde Gachas sabe que NO debe comprar pero aún así compra a veces, inserto aquí uno más que es una mera anécdota para que vean ustedes que la picaresca espanyola corre por las venas de todos, incluidos los afables y aparentemente-honraos dueños del ultramarinos donde Gachas sabe que NO debe etc.
Va Gachas y pide una red de naranjas de zumo en el ultramari. Va la señora superdióptrica que despacha en el ultramari y le intenta encasquetar una que incluye una naranja modalidad Cabrales, con su capa de moho verdusca y gusanil. Gachas, avispada, dice: oiga, buena ultramarinera, que a ver que pasa, que aquí hay una naranja pocha y tal. Lo primero que se le ocurrió a la caradura de la ultramarinera fue rasgar la red para sacar la naranja malograda y venderle a Gachas la red abierta, me pregunto si con o sin descuentillo. Gachas le paró los pies y dijo que nanay, que mejor otra red. La ultrasailor va y le da otra que también contaba con, al menos, una naranja estropeada. De nuevo la misma reacción chez Gachas: que oiga, que adónde va con esa red, que tiene un fruto pocho.
La señora manda al chicolatienda al almacen a sacar otra bolsa (porque cara al público ya no quedaban más) y Gachas se fija bien en que no ocurriese lo mismo que en las otras dos. No. Bien, Gachas se lleva su red y se va a casa. Allí se da cuenta de la triste verdad (Gachas lleva colgado un monigote metafórico de papel en la espalda): de nuevo ha sido engañada por los dueños del ultramarinos; la red de naranjas había sido abierta (entiende Gachas que para quitar la tradicional pieza pocha que parece haber en toda red que se precie) y anudada de nuevo cutremente para que incautos tipo Gachas picaran y, sobre todo, se fuesen a su casa orgullosos de que a ellos no les dan gato por liebre, pues buenos son ellos.
A riesgo de cansarles con los posts sobre el ultramarinos regido por espanioles donde Gachas sabe que NO debe comprar pero aún así compra a veces, inserto aquí uno más que es una mera anécdota para que vean ustedes que la picaresca espanyola corre por las venas de todos, incluidos los afables y aparentemente-honraos dueños del ultramarinos donde Gachas sabe que NO debe etc.
Va Gachas y pide una red de naranjas de zumo en el ultramari. Va la señora superdióptrica que despacha en el ultramari y le intenta encasquetar una que incluye una naranja modalidad Cabrales, con su capa de moho verdusca y gusanil. Gachas, avispada, dice: oiga, buena ultramarinera, que a ver que pasa, que aquí hay una naranja pocha y tal. Lo primero que se le ocurrió a la caradura de la ultramarinera fue rasgar la red para sacar la naranja malograda y venderle a Gachas la red abierta, me pregunto si con o sin descuentillo. Gachas le paró los pies y dijo que nanay, que mejor otra red. La ultrasailor va y le da otra que también contaba con, al menos, una naranja estropeada. De nuevo la misma reacción chez Gachas: que oiga, que adónde va con esa red, que tiene un fruto pocho.
La señora manda al chicolatienda al almacen a sacar otra bolsa (porque cara al público ya no quedaban más) y Gachas se fija bien en que no ocurriese lo mismo que en las otras dos. No. Bien, Gachas se lleva su red y se va a casa. Allí se da cuenta de la triste verdad (Gachas lleva colgado un monigote metafórico de papel en la espalda): de nuevo ha sido engañada por los dueños del ultramarinos; la red de naranjas había sido abierta (entiende Gachas que para quitar la tradicional pieza pocha que parece haber en toda red que se precie) y anudada de nuevo cutremente para que incautos tipo Gachas picaran y, sobre todo, se fuesen a su casa orgullosos de que a ellos no les dan gato por liebre, pues buenos son ellos.
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Ultramarinos
sábado, mayo 20, 2006
Un post de follar
Hace unas semanas Gachas entró en un locutoire para consultar su correo, al no encontrarse en el buen Madrid (pero sí en España, aclaremos). Al lado estaba un joven de unos veintimuchos (no, qué coño, un treintañero) chateando con el fin de quedar para copular (¿que cómo lo sé? porque llevo gafas graduadas, amiguitos). Se estaban presentando sus atributos y sus gustos sexuales españoles y, en un momento dado, la hipotética "ella" va y escribe algo así como:"soy muy viciosa, me gusta incluso a cuatro patas".
