Gachas erradica
Gachas ha descuidado un poco este su blog debido entre otras cosas a la desinsectación que ha tenido lugar en su pisito, operación que ha obligado a Gachas a pernoctar dos noches chez los gentiles vecinos (sí, Gachas tiene una señora madre donde quedarse, pero 2 cenas y 2 desayunos en lo de su progenitora aumentarían su peso en, mínimo, 3 kgs.).
En media hora erradicaron la plaga, que finalmente resultó no estar instalada cómodamente en los rinconcillos del hogar gachesco, sino que venía de abajo remontando 5 pisos de tubería aguerridamente, emulando al salmón que nada que te nada contracorriente para desovar (corríjanme si me equivoco: el consabido documental lo vi hace ya años). Para erradicar, el señorito venía ataviado de una mascarilla, un uniforme como de laboratorio de altos estudios bacteriológicos y con una especie de bombona rellena de algo a lo que el señorito erradicador llamaba lisa y llanamente produzto. Así, al acabar la operación, Gachas, que se fue a dar una vuelta durante ese rato para no perecer intoxicada, le preguntó si había insistido en zonas como rincones, armarios de la cocina etc. El buen señor dijo "sí, sí, he echado produzto por todas partes", y le aconsejó que en 48 horas no limpiase, para así dejar que el poderosísimo produzto actuara.
Al oir la palabra "produzto", así genéricamente (no "el producto" o "un producto"), Gachas se acordó enseguida de la desopiling canción del grupo Feria (antes Les Biscuits Salées), que pone música a las frases estrella de muchas peluqueras , una de las cuales es la grandiosa "¿te echo producto?".
Hoy Gachas ya ha empezado a eliminar los restos de produzto de su encimera y de su fregadero, pero ahora tiene paranoia de haber dejado secuelas en alguna parte y que, al dejar una taza boca abajo para que se seque una vez lavada, ésta se impregne del venenosísimo produzto y después Gachas se lo lleve a la boquita y ya la tenemos liada.
viernes, septiembre 01, 2006
Avistamiento de famosos
Gachas se acordaba hoy del barrio madrileño de La Estrella, de sus calles nombradas como las constelaciones, y, en concreto, de la calle Pez Volador, que es donde vivió the former president del reino de España D. Felipe González Márquez antes de presidir esta nación de naciones. Gachas se preguntaba de dónde sacó ella esa información, que gran parte del pueblo poseía en su momento, y por ende cómo llegó a saber Gachas que el Dr. Iglesias Puga vivía en el Paseo San Francisco de Sales de Madrid; Elsa Baeza (la del Credo de la Misa Campesina, ex de Valerio Lazarov) en la calle Caídos de la División Azul (te cagas); Fabiola de Bélgica en la calle Bárbara de Braganza y la Franco Family en Hermanos Becquer (aunque les pegara más el domicilio de Elsa Baeza, a decir verdad).
¿Ustedes comparten este saber con Gachas? ¿Qué tipo de enseñanza recibió Gachas en la infancia y que le llevó a conocer esos datos?
miércoles, agosto 30, 2006
Raiders of the lost buttermilk
A riesgo de perder los aproximadamente 50 lectores diarios de su blog, Gachas vuelve a insistir con el tema karnemelk. Habíamos quedado en que en Madrid, ciudad donde durante no mucho tiempo más (je, je) vive Gachas, no hay forma humana de encontrar karnemelk, ¿sí? (para lectores que se incorporan hoy al blog). Pues bien, Gachas no ceja en su empeño y por fin hoy ha dado con un sucedáneo de karnemelk: el laban, comercializado por la central lechera Los Combos para la comunidad árabe en España (el nombre del producto aparece en ambas lenguas). El laban es leche desnatada con fermentos lácticos: una especie de yogur, paentendernos. El laban NO es karnemelk, a Gachas no le dan gato por karnemelk, pero al menos ha encontrado algo entre leche-yogur líquido y cuajada que puede hacer las funciones, como las haría en el extranjero un sobrecillo de serrano a falta de uno de ibérico (aunque sea paletilla). Gachas está semicontenta hoy por esta razón.
A riesgo de perder los aproximadamente 50 lectores diarios de su blog, Gachas vuelve a insistir con el tema karnemelk. Habíamos quedado en que en Madrid, ciudad donde durante no mucho tiempo más (je, je) vive Gachas, no hay forma humana de encontrar karnemelk, ¿sí? (para lectores que se incorporan hoy al blog). Pues bien, Gachas no ceja en su empeño y por fin hoy ha dado con un sucedáneo de karnemelk: el laban, comercializado por la central lechera Los Combos para la comunidad árabe en España (el nombre del producto aparece en ambas lenguas). El laban es leche desnatada con fermentos lácticos: una especie de yogur, paentendernos. El laban NO es karnemelk, a Gachas no le dan gato por karnemelk, pero al menos ha encontrado algo entre leche-yogur líquido y cuajada que puede hacer las funciones, como las haría en el extranjero un sobrecillo de serrano a falta de uno de ibérico (aunque sea paletilla). Gachas está semicontenta hoy por esta razón.
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alimentos varios
jueves, agosto 24, 2006
Gachas rima con cuca...
Sí, no quería asumirlo pero es así: Gachas padece de feas cucarachas en el hogar. Han venido en mayo de 2006. Años ha apareció algún cadáver cerca de la bañera o en la cocina, pero este verano Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres de cucarachas chez Gachas: entre San Isidro y La Paloma ha visto (e intentado aniquilar) unas 12 ó 14.
Sí, los cepos que hacen que se envenenen, vuelvan al nido y allí maten a sus compis Gachas los tiene. Otros años parecían funcionar, este año no. El interiorismo en lo de Gachas está lleno de cuadraditos negros antiestéticos que ni siquiera sirven para erradicar la plaga. Gachas se plantea desinsectar.
En otro orden de cosas (cosas lácteas), Gachas, gracias a la ayuda del experto en quesos riojano R. P., ha encontrado un lugar en la península donde fabrican karnemelk (y además así la llaman). Está en el País Vasco, es un caserío-me-fío con página web y todo (www.lastur.net ). En concreto deben de estar en la provincia de Guipúzcoa, en la localidad llamada Itziar.
Toda esta información de poco le sirve a Gachas; los chicos de lastur no son un tele-karnemelk: por mucho que a Gachas le dé el apretón, ellos no van a ir con su vespino a hacerle entrega de un brik a domicilio. Ni siquiera puede Gachas pagar contra reembolso el envío de 5 litros de la rica leche acidófila: esas son las desventajas de los bienes perecederos. Sob, sob.
Sí, no quería asumirlo pero es así: Gachas padece de feas cucarachas en el hogar. Han venido en mayo de 2006. Años ha apareció algún cadáver cerca de la bañera o en la cocina, pero este verano Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres de cucarachas chez Gachas: entre San Isidro y La Paloma ha visto (e intentado aniquilar) unas 12 ó 14.
Sí, los cepos que hacen que se envenenen, vuelvan al nido y allí maten a sus compis Gachas los tiene. Otros años parecían funcionar, este año no. El interiorismo en lo de Gachas está lleno de cuadraditos negros antiestéticos que ni siquiera sirven para erradicar la plaga. Gachas se plantea desinsectar.
En otro orden de cosas (cosas lácteas), Gachas, gracias a la ayuda del experto en quesos riojano R. P., ha encontrado un lugar en la península donde fabrican karnemelk (y además así la llaman). Está en el País Vasco, es un caserío-me-fío con página web y todo (www.lastur.net ). En concreto deben de estar en la provincia de Guipúzcoa, en la localidad llamada Itziar.
Toda esta información de poco le sirve a Gachas; los chicos de lastur no son un tele-karnemelk: por mucho que a Gachas le dé el apretón, ellos no van a ir con su vespino a hacerle entrega de un brik a domicilio. Ni siquiera puede Gachas pagar contra reembolso el envío de 5 litros de la rica leche acidófila: esas son las desventajas de los bienes perecederos. Sob, sob.
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cucarachas
lunes, agosto 21, 2006
Mercado Común
Gachas está en Holanda en estos momentos, disfrutando de una conexión wifi robada (o quizá, al tratarse de este abierto país, puesta a disposición de la comunidad para su uso y disfrute). Gachas está entre tristísima y alegrísima: pasado mañana se vuelve a Ejpaña (pero ese no es el motivo de la alegría) y fue ayer domingo cuando hizo el gran descubrimiento del viaje: la karnemelk, una leche como ácida, como si fuese yogur de verdad liquidísimo sin azucar ni nada, como el yogur salado para beber de los restaurantes árabes pero sin sal. La karnemelk tiene menos calorías que la melk convencional (60 calorías por vaso de 200 cl.) y ofrece un sinfin de posibilidades (que si azucararla, que si salarla, que si ponerle fruta y batirla etc.).
Buscando en google "karnemelk + leche" (para que salgan páginas en castellano) Gachas ha dado con varias traducciones de este increible producto de la vaca y del hombre a partes iguales, a saber: suero de manteca (¡puaj!); leche acidófila o suero de leche. Los internautas de habla hispana parecen detestar todos la exquisita e incomparable karnemelk: la mayoría de las veces que figura el término es seguido de un warning: no probar, asco, horror, no compréis el brick con letras rojas que pone "karnemelk" etc. Ellos se lo pierden.
Gachas se visualiza en España llamando a todas las puertas de los caseríos de la cornisa cantábrica preguntándole a la Estíbaliz o Covadonga de turno si le vendería unos litritos de esa leche como agria tan rica. O, si me apuran, llamando a la embajada de los Países Bajos en Madrid y preguntándoles cómo hacen ellos para conseguir karnemelk de contrabando. Pago lo que sea.
Gachas está en Holanda en estos momentos, disfrutando de una conexión wifi robada (o quizá, al tratarse de este abierto país, puesta a disposición de la comunidad para su uso y disfrute). Gachas está entre tristísima y alegrísima: pasado mañana se vuelve a Ejpaña (pero ese no es el motivo de la alegría) y fue ayer domingo cuando hizo el gran descubrimiento del viaje: la karnemelk, una leche como ácida, como si fuese yogur de verdad liquidísimo sin azucar ni nada, como el yogur salado para beber de los restaurantes árabes pero sin sal. La karnemelk tiene menos calorías que la melk convencional (60 calorías por vaso de 200 cl.) y ofrece un sinfin de posibilidades (que si azucararla, que si salarla, que si ponerle fruta y batirla etc.).
Buscando en google "karnemelk + leche" (para que salgan páginas en castellano) Gachas ha dado con varias traducciones de este increible producto de la vaca y del hombre a partes iguales, a saber: suero de manteca (¡puaj!); leche acidófila o suero de leche. Los internautas de habla hispana parecen detestar todos la exquisita e incomparable karnemelk: la mayoría de las veces que figura el término es seguido de un warning: no probar, asco, horror, no compréis el brick con letras rojas que pone "karnemelk" etc. Ellos se lo pierden.
Gachas se visualiza en España llamando a todas las puertas de los caseríos de la cornisa cantábrica preguntándole a la Estíbaliz o Covadonga de turno si le vendería unos litritos de esa leche como agria tan rica. O, si me apuran, llamando a la embajada de los Países Bajos en Madrid y preguntándoles cómo hacen ellos para conseguir karnemelk de contrabando. Pago lo que sea.
martes, agosto 15, 2006
Qué pasó con
A Gachas le gusta toparse con el presente de seres de su pasado, de compañeras de colegio (sí, Gachas no iba a cole mixto) que ahora son cosas tan terroríficas como concejalas del PP en Colmenarejo (C. L., que parecía tan rebelde en la adolescencia, ocupa ese cargo). El otro día Gachas, ojeando el TELVA (sí, en consulta de dentista, peluquería o similar: lo típico), se dio de bruces con la antiguamente traviesa P. R., a la sazón flamante ganadora del concurso de cocina TELVA de este año con su Tarta fría de mermelada de tomate y queso Idiazábal con puerros y berenjenas (Mejor tarta salada del curso de técnicas básicas).
Gachas se ríe de lo pijas que son sus ex-compañeras de colegio, pero pagaría hasta 8 euros por una ración de tarta fría de mermelada de tomate y queso Idiazábal con puerros y berenjenas, y entonces serían ellas (o P.R., al menos) quienes reirían las últimas.
A Gachas le gusta toparse con el presente de seres de su pasado, de compañeras de colegio (sí, Gachas no iba a cole mixto) que ahora son cosas tan terroríficas como concejalas del PP en Colmenarejo (C. L., que parecía tan rebelde en la adolescencia, ocupa ese cargo). El otro día Gachas, ojeando el TELVA (sí, en consulta de dentista, peluquería o similar: lo típico), se dio de bruces con la antiguamente traviesa P. R., a la sazón flamante ganadora del concurso de cocina TELVA de este año con su Tarta fría de mermelada de tomate y queso Idiazábal con puerros y berenjenas (Mejor tarta salada del curso de técnicas básicas).
Gachas se ríe de lo pijas que son sus ex-compañeras de colegio, pero pagaría hasta 8 euros por una ración de tarta fría de mermelada de tomate y queso Idiazábal con puerros y berenjenas, y entonces serían ellas (o P.R., al menos) quienes reirían las últimas.
martes, agosto 08, 2006
Gachas yonqui pur
Gachas tiene un problemilla de adicción aún no tipificado en los centros de apoyo de los ayuntamientos: consiste en sacarse compulsivamente nuevas direcciones de e-mail que jamás, pero jamás va a usar. Tiene en su haber más de 20, muchas de ellas ya desactivadas porque ella misma no entra (¿para qué va a entrar, si no se las da a nadie? ¿a leer meramente el spam?) y el sistema las destruye pasado un tiempo prudencial.
Gachas fantasea con la idea de tener cada semana una dirección de mail. Se prueba las direcciones como quien se prueba camisetas o collares: ¿qué tal me queda esta?, ¿y esta otra? Así, tiene una que empieza por lamadredelospanero@ etc, otra nesgadol@ etc. ; otra gachas_at_tiffanys@ lo que sea; otra rancioabolengo@ noséqué, y así miles y miles, con sus contraseñas que después olvida, con sus preguntas secretas ("¿cuál era el middle name de su bisabuela?"; "¿cuál es el número de su tarjeta de viajero frecuente?", todas de esa índole) y sus acepto las condiciones.
Pero la fantasía mayor de Gachas es darle a cada amigo/conocido una de esas direcciones y así olvidarse una vez por todas de tener que crear las carpetitas amarillas con los mensajes de cada uno. Un Giga por amigo, sí señor.
Gachas tiene un problemilla de adicción aún no tipificado en los centros de apoyo de los ayuntamientos: consiste en sacarse compulsivamente nuevas direcciones de e-mail que jamás, pero jamás va a usar. Tiene en su haber más de 20, muchas de ellas ya desactivadas porque ella misma no entra (¿para qué va a entrar, si no se las da a nadie? ¿a leer meramente el spam?) y el sistema las destruye pasado un tiempo prudencial.
Gachas fantasea con la idea de tener cada semana una dirección de mail. Se prueba las direcciones como quien se prueba camisetas o collares: ¿qué tal me queda esta?, ¿y esta otra? Así, tiene una que empieza por lamadredelospanero@ etc, otra nesgadol@ etc. ; otra gachas_at_tiffanys@ lo que sea; otra rancioabolengo@ noséqué, y así miles y miles, con sus contraseñas que después olvida, con sus preguntas secretas ("¿cuál era el middle name de su bisabuela?"; "¿cuál es el número de su tarjeta de viajero frecuente?", todas de esa índole) y sus acepto las condiciones.
Pero la fantasía mayor de Gachas es darle a cada amigo/conocido una de esas direcciones y así olvidarse una vez por todas de tener que crear las carpetitas amarillas con los mensajes de cada uno. Un Giga por amigo, sí señor.
viernes, agosto 04, 2006
Gachas gesticula
Esta tarde-noche, dentro de Los Veranos de la Villa, Gachas and friends han ido a ver Elizabeth I, espectáculo del vetusto Lindsay Kemp y sus mariachis que recreaba la vida de la polémica reina inglesa. Gachas, que lamentablemente no tiene ni idea de historia de ningún sitio, sólo sabía de esa queen que era virgen y que algo rarito le pasaba en cuestiones de género (ahora se diría así). Mediante el espectáculo, de poco más se enteró: era casi todo mimo, disciplina artística que Gachas había quedado en que detestaba tanto o más que el arte payasil (véase viejo post sobre payasos).
Gachas se fijó mucho en la géstica de los actores, tanto que pudo reconocer (y por tanto cree ser capaz de imitar ahora) los siguientes mensajes gestuales: "oh, estoy consternada"; "¿Quién anda ahí?"; "Dios mío, voy a enloquecer" y "¡Guardias, llévensela!". Gachas se ve perfectamente preparada para sustituir a Paola Dominguín (sí) en la compañía de Mr. Kemp.
El espectáculo le trajo a la memoria una escena en que los padres de Gachas, cuando ésta tenía unos 9 o 10 años, le contaron que habían ido a ver una obra de teatro sobre la citada reina en la que al final, oh, la monarca se quedaba en bolas y resultaba ser ¡un hombre! Los papás de Gachas sentían una mezcla de azoramiento y morbo muy candorosa al relatar el suceso del actor en escena mostrando su pene fláccido (digo yo) (dice Gachas). Tengan en cuenta que era la plena España de Calvo-Sotelo, en el 80 u 81 más o menos.
Esta tarde-noche, dentro de Los Veranos de la Villa, Gachas and friends han ido a ver Elizabeth I, espectáculo del vetusto Lindsay Kemp y sus mariachis que recreaba la vida de la polémica reina inglesa. Gachas, que lamentablemente no tiene ni idea de historia de ningún sitio, sólo sabía de esa queen que era virgen y que algo rarito le pasaba en cuestiones de género (ahora se diría así). Mediante el espectáculo, de poco más se enteró: era casi todo mimo, disciplina artística que Gachas había quedado en que detestaba tanto o más que el arte payasil (véase viejo post sobre payasos).
Gachas se fijó mucho en la géstica de los actores, tanto que pudo reconocer (y por tanto cree ser capaz de imitar ahora) los siguientes mensajes gestuales: "oh, estoy consternada"; "¿Quién anda ahí?"; "Dios mío, voy a enloquecer" y "¡Guardias, llévensela!". Gachas se ve perfectamente preparada para sustituir a Paola Dominguín (sí) en la compañía de Mr. Kemp.
El espectáculo le trajo a la memoria una escena en que los padres de Gachas, cuando ésta tenía unos 9 o 10 años, le contaron que habían ido a ver una obra de teatro sobre la citada reina en la que al final, oh, la monarca se quedaba en bolas y resultaba ser ¡un hombre! Los papás de Gachas sentían una mezcla de azoramiento y morbo muy candorosa al relatar el suceso del actor en escena mostrando su pene fláccido (digo yo) (dice Gachas). Tengan en cuenta que era la plena España de Calvo-Sotelo, en el 80 u 81 más o menos.
miércoles, julio 26, 2006
G de Gachas
Gachas tuvo que dar telefónicamente un localizador de vuelo ayer y, como la señorita telefonista que la atendió no entendía bien la dicción de Gachas, le instó a emplear el tradicional recurso P de Pamplona, B de Barcelona etc. Gachas dijo "Pe" y la señorita entendió "De". Gachas insistió: Pe, y la señorita preguntó entonces: ¿D de Dinamarca?, y ahí tuvo que emplear Gachas sus recursos geográficos y asociar letras con países o provincias de Ejpaña cuya inicial correspondiera a esa letra.
Cuando ha de hacer eso, Gachas sale más o menos del paso diciendo los típicos: Z de Zaragoza, I de Italia, N de Navarra etc, pero la pregunta surge ante un hipotético caso en el que Gachas se encontrara en Latinoamérica y tuviese que dar nombres de estados o regiones de allí, porque Albacete, Huesca o Teruel no sirvieran como referentes. Así, si su localizador mexicano fuese 7G3TCJ, por ejemplo, Gachas intentaría decir (pero le costaría) "siete, G de Guanajuato, tres, T de Tijuana, C y J de Ciudad Juárez", por ejemplo. ¿Pero y si Gachas se encontrara en Panamá? Sólo sabría decir P de Panamá y C de Canal. Lo mismo con Honduras: H de Honduras, T de Tegucigalpa y pare usté de contar.