Hasta aquí la anécdota. Gachas se fue y no pensó mucho más en los jóvenes chateantes, pero sí que se le quedó lo del "soy muy viciosa". La peña se autoconsidera viciosa porque entiende que se aparta de lo sexualmente normal, digo yo (dice Gachas). Es decir: lo que se salga de misionero y besos, es "soy muy viciosa". ¿Creen que ese era el razonamiento de la joven chateante? Gachas duda, no sabe a qué atenerse. En cualquier caso, qué violento y farragoso es que uno/a tenga que explicar cuán o cuán poco vicioso/a es así al detalle a un interlocutor. ¿Cómo se mide el nivel de vicio? (esa señorita parecía tenerlo claro).
Hace unas semanas Gachas entró en un locutoire para consultar su correo, al no encontrarse en el buen Madrid (pero sí en España, aclaremos). Al lado estaba un joven de unos veintimuchos (no, qué coño, un treintañero) chateando con el fin de quedar para copular (¿que cómo lo sé? porque llevo gafas graduadas, amiguitos). Se estaban presentando sus atributos y sus gustos sexuales españoles y, en un momento dado, la hipotética "ella" va y escribe algo así como:"soy muy viciosa, me gusta incluso a cuatro patas".
Hasta aquí la anécdota. Gachas se fue y no pensó mucho más en los jóvenes chateantes, pero sí que se le quedó lo del "soy muy viciosa". La peña se autoconsidera viciosa porque entiende que se aparta de lo sexualmente normal, digo yo (dice Gachas). Es decir: lo que se salga de misionero y besos, es "soy muy viciosa". ¿Creen que ese era el razonamiento de la joven chateante? Gachas duda, no sabe a qué atenerse. En cualquier caso, qué violento y farragoso es que uno/a tenga que explicar cuán o cuán poco vicioso/a es así al detalle a un interlocutor. ¿Cómo se mide el nivel de vicio? (esa señorita parecía tenerlo claro).
jueves, mayo 18, 2006
Neodonuts
Gachas quiere compartir con vds. un descubrimiento que ha hecho hoy en el célebre ultramarinos regido por espanioles de su barrio (que figura en viejos posts como éste). Resulta que ahora, además de los populares donettes (o quizá en lugar de los populares donettes) están los Mini Donuts ("mismo sabor pero más pequeños" o algo así reza el envase). Gachas, que estudió un poco de marketing y de comunicación y esas cosas, intuye que ahí ha habido una problemática comercial, intuye que las ventas del donete no han sido las deseadas y que ha habido que realizar un estudio de mercado para ver por qué el donut grande sí pero el donete no. Gachas visualiza perfectamente al grupo de discusión en el que se hablaba del tema: que si el azúcar ese del donuts es insuperable y el donete no le llega ni a la suela de los zapatos, que si sabe harinoso el donete y el papá donut no, y así constantemente.
Gachas, otrora voraz consumidora de donuts sin chocolate (el chocolate del donut con chocolate es una mera capa de azúcar glaseada marrón, lamento comunicarles), ahora ya no prueba ni esos, ni los otros ni los de más allá. Hace como 5 años le dio un bocao a un donut normal y ahí supo que era adulta sin vuelta atrás: el sabor a industria alimenticia, que su paladar infantil no captaba ni a tiros, se le hizo intolerable. Así están las cosas chez Gachas.
Gachas quiere compartir con vds. un descubrimiento que ha hecho hoy en el célebre ultramarinos regido por espanioles de su barrio (que figura en viejos posts como éste). Resulta que ahora, además de los populares donettes (o quizá en lugar de los populares donettes) están los Mini Donuts ("mismo sabor pero más pequeños" o algo así reza el envase). Gachas, que estudió un poco de marketing y de comunicación y esas cosas, intuye que ahí ha habido una problemática comercial, intuye que las ventas del donete no han sido las deseadas y que ha habido que realizar un estudio de mercado para ver por qué el donut grande sí pero el donete no. Gachas visualiza perfectamente al grupo de discusión en el que se hablaba del tema: que si el azúcar ese del donuts es insuperable y el donete no le llega ni a la suela de los zapatos, que si sabe harinoso el donete y el papá donut no, y así constantemente.
Gachas, otrora voraz consumidora de donuts sin chocolate (el chocolate del donut con chocolate es una mera capa de azúcar glaseada marrón, lamento comunicarles), ahora ya no prueba ni esos, ni los otros ni los de más allá. Hace como 5 años le dio un bocao a un donut normal y ahí supo que era adulta sin vuelta atrás: el sabor a industria alimenticia, que su paladar infantil no captaba ni a tiros, se le hizo intolerable. Así están las cosas chez Gachas.