Gachas tuvo que dar telefónicamente un localizador de vuelo ayer y, como la señorita telefonista que la atendió no entendía bien la dicción de Gachas, le instó a emplear el tradicional recurso P de Pamplona, B de Barcelona etc. Gachas dijo "Pe" y la señorita entendió "De". Gachas insistió: Pe, y la señorita preguntó entonces: ¿D de Dinamarca?, y ahí tuvo que emplear Gachas sus recursos geográficos y asociar letras con países o provincias de Ejpaña cuya inicial correspondiera a esa letra.
Cuando ha de hacer eso, Gachas sale más o menos del paso diciendo los típicos: Z de Zaragoza, I de Italia, N de Navarra etc, pero la pregunta surge ante un hipotético caso en el que Gachas se encontrara en Latinoamérica y tuviese que dar nombres de estados o regiones de allí, porque Albacete, Huesca o Teruel no sirvieran como referentes. Así, si su localizador mexicano fuese 7G3TCJ, por ejemplo, Gachas intentaría decir (pero le costaría) "siete, G de Guanajuato, tres, T de Tijuana, C y J de Ciudad Juárez", por ejemplo. ¿Pero y si Gachas se encontrara en Panamá? Sólo sabría decir P de Panamá y C de Canal. Lo mismo con Honduras: H de Honduras, T de Tegucigalpa y pare usté de contar.
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viernes, julio 21, 2006
Gachas pide por su ciberboquita
Este post es una mera petición: no descarto que pueda desembocar en un simpático foro sobre telebasura, pero a día de hoy es un SOS que lanza Gachas desde aquí.
Sin querer dárselas de "yo no veo nada la tele", Gachas (que no ve nada la tele) les pide a ustedes meras frases de esas que tooooda la nación repite tras haberlas visto en algún programa basuril. Gachas conoce algunas de ellas, pero la más moderna data de otoño de 2005 ("¿qué pasa, neng?") y necesita algo más actualizado. Otras que conoce son viejísimas: "cuñaaao", "fistro", "Te das cuen" y así (todas del mundo chiquitistaní y de Crónicas Marcianas, como se puede deducir).
Venga, anímense con unas frasecitas. No se avergüencen: la telebasura es cultura popular. Mucha gente hace hoy su tesis sobre ella.
Y, ejem: ¿podría ser de aquí a mañana? Mil gracias a todos.
Este post es una mera petición: no descarto que pueda desembocar en un simpático foro sobre telebasura, pero a día de hoy es un SOS que lanza Gachas desde aquí.
Sin querer dárselas de "yo no veo nada la tele", Gachas (que no ve nada la tele) les pide a ustedes meras frases de esas que tooooda la nación repite tras haberlas visto en algún programa basuril. Gachas conoce algunas de ellas, pero la más moderna data de otoño de 2005 ("¿qué pasa, neng?") y necesita algo más actualizado. Otras que conoce son viejísimas: "cuñaaao", "fistro", "Te das cuen" y así (todas del mundo chiquitistaní y de Crónicas Marcianas, como se puede deducir).
Venga, anímense con unas frasecitas. No se avergüencen: la telebasura es cultura popular. Mucha gente hace hoy su tesis sobre ella.
Y, ejem: ¿podría ser de aquí a mañana? Mil gracias a todos.
jueves, julio 20, 2006
Antioxidarse
Gachas siempre es víctima, por h o por b, de nuevos productos aparentemente muy sanos. Esta vez le ha tocado probar los dos nuevos tés verdes aromatizados (con manzana y con granada respectivamente) de Nestea. Los susodichos vienen en un pack promocional junto a dos botes de un nuevo Aquarius color barbacoa, así en tonos marrones, que no tiene pinta de refrescar nada de nada (no se diseña una lata de algo refrescante en tonos churrasco, en opinión de Gachas).
El té verde (llamado V&T) sí lo ha probado Gachas. No se ha llegado a acabar ninguna de las dos latas pero probarlo, lo ha probado (y recomienda que, en caso de verse obligado/a a elegir uno de los dos, mejor el de granada). Además de probarlo, ha hecho el test titulado "¿Qué edad tienes de verdad?", que venía junto a los refrejcos. Consistía en 8 preguntas sobre tu alimentación, tu nivel de estrés, si fumas, si bebes, si te cuidas del sol etc. Al final, los puntos que obtuvieras se los sumabas o restabas a tu edad cronológica (porque hay puntuación negativa si te portas bien y dices que no fumas ni bebes etc.), y el resultado es tu verdadera edad biológica, mira tú.
Gachas no tiene pudor en confesar que su edad del DNI es de 35 años, y tampoco lo tiene al decir que, mediante una pequeña trampa llevada a cabo en el test, su edad biológica es inferior a su edad cronológica: 33 años. Todas las respuestas de Gachas eran negativas, salvo una del estrés que le sumaba un punto, y una mal formulada sobre el sol, que también le sumaba uno (Gachas no pisa la playa ni a tiros, pero la gama de respuestas que había le obligaba a contestar "sólo me pongo protección solar cuando voy a la playa". Es que delante del ordenador, Gachas ve tonto ponerse factor 30, la verdad). Bueno, a lo que vamos: la pregunta polémica era la del ejercicio. Si respondías que,ejem, no tenías tiempo de hacer deporte te sumaban tres puntazos. El resto de respuestas posibles eran todas de las que restaban. Si Gachas se sumaba los tres puntazos ("No tengo tiempo de hacer nada de ejercicio"), su edad biológica subía a 37 años. Si respondía la mentira piadosa "Al menos trato de caminar 30 minutos al día", todo se recolocaba y Gachas se plantaba biológicamente en 33 añitos.
Y es que no es del todo mentira: Gachas a veces trata de caminar 30 minutos al día. No suele conseguirlo pero tratar, trata.
En cualquier caso, Gachas y todos los que hayan leido el folletito-test sabrán ahora pronunciar la nueva bebida V&T, ya que en el propio folleto te dicen "¿Cómo se pronuncia V&T? Uve y te. Una palabra actual, moderna, elegante, sencilla y ...fascinante". Sin comentarios gachescos.
Gachas siempre es víctima, por h o por b, de nuevos productos aparentemente muy sanos. Esta vez le ha tocado probar los dos nuevos tés verdes aromatizados (con manzana y con granada respectivamente) de Nestea. Los susodichos vienen en un pack promocional junto a dos botes de un nuevo Aquarius color barbacoa, así en tonos marrones, que no tiene pinta de refrescar nada de nada (no se diseña una lata de algo refrescante en tonos churrasco, en opinión de Gachas).
El té verde (llamado V&T) sí lo ha probado Gachas. No se ha llegado a acabar ninguna de las dos latas pero probarlo, lo ha probado (y recomienda que, en caso de verse obligado/a a elegir uno de los dos, mejor el de granada). Además de probarlo, ha hecho el test titulado "¿Qué edad tienes de verdad?", que venía junto a los refrejcos. Consistía en 8 preguntas sobre tu alimentación, tu nivel de estrés, si fumas, si bebes, si te cuidas del sol etc. Al final, los puntos que obtuvieras se los sumabas o restabas a tu edad cronológica (porque hay puntuación negativa si te portas bien y dices que no fumas ni bebes etc.), y el resultado es tu verdadera edad biológica, mira tú.
Gachas no tiene pudor en confesar que su edad del DNI es de 35 años, y tampoco lo tiene al decir que, mediante una pequeña trampa llevada a cabo en el test, su edad biológica es inferior a su edad cronológica: 33 años. Todas las respuestas de Gachas eran negativas, salvo una del estrés que le sumaba un punto, y una mal formulada sobre el sol, que también le sumaba uno (Gachas no pisa la playa ni a tiros, pero la gama de respuestas que había le obligaba a contestar "sólo me pongo protección solar cuando voy a la playa". Es que delante del ordenador, Gachas ve tonto ponerse factor 30, la verdad). Bueno, a lo que vamos: la pregunta polémica era la del ejercicio. Si respondías que,ejem, no tenías tiempo de hacer deporte te sumaban tres puntazos. El resto de respuestas posibles eran todas de las que restaban. Si Gachas se sumaba los tres puntazos ("No tengo tiempo de hacer nada de ejercicio"), su edad biológica subía a 37 años. Si respondía la mentira piadosa "Al menos trato de caminar 30 minutos al día", todo se recolocaba y Gachas se plantaba biológicamente en 33 añitos.
Y es que no es del todo mentira: Gachas a veces trata de caminar 30 minutos al día. No suele conseguirlo pero tratar, trata.
En cualquier caso, Gachas y todos los que hayan leido el folletito-test sabrán ahora pronunciar la nueva bebida V&T, ya que en el propio folleto te dicen "¿Cómo se pronuncia V&T? Uve y te. Una palabra actual, moderna, elegante, sencilla y ...fascinante". Sin comentarios gachescos.
viernes, julio 14, 2006
Hoteles sin encanto
Gachas ha hecho un práctico descubrimiento en internet: la página llamada www.tripadvisor.com . En ella, viajeros del mundo mundial (especialmente del yanqui mundo mundial) te dan su opinión sobre montones de hoteles internacionales. Ya, pueden pensar que está trucado, que son los dueños de los propios hoteles cibertravestidos de "Rachel K. L. , Milwaukee" opinando maravillas de sus establecimientos. Gachas cree que no: las opiniones que figuran en la página son variadas, argumentadas y muchas de ellas bastante cal y arenosas ("el ascensor no funcionaba pero el personal de recepción era muy servicial" y eso).
Gachas, trasteando un poco en la página, se ha puesto a buscar hoteles madrileños, a ver qué se opinaba en USA del gremio hotelero castizo. En concreto ha buscado el que está cerca de su casa, un tresestrellas nada conocido (Gachas no dirá cuál es para preservar su intimidad). Ahí Gachas se ha partido le cul de risa al leer los negativísimos comentarios de los oclajomeños o alabamenses de turno. Resulta que al lado del hotel hay, además de una espantosa sala rociera, un concurrido bar de raciones que genera multitudes que se congregan en la puerta, especialmente a la hora del cierre (suelen ser grupos oficineros que se reúnen a celebrar lo que se tercie). Pues bien, un señorito o sta. estadounidense previene al viajero de estos grupos de ejpañoles alegres mediante la frase (atención): Aggressive gypsies congregate nearby.
¡Qué buena manera de nombrar a los vociferantes compatriotas tirando a morenillos cuando se agrupan y no hay manera de que se disgreguen ni a tiros! Gachas se va a ir hoy a dormir encantada con el hallazgo, y también con las ventajas que tiene ser de países así un poco mal vistos. Facilita mucho la vida que, lo que para otros son terribles grupos agresivos de seres humanos potencialmente malignos, para ti no sean sino meros brasas gritones y porculizadores pero que no son capaces de matar ni a una mojca. Gachas, pensado esto, se ve muy capaz de ir por México DF o por Sao Paulo así a su bola, percibiendo a los potenciales agresores como meros lugareños inofensivos. Gracias, Penny Ann de Connecticut o quien seas.
Gachas ha hecho un práctico descubrimiento en internet: la página llamada www.tripadvisor.com . En ella, viajeros del mundo mundial (especialmente del yanqui mundo mundial) te dan su opinión sobre montones de hoteles internacionales. Ya, pueden pensar que está trucado, que son los dueños de los propios hoteles cibertravestidos de "Rachel K. L. , Milwaukee" opinando maravillas de sus establecimientos. Gachas cree que no: las opiniones que figuran en la página son variadas, argumentadas y muchas de ellas bastante cal y arenosas ("el ascensor no funcionaba pero el personal de recepción era muy servicial" y eso).
Gachas, trasteando un poco en la página, se ha puesto a buscar hoteles madrileños, a ver qué se opinaba en USA del gremio hotelero castizo. En concreto ha buscado el que está cerca de su casa, un tresestrellas nada conocido (Gachas no dirá cuál es para preservar su intimidad). Ahí Gachas se ha partido le cul de risa al leer los negativísimos comentarios de los oclajomeños o alabamenses de turno. Resulta que al lado del hotel hay, además de una espantosa sala rociera, un concurrido bar de raciones que genera multitudes que se congregan en la puerta, especialmente a la hora del cierre (suelen ser grupos oficineros que se reúnen a celebrar lo que se tercie). Pues bien, un señorito o sta. estadounidense previene al viajero de estos grupos de ejpañoles alegres mediante la frase (atención): Aggressive gypsies congregate nearby.
¡Qué buena manera de nombrar a los vociferantes compatriotas tirando a morenillos cuando se agrupan y no hay manera de que se disgreguen ni a tiros! Gachas se va a ir hoy a dormir encantada con el hallazgo, y también con las ventajas que tiene ser de países así un poco mal vistos. Facilita mucho la vida que, lo que para otros son terribles grupos agresivos de seres humanos potencialmente malignos, para ti no sean sino meros brasas gritones y porculizadores pero que no son capaces de matar ni a una mojca. Gachas, pensado esto, se ve muy capaz de ir por México DF o por Sao Paulo así a su bola, percibiendo a los potenciales agresores como meros lugareños inofensivos. Gracias, Penny Ann de Connecticut o quien seas.
domingo, julio 09, 2006
Viaje al centro del gafapastismo
Hoy Gachas asistió a un espectáculo que incluía música+un poquito de cosa visual. Era un homenaje a Samuel Beckett con música de Morton Feldman y dirección (de la cosa visual) de Archim Freyer. Por si aún no se han percatado, el espectáculo era 100% gafapastista: una hora de música llamémosla mínimal y de visualidad a cargo de cuatro actores de blanco que hacían leves movimientos y que portaban figuras geométricas negras, simples y bidimensionales, a modo de cabezas. Un espectáculo inasible, en palabras (muy precisas) de un asistente al evento.
Gachas y su amigo J. O. han salido contentos del evento: golía a vanguardia clásica, a Mitteleuropa que tiraba patrás. También un poco a Malevich, aunque el montaje en sí fuese del 85.
Gachas ha visto cómo parte del público iba yéndose a medida que avanzaba el espectáculo, pero discretamente, como avergonzados de su no comprender nada. Eso le ha hecho pensar a Gachas que el respetable puede tomar hasta cuatro actitudes posibles ante ese tipo de espectáculos:
1) Salirse a los 10 minutos, no sin antes haber proferido unos cuantos gritos tipo "¡Sinvergüenzas!, ¡payasos!", "¡Esto ni es teatro ni es ná!".
2) Salirse discretamente a los 20 ó 25 minutos.
3) Aguantar hasta el final para intentar aprehender algo, aunque por dentro se piense que vaya truñete.
4) Captar el discurso de la obra. Comprender los distintos lenguajes que conviven en ella y, en definitiva, lo que está en juego en el espectáculo. Ser capaz de relacionar todo lo percibido con otras obras de artistas o pensadores y tener ganas de charlar al respecto a la salida del teatro.
Normalmente Gachas fluctúa entre los estadíos 3 y 4 ante un espectáculo así: se le ocurren comentarios que hacer; cree distinguir cosas que puede relacionar con otras ya vistas o leidas o escuchadas, pero todo a un nivel muy pobrecito y no sin pensar a ratos para sus adentros: uff, se está haciendo un poco larguito esto.
Lo bueno de lo de hoy es que Gachas lograba sentirse en el Estocolmo de los 70: todo tan blanco (la escenografía), tanta precisión, tanta seriedad y ausencia de chusquez y vocinglerío. Y de verdad lo más bueno, buenísimo de lo de hoy es que entre el público se encontraba Javi de Verano Azul (Juanjo Artero). ¡Quién lo diría: del barco de Chank a una instalación teatral de Feldman y Freyer!
Hoy Gachas asistió a un espectáculo que incluía música+un poquito de cosa visual. Era un homenaje a Samuel Beckett con música de Morton Feldman y dirección (de la cosa visual) de Archim Freyer. Por si aún no se han percatado, el espectáculo era 100% gafapastista: una hora de música llamémosla mínimal y de visualidad a cargo de cuatro actores de blanco que hacían leves movimientos y que portaban figuras geométricas negras, simples y bidimensionales, a modo de cabezas. Un espectáculo inasible, en palabras (muy precisas) de un asistente al evento.
Gachas y su amigo J. O. han salido contentos del evento: golía a vanguardia clásica, a Mitteleuropa que tiraba patrás. También un poco a Malevich, aunque el montaje en sí fuese del 85.
Gachas ha visto cómo parte del público iba yéndose a medida que avanzaba el espectáculo, pero discretamente, como avergonzados de su no comprender nada. Eso le ha hecho pensar a Gachas que el respetable puede tomar hasta cuatro actitudes posibles ante ese tipo de espectáculos:
1) Salirse a los 10 minutos, no sin antes haber proferido unos cuantos gritos tipo "¡Sinvergüenzas!, ¡payasos!", "¡Esto ni es teatro ni es ná!".
2) Salirse discretamente a los 20 ó 25 minutos.
3) Aguantar hasta el final para intentar aprehender algo, aunque por dentro se piense que vaya truñete.
4) Captar el discurso de la obra. Comprender los distintos lenguajes que conviven en ella y, en definitiva, lo que está en juego en el espectáculo. Ser capaz de relacionar todo lo percibido con otras obras de artistas o pensadores y tener ganas de charlar al respecto a la salida del teatro.
Normalmente Gachas fluctúa entre los estadíos 3 y 4 ante un espectáculo así: se le ocurren comentarios que hacer; cree distinguir cosas que puede relacionar con otras ya vistas o leidas o escuchadas, pero todo a un nivel muy pobrecito y no sin pensar a ratos para sus adentros: uff, se está haciendo un poco larguito esto.
Lo bueno de lo de hoy es que Gachas lograba sentirse en el Estocolmo de los 70: todo tan blanco (la escenografía), tanta precisión, tanta seriedad y ausencia de chusquez y vocinglerío. Y de verdad lo más bueno, buenísimo de lo de hoy es que entre el público se encontraba Javi de Verano Azul (Juanjo Artero). ¡Quién lo diría: del barco de Chank a una instalación teatral de Feldman y Freyer!
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jueves, julio 06, 2006
Gachas y la piedra filosofal
Con diez o doce años de retraso, Gachas cayó ayer en la trampa y compró la famosa y new-age piedra desodorante. ¿Han oido hablar de ella? es como un mineral transparente de los que se usaban para clase de geología en 1º de BUP que, al frotarlo por la axila (en lo sucesivo, sobaco) húmeda, parece tener un efecto desodorante sorprendente. Y la piedra en sí dura año y medio (digo yo que usándola a diario, o al menos eso le entendí a la vendedora).
Gachas, para qué engañarnos, piensa que la han timado con la piedra de marras y por el momento sólo la prueba en situaciones poco comprometedoras (ej: cuando está sola en su casa durante horas). La siguiente fase es salir con ella frotada a la calle, a eventos, quedadas etc. , pero con un discreto bote de desodorante en el bolso, vaya a ser que la piedra falle.
Lo que realmente se pregunta Gachas es quién demonios descubrió las propiedades antisudoríparas del mineral. Gachas sólo puede imaginar a un naturalista canadiense, entre nerd y perroflauta, decidiendo untarse la piedra en el sobaco "por si funcionaba". ¿Y por qué probó en concreto con esa piedra y no con un hueso de níspero o un pedazo de corcho? Quizá la piedra sweatfighter sea en realidad la última de una serie de 138 productos que el buen señor (y su mujer Karen de falda vaporosa, la veo venir) restregó previamente por sus axilas hippies.
Con diez o doce años de retraso, Gachas cayó ayer en la trampa y compró la famosa y new-age piedra desodorante. ¿Han oido hablar de ella? es como un mineral transparente de los que se usaban para clase de geología en 1º de BUP que, al frotarlo por la axila (en lo sucesivo, sobaco) húmeda, parece tener un efecto desodorante sorprendente. Y la piedra en sí dura año y medio (digo yo que usándola a diario, o al menos eso le entendí a la vendedora).
Gachas, para qué engañarnos, piensa que la han timado con la piedra de marras y por el momento sólo la prueba en situaciones poco comprometedoras (ej: cuando está sola en su casa durante horas). La siguiente fase es salir con ella frotada a la calle, a eventos, quedadas etc. , pero con un discreto bote de desodorante en el bolso, vaya a ser que la piedra falle.