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martes, mayo 16, 2006
La gacha gabacha
El tema que nos ocupa après la visite a la expo de fotos de Isabelle Huppert es la hegemonía cultural de Francia en el mundo contemporáneo (o la no hegemonía, más bien). Gachas cree firmemente que Francia, en lo que se refiere a las artes, está más acabada que ¿el alcoyano?, ¿el rosario de la aurora?, ¿el Doctor Cabeza? (¿alguien sabe cuál es la expresión correcta, si es que es alguna de ellas? Busco en google y me salen otras como "estás más acabado que Héctor del Mar/que las maracas de Machín/ que el siglo XVIII/ que la Falange/ que Bonanza/ que Los Chichos". Elijan vds.)
Centrémonos: Gachas opina que Francia ya no tiene mucho que ofrecer en cuanto a tendencias y artes y cosas así. El bonito París es muy bello, eso no se lo quita nadie, pero no sale del rollo baguette bajo el brazo, boinita ladeada para chicas y simpáticos bistrós amelíticos que, todo sea dicho, empiezan a estar más pasados que... (véase el primer párrafo).
Francia está cansada de protagonizar revoluciones francesas y mayos del 68 y por eso ya no le queda energía para lanzar bandas de rock legendarias, artistas visuales polemiquísimos etc. Lo que a Gachas no le queda claro es si lo sigue intentando (Francia)o si ya directamente ha tirado la toalla y se limita a copiar lo que ve por ahí fuera en Londres o en otros lugares anglogermánicos. De ahí que (opinión de Gachas) sólo le quede la baza de explotar a sus dos estrellonas de la cultura: Michel Houellebecq e Isabelle Huppert, y pare usted de contar. A esos los tiene como Leopold Mozart tenía a sus hijitos Wolfi y Nannerl: de palacio en palacio, siempre trashumantes para entretener a la aristocracia. Lo mismito estos dos: que si una expo de fotos, que si un ciclo de cine, que si un libro polémico ambientado en la Almería malrollista del futuro, que si unas declaraciones polémicas sobre el Islam... Pobre Francia.
El tema que nos ocupa après la visite a la expo de fotos de Isabelle Huppert es la hegemonía cultural de Francia en el mundo contemporáneo (o la no hegemonía, más bien). Gachas cree firmemente que Francia, en lo que se refiere a las artes, está más acabada que ¿el alcoyano?, ¿el rosario de la aurora?, ¿el Doctor Cabeza? (¿alguien sabe cuál es la expresión correcta, si es que es alguna de ellas? Busco en google y me salen otras como "estás más acabado que Héctor del Mar/que las maracas de Machín/ que el siglo XVIII/ que la Falange/ que Bonanza/ que Los Chichos". Elijan vds.)
Centrémonos: Gachas opina que Francia ya no tiene mucho que ofrecer en cuanto a tendencias y artes y cosas así. El bonito París es muy bello, eso no se lo quita nadie, pero no sale del rollo baguette bajo el brazo, boinita ladeada para chicas y simpáticos bistrós amelíticos que, todo sea dicho, empiezan a estar más pasados que... (véase el primer párrafo).
Francia está cansada de protagonizar revoluciones francesas y mayos del 68 y por eso ya no le queda energía para lanzar bandas de rock legendarias, artistas visuales polemiquísimos etc. Lo que a Gachas no le queda claro es si lo sigue intentando (Francia)o si ya directamente ha tirado la toalla y se limita a copiar lo que ve por ahí fuera en Londres o en otros lugares anglogermánicos. De ahí que (opinión de Gachas) sólo le quede la baza de explotar a sus dos estrellonas de la cultura: Michel Houellebecq e Isabelle Huppert, y pare usted de contar. A esos los tiene como Leopold Mozart tenía a sus hijitos Wolfi y Nannerl: de palacio en palacio, siempre trashumantes para entretener a la aristocracia. Lo mismito estos dos: que si una expo de fotos, que si un ciclo de cine, que si un libro polémico ambientado en la Almería malrollista del futuro, que si unas declaraciones polémicas sobre el Islam... Pobre Francia.
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Francia
sábado, mayo 13, 2006
Gachas sí es-no es
Gachas no eligió ser Gachas: vino al mundo y ya era Gachas y Gachas se quedó. Así, en resumen, funciona la cosa para todos, amiguitos.
Bueno, a lo que vamos: hay otras personas que no son Gachas pero que a Gachas bien le gustaría que sí lo fueran (o ser ella esas personas y por tanto no ser Gachas anymore). Esas personas son, principalmente, Isabelle Huppert y Natalie Portman.