Lo que realmente se pregunta Gachas es quién demonios descubrió las propiedades antisudoríparas del mineral. Gachas sólo puede imaginar a un naturalista canadiense, entre nerd y perroflauta, decidiendo untarse la piedra en el sobaco "por si funcionaba". ¿Y por qué probó en concreto con esa piedra y no con un hueso de níspero o un pedazo de corcho? Quizá la piedra sweatfighter sea en realidad la última de una serie de 138 productos que el buen señor (y su mujer Karen de falda vaporosa, la veo venir) restregó previamente por sus axilas hippies.
lunes, julio 03, 2006
Gachas at Cuenca
Fin de semana en Cuenca con amigotes. Turismo del que gusta a la España en democracia: naturaleza, gastronomía y cultura (ergo Gachas forma parte de la España en democracia).
Ayer en dos restaurantes, Gachas y sus cuatro amigos experimentaron en sus carnes la puesta en práctica del tan típico cartel "Reservado el derecho de admisión". Al llevar los varones pantalón corto y todos en general Ti-sherts sobreutilizados y ajados, tras un largo día de naturaleza conquense, los metres o recepcionistas de 2 lugares de esos que recomienda la gente ("si vas a Cuenca, no dejes de comer en..."), tras mirar a Gachas & friends hacían ver que uff, no había nada de sitio, para cinco qué complicado iba a ser. Todo por causa del hábito, que, amiguitos, vaya si hace al monje.
El segundo de ellos se llamaba el Figón de X (Fulano, Mengano, San Esteban, San Fernando, no sé) y estaba enclavado (atención) en la antigua casa de José Luis Perales, que lo ponía a la entrada con orgullo bizarro. Ahí Gachas pilló al tipo bien pillado: él se encargaba de recibir a los clientes en la entrada y de disuadir a los que fuese menester disuadir (léase Gachas & co.), de ahí que nos dijera que uy, estaba la cosa complicada, todo lleno etc. Gachas, ingenua ella, quiso ver el restorán por dentro, por si al día siguiente les apetecía volver (sin pensar mal del buen señor en ese momento). El señor reaccionó como si Gachas le hubiese pedido ver la caja fuerte o su ropa interior (err, verá usté, humm, emm, ejem), pero al final Gachas se empeñó y se empeñó y el tipo le dejó ver de mala gana uno de los semivacíos salones del amplísimo local. Ahaháaa: conque lleno-llenísimo hasta la bandera, mentiroso, malvado, déte Dios mal galardón.
Ahí Gachas y sus amigos se pusieron muy dignos y le dijeron al tipo que ni regalado querían su morteruelo, ni su ajo arriero ni sus zarajos. Ya ven ustedes lo que pasa por no cumplir el dress-code conquense.
Fin de semana en Cuenca con amigotes. Turismo del que gusta a la España en democracia: naturaleza, gastronomía y cultura (ergo Gachas forma parte de la España en democracia).
Ayer en dos restaurantes, Gachas y sus cuatro amigos experimentaron en sus carnes la puesta en práctica del tan típico cartel "Reservado el derecho de admisión". Al llevar los varones pantalón corto y todos en general Ti-sherts sobreutilizados y ajados, tras un largo día de naturaleza conquense, los metres o recepcionistas de 2 lugares de esos que recomienda la gente ("si vas a Cuenca, no dejes de comer en..."), tras mirar a Gachas & friends hacían ver que uff, no había nada de sitio, para cinco qué complicado iba a ser. Todo por causa del hábito, que, amiguitos, vaya si hace al monje.
El segundo de ellos se llamaba el Figón de X (Fulano, Mengano, San Esteban, San Fernando, no sé) y estaba enclavado (atención) en la antigua casa de José Luis Perales, que lo ponía a la entrada con orgullo bizarro. Ahí Gachas pilló al tipo bien pillado: él se encargaba de recibir a los clientes en la entrada y de disuadir a los que fuese menester disuadir (léase Gachas & co.), de ahí que nos dijera que uy, estaba la cosa complicada, todo lleno etc. Gachas, ingenua ella, quiso ver el restorán por dentro, por si al día siguiente les apetecía volver (sin pensar mal del buen señor en ese momento). El señor reaccionó como si Gachas le hubiese pedido ver la caja fuerte o su ropa interior (err, verá usté, humm, emm, ejem), pero al final Gachas se empeñó y se empeñó y el tipo le dejó ver de mala gana uno de los semivacíos salones del amplísimo local. Ahaháaa: conque lleno-llenísimo hasta la bandera, mentiroso, malvado, déte Dios mal galardón.
Ahí Gachas y sus amigos se pusieron muy dignos y le dijeron al tipo que ni regalado querían su morteruelo, ni su ajo arriero ni sus zarajos. Ya ven ustedes lo que pasa por no cumplir el dress-code conquense.
sábado, junio 24, 2006
El amargo dulce ajeno
Gachas todavía tiene en casa algunos dulcecillos adquiridos (o que le fueron ofrecidos) en México. Ha ido regalando golosinas por doquier hasta que le han quedado éstas, las más incomprensibles: até de guayaba; cucharitas de tamarindo con chile; una especie de tallarines de colores que también parecen regalices rojos y verdes (raro, raro) y tabletitas de Pulparindo (de nuevo tamarindo con sal y chile). Gachas compró algunas de estas cosas para hacer la gracia, las ha ido repartiendo y ha visto cómo paulatinamente sus amigos han ido enfermando del estómago. Ahora duda si seguir dañando a sus allegados o si tirar todo eso a la basura. Su única esperanza es lograr encasquetarle (sí, doloroso verbo pero "regalarle" aquí no es lo correcto) las ambrosías mexicanas a alguien que sepa valorarlas de verdad, es decir, un nativo de México.
Gachas, que se las da de cosmopolita y abierta y bla bla, siente mucho dolor al haber llegado a esta conclusión. A Gachas le pirra probar sabores nuevos: es un hacha en lo que respecta al jengibre, que para muchos sabe a refreshing towel de avión; ama el cilantro como pocas cosas en la vida y, en general, no tiene prejuicios con el pejcao crudo (bueno, ahora de repente nadie parece tenerlos), pero reconoce que el dulce extranjero le perturba un poco. Gachas sólo acepta sin problemas el dulce de la Unión Europea (incluso el regaliz salado alemán), pero con las jellies temblonas estadounidenses, la pasta mochi japonesa que no sabe a nada pero cuya textura es repugnante y el dulce indio excesivamente mantequilloso (no me pregunten el nombre) no puede. Así es la cosa: justo en el dulce, que es donde parece estar la última esperanza de unión entre los pueblos, Gachas flaquea irremediablemente.
Nota: la cajeta o dulce de leche mexicano sí que le gusta a Gachas y mucho. En ese punto podría comenzar a establecerse el diálogo intercultural, sí señor.
Gachas todavía tiene en casa algunos dulcecillos adquiridos (o que le fueron ofrecidos) en México. Ha ido regalando golosinas por doquier hasta que le han quedado éstas, las más incomprensibles: até de guayaba; cucharitas de tamarindo con chile; una especie de tallarines de colores que también parecen regalices rojos y verdes (raro, raro) y tabletitas de Pulparindo (de nuevo tamarindo con sal y chile). Gachas compró algunas de estas cosas para hacer la gracia, las ha ido repartiendo y ha visto cómo paulatinamente sus amigos han ido enfermando del estómago. Ahora duda si seguir dañando a sus allegados o si tirar todo eso a la basura. Su única esperanza es lograr encasquetarle (sí, doloroso verbo pero "regalarle" aquí no es lo correcto) las ambrosías mexicanas a alguien que sepa valorarlas de verdad, es decir, un nativo de México.
Gachas, que se las da de cosmopolita y abierta y bla bla, siente mucho dolor al haber llegado a esta conclusión. A Gachas le pirra probar sabores nuevos: es un hacha en lo que respecta al jengibre, que para muchos sabe a refreshing towel de avión; ama el cilantro como pocas cosas en la vida y, en general, no tiene prejuicios con el pejcao crudo (bueno, ahora de repente nadie parece tenerlos), pero reconoce que el dulce extranjero le perturba un poco. Gachas sólo acepta sin problemas el dulce de la Unión Europea (incluso el regaliz salado alemán), pero con las jellies temblonas estadounidenses, la pasta mochi japonesa que no sabe a nada pero cuya textura es repugnante y el dulce indio excesivamente mantequilloso (no me pregunten el nombre) no puede. Así es la cosa: justo en el dulce, que es donde parece estar la última esperanza de unión entre los pueblos, Gachas flaquea irremediablemente.
Nota: la cajeta o dulce de leche mexicano sí que le gusta a Gachas y mucho. En ese punto podría comenzar a establecerse el diálogo intercultural, sí señor.
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México
domingo, junio 18, 2006
Gachas entomóloga
Faltaba algo que contar de México: la inevitable ingesta de insectitos, considerados allí manjar sin par. Precisemos: Gachas no llegó a ingerir ni escamoles (huevos de hormiga) ni chapulines (microsaltamontes rojizos con inocente pinta de hebras de azafrán) pero sí llego a tener en el plato una especie de canapé de caviar blanco hormigueño que volvió a dejar en su sitio (Gachas sabe que eso no se hace) nada más conocer la desagradable noticia.
Como era de esperar, todo el grupo patrio que compartía mesa con los tres lugareños anfitriones comenzó a hacer bromas chuscas sobre los chapulines colorados (de ahí probablemente el nombre del bizarro personaje de Galavisión) y los minihuevos de cero yemas, hasta tal punto que uno de los anfis se ofendió un poco ante la paletez espagnola haciendo ver que eran platos carísimos.
Gachas trata de imaginar una situación paralela en la que, ante la visión de sendos platazos de jamón y lomo ibéricos, unos yanquis hicieran bromitas y risas estúpidas al respecto. Gachas puede comprender no comer jamón por temas como colesterol o mi-religión-no-me-lo-permite, pero de ahí a que se bromease acerca del embutido ibérico va un abismo. Aparte, ¿cuál sería la broma posible respecto a una loncha de jamón con veta soltando todo su esplendor en el plato? Gachas no logra verla.
(Qué post patriota y cuasi aznarista le ha quedado a Gachas. Miedo se da a sí misma).
Faltaba algo que contar de México: la inevitable ingesta de insectitos, considerados allí manjar sin par. Precisemos: Gachas no llegó a ingerir ni escamoles (huevos de hormiga) ni chapulines (microsaltamontes rojizos con inocente pinta de hebras de azafrán) pero sí llego a tener en el plato una especie de canapé de caviar blanco hormigueño que volvió a dejar en su sitio (Gachas sabe que eso no se hace) nada más conocer la desagradable noticia.
Como era de esperar, todo el grupo patrio que compartía mesa con los tres lugareños anfitriones comenzó a hacer bromas chuscas sobre los chapulines colorados (de ahí probablemente el nombre del bizarro personaje de Galavisión) y los minihuevos de cero yemas, hasta tal punto que uno de los anfis se ofendió un poco ante la paletez espagnola haciendo ver que eran platos carísimos.
Gachas trata de imaginar una situación paralela en la que, ante la visión de sendos platazos de jamón y lomo ibéricos, unos yanquis hicieran bromitas y risas estúpidas al respecto. Gachas puede comprender no comer jamón por temas como colesterol o mi-religión-no-me-lo-permite, pero de ahí a que se bromease acerca del embutido ibérico va un abismo. Aparte, ¿cuál sería la broma posible respecto a una loncha de jamón con veta soltando todo su esplendor en el plato? Gachas no logra verla.
(Qué post patriota y cuasi aznarista le ha quedado a Gachas. Miedo se da a sí misma).
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alimentos varios,
México
viernes, junio 16, 2006
Viaje al centro de Gachas
Una tarea que gusta sobremanera a Gachas es la de visitar los entresijos de su contador de visitas, sobre todo la sección "search by location". Ahí aparecen las banderitas de los países de todos los visitantes de Gachas. Spain se lleva la palma, obviamente, pero también de repente aparece el Guayominí (por Ms. T, cómo no) y en ocasiones países inauditos como the Netherlands, Rumanía o Malasia (¿Sandokan entra en Gachas?).
Pero la cosa no acaba ahí: Gachas, que todo lo ve y todo lo controla, puede saber las razones por las que esos seres han entrado en su blog. Muchos lo hacen por interés gachesco (Gachas se congratula), de ahí que en su url de acceso figure www.gachasattiffanys etc. Otros lo hacen de casualidad, tras haber buscado en google algo que, mira tú por dónde, aparece en Gachas. Vale, también es legítimo. Así, nos encontramos con alguien que tecleó "Isabelle Huppert" en su buscador y que fue irremediablemente remitido/a a Gachas (como lo habría sido de haber tecleado "ultramarinos", por ejemplo). Lo mismo con alguien interesado en la mortadela Mickey, a la que Gachas debió de dedicar un post o fragmento de post hace ya tiempo. Pero lo más sorprendente y que hace ruborizar a Gachas hasta extremos insospechados es alguien de México, con quien Gachas probabemente se cruzara por la calle la semana pasada sin que él (todo apunta a que se trataba de un "él") lo supiese, ya que en ese bello país acaba de pasar Gachas unos días. A lo que vamos: ese alguien andaba buscando en la red de redes "fotos de chicas con la pocha abierta". A Gachas no se le caen los anillos de plástico por eso, faltaría más. Le parece legitimísimo buscar fotos de chicas con la pocha abierta (¡qué grafiquísima la variante dialectal, my God!), tanto o más que buscar información sobre Irene de Grecia (que también hubo quien lo hizo) o sobre brotes de soja. Lo que no entiende Gachas es cómo google ha remitido al usuario mexicano al su blog. Misterios de la búsqueda booleana.
(Quizá algún lector malpensado haya llegado a sospechar que fue la propia Gachas quien buscó esas fotos desde Mex y al autodescubrirse con las manos en la masa ahora trata de disimular de esta forma mezquina y burda. Piensen lo que quieran con sus mentes sucísimas, a Gachas se la trae floja).
Una tarea que gusta sobremanera a Gachas es la de visitar los entresijos de su contador de visitas, sobre todo la sección "search by location". Ahí aparecen las banderitas de los países de todos los visitantes de Gachas. Spain se lleva la palma, obviamente, pero también de repente aparece el Guayominí (por Ms. T, cómo no) y en ocasiones países inauditos como the Netherlands, Rumanía o Malasia (¿Sandokan entra en Gachas?).
Pero la cosa no acaba ahí: Gachas, que todo lo ve y todo lo controla, puede saber las razones por las que esos seres han entrado en su blog. Muchos lo hacen por interés gachesco (Gachas se congratula), de ahí que en su url de acceso figure www.gachasattiffanys etc. Otros lo hacen de casualidad, tras haber buscado en google algo que, mira tú por dónde, aparece en Gachas. Vale, también es legítimo. Así, nos encontramos con alguien que tecleó "Isabelle Huppert" en su buscador y que fue irremediablemente remitido/a a Gachas (como lo habría sido de haber tecleado "ultramarinos", por ejemplo). Lo mismo con alguien interesado en la mortadela Mickey, a la que Gachas debió de dedicar un post o fragmento de post hace ya tiempo. Pero lo más sorprendente y que hace ruborizar a Gachas hasta extremos insospechados es alguien de México, con quien Gachas probabemente se cruzara por la calle la semana pasada sin que él (todo apunta a que se trataba de un "él") lo supiese, ya que en ese bello país acaba de pasar Gachas unos días. A lo que vamos: ese alguien andaba buscando en la red de redes "fotos de chicas con la pocha abierta". A Gachas no se le caen los anillos de plástico por eso, faltaría más. Le parece legitimísimo buscar fotos de chicas con la pocha abierta (¡qué grafiquísima la variante dialectal, my God!), tanto o más que buscar información sobre Irene de Grecia (que también hubo quien lo hizo) o sobre brotes de soja. Lo que no entiende Gachas es cómo google ha remitido al usuario mexicano al su blog. Misterios de la búsqueda booleana.
(Quizá algún lector malpensado haya llegado a sospechar que fue la propia Gachas quien buscó esas fotos desde Mex y al autodescubrirse con las manos en la masa ahora trata de disimular de esta forma mezquina y burda. Piensen lo que quieran con sus mentes sucísimas, a Gachas se la trae floja).
martes, junio 13, 2006
Gachas con chipotle
Que alegria sin tildes tiene Gachas al comprobar desde el Aeropuerto del DF (parentesis: es detestable pero detestable la gente ibérica que dice con naturalidad "el DF"). Pues eso, que Gachas penso que su ultimo post no se habia colgado como Dios manda y resulta que si, y resulta que catorce amigables comentarios tiene.
Gachas ya se va de Mexico. Le ha dado tiempo a vomitar el picante, a probar el cuitlacoche, el huchepo, la corunda, la jicama con cajeta y el rompope. Entre los souvenirs que lleva en su maleta no se hallan mascaras de lucha libre ni muñequillos del wrestling mexicano ese, pero si (como no) dulces de tamarindo con chile, jabones con hechizos bizarros para hombres y mujeres y la tradicional bolsalacompra de cuadros mexicana que ustedes mismos pueden adquirir en las tiendas trendies de sus ciudades natales. Gachas ha visto mucha provincia mexicana y en cambio cero De-Efeismo. Ha visto el Mexico central porque la mision de Gachas y su grupo (ahora a Gachas le cae mazo bien el grupo y los quiere a todos y no quiere separarse de ellos, sniff) era esa. Otro dia habra mas. Perdon por la ausencia de tildes.
Que alegria sin tildes tiene Gachas al comprobar desde el Aeropuerto del DF (parentesis: es detestable pero detestable la gente ibérica que dice con naturalidad "el DF"). Pues eso, que Gachas penso que su ultimo post no se habia colgado como Dios manda y resulta que si, y resulta que catorce amigables comentarios tiene.
Gachas ya se va de Mexico. Le ha dado tiempo a vomitar el picante, a probar el cuitlacoche, el huchepo, la corunda, la jicama con cajeta y el rompope. Entre los souvenirs que lleva en su maleta no se hallan mascaras de lucha libre ni muñequillos del wrestling mexicano ese, pero si (como no) dulces de tamarindo con chile, jabones con hechizos bizarros para hombres y mujeres y la tradicional bolsalacompra de cuadros mexicana que ustedes mismos pueden adquirir en las tiendas trendies de sus ciudades natales. Gachas ha visto mucha provincia mexicana y en cambio cero De-Efeismo. Ha visto el Mexico central porque la mision de Gachas y su grupo (ahora a Gachas le cae mazo bien el grupo y los quiere a todos y no quiere separarse de ellos, sniff) era esa. Otro dia habra mas. Perdon por la ausencia de tildes.
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miércoles, junio 07, 2006
Gachas at Tiffanitepetl
En el mundo maya que está Gachas ahora, en misión especial con un grupo de alegres y bromistas compatriotas. Dirán que qué morro tiene Gachas, que la invitan a México 9 días a cuerpo de reina. Sí, morro tiene, pero ustedes no saben lo que es estar todo el fucking día con 10 compatriotas desconocidos en fregoneta, comiendo, cenando, desayunando y recogiendo información sobre lo que nos ha traido aquí (reportar: semos reporteros casi todos. Algunos fotógrafos).
En los 2 días que lleva en México en lo que más se ha fijado Gachas es en la poca incidencia de la alopecia masculina aquí: qué sanotas cabelleras tienen los varones. Desconocen la entrada, la tonsura, el tener dejarse mechones en la coronilla para disimular lo indisimulable etc.
Otra cosa que mola mazo de aquí y que convierte inmediatamente a Gachas en una despreciable gafapastista por la actitud que muestra hacia ello es el letrerismo bizarro: Gachas no hace más que sacar fotos de letreros tipo "Enfermedades de la mujer exclusivamente"; "Fabor de no orinar aquí"; "Estudio de la pareja estéril" (en consulta de médico); "Restaurante La Fe en Dios" etc. Otra cosa que hace Gachas es pasear por mercados y puestos callejeros y creerse muy enrollada por hablar con los tenderos sobre sus productos. Tanta Casa Encendida y tanto Lavapies han convertido a Gachas en un ser insufriblemente petulante y de apariencia campechanísima que lo que busca en los viajes es "conocer cómo vive la gente del lugar". Puaaaj. Pero si no hay nada como ir a la carrera viendo retablos, pechinas y fachadas barrocas.
En el mundo maya que está Gachas ahora, en misión especial con un grupo de alegres y bromistas compatriotas. Dirán que qué morro tiene Gachas, que la invitan a México 9 días a cuerpo de reina. Sí, morro tiene, pero ustedes no saben lo que es estar todo el fucking día con 10 compatriotas desconocidos en fregoneta, comiendo, cenando, desayunando y recogiendo información sobre lo que nos ha traido aquí (reportar: semos reporteros casi todos. Algunos fotógrafos).
En los 2 días que lleva en México en lo que más se ha fijado Gachas es en la poca incidencia de la alopecia masculina aquí: qué sanotas cabelleras tienen los varones. Desconocen la entrada, la tonsura, el tener dejarse mechones en la coronilla para disimular lo indisimulable etc.
Otra cosa que mola mazo de aquí y que convierte inmediatamente a Gachas en una despreciable gafapastista por la actitud que muestra hacia ello es el letrerismo bizarro: Gachas no hace más que sacar fotos de letreros tipo "Enfermedades de la mujer exclusivamente"; "Fabor de no orinar aquí"; "Estudio de la pareja estéril" (en consulta de médico); "Restaurante La Fe en Dios" etc. Otra cosa que hace Gachas es pasear por mercados y puestos callejeros y creerse muy enrollada por hablar con los tenderos sobre sus productos. Tanta Casa Encendida y tanto Lavapies han convertido a Gachas en un ser insufriblemente petulante y de apariencia campechanísima que lo que busca en los viajes es "conocer cómo vive la gente del lugar". Puaaaj. Pero si no hay nada como ir a la carrera viendo retablos, pechinas y fachadas barrocas.
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domingo, junio 04, 2006
Maneras de pringar (II o incluso III)
Gachas siente debilidad por aquellos que, en el momento de decantarse por una marca/sistema de vídeo/ordenador etc. eligen el que nadie tiene y, por tanto, el que acaba dándoles más quebraderos de tête. Ya se ha tratado en Gachas el tema de los incautos que compraron vídeo 2000 en vez de VHS o Beta (estos últimos, también incautos pero con efecto retardado). Ya nos hemos reido bastante de ellos, por eso Gachas cambia de colectivo y dirige su atención al de los usuarios de cajeros automáticos. Como bien sabrán existen 3 modelos principales: Servired, 4B y la tristísima o graciosísima Red 6000. ¿Alguien de ustedes tiene un tío que trabaja en la caja de ahorros agrícola de no sé dónde y por eso tienen ahí la cuenta a pesar de que para encontrar un cajero Red 6000 se las vean y se las deseen? Servidora no, pero una buena amiga suya inteligente, aparentemente equilibrada y práctica sí.
Gachas no entiende nada. No entiende por qué la peña se autodificulta la vida de esa manera. Gachas ríe cada vez que ve el logo Red 6000 en un cajero, y es tan pocas veces que Gachas no tiene oportunidad de reir mucho, la verdad sea dicha.
Gachas siente debilidad por aquellos que, en el momento de decantarse por una marca/sistema de vídeo/ordenador etc. eligen el que nadie tiene y, por tanto, el que acaba dándoles más quebraderos de tête. Ya se ha tratado en Gachas el tema de los incautos que compraron vídeo 2000 en vez de VHS o Beta (estos últimos, también incautos pero con efecto retardado). Ya nos hemos reido bastante de ellos, por eso Gachas cambia de colectivo y dirige su atención al de los usuarios de cajeros automáticos. Como bien sabrán existen 3 modelos principales: Servired, 4B y la tristísima o graciosísima Red 6000. ¿Alguien de ustedes tiene un tío que trabaja en la caja de ahorros agrícola de no sé dónde y por eso tienen ahí la cuenta a pesar de que para encontrar un cajero Red 6000 se las vean y se las deseen? Servidora no, pero una buena amiga suya inteligente, aparentemente equilibrada y práctica sí.
Gachas no entiende nada. No entiende por qué la peña se autodificulta la vida de esa manera. Gachas ríe cada vez que ve el logo Red 6000 en un cajero, y es tan pocas veces que Gachas no tiene oportunidad de reir mucho, la verdad sea dicha.
miércoles, mayo 31, 2006
Gofio picón
Amiguitos peninsulares: ¿conocen bien las islas Canarias y sus peculiaridades? Dirán que sí, que fueron con Halcón Viajes o con Marsans en más de una ocasión. Pero lo que yo les pregunto es si, aparte de los resortes hoteleros, tuvieron oportunidad de conocer las peculiaridades de los isleños. Si la respuesta es "sí", entonces lo sabrán todo sobre los usos de esa extraña harina de cereales llamada gofio.
Gachas, que sólo fue a Canarias una vez con sus padres cuando aún era prepúber, sabe del gofio por su amigo canario L. F. El gofio, según ha podido comprender Gachas, es como el joker de la baraja: que los canarios se hacen un potaje canario, pues ahí está presente el gofio ese; que se toman un colacao, pues le echan gofio también; que se preparan un solomillo Strogonoff, pues lo aliñan con un poquito de gofio. Gachas no quiere ser snob y arrugar la nariz ante la costumbre insular de engofiarlo todo, pero en fin, sus risillas le provoca ver a L. F. buscando por todas partes su harina posguerrista esa para echársela ahí donde un godo (nombre que los isleños dan a los peninsulares) no echaría sino un puñado de sal o un chorrito de aceite.
¡Qué juego le da a Gachas el post gastronómico! Y más que seguirán, amiguitos.
Amiguitos peninsulares: ¿conocen bien las islas Canarias y sus peculiaridades? Dirán que sí, que fueron con Halcón Viajes o con Marsans en más de una ocasión. Pero lo que yo les pregunto es si, aparte de los resortes hoteleros, tuvieron oportunidad de conocer las peculiaridades de los isleños. Si la respuesta es "sí", entonces lo sabrán todo sobre los usos de esa extraña harina de cereales llamada gofio.
Gachas, que sólo fue a Canarias una vez con sus padres cuando aún era prepúber, sabe del gofio por su amigo canario L. F. El gofio, según ha podido comprender Gachas, es como el joker de la baraja: que los canarios se hacen un potaje canario, pues ahí está presente el gofio ese; que se toman un colacao, pues le echan gofio también; que se preparan un solomillo Strogonoff, pues lo aliñan con un poquito de gofio. Gachas no quiere ser snob y arrugar la nariz ante la costumbre insular de engofiarlo todo, pero en fin, sus risillas le provoca ver a L. F. buscando por todas partes su harina posguerrista esa para echársela ahí donde un godo (nombre que los isleños dan a los peninsulares) no echaría sino un puñado de sal o un chorrito de aceite.
¡Qué juego le da a Gachas el post gastronómico! Y más que seguirán, amiguitos.
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alimentos varios
martes, mayo 30, 2006
Más homenajes
Gachas sigue autohomenajeándose: en el post de ayer omitió señalar que, además de la lata de boletus, también adquirió en el delicatessen de su barrio (que NO es el ultramari, pero que podría serlo porque también hincha los precios que da gusto) un bote de codornices en escabeche para cenárselo ayer junto con la pasta. Al acabarse el platopasta, Gachas se dio cuenta de que come con lo ojoh y se pensó dos veces lo de las codornices, porque hambre, lo que era hambre, ya no le quedaba.
Pero hoy sí, amiguitos: de aquí a hora y media Gachas se estará zampando dos ejemplares de Coturnix Coturnix alegremente, aunque sin pensárselo mucho porque, en el fondo, comer pajaritos es una cosa un poco repugnante. Es por el vinagre que Gachas lo hace. Sólo por el vinagre.
Gachas sigue autohomenajeándose: en el post de ayer omitió señalar que, además de la lata de boletus, también adquirió en el delicatessen de su barrio (que NO es el ultramari, pero que podría serlo porque también hincha los precios que da gusto) un bote de codornices en escabeche para cenárselo ayer junto con la pasta. Al acabarse el platopasta, Gachas se dio cuenta de que come con lo ojoh y se pensó dos veces lo de las codornices, porque hambre, lo que era hambre, ya no le quedaba.
Pero hoy sí, amiguitos: de aquí a hora y media Gachas se estará zampando dos ejemplares de Coturnix Coturnix alegremente, aunque sin pensárselo mucho porque, en el fondo, comer pajaritos es una cosa un poco repugnante. Es por el vinagre que Gachas lo hace. Sólo por el vinagre.
Gachas is living a celebration
Hoy ha sido el cumple de Gachas, que ha pasado sin pena ni gloria por aquello de caer en lunes. Como es mañana cuando tiene pensado celebrarlo, Gachas se había hecho a la idea de que hoy iba a ser un día megasosete y lo aceptaba. Y sí, salvo por las simpáticas llamadas y sms de sus allegados, todo ha sido bastante poco reseñable. A eso de las 8 y volviendo a casa, Gachas se ha visto en la necesidad -cuasi obligación- de darse un homenajillo, por pequeño que fuese. Las drogas y la gastronomía son las mejores maneras de autohomenaje que Gachas conoce y, no siendo aficionada a la primera, se ha comprado una lata de boletus edulis para añadírselos a los tallarines de por la noche y santas pascuas. En una etapa anterior a la compra de la lata, Gachas contempló la idea de ir a un take-away japones y darse una de makis, pero (como ya explicó en algún viejo post) Gachas sabe que la ingesta de comida japo en el hogar no sabe ni la mitad de bien que en el restaurante, así es que se ha decantado por el buen hongo.
No, no compadezcan a Gachas porque haya cenado solipandi un plato de tallarines verdes de espinaca con boletus, que después ha estado charlando un buen rato por teléfono con amiguitos de Alemaña y, para rubricar el día, ahora está escribiendo esto. ¿Acaso conocen formas mejores de pasar el cumpleaños? Gachas no muchas, la verdad.
Hoy ha sido el cumple de Gachas, que ha pasado sin pena ni gloria por aquello de caer en lunes. Como es mañana cuando tiene pensado celebrarlo, Gachas se había hecho a la idea de que hoy iba a ser un día megasosete y lo aceptaba. Y sí, salvo por las simpáticas llamadas y sms de sus allegados, todo ha sido bastante poco reseñable. A eso de las 8 y volviendo a casa, Gachas se ha visto en la necesidad -cuasi obligación- de darse un homenajillo, por pequeño que fuese. Las drogas y la gastronomía son las mejores maneras de autohomenaje que Gachas conoce y, no siendo aficionada a la primera, se ha comprado una lata de boletus edulis para añadírselos a los tallarines de por la noche y santas pascuas. En una etapa anterior a la compra de la lata, Gachas contempló la idea de ir a un take-away japones y darse una de makis, pero (como ya explicó en algún viejo post) Gachas sabe que la ingesta de comida japo en el hogar no sabe ni la mitad de bien que en el restaurante, así es que se ha decantado por el buen hongo.
No, no compadezcan a Gachas porque haya cenado solipandi un plato de tallarines verdes de espinaca con boletus, que después ha estado charlando un buen rato por teléfono con amiguitos de Alemaña y, para rubricar el día, ahora está escribiendo esto. ¿Acaso conocen formas mejores de pasar el cumpleaños? Gachas no muchas, la verdad.
domingo, mayo 28, 2006
Tocomocho con solera
A riesgo de cansarles con los posts sobre el ultramarinos regido por espanioles donde Gachas sabe que NO debe comprar pero aún así compra a veces, inserto aquí uno más que es una mera anécdota para que vean ustedes que la picaresca espanyola corre por las venas de todos, incluidos los afables y aparentemente-honraos dueños del ultramarinos donde Gachas sabe que NO debe etc.
Va Gachas y pide una red de naranjas de zumo en el ultramari. Va la señora superdióptrica que despacha en el ultramari y le intenta encasquetar una que incluye una naranja modalidad Cabrales, con su capa de moho verdusca y gusanil. Gachas, avispada, dice: oiga, buena ultramarinera, que a ver que pasa, que aquí hay una naranja pocha y tal. Lo primero que se le ocurrió a la caradura de la ultramarinera fue rasgar la red para sacar la naranja malograda y venderle a Gachas la red abierta, me pregunto si con o sin descuentillo. Gachas le paró los pies y dijo que nanay, que mejor otra red. La ultrasailor va y le da otra que también contaba con, al menos, una naranja estropeada. De nuevo la misma reacción chez Gachas: que oiga, que adónde va con esa red, que tiene un fruto pocho.
La señora manda al chicolatienda al almacen a sacar otra bolsa (porque cara al público ya no quedaban más) y Gachas se fija bien en que no ocurriese lo mismo que en las otras dos. No. Bien, Gachas se lleva su red y se va a casa. Allí se da cuenta de la triste verdad (Gachas lleva colgado un monigote metafórico de papel en la espalda): de nuevo ha sido engañada por los dueños del ultramarinos; la red de naranjas había sido abierta (entiende Gachas que para quitar la tradicional pieza pocha que parece haber en toda red que se precie) y anudada de nuevo cutremente para que incautos tipo Gachas picaran y, sobre todo, se fuesen a su casa orgullosos de que a ellos no les dan gato por liebre, pues buenos son ellos.
A riesgo de cansarles con los posts sobre el ultramarinos regido por espanioles donde Gachas sabe que NO debe comprar pero aún así compra a veces, inserto aquí uno más que es una mera anécdota para que vean ustedes que la picaresca espanyola corre por las venas de todos, incluidos los afables y aparentemente-honraos dueños del ultramarinos donde Gachas sabe que NO debe etc.
Va Gachas y pide una red de naranjas de zumo en el ultramari. Va la señora superdióptrica que despacha en el ultramari y le intenta encasquetar una que incluye una naranja modalidad Cabrales, con su capa de moho verdusca y gusanil. Gachas, avispada, dice: oiga, buena ultramarinera, que a ver que pasa, que aquí hay una naranja pocha y tal. Lo primero que se le ocurrió a la caradura de la ultramarinera fue rasgar la red para sacar la naranja malograda y venderle a Gachas la red abierta, me pregunto si con o sin descuentillo. Gachas le paró los pies y dijo que nanay, que mejor otra red. La ultrasailor va y le da otra que también contaba con, al menos, una naranja estropeada. De nuevo la misma reacción chez Gachas: que oiga, que adónde va con esa red, que tiene un fruto pocho.
La señora manda al chicolatienda al almacen a sacar otra bolsa (porque cara al público ya no quedaban más) y Gachas se fija bien en que no ocurriese lo mismo que en las otras dos. No. Bien, Gachas se lleva su red y se va a casa. Allí se da cuenta de la triste verdad (Gachas lleva colgado un monigote metafórico de papel en la espalda): de nuevo ha sido engañada por los dueños del ultramarinos; la red de naranjas había sido abierta (entiende Gachas que para quitar la tradicional pieza pocha que parece haber en toda red que se precie) y anudada de nuevo cutremente para que incautos tipo Gachas picaran y, sobre todo, se fuesen a su casa orgullosos de que a ellos no les dan gato por liebre, pues buenos son ellos.
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Ultramarinos
sábado, mayo 20, 2006
Un post de follar
Hace unas semanas Gachas entró en un locutoire para consultar su correo, al no encontrarse en el buen Madrid (pero sí en España, aclaremos). Al lado estaba un joven de unos veintimuchos (no, qué coño, un treintañero) chateando con el fin de quedar para copular (¿que cómo lo sé? porque llevo gafas graduadas, amiguitos). Se estaban presentando sus atributos y sus gustos sexuales españoles y, en un momento dado, la hipotética "ella" va y escribe algo así como:"soy muy viciosa, me gusta incluso a cuatro patas".
Hasta aquí la anécdota. Gachas se fue y no pensó mucho más en los jóvenes chateantes, pero sí que se le quedó lo del "soy muy viciosa". La peña se autoconsidera viciosa porque entiende que se aparta de lo sexualmente normal, digo yo (dice Gachas). Es decir: lo que se salga de misionero y besos, es "soy muy viciosa". ¿Creen que ese era el razonamiento de la joven chateante? Gachas duda, no sabe a qué atenerse. En cualquier caso, qué violento y farragoso es que uno/a tenga que explicar cuán o cuán poco vicioso/a es así al detalle a un interlocutor. ¿Cómo se mide el nivel de vicio? (esa señorita parecía tenerlo claro).
Hace unas semanas Gachas entró en un locutoire para consultar su correo, al no encontrarse en el buen Madrid (pero sí en España, aclaremos). Al lado estaba un joven de unos veintimuchos (no, qué coño, un treintañero) chateando con el fin de quedar para copular (¿que cómo lo sé? porque llevo gafas graduadas, amiguitos). Se estaban presentando sus atributos y sus gustos sexuales españoles y, en un momento dado, la hipotética "ella" va y escribe algo así como:"soy muy viciosa, me gusta incluso a cuatro patas".
Hasta aquí la anécdota. Gachas se fue y no pensó mucho más en los jóvenes chateantes, pero sí que se le quedó lo del "soy muy viciosa". La peña se autoconsidera viciosa porque entiende que se aparta de lo sexualmente normal, digo yo (dice Gachas). Es decir: lo que se salga de misionero y besos, es "soy muy viciosa". ¿Creen que ese era el razonamiento de la joven chateante? Gachas duda, no sabe a qué atenerse. En cualquier caso, qué violento y farragoso es que uno/a tenga que explicar cuán o cuán poco vicioso/a es así al detalle a un interlocutor. ¿Cómo se mide el nivel de vicio? (esa señorita parecía tenerlo claro).
jueves, mayo 18, 2006
Neodonuts
Gachas quiere compartir con vds. un descubrimiento que ha hecho hoy en el célebre ultramarinos regido por espanioles de su barrio (que figura en viejos posts como éste). Resulta que ahora, además de los populares donettes (o quizá en lugar de los populares donettes) están los Mini Donuts ("mismo sabor pero más pequeños" o algo así reza el envase). Gachas, que estudió un poco de marketing y de comunicación y esas cosas, intuye que ahí ha habido una problemática comercial, intuye que las ventas del donete no han sido las deseadas y que ha habido que realizar un estudio de mercado para ver por qué el donut grande sí pero el donete no. Gachas visualiza perfectamente al grupo de discusión en el que se hablaba del tema: que si el azúcar ese del donuts es insuperable y el donete no le llega ni a la suela de los zapatos, que si sabe harinoso el donete y el papá donut no, y así constantemente.
Gachas, otrora voraz consumidora de donuts sin chocolate (el chocolate del donut con chocolate es una mera capa de azúcar glaseada marrón, lamento comunicarles), ahora ya no prueba ni esos, ni los otros ni los de más allá. Hace como 5 años le dio un bocao a un donut normal y ahí supo que era adulta sin vuelta atrás: el sabor a industria alimenticia, que su paladar infantil no captaba ni a tiros, se le hizo intolerable. Así están las cosas chez Gachas.
Gachas quiere compartir con vds. un descubrimiento que ha hecho hoy en el célebre ultramarinos regido por espanioles de su barrio (que figura en viejos posts como éste). Resulta que ahora, además de los populares donettes (o quizá en lugar de los populares donettes) están los Mini Donuts ("mismo sabor pero más pequeños" o algo así reza el envase). Gachas, que estudió un poco de marketing y de comunicación y esas cosas, intuye que ahí ha habido una problemática comercial, intuye que las ventas del donete no han sido las deseadas y que ha habido que realizar un estudio de mercado para ver por qué el donut grande sí pero el donete no. Gachas visualiza perfectamente al grupo de discusión en el que se hablaba del tema: que si el azúcar ese del donuts es insuperable y el donete no le llega ni a la suela de los zapatos, que si sabe harinoso el donete y el papá donut no, y así constantemente.
Gachas, otrora voraz consumidora de donuts sin chocolate (el chocolate del donut con chocolate es una mera capa de azúcar glaseada marrón, lamento comunicarles), ahora ya no prueba ni esos, ni los otros ni los de más allá. Hace como 5 años le dio un bocao a un donut normal y ahí supo que era adulta sin vuelta atrás: el sabor a industria alimenticia, que su paladar infantil no captaba ni a tiros, se le hizo intolerable. Así están las cosas chez Gachas.