¿Así que esas tenemos, Gachas?, podrán pensar ustedes. Nada de querer ser Marie Curie o Simone Weil, nada: Gachas quiere ser ora Natalie, ora Isabelle porque sí, porque son guapetonas y finas y listas cada una en su modalidad. Y sobre todo Mme. Huppert, ¡qué remalvadísima es! Gachas aún no ha ido a ver la expo de retratos que le dedican pavos varios en el Jardín Botánico de Madrid (típico lugar para exponer fotos de Isabelle Huppert) por no deprimirse mucho ante la presencia vicaria de esa gran pero gran dama del cine gabacho.
Gachas no eligió ser Gachas: vino al mundo y ya era Gachas y Gachas se quedó. Así, en resumen, funciona la cosa para todos, amiguitos.
Bueno, a lo que vamos: hay otras personas que no son Gachas pero que a Gachas bien le gustaría que sí lo fueran (o ser ella esas personas y por tanto no ser Gachas anymore). Esas personas son, principalmente, Isabelle Huppert y Natalie Portman.
¿Así que esas tenemos, Gachas?, podrán pensar ustedes. Nada de querer ser Marie Curie o Simone Weil, nada: Gachas quiere ser ora Natalie, ora Isabelle porque sí, porque son guapetonas y finas y listas cada una en su modalidad. Y sobre todo Mme. Huppert, ¡qué remalvadísima es! Gachas aún no ha ido a ver la expo de retratos que le dedican pavos varios en el Jardín Botánico de Madrid (típico lugar para exponer fotos de Isabelle Huppert) por no deprimirse mucho ante la presencia vicaria de esa gran pero gran dama del cine gabacho.
viernes, mayo 05, 2006
Buen reventador será
Cachis, otro post más que parece dedicado a residentes en Madrid, y de verdad que a Gachas eso no le mola nada, lo de ejcluir y tal. Pero a lo que vamos: además del tal Lars (al que se le dedica un post de hace unos meses que ustedes comentaron profusamente), reventador profesional de actos culturales madrileños, contamos con la figura de Xuan Tobi, con el que hoy Gachas ha coincidido en un acto. El pobre Xuan no es un reventador tan avezado como Lars: el pobre Xuan es majete, está interesado en los actos a los que acude y tal, lo que ocurre es que es lo que ahora se conoce como "friki" y antes como ______ (¡no logro traducir la palabra "friki" al lenguaje de hace 10 años!, Brrr!), y las preguntas que hace son ininiteligibles, pero nada más que ocurre eso.
Xuan Tobi es ese entrañable hombre en mal estado perpetuo que se pasea por los bares tratando de leerte el futuro, el presente y el pasado (sic), y al decirle tú que no (como sucede en el 99,9% de los casos) te insta a apuntar su nombre y su teléfono en un papelín. Si pa que se calle sacas un boli y una servilleta de papel, él te lo dicta y te dice primero su nombre ("Juan, pero con X") y después su teléfono, por si algún día necesitares sus servicios.
¿Algún encuentro con Xuan por parte de los simpáticos lectores de Gachas?
Cachis, otro post más que parece dedicado a residentes en Madrid, y de verdad que a Gachas eso no le mola nada, lo de ejcluir y tal. Pero a lo que vamos: además del tal Lars (al que se le dedica un post de hace unos meses que ustedes comentaron profusamente), reventador profesional de actos culturales madrileños, contamos con la figura de Xuan Tobi, con el que hoy Gachas ha coincidido en un acto. El pobre Xuan no es un reventador tan avezado como Lars: el pobre Xuan es majete, está interesado en los actos a los que acude y tal, lo que ocurre es que es lo que ahora se conoce como "friki" y antes como ______ (¡no logro traducir la palabra "friki" al lenguaje de hace 10 años!, Brrr!), y las preguntas que hace son ininiteligibles, pero nada más que ocurre eso.
Xuan Tobi es ese entrañable hombre en mal estado perpetuo que se pasea por los bares tratando de leerte el futuro, el presente y el pasado (sic), y al decirle tú que no (como sucede en el 99,9% de los casos) te insta a apuntar su nombre y su teléfono en un papelín. Si pa que se calle sacas un boli y una servilleta de papel, él te lo dicta y te dice primero su nombre ("Juan, pero con X") y después su teléfono, por si algún día necesitares sus servicios.
¿Algún encuentro con Xuan por parte de los simpáticos lectores de Gachas?
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