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martes, mayo 16, 2006
La gacha gabacha
El tema que nos ocupa après la visite a la expo de fotos de Isabelle Huppert es la hegemonía cultural de Francia en el mundo contemporáneo (o la no hegemonía, más bien). Gachas cree firmemente que Francia, en lo que se refiere a las artes, está más acabada que ¿el alcoyano?, ¿el rosario de la aurora?, ¿el Doctor Cabeza? (¿alguien sabe cuál es la expresión correcta, si es que es alguna de ellas? Busco en google y me salen otras como "estás más acabado que Héctor del Mar/que las maracas de Machín/ que el siglo XVIII/ que la Falange/ que Bonanza/ que Los Chichos". Elijan vds.)
Centrémonos: Gachas opina que Francia ya no tiene mucho que ofrecer en cuanto a tendencias y artes y cosas así. El bonito París es muy bello, eso no se lo quita nadie, pero no sale del rollo baguette bajo el brazo, boinita ladeada para chicas y simpáticos bistrós amelíticos que, todo sea dicho, empiezan a estar más pasados que... (véase el primer párrafo).
Francia está cansada de protagonizar revoluciones francesas y mayos del 68 y por eso ya no le queda energía para lanzar bandas de rock legendarias, artistas visuales polemiquísimos etc. Lo que a Gachas no le queda claro es si lo sigue intentando (Francia)o si ya directamente ha tirado la toalla y se limita a copiar lo que ve por ahí fuera en Londres o en otros lugares anglogermánicos. De ahí que (opinión de Gachas) sólo le quede la baza de explotar a sus dos estrellonas de la cultura: Michel Houellebecq e Isabelle Huppert, y pare usted de contar. A esos los tiene como Leopold Mozart tenía a sus hijitos Wolfi y Nannerl: de palacio en palacio, siempre trashumantes para entretener a la aristocracia. Lo mismito estos dos: que si una expo de fotos, que si un ciclo de cine, que si un libro polémico ambientado en la Almería malrollista del futuro, que si unas declaraciones polémicas sobre el Islam... Pobre Francia.
El tema que nos ocupa après la visite a la expo de fotos de Isabelle Huppert es la hegemonía cultural de Francia en el mundo contemporáneo (o la no hegemonía, más bien). Gachas cree firmemente que Francia, en lo que se refiere a las artes, está más acabada que ¿el alcoyano?, ¿el rosario de la aurora?, ¿el Doctor Cabeza? (¿alguien sabe cuál es la expresión correcta, si es que es alguna de ellas? Busco en google y me salen otras como "estás más acabado que Héctor del Mar/que las maracas de Machín/ que el siglo XVIII/ que la Falange/ que Bonanza/ que Los Chichos". Elijan vds.)
Centrémonos: Gachas opina que Francia ya no tiene mucho que ofrecer en cuanto a tendencias y artes y cosas así. El bonito París es muy bello, eso no se lo quita nadie, pero no sale del rollo baguette bajo el brazo, boinita ladeada para chicas y simpáticos bistrós amelíticos que, todo sea dicho, empiezan a estar más pasados que... (véase el primer párrafo).
Francia está cansada de protagonizar revoluciones francesas y mayos del 68 y por eso ya no le queda energía para lanzar bandas de rock legendarias, artistas visuales polemiquísimos etc. Lo que a Gachas no le queda claro es si lo sigue intentando (Francia)o si ya directamente ha tirado la toalla y se limita a copiar lo que ve por ahí fuera en Londres o en otros lugares anglogermánicos. De ahí que (opinión de Gachas) sólo le quede la baza de explotar a sus dos estrellonas de la cultura: Michel Houellebecq e Isabelle Huppert, y pare usted de contar. A esos los tiene como Leopold Mozart tenía a sus hijitos Wolfi y Nannerl: de palacio en palacio, siempre trashumantes para entretener a la aristocracia. Lo mismito estos dos: que si una expo de fotos, que si un ciclo de cine, que si un libro polémico ambientado en la Almería malrollista del futuro, que si unas declaraciones polémicas sobre el Islam... Pobre Francia.
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Francia
sábado, mayo 13, 2006
Gachas sí es-no es
Gachas no eligió ser Gachas: vino al mundo y ya era Gachas y Gachas se quedó. Así, en resumen, funciona la cosa para todos, amiguitos.
Bueno, a lo que vamos: hay otras personas que no son Gachas pero que a Gachas bien le gustaría que sí lo fueran (o ser ella esas personas y por tanto no ser Gachas anymore). Esas personas son, principalmente, Isabelle Huppert y Natalie Portman.
¿Así que esas tenemos, Gachas?, podrán pensar ustedes. Nada de querer ser Marie Curie o Simone Weil, nada: Gachas quiere ser ora Natalie, ora Isabelle porque sí, porque son guapetonas y finas y listas cada una en su modalidad. Y sobre todo Mme. Huppert, ¡qué remalvadísima es! Gachas aún no ha ido a ver la expo de retratos que le dedican pavos varios en el Jardín Botánico de Madrid (típico lugar para exponer fotos de Isabelle Huppert) por no deprimirse mucho ante la presencia vicaria de esa gran pero gran dama del cine gabacho.
Gachas no eligió ser Gachas: vino al mundo y ya era Gachas y Gachas se quedó. Así, en resumen, funciona la cosa para todos, amiguitos.
Bueno, a lo que vamos: hay otras personas que no son Gachas pero que a Gachas bien le gustaría que sí lo fueran (o ser ella esas personas y por tanto no ser Gachas anymore). Esas personas son, principalmente, Isabelle Huppert y Natalie Portman.
¿Así que esas tenemos, Gachas?, podrán pensar ustedes. Nada de querer ser Marie Curie o Simone Weil, nada: Gachas quiere ser ora Natalie, ora Isabelle porque sí, porque son guapetonas y finas y listas cada una en su modalidad. Y sobre todo Mme. Huppert, ¡qué remalvadísima es! Gachas aún no ha ido a ver la expo de retratos que le dedican pavos varios en el Jardín Botánico de Madrid (típico lugar para exponer fotos de Isabelle Huppert) por no deprimirse mucho ante la presencia vicaria de esa gran pero gran dama del cine gabacho.
viernes, mayo 05, 2006
Buen reventador será
Cachis, otro post más que parece dedicado a residentes en Madrid, y de verdad que a Gachas eso no le mola nada, lo de ejcluir y tal. Pero a lo que vamos: además del tal Lars (al que se le dedica un post de hace unos meses que ustedes comentaron profusamente), reventador profesional de actos culturales madrileños, contamos con la figura de Xuan Tobi, con el que hoy Gachas ha coincidido en un acto. El pobre Xuan no es un reventador tan avezado como Lars: el pobre Xuan es majete, está interesado en los actos a los que acude y tal, lo que ocurre es que es lo que ahora se conoce como "friki" y antes como ______ (¡no logro traducir la palabra "friki" al lenguaje de hace 10 años!, Brrr!), y las preguntas que hace son ininiteligibles, pero nada más que ocurre eso.
Xuan Tobi es ese entrañable hombre en mal estado perpetuo que se pasea por los bares tratando de leerte el futuro, el presente y el pasado (sic), y al decirle tú que no (como sucede en el 99,9% de los casos) te insta a apuntar su nombre y su teléfono en un papelín. Si pa que se calle sacas un boli y una servilleta de papel, él te lo dicta y te dice primero su nombre ("Juan, pero con X") y después su teléfono, por si algún día necesitares sus servicios.
¿Algún encuentro con Xuan por parte de los simpáticos lectores de Gachas?
Cachis, otro post más que parece dedicado a residentes en Madrid, y de verdad que a Gachas eso no le mola nada, lo de ejcluir y tal. Pero a lo que vamos: además del tal Lars (al que se le dedica un post de hace unos meses que ustedes comentaron profusamente), reventador profesional de actos culturales madrileños, contamos con la figura de Xuan Tobi, con el que hoy Gachas ha coincidido en un acto. El pobre Xuan no es un reventador tan avezado como Lars: el pobre Xuan es majete, está interesado en los actos a los que acude y tal, lo que ocurre es que es lo que ahora se conoce como "friki" y antes como ______ (¡no logro traducir la palabra "friki" al lenguaje de hace 10 años!, Brrr!), y las preguntas que hace son ininiteligibles, pero nada más que ocurre eso.
Xuan Tobi es ese entrañable hombre en mal estado perpetuo que se pasea por los bares tratando de leerte el futuro, el presente y el pasado (sic), y al decirle tú que no (como sucede en el 99,9% de los casos) te insta a apuntar su nombre y su teléfono en un papelín. Si pa que se calle sacas un boli y una servilleta de papel, él te lo dicta y te dice primero su nombre ("Juan, pero con X") y después su teléfono, por si algún día necesitares sus servicios.
¿Algún encuentro con Xuan por parte de los simpáticos lectores de Gachas?
miércoles, abril 26, 2006
Tuna Sandwich
Gachas no va a caer en el tradicional post bizarro sobre la Tuna (ya que, previamente, ha caido en el tradicional post bizarro sobre payasos), pero no se puede resistir y va a comentar sí o sí un aspecto concreto acerca del triste-alegre grupo de undergraduate juglares españoles: el horror de encontrárselos en pleno extranjero.
A Gachas le sucedió a sus doce añitos: la llevaron sus padres gachescos a conocer París el verano entre sexto y séptimo de básica y allí, en una terraza cercana a la Ópera Garnier, estaban los alegres y velvety chicotes de pantalón abullonado entonando Clavelitos, Sola se queda Fonseca y demás. ¿Álguien tiene alguna experiencia parecida de avistamiento de tuna en país extranjero? Gachas imagina que las tunas sólo van a países que ellos consideran "hermanos" culturalmente, véase Italia, Francia o Portugal. No puede (ni quiere) imaginarse a los trovadores de Industriales en pleno Goteborg o en Leipzig, aunque no sé por qué me da que más de uno se ha dejado caer por Praga a ver si le caía alguna corona checa. Insisto, ¿algún testimonio al respecto?
Gachas no va a caer en el tradicional post bizarro sobre la Tuna (ya que, previamente, ha caido en el tradicional post bizarro sobre payasos), pero no se puede resistir y va a comentar sí o sí un aspecto concreto acerca del triste-alegre grupo de undergraduate juglares españoles: el horror de encontrárselos en pleno extranjero.
A Gachas le sucedió a sus doce añitos: la llevaron sus padres gachescos a conocer París el verano entre sexto y séptimo de básica y allí, en una terraza cercana a la Ópera Garnier, estaban los alegres y velvety chicotes de pantalón abullonado entonando Clavelitos, Sola se queda Fonseca y demás. ¿Álguien tiene alguna experiencia parecida de avistamiento de tuna en país extranjero? Gachas imagina que las tunas sólo van a países que ellos consideran "hermanos" culturalmente, véase Italia, Francia o Portugal. No puede (ni quiere) imaginarse a los trovadores de Industriales en pleno Goteborg o en Leipzig, aunque no sé por qué me da que más de uno se ha dejado caer por Praga a ver si le caía alguna corona checa. Insisto, ¿algún testimonio al respecto?
jueves, abril 06, 2006
Bloody groups
Antes de nada, Gachas aprovecha aquí para saludar a los 2 ó 3 lectores que le deben de quedar ya en este su (casi ex) blog.
El tema que nos ocupa es la sangre y su agrupación en Aes, Bes y Ceros positivos y negativos. Los que seáis tan matusalénicos como Gachas conoceréis (o incluso poseeréis, ¡afortunados!) esos carnets con 3 ó 4 fotos de vuestra sangre en distintos momentos ("anti A", "anti B", "control"), que más que roja era marrón café cortado. Gachas nunca accedió a su carnet sanguinolento, pero gente algo mayor que ella (que a puntito estarán de cumplir los cuarenta) sí.
Pero lo que siempre ha preocupado mucho a Gachas ha sido el tema donaciones y transfusiones. Gachas, que es B+, sabe que su grupo sólo puede recibir de sí mismo y del famoso y pringadísimo "donante universal", que debe de ser el O+ o el O-, ahora mismo no sé. Gachas siempre quiso ser del grupo receptor universal, por si algún día se accidentaba, para que le sirviesen cualesquiera sangres. Gachas es egoista.
Otra tradicional anécdota del mundo grupo sanguíneo es el momento de estudiar (en EGB) las sangres compatibles e incompatibles para procrear. Gachas se asustó mucho al leer erróneamente en su libro de texto de Naturales que el grupo tal y el grupo pascual, a la sazón grupos de los papás de Gachas, no podían generar una Gachas B+. Ahí las tradicionales fantasías gachescas de creerse adoptada (que todos tuvimos alguna vez, no lo nieguen) dejaron de serlo para transformarse en hipotética (y terrorífica) realidad durante unos minutos (hasta que la seño escolar desfizo el entuerto explicando bien el párrafo que Gachas no entendía).
Y qué decir de la medallita de oro o plata con el grupúsculo huecograbado: Gachas está segura de que el personal sanitario de los hospitales NUNCA hará caso de esas medallitas cuando hayan de transfundir sangre al portador de la susodicha joya, así es que hagan el favor de dejar de fabricar esa memez.
Antes de nada, Gachas aprovecha aquí para saludar a los 2 ó 3 lectores que le deben de quedar ya en este su (casi ex) blog.
El tema que nos ocupa es la sangre y su agrupación en Aes, Bes y Ceros positivos y negativos. Los que seáis tan matusalénicos como Gachas conoceréis (o incluso poseeréis, ¡afortunados!) esos carnets con 3 ó 4 fotos de vuestra sangre en distintos momentos ("anti A", "anti B", "control"), que más que roja era marrón café cortado. Gachas nunca accedió a su carnet sanguinolento, pero gente algo mayor que ella (que a puntito estarán de cumplir los cuarenta) sí.
Pero lo que siempre ha preocupado mucho a Gachas ha sido el tema donaciones y transfusiones. Gachas, que es B+, sabe que su grupo sólo puede recibir de sí mismo y del famoso y pringadísimo "donante universal", que debe de ser el O+ o el O-, ahora mismo no sé. Gachas siempre quiso ser del grupo receptor universal, por si algún día se accidentaba, para que le sirviesen cualesquiera sangres. Gachas es egoista.
Otra tradicional anécdota del mundo grupo sanguíneo es el momento de estudiar (en EGB) las sangres compatibles e incompatibles para procrear. Gachas se asustó mucho al leer erróneamente en su libro de texto de Naturales que el grupo tal y el grupo pascual, a la sazón grupos de los papás de Gachas, no podían generar una Gachas B+. Ahí las tradicionales fantasías gachescas de creerse adoptada (que todos tuvimos alguna vez, no lo nieguen) dejaron de serlo para transformarse en hipotética (y terrorífica) realidad durante unos minutos (hasta que la seño escolar desfizo el entuerto explicando bien el párrafo que Gachas no entendía).
Y qué decir de la medallita de oro o plata con el grupúsculo huecograbado: Gachas está segura de que el personal sanitario de los hospitales NUNCA hará caso de esas medallitas cuando hayan de transfundir sangre al portador de la susodicha joya, así es que hagan el favor de dejar de fabricar esa memez.
domingo, marzo 12, 2006
Payasismo
La figura del payaso es una de las más detestables del universo, en opinión de Gachas, que ya de pequeña no reía en absoluto con el humor de los narices coloradas. La mamá de Gachas no comparte esa opinión y tiene en su casa la tremebunda y tradicional estatuilla de un pachaso que toca una especie de bandoneón. Gachas no va a entrar en si fue un regalo de algún matrimonio amigo de los progenitores A y B de Gachas o si fue el mal gusto de su señora madre lo que provocó la entrada del susodicho en el domicilio de Mr. and Mrs. Gáchez, pero ya les vale no haberlo tirado a la basura todavía. La queja repentina de este post viene tras un conato de accidente doméstico que tuvo Gachas el sábado en su visita semanal a casa de doña su madre: buscando no sé qué papeles o fotos viejas de la estantería de los libros, cataclón, le cayó encima el pachasoloscojones y a punto estuvo de partirle un diente. Gachas mellada por culpa de un payaso ni siquiera de Lladró. Si hubiese ocurrido, Gachas no habría dado por válida esa parcela de la realidad.
La figura del payaso es una de las más detestables del universo, en opinión de Gachas, que ya de pequeña no reía en absoluto con el humor de los narices coloradas. La mamá de Gachas no comparte esa opinión y tiene en su casa la tremebunda y tradicional estatuilla de un pachaso que toca una especie de bandoneón. Gachas no va a entrar en si fue un regalo de algún matrimonio amigo de los progenitores A y B de Gachas o si fue el mal gusto de su señora madre lo que provocó la entrada del susodicho en el domicilio de Mr. and Mrs. Gáchez, pero ya les vale no haberlo tirado a la basura todavía. La queja repentina de este post viene tras un conato de accidente doméstico que tuvo Gachas el sábado en su visita semanal a casa de doña su madre: buscando no sé qué papeles o fotos viejas de la estantería de los libros, cataclón, le cayó encima el pachasoloscojones y a punto estuvo de partirle un diente. Gachas mellada por culpa de un payaso ni siquiera de Lladró. Si hubiese ocurrido, Gachas no habría dado por válida esa parcela de la realidad.
martes, marzo 07, 2006
Der fliegende Hollander
Este post está más bien dirigido a los que viven en Madrid, pero no se sientan excluidos los demás, porfa: seguro que en sus lugares de residencia también hay personajes que tienen tanta tela marinera (navy cloth) como el que aquí nos ocupa. El buen señor es noruego o sueco o escocés, de los que encanecen muy plateadamente. Lleva barba y pelo larguísimos, tipo padre Abraham o tipo el personaje ese de Érase una vez el hombre, que te explicaba la historia de Occidente en un plisplas.
A lo que vamos: el buen señor, al que llamaremos Lars en homenaje a su quizá compatriota Von T, tiene la virtud de reventar los actos culturales más pintones de Madrid con sus preguntas. Me gusta especialmente (aunque sufro por ellos ) ver las caras de los moderadores y ponentes de las mesas cuando llega el momento de pasarle el micro al buen señor: eso es lo malo que tiene la vida en un clima de democracia y tolerancia, que no vale decir "no, oiga, usted no pregunte que es un brasas de mucho cuidao". Lars, que siempre habla en plural de sí mismo (dice "nos hemos estado en...", "nos fuimos ayer a...". Nos es él mismo), mete su particular chapa y acaba con una pregunta para pillar a la estrella del show. Normalmente intenta agarrarle de los huevos por el lado de la ética y el otro buen señor o señora, no queriendo quedar como un rancio facha, hace lo que puede para salir del paso.
¿Conoce alguien de ustedes a ese entrañable personaje del que hablo? ¿podrían referirle a Gachas alguna anécdota acerca de él?
Este post está más bien dirigido a los que viven en Madrid, pero no se sientan excluidos los demás, porfa: seguro que en sus lugares de residencia también hay personajes que tienen tanta tela marinera (navy cloth) como el que aquí nos ocupa. El buen señor es noruego o sueco o escocés, de los que encanecen muy plateadamente. Lleva barba y pelo larguísimos, tipo padre Abraham o tipo el personaje ese de Érase una vez el hombre, que te explicaba la historia de Occidente en un plisplas.
A lo que vamos: el buen señor, al que llamaremos Lars en homenaje a su quizá compatriota Von T, tiene la virtud de reventar los actos culturales más pintones de Madrid con sus preguntas. Me gusta especialmente (aunque sufro por ellos ) ver las caras de los moderadores y ponentes de las mesas cuando llega el momento de pasarle el micro al buen señor: eso es lo malo que tiene la vida en un clima de democracia y tolerancia, que no vale decir "no, oiga, usted no pregunte que es un brasas de mucho cuidao". Lars, que siempre habla en plural de sí mismo (dice "nos hemos estado en...", "nos fuimos ayer a...". Nos es él mismo), mete su particular chapa y acaba con una pregunta para pillar a la estrella del show. Normalmente intenta agarrarle de los huevos por el lado de la ética y el otro buen señor o señora, no queriendo quedar como un rancio facha, hace lo que puede para salir del paso.
¿Conoce alguien de ustedes a ese entrañable personaje del que hablo? ¿podrían referirle a Gachas alguna anécdota acerca de él?
viernes, febrero 24, 2006
Merchandising maligno
Gachas aprovecha el espacio que tan gentilmente le cede por ahora blogspot (inminentemente habrá que pagar por esto: cuando se apunte el bloguero un millón, zas, nos ponen cuota de adhesión como que me llamo Gachas) para denunciar la fabricación de lápices flexibles como de 1 metro de longitud con los que obsequian a la peña sin venir a cuento entidades varias como por ejemplo, La Caixa.
Gachas tiene en casa un lápiz de esos desde hace un año más o menos y sufre a diario sus consecuencias. Como lápiz no vale una mierda: no hay cuchillita de sacapuntas que le genere mina a aquello, que no es de madera sino de plástico. El grafito es de una ínfima calidad y, caso de lograr finalmente sacarle punta al engendro, sería incomodísimo tratar de escribir con él pues se vencería por el peso y la desmesurada longitud.
Vale, quizá Gachas no ha comprendido que ese tipo de lápiz es un mero Theodor adorno, no es para usarlo sino para que alegre nuestros escritorios, nuestros cubiletes de bolis y retus que no pintan. Ahí lo tiene Gachas, en el cubilete de la mesa de trabajo, y desde aquí lo está viendo curvarse estúpida y anodinamente. Detrás de ese lápiz inútil hay, cómo no, un diseñata, pero también operarios, control de calidad, distribución, logística y transporte y petroleo para fabricarlo. Gachas prefiere un buen Lladró a la memez del lapicero flexible ese. Ni pa niños mola, que no son tontos los críos, que a los 5 minutos se dan cuenta de que es un fiasco el puto pencil. ¡Brrrr!
Gachas aprovecha el espacio que tan gentilmente le cede por ahora blogspot (inminentemente habrá que pagar por esto: cuando se apunte el bloguero un millón, zas, nos ponen cuota de adhesión como que me llamo Gachas) para denunciar la fabricación de lápices flexibles como de 1 metro de longitud con los que obsequian a la peña sin venir a cuento entidades varias como por ejemplo, La Caixa.
Gachas tiene en casa un lápiz de esos desde hace un año más o menos y sufre a diario sus consecuencias. Como lápiz no vale una mierda: no hay cuchillita de sacapuntas que le genere mina a aquello, que no es de madera sino de plástico. El grafito es de una ínfima calidad y, caso de lograr finalmente sacarle punta al engendro, sería incomodísimo tratar de escribir con él pues se vencería por el peso y la desmesurada longitud.
Vale, quizá Gachas no ha comprendido que ese tipo de lápiz es un mero Theodor adorno, no es para usarlo sino para que alegre nuestros escritorios, nuestros cubiletes de bolis y retus que no pintan. Ahí lo tiene Gachas, en el cubilete de la mesa de trabajo, y desde aquí lo está viendo curvarse estúpida y anodinamente. Detrás de ese lápiz inútil hay, cómo no, un diseñata, pero también operarios, control de calidad, distribución, logística y transporte y petroleo para fabricarlo. Gachas prefiere un buen Lladró a la memez del lapicero flexible ese. Ni pa niños mola, que no son tontos los críos, que a los 5 minutos se dan cuenta de que es un fiasco el puto pencil. ¡Brrrr!
viernes, febrero 17, 2006
En torno al pijamismo
Lo de Gachas ya no tiene nombre: está blóguicamente perrísima, así es que de nuevo les encasqueta un temita para que lo piensen en sus casas. Hoy el tema es Las Pijama Party o fiestas de pijama. El pasatiempo más frecuentemente soñado por Gachas en su infancia consistía en ir a dormir chez sus amiguitas, cenar, ponerse los cursis pijamas, darse de almohadazos durante varias horas hasta quedar completamente sofocadas y después, ya en la penumbra, emitir comentarios tontos y risitas más tontas aún. Gachas disfrutó pocas veces de esta modalidad de ocio porque sus viejos eran mega rancios y pasaban de esos planes, así es que los sigue añorando aún en su vida adulta (se añora sobre todo lo que no se tuvo, por si no lo saben).
Aquí va el encasquetamiento del día: un artículo serio y bien documentado sobre las consecuencias psicológicas de las pijama party en las niñas. Gachas les proporciona unas ciberjoyitas que no se las merecen. Que lo disfruten:
http://www.redsistemica.com.ar/pijama.htm
Lo de Gachas ya no tiene nombre: está blóguicamente perrísima, así es que de nuevo les encasqueta un temita para que lo piensen en sus casas. Hoy el tema es Las Pijama Party o fiestas de pijama. El pasatiempo más frecuentemente soñado por Gachas en su infancia consistía en ir a dormir chez sus amiguitas, cenar, ponerse los cursis pijamas, darse de almohadazos durante varias horas hasta quedar completamente sofocadas y después, ya en la penumbra, emitir comentarios tontos y risitas más tontas aún. Gachas disfrutó pocas veces de esta modalidad de ocio porque sus viejos eran mega rancios y pasaban de esos planes, así es que los sigue añorando aún en su vida adulta (se añora sobre todo lo que no se tuvo, por si no lo saben).
Aquí va el encasquetamiento del día: un artículo serio y bien documentado sobre las consecuencias psicológicas de las pijama party en las niñas. Gachas les proporciona unas ciberjoyitas que no se las merecen. Que lo disfruten:
http://www.redsistemica.com.ar/pijama.htm
jueves, febrero 09, 2006
Modales en el aula
Gachas, y muchos de ustedes seguramente también, conoce de oidas las costumbres de los young adults yanquis en las aulas universitarias. Algunos amigos/as de Gachas que son profes le han contado que se tienen que morder la lengua ante el típico alumno yanqui sobrao -más que alumno, cliente- de la University of Reno in Alabama Valley de turno con sucursal en Ejpaña. Se llevan cafeses del Starbucks a clase, ingieren fruta, bombones, galletas Oreo, maltesers (ahí les alabo el gusto) en plena lección sobre La Regenta o sobre la Generación del 27. A Gachas no le parece bien que se compagine la clase magistral sobre los iconos emblemáticos de la cultura espaniola con la ingesta de guarreridas extranjeras kola-malteadas. Gachas, que disfrutó de una Erasmus en París (pero de eso hace ya taaaanto tiempo), tuvo ocasión también de ver allí al alumno gabacho e internacional ingiriendo yoplaits con cucharilla en plena clase!! y haciendo sin pudor el ruidito de rebañar cuando ya le quedaba poco.
Gachas cree que este fenómeno no se podría dar en las aulas estatales porque impediría la práctica del deporte nacional universitario: la toma compulsiva de apuntes al pie de la letra. Imposible la idea de un/a estudiante celtíbero sujetando con la izquierda el café latte del Starbucks y con la derecha tomando el apunte correspondiente (o viceversa, si es zurdo como Gachas).
Como soñar no cuesta nada, Gachas se imagina bonitas situaciones insólitas para el mundo yanqui que se podrían dar si nuestros estudiantes de intercambio o con beca en EE.UU. sacaran en las aulas de Princeton o de Yale sus buenos tapers de boquerones en vinagre (con mucho ajo, que el ajo perturba en otras culturas), sus latas de mejillón en escabeche, sus patatas bravas... en fin, la tan codiciada y popular tapa. Pero Gachas sabe que se irá al otro barrio sin tener ocasión de verlo.
Gachas, y muchos de ustedes seguramente también, conoce de oidas las costumbres de los young adults yanquis en las aulas universitarias. Algunos amigos/as de Gachas que son profes le han contado que se tienen que morder la lengua ante el típico alumno yanqui sobrao -más que alumno, cliente- de la University of Reno in Alabama Valley de turno con sucursal en Ejpaña. Se llevan cafeses del Starbucks a clase, ingieren fruta, bombones, galletas Oreo, maltesers (ahí les alabo el gusto) en plena lección sobre La Regenta o sobre la Generación del 27. A Gachas no le parece bien que se compagine la clase magistral sobre los iconos emblemáticos de la cultura espaniola con la ingesta de guarreridas extranjeras kola-malteadas. Gachas, que disfrutó de una Erasmus en París (pero de eso hace ya taaaanto tiempo), tuvo ocasión también de ver allí al alumno gabacho e internacional ingiriendo yoplaits con cucharilla en plena clase!! y haciendo sin pudor el ruidito de rebañar cuando ya le quedaba poco.
Gachas cree que este fenómeno no se podría dar en las aulas estatales porque impediría la práctica del deporte nacional universitario: la toma compulsiva de apuntes al pie de la letra. Imposible la idea de un/a estudiante celtíbero sujetando con la izquierda el café latte del Starbucks y con la derecha tomando el apunte correspondiente (o viceversa, si es zurdo como Gachas).
Como soñar no cuesta nada, Gachas se imagina bonitas situaciones insólitas para el mundo yanqui que se podrían dar si nuestros estudiantes de intercambio o con beca en EE.UU. sacaran en las aulas de Princeton o de Yale sus buenos tapers de boquerones en vinagre (con mucho ajo, que el ajo perturba en otras culturas), sus latas de mejillón en escabeche, sus patatas bravas... en fin, la tan codiciada y popular tapa. Pero Gachas sabe que se irá al otro barrio sin tener ocasión de verlo.
jueves, febrero 02, 2006
Gachas combate la desidia
Gachas asume su poca pulsión posteadora de esta temporada, no porque esté tristona o desganá, más bien por haber perdido un hábito que cuesta recuperar y también por deberse ella misma a otras escrituras con deadline de ese. Como suele pasar en estos casos, el recurso más fácil para Gachas es hablar de algún personaje bizarro, que, gracias a Dios, nunca faltan, o de sus propios hábitos alimenticios gachescos. En este post se matarán dos ucells de un tiro y se hablará tanto del Doctor Christian Barnard como de los dolmades (esos rollitos de arroz acitronadísimos y envueltos en hoja de parra que se comen en los sitios de kebab o en los restaurantes griegos o en los cuartostares de las casas de la gente que los compra enlatados, como hace Gachas últimamente. También se llaman dolmas o, en ladino, yaprakitos).
Empieza Gachas con el tema dolmades: de adicción se puede calificar su interés repentino por ese alimento. A Gachas le gustan en general los alimentos contabilizables en piezas (croquetas, albóndigas, buñuelos de bacalao...) porque así puede calibrar más o menos si se ha pasado o no en la ingesta. Aunque en realidad todo lo que uno quiera es contabilizable en piezas, llamándolas platos o raciones. A lo que vamos: que a Gachas le da muy buen rollo el idemito de arroz y hoja parra. No le ve los defectos por ningún lado, sólo las virtudes: suitable for vegetarians, dieta mediterránea ancestral, poco engordante... Gachas se siente cretomicénica cada vez que se abre una lata de esas, se siente parte de la civilización grecolatina, se siente indoeuropea, se pone en conexión con sus ancestros en un par de mordiscos. Gachas reivindica el dolmades como tapa en los bares de Ejpaña, incluso en los llamados La campana leonesa, La catedral de Zamora, La pilarica. En esos también, en esos más que en ningún otro.
Y ahora el tema Barnard: a Gachas, el concepto hombre blanco nacido en Sudáfrica ya le parece bizarro per se (habría que revisar, entonces, el término "bizarro", que a este paso va a ser bizarra hasta Björk), pero más aún si además es pionero en transplantes de corazón y, en medio de su primer trueque de cuore, suelta en afrikaans las palabras "Jesus! Dit gant werk !" ("¡Jesús, esto va a funcionar!"). Con esa reflexión y con un link a una página donde sale una foto del susodicho padre del transplante de corasónlatino les deja Gachas:
http://www.atcpasturias.com/barnard.htm
Gachas asume su poca pulsión posteadora de esta temporada, no porque esté tristona o desganá, más bien por haber perdido un hábito que cuesta recuperar y también por deberse ella misma a otras escrituras con deadline de ese. Como suele pasar en estos casos, el recurso más fácil para Gachas es hablar de algún personaje bizarro, que, gracias a Dios, nunca faltan, o de sus propios hábitos alimenticios gachescos. En este post se matarán dos ucells de un tiro y se hablará tanto del Doctor Christian Barnard como de los dolmades (esos rollitos de arroz acitronadísimos y envueltos en hoja de parra que se comen en los sitios de kebab o en los restaurantes griegos o en los cuartostares de las casas de la gente que los compra enlatados, como hace Gachas últimamente. También se llaman dolmas o, en ladino, yaprakitos).
Empieza Gachas con el tema dolmades: de adicción se puede calificar su interés repentino por ese alimento. A Gachas le gustan en general los alimentos contabilizables en piezas (croquetas, albóndigas, buñuelos de bacalao...) porque así puede calibrar más o menos si se ha pasado o no en la ingesta. Aunque en realidad todo lo que uno quiera es contabilizable en piezas, llamándolas platos o raciones. A lo que vamos: que a Gachas le da muy buen rollo el idemito de arroz y hoja parra. No le ve los defectos por ningún lado, sólo las virtudes: suitable for vegetarians, dieta mediterránea ancestral, poco engordante... Gachas se siente cretomicénica cada vez que se abre una lata de esas, se siente parte de la civilización grecolatina, se siente indoeuropea, se pone en conexión con sus ancestros en un par de mordiscos. Gachas reivindica el dolmades como tapa en los bares de Ejpaña, incluso en los llamados La campana leonesa, La catedral de Zamora, La pilarica. En esos también, en esos más que en ningún otro.
Y ahora el tema Barnard: a Gachas, el concepto hombre blanco nacido en Sudáfrica ya le parece bizarro per se (habría que revisar, entonces, el término "bizarro", que a este paso va a ser bizarra hasta Björk), pero más aún si además es pionero en transplantes de corazón y, en medio de su primer trueque de cuore, suelta en afrikaans las palabras "Jesus! Dit gant werk !" ("¡Jesús, esto va a funcionar!"). Con esa reflexión y con un link a una página donde sale una foto del susodicho padre del transplante de corasónlatino les deja Gachas:
http://www.atcpasturias.com/barnard.htm
jueves, enero 26, 2006
Gachas vuelve a volver
Qué vergüenza, así cómo va a mantener Gachas la llamita bloguera encendida, con esta inconstancia y esta desidia. Dejé de postear el día del Requiem de Mozart y ayer ya estaban dando con El País la obra para flauta. No sé si eso les da idea del tiempo transcurrido, no sé si los coleccionables de los periódicos son una manera de calcular la ausencia. Gachas cree que sí. Gachas está mazo poética en su segunda vuelta.
A lo que vamos: el tema de este post es, una vez más, la tecnología, y en concreto, la actitud de la peña ante la tecnología. Gachas detesta al pavo de turno (también se da chez les femmes, pero es más frecuente que sean jjombres los que incurren en la fea actitud que sigue) que te hace ver lo atrasada/o tecnológicamente que estás y se te ríe en las narices. Hace unos 5 años, cuando Gachas tenía conexión corriente y moliente a internet (o hablaba por teléfono o navegaba, ambas cosas no podían ser), un pavo yanqui le hizo ver a Gachas que "you are in the stone age" porque él tenía ya su router y su wifi instalados en casa y (palabras textuales aunque traducidas) podía dar la orden de imprimir desde la cama. A día de hoy Gachas, que tiene ADSL pero no wifi, sigue sin poder imprimir desde la cama y a menudo se pregunta si eso supondría una gran ventaja o no, ya que, en cualquier caso tendría que ir a recoger las hojas a la habitación donde está la impresora y por ende, levantarse de la confortable cama.
Pero lo peor de todo esto es que la propia Gachas, que desde que tiene reproductor de MP3 está que no caga, el domingo pasado le hizo burla en las narices a su amigo y también bloguero DjFlow al ver que éste llevaba un discman por la calle, ¡un rancio y circular discman! Gachas se siente ejemplo de una fábula de Samaniego postmoderna, aunque la historia sólo funcionaría como fábula si fuese al reves cronológicamente: primero ella se burla recurrentemente de los que usan Discman o video en vez de DVD etc. para después sufrir en sus carnes la burla del yanqui que se carcajea de ella porque no puede dar la orden de imprimir desde debajo del edredón; un poco tipo "Arrieritos somos" o "Ríe mejor quien ríe el último".
Qué vergüenza, así cómo va a mantener Gachas la llamita bloguera encendida, con esta inconstancia y esta desidia. Dejé de postear el día del Requiem de Mozart y ayer ya estaban dando con El País la obra para flauta. No sé si eso les da idea del tiempo transcurrido, no sé si los coleccionables de los periódicos son una manera de calcular la ausencia. Gachas cree que sí. Gachas está mazo poética en su segunda vuelta.
A lo que vamos: el tema de este post es, una vez más, la tecnología, y en concreto, la actitud de la peña ante la tecnología. Gachas detesta al pavo de turno (también se da chez les femmes, pero es más frecuente que sean jjombres los que incurren en la fea actitud que sigue) que te hace ver lo atrasada/o tecnológicamente que estás y se te ríe en las narices. Hace unos 5 años, cuando Gachas tenía conexión corriente y moliente a internet (o hablaba por teléfono o navegaba, ambas cosas no podían ser), un pavo yanqui le hizo ver a Gachas que "you are in the stone age" porque él tenía ya su router y su wifi instalados en casa y (palabras textuales aunque traducidas) podía dar la orden de imprimir desde la cama. A día de hoy Gachas, que tiene ADSL pero no wifi, sigue sin poder imprimir desde la cama y a menudo se pregunta si eso supondría una gran ventaja o no, ya que, en cualquier caso tendría que ir a recoger las hojas a la habitación donde está la impresora y por ende, levantarse de la confortable cama.
Pero lo peor de todo esto es que la propia Gachas, que desde que tiene reproductor de MP3 está que no caga, el domingo pasado le hizo burla en las narices a su amigo y también bloguero DjFlow al ver que éste llevaba un discman por la calle, ¡un rancio y circular discman! Gachas se siente ejemplo de una fábula de Samaniego postmoderna, aunque la historia sólo funcionaría como fábula si fuese al reves cronológicamente: primero ella se burla recurrentemente de los que usan Discman o video en vez de DVD etc. para después sufrir en sus carnes la burla del yanqui que se carcajea de ella porque no puede dar la orden de imprimir desde debajo del edredón; un poco tipo "Arrieritos somos" o "Ríe mejor quien ríe el último".
lunes, enero 09, 2006
El pueblo pide
Gachas, que es un poco rancia y por ende gusta de la música anterior al XX, hoy tenía intención de adquirir el Requiem de Mozart que venía con El País. En cuatro sitios ha preguntado: en 2 kiojkos de la Puerta del Sol, en la FNAC y el Cortinglés. Agotado el Requiem en todas partes.
Gachas se congratula de este interés repentino por la música sacra que le ha entrado a sus concitoyens. Le jode que no haya quedado un requiemcillo para ella en ningún sitio (vale, ya era por la tarde, pero no tan tarde: las 8) pero aún así está contenta. De hecho, desde su ventana le parece oir el rumor de los miles de réquiemes que se han vendido hoy en Madrid, todos sonando en los hi-fi sets de la peña. Hoy, en vez de Buenafuente (¿ponen hoy Buenafuente? Gachas es de esas que no ven la tele y lo tienen a gala, pero luego bien que quieren estar al día en cultura popular). Ay, que me distraigo: que digo que hoy, en vez de Goodfountain, la peña estará oyendo su buen Confutatis y su Rex Tremendae y se les olvidará enchufar el programa. ¿Se notará en los índices de audiencia y sabrán los estudiosos de la comunicación achacarlo al furor requiemista?
Gachas, que es un poco rancia y por ende gusta de la música anterior al XX, hoy tenía intención de adquirir el Requiem de Mozart que venía con El País. En cuatro sitios ha preguntado: en 2 kiojkos de la Puerta del Sol, en la FNAC y el Cortinglés. Agotado el Requiem en todas partes.
Gachas se congratula de este interés repentino por la música sacra que le ha entrado a sus concitoyens. Le jode que no haya quedado un requiemcillo para ella en ningún sitio (vale, ya era por la tarde, pero no tan tarde: las 8) pero aún así está contenta. De hecho, desde su ventana le parece oir el rumor de los miles de réquiemes que se han vendido hoy en Madrid, todos sonando en los hi-fi sets de la peña. Hoy, en vez de Buenafuente (¿ponen hoy Buenafuente? Gachas es de esas que no ven la tele y lo tienen a gala, pero luego bien que quieren estar al día en cultura popular). Ay, que me distraigo: que digo que hoy, en vez de Goodfountain, la peña estará oyendo su buen Confutatis y su Rex Tremendae y se les olvidará enchufar el programa. ¿Se notará en los índices de audiencia y sabrán los estudiosos de la comunicación achacarlo al furor requiemista?
Formatos en desuso
Ayer, en el barrio de Gachas, el Ayuntamiento emprendió la tradicional recogida postnavideña de cachivaches y objetos inservibles (bueno, el Ayuntamiento y los espabilaos que pasaran por allí antes: mis vecinos tiraron una flamante ventana nueva que-tú-bordaste-en-rojo-ayer con cristales Climalit que a ellos no les servía). Gachas sólo tiró el pie metálico de un foco ikéico que ya había fallecido hacía tiempo y un flexo para atornillar en la mesa de trabajo que se vencía por el peso y al que le faltaba la pinza o la palomilla o lo que fuera que lo sujetaba a la mesa y que, por tanto, lo convertía en no apto para su función.
Gachas también vio por ahí el otro día un video VHS (el aparato, no una cinta) él solito ahí tirado, en un contenedor, y más de un pantallón tocho de ordenador color pera pelada se ha encontrado en plena calle, como probablemente les haya pasado a ustedes. Todo esto le da a Gachas mucho que pensar. Bueno, a Gachas y a tropecientos más que en La Casa Encendida montan jornadas de desarrollo sostenible, de reciclado de basurismo; coloquios para pensar sobre lo fistros que somos, tirando todo el día guarrerías que no sabemos dónde meter etc.
Gachas se acordaba, al hilo de todo esto, de los viejos sistemas de video. La familia de Gachas era de los que tenían Betamax "porque es un sistema mejor". Ay, incautos: al final perdimos la batalla y tuvimos que comprarnos el uve (se llegó a llamar así, sin la necesidad de la hache ni la ese, ¿verdad?). Pero lo que más risa le daba a Gachas era recordar la cara que se les debió de poner a los pringadetes que adquirieron Video 2000. A esos sí que los tangaron bien, pobres. ¿Cómo no tuvieron más ojo? ya en las estanterías de los paleovideoclubs de barrio sólo había una fila de pelis para Vídeo 2000, frente a las 30 para VHS y 25 para Beta. ¿No les daba esto un poco que pensar?
Pero a ver, si algún lector de Gachas (o la familia de algún lector de Gachas) formó parte alguna vez de ese colectivo, Gachas lo va a querer y respetar igual, faltaría más. El haber sido usuaria del sistema Beta la convierte en un ser tolerante y abierto como pocos. Ella y su fámili también pringaron, aunque menos que los videodosmilistas (jue, jue).
Ayer, en el barrio de Gachas, el Ayuntamiento emprendió la tradicional recogida postnavideña de cachivaches y objetos inservibles (bueno, el Ayuntamiento y los espabilaos que pasaran por allí antes: mis vecinos tiraron una flamante ventana nueva que-tú-bordaste-en-rojo-ayer con cristales Climalit que a ellos no les servía). Gachas sólo tiró el pie metálico de un foco ikéico que ya había fallecido hacía tiempo y un flexo para atornillar en la mesa de trabajo que se vencía por el peso y al que le faltaba la pinza o la palomilla o lo que fuera que lo sujetaba a la mesa y que, por tanto, lo convertía en no apto para su función.
Gachas también vio por ahí el otro día un video VHS (el aparato, no una cinta) él solito ahí tirado, en un contenedor, y más de un pantallón tocho de ordenador color pera pelada se ha encontrado en plena calle, como probablemente les haya pasado a ustedes. Todo esto le da a Gachas mucho que pensar. Bueno, a Gachas y a tropecientos más que en La Casa Encendida montan jornadas de desarrollo sostenible, de reciclado de basurismo; coloquios para pensar sobre lo fistros que somos, tirando todo el día guarrerías que no sabemos dónde meter etc.
Gachas se acordaba, al hilo de todo esto, de los viejos sistemas de video. La familia de Gachas era de los que tenían Betamax "porque es un sistema mejor". Ay, incautos: al final perdimos la batalla y tuvimos que comprarnos el uve (se llegó a llamar así, sin la necesidad de la hache ni la ese, ¿verdad?). Pero lo que más risa le daba a Gachas era recordar la cara que se les debió de poner a los pringadetes que adquirieron Video 2000. A esos sí que los tangaron bien, pobres. ¿Cómo no tuvieron más ojo? ya en las estanterías de los paleovideoclubs de barrio sólo había una fila de pelis para Vídeo 2000, frente a las 30 para VHS y 25 para Beta. ¿No les daba esto un poco que pensar?
Pero a ver, si algún lector de Gachas (o la familia de algún lector de Gachas) formó parte alguna vez de ese colectivo, Gachas lo va a querer y respetar igual, faltaría más. El haber sido usuaria del sistema Beta la convierte en un ser tolerante y abierto como pocos. Ella y su fámili también pringaron, aunque menos que los videodosmilistas (jue, jue).
miércoles, enero 04, 2006
Guardianes bizarros de la psiqué española
Este post es heredero directo de Mondo Brutto . Gachas lo asume. Gachas es deudora de ese fanzine, aunque ahora ya no lo lea porque se le cansa la vista con esa letra tan chica, y porque ya está mayor y no conoce a los grupos pop a los que despellejan.
A lo que vamos: Gachas siempre ha estado interesada en las cosas del cerebrín, en los distintos caracteres de los seres humanos, en sus maneras idiosincrásicas de dar por culo al prójimo etc. De ahí que Gachas escuchara mucho la voz de los psiquiatras y psicólogos internacionales y, en menor medida, la de los del Estado español. Gachas puede citar a cuatro profesionales de la salud mental patrios en los que se ha mostrado interesada en algún momento de su vida, no tanto por su profesionalidad sino por su, en fin, bizarría. A saber:
- Elena Ochoa
- Juan Antonio Vallejo-Nágera
- Dr. López-Ibor
- Enrique Rojas
Sería muy ambicioso explayarse en las trayectorias de todos ellos en un mísero post cuya misión no es sino proporcionar un poco de solaz a su autora (y, por ende, a sus lectores), así es que Gachas sólo hablará un poquillo de López Ibor, o, más concretamente, del Libro de la Vida Sexual del susodicho dottore, que estaba en las estanterías de los hogares del franquismo (en el de Gachas, al menos). Gachas, aparte de leer de pequeña los Mitos griegos contados a los niños y mucho tebeismo, de vez en cuando le daba un tiento al libro adulto ese. Lo único que recuerda de lo aprendido en él es la existencia de perversiones sexuales (jarrl!) y el ejemplo que López-Ib daba de ellas: el de un pavo que, en vez de mojar el churro como está mandao, la pasaba chévere introduciendo fresas en el chumi de sus churris.
Como comprenderán, cada vez que Gachas come fresas aún en la actualidad, ¡zas!, imagen de perversión al canto. La mente de Gachas fue ensuciada en la infancia y no hay quitamanchas que limpie aquello. Así funcionan nuestros cerebritos, my friends.
Este post es heredero directo de Mondo Brutto . Gachas lo asume. Gachas es deudora de ese fanzine, aunque ahora ya no lo lea porque se le cansa la vista con esa letra tan chica, y porque ya está mayor y no conoce a los grupos pop a los que despellejan.
A lo que vamos: Gachas siempre ha estado interesada en las cosas del cerebrín, en los distintos caracteres de los seres humanos, en sus maneras idiosincrásicas de dar por culo al prójimo etc. De ahí que Gachas escuchara mucho la voz de los psiquiatras y psicólogos internacionales y, en menor medida, la de los del Estado español. Gachas puede citar a cuatro profesionales de la salud mental patrios en los que se ha mostrado interesada en algún momento de su vida, no tanto por su profesionalidad sino por su, en fin, bizarría. A saber:
- Elena Ochoa
- Juan Antonio Vallejo-Nágera
- Dr. López-Ibor
- Enrique Rojas
Sería muy ambicioso explayarse en las trayectorias de todos ellos en un mísero post cuya misión no es sino proporcionar un poco de solaz a su autora (y, por ende, a sus lectores), así es que Gachas sólo hablará un poquillo de López Ibor, o, más concretamente, del Libro de la Vida Sexual del susodicho dottore, que estaba en las estanterías de los hogares del franquismo (en el de Gachas, al menos). Gachas, aparte de leer de pequeña los Mitos griegos contados a los niños y mucho tebeismo, de vez en cuando le daba un tiento al libro adulto ese. Lo único que recuerda de lo aprendido en él es la existencia de perversiones sexuales (jarrl!) y el ejemplo que López-Ib daba de ellas: el de un pavo que, en vez de mojar el churro como está mandao, la pasaba chévere introduciendo fresas en el chumi de sus churris.
Como comprenderán, cada vez que Gachas come fresas aún en la actualidad, ¡zas!, imagen de perversión al canto. La mente de Gachas fue ensuciada en la infancia y no hay quitamanchas que limpie aquello. Así funcionan nuestros cerebritos, my friends.
martes, enero 03, 2006
Gachas llama a su propia puerta
¿Hola?, ¿queda algún lector de Gachas vivo? Gachas se lo ha buscado, a ver cómo recupera ahora a los 70 incautos diarios que entraban en su blog antes del 5 de noviembre del pasado año.
(Gachas se da cuenta de que ha perdido hasta el tradicional tono Gachas con el que escribía esto. Pastando lo dejó).
Bueno, a trancas y barrancas remontaremos y recuperaremos el tono y los lectores perdidos de Katharina Blum. Para rebirthear el blog, Gachas ha elegido el tema menos actual de la tierra, pero a Gachas le interesa y quiere hablar de ello aquí y compartirlo con els quatre gats que le quedan como lectores.
A lo que vamos: Gachas, por primera vez en su vida, empleó correctamente el otro día la preposición inglesa within. Gachas sólo controlaba hasta el momento las típicas que ustedes controlan también: on, at, in, about, under y, como mucho, between y among, pero el otro día, hablando con un guiri deslizó sin ningún esfuerzo el buen within ("within an hour": en el plazo comprendido en una hora/de aquí a una hora). Gachas piensa hacer lo propio con los ¿adverbios? beyond y beneath cuando tenga ocasión. Y, una vez dominados, lo intentará con el complejísimo palabro hereinafter.
Les animo a todos ustedes (ya no hay confianza para el tuteo, lástima) a enviar sus comentarios sobre palabras o expresiones resién aprendidas a utilizar. A Gachas aún le quedan varias en su lengua castellana sin estrenar, tipo por mor de y a tenor de, que, en sus 34 años de vida planetaria en Ejpaña, no ha osado pronunciar todavía.
¿Hola?, ¿queda algún lector de Gachas vivo? Gachas se lo ha buscado, a ver cómo recupera ahora a los 70 incautos diarios que entraban en su blog antes del 5 de noviembre del pasado año.
(Gachas se da cuenta de que ha perdido hasta el tradicional tono Gachas con el que escribía esto. Pastando lo dejó).
Bueno, a trancas y barrancas remontaremos y recuperaremos el tono y los lectores perdidos de Katharina Blum. Para rebirthear el blog, Gachas ha elegido el tema menos actual de la tierra, pero a Gachas le interesa y quiere hablar de ello aquí y compartirlo con els quatre gats que le quedan como lectores.
A lo que vamos: Gachas, por primera vez en su vida, empleó correctamente el otro día la preposición inglesa within. Gachas sólo controlaba hasta el momento las típicas que ustedes controlan también: on, at, in, about, under y, como mucho, between y among, pero el otro día, hablando con un guiri deslizó sin ningún esfuerzo el buen within ("within an hour": en el plazo comprendido en una hora/de aquí a una hora). Gachas piensa hacer lo propio con los ¿adverbios? beyond y beneath cuando tenga ocasión. Y, una vez dominados, lo intentará con el complejísimo palabro hereinafter.
Les animo a todos ustedes (ya no hay confianza para el tuteo, lástima) a enviar sus comentarios sobre palabras o expresiones resién aprendidas a utilizar. A Gachas aún le quedan varias en su lengua castellana sin estrenar, tipo por mor de y a tenor de, que, en sus 34 años de vida planetaria en Ejpaña, no ha osado pronunciar todavía.
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sábado, noviembre 05, 2005
miércoles, noviembre 02, 2005
Cuando se apague la señal luminosa
Ayer Gachas, en una conversación que mantuvo sobre el mundo de los auxiliares de vuelo, recordó el glamour que sentía de pequeña ante la profesión de azafata (de hecho, Gachas tenía la Nancy con el traje de azafata de Iberia diseñado por Elio Berhanyer, azul marino con motivos en verde y amarillo).
De pequeña, Gachas tenía miedo de no poder acceder a las pruebas de azafatismo de Iberia debido a su miopía (se comentaba-se rumoreaba que las azas no podían llevar gafas y Gachas llevaba gafas ya en la infancia). Otro rumor estaba relacionado con la altura del personal de cabina: las chaparras ya se podían ir olvidando de mostrarle al mundo cómo se inflaba el chalequillo, pero eso no le preocupaba mucho a Gachas, que canija, lo que se dice canija, nunca fue.
Cuando a los 16 años Gachas se puso lentillas dedicó bastante energía a urdir maneras de poder quitárselas un rato en los vuelos transatlánticos y así descansar un poco las córneas. Es decir: que aún a los 16 Gachas pensaba que el azafatismo del aire podía ser una profesión molona. En realidad, lo que más idealizaba Gachas de la profesión de hostess era la idea de llegar al hotel de, pongamos, Chicago, pedir la llave de la habitación, atravesar el pasillo feamente enmoquetado y dormirse como una ceporra en la cama king-size, no sin antes haber puesto en la puerta el "do not disturb" correspondiente.
Gachas ha cambiado mucho: cuando va en avión y ve a las azafatas y azafatos con esos feísimos uniformes sirviendo zumosoles se le cae el alma a los pies. Pero por alguna razón (y esto lo comentaba Gachas en su conversación de ayer ), la aeronáutica sigue conservando un glamour que otras profesiones no tienen ni patrás. El rollo torre de control-tripulación-pilotaje etc. sigue fascinando a chicos y grandes, y sigue generando urbanizaciones enteras pobladas por profesionales de la aeronáutica como la madrileña Alameda de Osuna (para más información sobre este barrio, lean el blog del Yogourth rancio linkeado más a la derecha).
Ayer Gachas, en una conversación que mantuvo sobre el mundo de los auxiliares de vuelo, recordó el glamour que sentía de pequeña ante la profesión de azafata (de hecho, Gachas tenía la Nancy con el traje de azafata de Iberia diseñado por Elio Berhanyer, azul marino con motivos en verde y amarillo).
De pequeña, Gachas tenía miedo de no poder acceder a las pruebas de azafatismo de Iberia debido a su miopía (se comentaba-se rumoreaba que las azas no podían llevar gafas y Gachas llevaba gafas ya en la infancia). Otro rumor estaba relacionado con la altura del personal de cabina: las chaparras ya se podían ir olvidando de mostrarle al mundo cómo se inflaba el chalequillo, pero eso no le preocupaba mucho a Gachas, que canija, lo que se dice canija, nunca fue.
Cuando a los 16 años Gachas se puso lentillas dedicó bastante energía a urdir maneras de poder quitárselas un rato en los vuelos transatlánticos y así descansar un poco las córneas. Es decir: que aún a los 16 Gachas pensaba que el azafatismo del aire podía ser una profesión molona. En realidad, lo que más idealizaba Gachas de la profesión de hostess era la idea de llegar al hotel de, pongamos, Chicago, pedir la llave de la habitación, atravesar el pasillo feamente enmoquetado y dormirse como una ceporra en la cama king-size, no sin antes haber puesto en la puerta el "do not disturb" correspondiente.
Gachas ha cambiado mucho: cuando va en avión y ve a las azafatas y azafatos con esos feísimos uniformes sirviendo zumosoles se le cae el alma a los pies. Pero por alguna razón (y esto lo comentaba Gachas en su conversación de ayer ), la aeronáutica sigue conservando un glamour que otras profesiones no tienen ni patrás. El rollo torre de control-tripulación-pilotaje etc. sigue fascinando a chicos y grandes, y sigue generando urbanizaciones enteras pobladas por profesionales de la aeronáutica como la madrileña Alameda de Osuna (para más información sobre este barrio, lean el blog del Yogourth rancio linkeado más a la derecha).
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aeronáutica
lunes, octubre 31, 2005
Mano de santo
Gachas ha visto en el metro un anuncio en el que el Ministerio de Sanidad insta a la peña a no pasarse de lista recomendando alegremente midicinas peligrosas. En él sale un frutero en su puesto del mercado con una hermosa sandía coloradota de las de "mire qué sandías me han llegado ahora mismito, azucar pura, oiga". Como lleva bata blanca de trabajador, parece que el hombre se medio siente en la obligación de recomendarte Clamoxil 500 a nada que te vea moquear un poquillo, por eso el gobierno ha hecho poner debajo de la foto un rotulito que reza: "No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico".
Tiene razón el gobierno: la misma Gachas es una recomendadora habitual de medicinas. Más de una caja de Fortasec se habrá vendido gracias al boca-oreja hecho por Gachas. También recuerda haber aconsejado el uso de Galusán (antiséptico urinario) y Sumial (betabloqueante). A su vez, Gachas ha sido beneficiaria de más de una caja de lexatines de contrabando, ha comenzado a usar ibuprofeno ante los dolores por recomendación de una persona pagana y ha usado Trombocid para un feo cardenal a instancias de su señora madre.
En cambio Gachas tiene por costumbre desoir las recomendaciones del profesional de la salud: más de un tubo de Polaramine ha muerto de risa en su botiquín (contiene corticoides), y también alguna que otra caja de antihistamínicos. Y todo con su correspondiente receta ilegible de médico colegiado.
Gachas ha visto en el metro un anuncio en el que el Ministerio de Sanidad insta a la peña a no pasarse de lista recomendando alegremente midicinas peligrosas. En él sale un frutero en su puesto del mercado con una hermosa sandía coloradota de las de "mire qué sandías me han llegado ahora mismito, azucar pura, oiga". Como lleva bata blanca de trabajador, parece que el hombre se medio siente en la obligación de recomendarte Clamoxil 500 a nada que te vea moquear un poquillo, por eso el gobierno ha hecho poner debajo de la foto un rotulito que reza: "No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico".
Tiene razón el gobierno: la misma Gachas es una recomendadora habitual de medicinas. Más de una caja de Fortasec se habrá vendido gracias al boca-oreja hecho por Gachas. También recuerda haber aconsejado el uso de Galusán (antiséptico urinario) y Sumial (betabloqueante). A su vez, Gachas ha sido beneficiaria de más de una caja de lexatines de contrabando, ha comenzado a usar ibuprofeno ante los dolores por recomendación de una persona pagana y ha usado Trombocid para un feo cardenal a instancias de su señora madre.
En cambio Gachas tiene por costumbre desoir las recomendaciones del profesional de la salud: más de un tubo de Polaramine ha muerto de risa en su botiquín (contiene corticoides), y también alguna que otra caja de antihistamínicos. Y todo con su correspondiente receta ilegible de médico colegiado.
miércoles, octubre 26, 2005
Sé que estás sola y merendando
Gachas se pasea de vez en cuando por la blogosfera y ve cosas. Ejemplo de cosas: al final de cada post, muchos blogueros (por ejemplo, los de ahí de la derecha) le hacen saber al mundo la música que está sonando en su CD en el momento de postear aquello. Gachas no puede hacer lo propio porque casi nunca escribe mientras escucha música (no porque Gachas no sea multitarea, sino porque considera que ambas actividades merecen mucha concentración y no se puede estar en misa y repicando).
Pero ayer Gachas se fijó en una bloguera que añade al final de cada uno de sus posts un muñecajo con su estado de ánimo del momento ("Current mood", y smiley al canto). Gachas, que es un poco culo-veo-culo-quiero por la educación recibida (sus padres son de la generación "que nuestros hijos tengan todo lo que nosotros no pudimos tener") se encaprichó con el invento, pero sucede que su blogspot rupestre no le permite ponerlo en marcha. Aunque, pensándolo bien, ¿qué necesidad tiene Gachas de que todos sus treinta y pico o cuarenta lectores diarios sepan en cada momento cuál es su estado de ánimo? Supondría un "qué llevas puesto" anímico, y eso no le mola a Gachas.
Parece claro que la tecnología nos insta a hacerle saber al otro todo todito sobre nosotros en cada momento. Personas informadas al respecto dicen que de aquí al microchip ese que te convierte en un punto pequeñín que se mueve por el mapamundi quedan 2 telediarios. Gachas no quiere que eso suceda, y no porque vaya a sitios polémicos, sino al revés: no quiere que nadie tenga constancia de que sus itinerarios son poco glamourosos. Seguro que Gachas forzaría sus recorridos para hacerlos parecer interesantes, así de pedorra puede llegar a ser Gachas, así.
En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, el current mood de Gachas (sin muñequillo) es tirando a aceptable, sereno y tal.
Gachas se pasea de vez en cuando por la blogosfera y ve cosas. Ejemplo de cosas: al final de cada post, muchos blogueros (por ejemplo, los de ahí de la derecha) le hacen saber al mundo la música que está sonando en su CD en el momento de postear aquello. Gachas no puede hacer lo propio porque casi nunca escribe mientras escucha música (no porque Gachas no sea multitarea, sino porque considera que ambas actividades merecen mucha concentración y no se puede estar en misa y repicando).
Pero ayer Gachas se fijó en una bloguera que añade al final de cada uno de sus posts un muñecajo con su estado de ánimo del momento ("Current mood", y smiley al canto). Gachas, que es un poco culo-veo-culo-quiero por la educación recibida (sus padres son de la generación "que nuestros hijos tengan todo lo que nosotros no pudimos tener") se encaprichó con el invento, pero sucede que su blogspot rupestre no le permite ponerlo en marcha. Aunque, pensándolo bien, ¿qué necesidad tiene Gachas de que todos sus treinta y pico o cuarenta lectores diarios sepan en cada momento cuál es su estado de ánimo? Supondría un "qué llevas puesto" anímico, y eso no le mola a Gachas.
Parece claro que la tecnología nos insta a hacerle saber al otro todo todito sobre nosotros en cada momento. Personas informadas al respecto dicen que de aquí al microchip ese que te convierte en un punto pequeñín que se mueve por el mapamundi quedan 2 telediarios. Gachas no quiere que eso suceda, y no porque vaya a sitios polémicos, sino al revés: no quiere que nadie tenga constancia de que sus itinerarios son poco glamourosos. Seguro que Gachas forzaría sus recorridos para hacerlos parecer interesantes, así de pedorra puede llegar a ser Gachas, así.
En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, el current mood de Gachas (sin muñequillo) es tirando a aceptable, sereno y tal.
lunes, octubre 24, 2005
Cineencasismo
Sigue Gachas disfrutando del proyector prestado: hoy ha visto Crash de Cronenberg con otro grupete selecto de amigos. Para los que leyeran el post del jueves pasado (Gastrobasurismo), hoy diré que en la mesa de Gachas no se ha servido ni un ápice de comida basura para acompañar el visionado del film, o al menos no de lo que Gachas considera comida basura. Los sandwiches gourmet de Rodilla no son considerados comida basura por Gachas. Los buñuelos de viento de pastelería de barrio, tampoco. La ensalada de pimientos asados con bonito hecha amablemente por amiga E. tampoquísimo. Si acaso las patatas fritas, que eran de esas imitación churrería que van en bolsa de papel de estraza falso (bolsas que en realidad llevan como papel albal por dentro) con foto de falso churrero y de falso aceite de oliva virgen.
Pensándolo bien, la foto realista que debería figurar en las bolsas de patatas fritas sería la de una cadena de montaje donde unas personas con gorritos blancos supervisan el cortado del tubérculo y otras accionan los botones de unas gigantescas freidoras metálicas con termostatos (cómo se nota que resién he visto Crash: se me ha quedado tol metal incrustado en el cerebro).
Sigue Gachas disfrutando del proyector prestado: hoy ha visto Crash de Cronenberg con otro grupete selecto de amigos. Para los que leyeran el post del jueves pasado (Gastrobasurismo), hoy diré que en la mesa de Gachas no se ha servido ni un ápice de comida basura para acompañar el visionado del film, o al menos no de lo que Gachas considera comida basura. Los sandwiches gourmet de Rodilla no son considerados comida basura por Gachas. Los buñuelos de viento de pastelería de barrio, tampoco. La ensalada de pimientos asados con bonito hecha amablemente por amiga E. tampoquísimo. Si acaso las patatas fritas, que eran de esas imitación churrería que van en bolsa de papel de estraza falso (bolsas que en realidad llevan como papel albal por dentro) con foto de falso churrero y de falso aceite de oliva virgen.
Pensándolo bien, la foto realista que debería figurar en las bolsas de patatas fritas sería la de una cadena de montaje donde unas personas con gorritos blancos supervisan el cortado del tubérculo y otras accionan los botones de unas gigantescas freidoras metálicas con termostatos (cómo se nota que resién he visto Crash: se me ha quedado tol metal incrustado en el cerebro).
viernes, octubre 21, 2005
Sustito mitteleuropeo
Gachas quiere compartir con ustedes lo que vio hace un par de tardes en el metro, a ver si le pueden aclarar algo sobre los tejemanejes que se traían entre manos esas personas y sobre su parentesco. A lo que voy:
Entran en Alonso Martínez (creo) 4 personas teutonas. Una chica sin derecho al voto aún, otra con el derecho recién adquirido y dos pavos de casi 50 (aunque así a primera vista parecían más jóvenes, por aquello de llevar ropa jipi e incluso uno de ellos hasta zurrón de piel vuelta con flecos y motivos geométricos diseñados por los Navajos o los Cherokees. Pero casi cincuentones, insisto).
Los cuatro se abrazaban entre sí formando una especie de corro de la Kartoffel extrañísimo e impropio de un grupo intergeneracional. Todos ellos tenían además como una extraña alegría en sus miradas límpidas y ojiazules que la madre de Gachas habría achacado a "esos van drogaos", y razón no le faltaría.
Gachas no entendía qué ocurría entre ellos: la joven que aún no había podido darle su voto a Angela Merkel o a Die Grünen o a quien ella tuviese a bien se abrazaba tanto a su ¿hermana? como a ambos señoritos en una búsqueda desmesurada de afecto. Ni que decir tiene que los señoritos tenían pinta de saber más que Lepe y unas uñas bien sucias y mugrientas, quizá por haber estado tallando madera o montando una tienda de campaña o plantando bulbos en su propio huerto.
Como Gachas es muy curiosa y muy mirona y se olvida de que lo es, se quedó fija un rato observando al del zurrón de Davy Crockett, que además llevaba rastas, pero enseguida tuvo que bajar la vista al darse cuenta de que el tipo la miraba con una expresión que le habría hecho pasar exitosamente el casting para protagonizar Der Untergang.
Gachas se asustó mazo y se acordó mucho de, cómo no, Houellebecq y de sus personajes jipis que tienen un morro que se lo pisan y que dan un mal rollo atroz.
Gachas quiere compartir con ustedes lo que vio hace un par de tardes en el metro, a ver si le pueden aclarar algo sobre los tejemanejes que se traían entre manos esas personas y sobre su parentesco. A lo que voy:
Entran en Alonso Martínez (creo) 4 personas teutonas. Una chica sin derecho al voto aún, otra con el derecho recién adquirido y dos pavos de casi 50 (aunque así a primera vista parecían más jóvenes, por aquello de llevar ropa jipi e incluso uno de ellos hasta zurrón de piel vuelta con flecos y motivos geométricos diseñados por los Navajos o los Cherokees. Pero casi cincuentones, insisto).
Los cuatro se abrazaban entre sí formando una especie de corro de la Kartoffel extrañísimo e impropio de un grupo intergeneracional. Todos ellos tenían además como una extraña alegría en sus miradas límpidas y ojiazules que la madre de Gachas habría achacado a "esos van drogaos", y razón no le faltaría.
Gachas no entendía qué ocurría entre ellos: la joven que aún no había podido darle su voto a Angela Merkel o a Die Grünen o a quien ella tuviese a bien se abrazaba tanto a su ¿hermana? como a ambos señoritos en una búsqueda desmesurada de afecto. Ni que decir tiene que los señoritos tenían pinta de saber más que Lepe y unas uñas bien sucias y mugrientas, quizá por haber estado tallando madera o montando una tienda de campaña o plantando bulbos en su propio huerto.
Como Gachas es muy curiosa y muy mirona y se olvida de que lo es, se quedó fija un rato observando al del zurrón de Davy Crockett, que además llevaba rastas, pero enseguida tuvo que bajar la vista al darse cuenta de que el tipo la miraba con una expresión que le habría hecho pasar exitosamente el casting para protagonizar Der Untergang.
Gachas se asustó mazo y se acordó mucho de, cómo no, Houellebecq y de sus personajes jipis que tienen un morro que se lo pisan y que dan un mal rollo atroz.
jueves, octubre 20, 2005
Gastrobasurismo
A Gachas le han prestado un proyeztor de DVDs que le está provocando efectos similares a los del síndrome de la clase turista en los viones (por pasarse las horas muertas sentada sin moverse). Se ven las pelis proyectadas en la pared que es un primor. Tres días hace que tiene el aparato y ya lleva vistos 3 films y varios capítulos de una excelente serie inglesa llamada Little Britain.
Bueno, a lo que vamos: al gastrobasurismo. Que el domingo Gachas invitó a unos friends a visionar una peli con motivo del estreno del cacharro y por ende compró un poco de fast food para picar durante la proyección. Los dos productos que merecen ser destacados, uno por gomitivo y otro por rico, rico, son el dip de guacamole marca "Cantina mexicana" y las chocolatinas Snaps de Cadbury respectivamente.
Gachas sabe hacer un guacamole bien rico pero no tenía ganas ni tiempo esta vez, así es que compró un bote de cristal con contenido color verde, pensando que algo de ese verde, aunque fuese un porcentaje mínimo, lo habría provocado el aguacate. Pues nor, amiguitos, en los ingredientes del guacamole "Cantina mexicana" NO figura el aguacate. El guacamole de Cantina mexicana lleva agua, aceite, vinagre, pimientos (encima pica el jodío), cebolla, almidón, glucosa, aroma, azucar, sal, queso, hierbas, suero di latte (así, en italiano), especias, acidulante E-lo-que-sea, colorante y coglutinante (en estos tres últimos elementos va a estar el aguacatismo, me temo). Gachas lo probó y se dio cuenta del tongo enseguida, y pronto se preguntó si a sus amigos les pasaría igual. Me parece que lo que hicieron fue darle un tiento y, al paladear la realidad, abandonaron la tarea. Resultado: medio cuenco intacto. Gachas odia tirar comida pero en este caso no tuvo más remedio, ¿o querían que se lo untase en la tostada matutina al día siguiente?
Respecto a los Snaps, hay que felicitar al departamento de investigación de Cadbury: los señoritos se han dado cuenta del éxito de las patatas fritas Pringles (las que vienen en tubo y son como onduladas, con sabores) y han decidido fabricar unos Pringles pero de láminas de chocolate. Excelente idea. Estos que compró Gachas llevaban además como pequeñas explosiones de naranja, en la tradición inglesa de añadirle menta y frutas o cosas accesorias al chocolate.
A Gachas le han prestado un proyeztor de DVDs que le está provocando efectos similares a los del síndrome de la clase turista en los viones (por pasarse las horas muertas sentada sin moverse). Se ven las pelis proyectadas en la pared que es un primor. Tres días hace que tiene el aparato y ya lleva vistos 3 films y varios capítulos de una excelente serie inglesa llamada Little Britain.
Bueno, a lo que vamos: al gastrobasurismo. Que el domingo Gachas invitó a unos friends a visionar una peli con motivo del estreno del cacharro y por ende compró un poco de fast food para picar durante la proyección. Los dos productos que merecen ser destacados, uno por gomitivo y otro por rico, rico, son el dip de guacamole marca "Cantina mexicana" y las chocolatinas Snaps de Cadbury respectivamente.
Gachas sabe hacer un guacamole bien rico pero no tenía ganas ni tiempo esta vez, así es que compró un bote de cristal con contenido color verde, pensando que algo de ese verde, aunque fuese un porcentaje mínimo, lo habría provocado el aguacate. Pues nor, amiguitos, en los ingredientes del guacamole "Cantina mexicana" NO figura el aguacate. El guacamole de Cantina mexicana lleva agua, aceite, vinagre, pimientos (encima pica el jodío), cebolla, almidón, glucosa, aroma, azucar, sal, queso, hierbas, suero di latte (así, en italiano), especias, acidulante E-lo-que-sea, colorante y coglutinante (en estos tres últimos elementos va a estar el aguacatismo, me temo). Gachas lo probó y se dio cuenta del tongo enseguida, y pronto se preguntó si a sus amigos les pasaría igual. Me parece que lo que hicieron fue darle un tiento y, al paladear la realidad, abandonaron la tarea. Resultado: medio cuenco intacto. Gachas odia tirar comida pero en este caso no tuvo más remedio, ¿o querían que se lo untase en la tostada matutina al día siguiente?
Respecto a los Snaps, hay que felicitar al departamento de investigación de Cadbury: los señoritos se han dado cuenta del éxito de las patatas fritas Pringles (las que vienen en tubo y son como onduladas, con sabores) y han decidido fabricar unos Pringles pero de láminas de chocolate. Excelente idea. Estos que compró Gachas llevaban además como pequeñas explosiones de naranja, en la tradición inglesa de añadirle menta y frutas o cosas accesorias al chocolate.
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sábado, octubre 15, 2005
Jaco high-brow
Ciento y pico páginas lleva Gachas leídas del nuevo novelón de Houellebecq y aún sigue viva. Imposible dejarlo, a pesar de haber contemplado varias veces la posibilidad: Gachas es un poco yonqui de Houellebecq, sabe que le sienta mal, que le hace mucha pupa psíquica, pero ahí sigue ella, con su chandal metafórico de tactel y su botella de DanUp de litro sin poder dejar la mala droga.
Gachas recomienda al menos no emplear portaminas sino lápiz vulgar Staedtler Noris negriamarillo poco afilado para subrayar los pasajes de interés. Gachas empezó subrayando con su portaminas y fuertes tentaciones le dieron de hacerse muescas en las venas con él en las páginas más sombrías. Gachas avisa.
Además del mal rollo houellebecquiano tradicional (pero también de su lucidez, obviamente), esta novela tiene un plus de mal rollo especialmente destinado al lector espaniol: de repente, en medio de frases en gabacho que te vienen a decir que lo mejor es suicidarse cuando empiezan las primeras flaccideces (sobre todo para las chicas), aparecen palabras como "Albacete" o "autoroute de Tarragona a Reus" y ahí ya te descolocas del todo y te empieza a girar la cabeza en modo niña exorcista y lo que hagas con el portaminas ya es cosa tuya.
Ciento y pico páginas lleva Gachas leídas del nuevo novelón de Houellebecq y aún sigue viva. Imposible dejarlo, a pesar de haber contemplado varias veces la posibilidad: Gachas es un poco yonqui de Houellebecq, sabe que le sienta mal, que le hace mucha pupa psíquica, pero ahí sigue ella, con su chandal metafórico de tactel y su botella de DanUp de litro sin poder dejar la mala droga.
Gachas recomienda al menos no emplear portaminas sino lápiz vulgar Staedtler Noris negriamarillo poco afilado para subrayar los pasajes de interés. Gachas empezó subrayando con su portaminas y fuertes tentaciones le dieron de hacerse muescas en las venas con él en las páginas más sombrías. Gachas avisa.
Además del mal rollo houellebecquiano tradicional (pero también de su lucidez, obviamente), esta novela tiene un plus de mal rollo especialmente destinado al lector espaniol: de repente, en medio de frases en gabacho que te vienen a decir que lo mejor es suicidarse cuando empiezan las primeras flaccideces (sobre todo para las chicas), aparecen palabras como "Albacete" o "autoroute de Tarragona a Reus" y ahí ya te descolocas del todo y te empieza a girar la cabeza en modo niña exorcista y lo que hagas con el portaminas ya es cosa tuya.
martes, octubre 04, 2005
sábado, octubre 01, 2005
Gachas traviesilla
(Aviso, este es un post pijo)
El otro día Gachas fue invitada a un grato evento en el tope-fashion hotel Puerta de América, en concreto la terraza sita en el piso 13. Gachas y sus amigos, además de disfrutar del evento en sí, querían ver todas las plantas del edificio, cada una de su padre y de su madre en cuanto a diseño. Pero su gozo en un pozo: los señores del hotel son unos listos, y ante la previsible afluencia de españoles medios con plan de darse un garbeillo por allí para ver qué se cuece en el hotel ese, han creado un sistema en el que sólo los clientes del susodicho pueden pasearse por las plantas, porque disponen de su tarjetilla-llave que han de introducir en el ascensor.
Gachas y sus amigos no tenían tarjetilla, pero son aguerridos y aventureros porque conservan muchos de los valores aprendidos en los libros de Enid Blyton , por eso decidieron bajar por la escalera de servicio y recorrerse las trece plantitas de vellón a pie.
Eso tuvo lugar hasta que los seguratas les pillaron como si fueran criaturas con la Comunión recién hecha. Pero no acaba aquí la cosa: Gachas, achispada como iba (cosa inusual en ella), convenció al grupo para volver a intentar la arriesgada acción, y eso hicieron.
Gachas vio mucho minimalismo (tó blanco, tó negro y ya), y algunas plantas chulas y futuristas, muy cercanas a la concepción estética setentera del futuro (tipo El dormilón de Woody Allen o Espacio 1999). Pero en general, ella y sus amigos quedaron hastiados por tanto diseño y bienestar.
Reparen en la palabra-clave de este post: hastío. El capitalismo avanzado genera hastío hasta a sus usuarios (¿se dice así, "usuarios del capitalismo avanzando", o debería decirse "beneficiarios"?).
(Aviso, este es un post pijo)
El otro día Gachas fue invitada a un grato evento en el tope-fashion hotel Puerta de América, en concreto la terraza sita en el piso 13. Gachas y sus amigos, además de disfrutar del evento en sí, querían ver todas las plantas del edificio, cada una de su padre y de su madre en cuanto a diseño. Pero su gozo en un pozo: los señores del hotel son unos listos, y ante la previsible afluencia de españoles medios con plan de darse un garbeillo por allí para ver qué se cuece en el hotel ese, han creado un sistema en el que sólo los clientes del susodicho pueden pasearse por las plantas, porque disponen de su tarjetilla-llave que han de introducir en el ascensor.
Gachas y sus amigos no tenían tarjetilla, pero son aguerridos y aventureros porque conservan muchos de los valores aprendidos en los libros de Enid Blyton , por eso decidieron bajar por la escalera de servicio y recorrerse las trece plantitas de vellón a pie.
Eso tuvo lugar hasta que los seguratas les pillaron como si fueran criaturas con la Comunión recién hecha. Pero no acaba aquí la cosa: Gachas, achispada como iba (cosa inusual en ella), convenció al grupo para volver a intentar la arriesgada acción, y eso hicieron.
Gachas vio mucho minimalismo (tó blanco, tó negro y ya), y algunas plantas chulas y futuristas, muy cercanas a la concepción estética setentera del futuro (tipo El dormilón de Woody Allen o Espacio 1999). Pero en general, ella y sus amigos quedaron hastiados por tanto diseño y bienestar.
Reparen en la palabra-clave de este post: hastío. El capitalismo avanzado genera hastío hasta a sus usuarios (¿se dice así, "usuarios del capitalismo avanzando", o debería decirse "beneficiarios"?).
martes, septiembre 27, 2005
Más ultramarinia
Gachas ha vuelto al ultramarinos regido por espanioles del que ya habló en otros posts: en éste y en éste otro. Gachas promete cíclicamente no volver más (es caro, la mitad de los productos ya han sobrepasado con creces la fecha del best before y siempre hay mazo de cola) pero al final cae en la trampa: le queda cerca y, total, para cuatro cosillas que quiere comprar pues se apaña.
Entrar en el ultramarinos regido por espanioles es viajar hacia atrás en el tiempo mínimo 30 años: si hay cola y preguntas quién es el último (hay mucho hombre jubilado que compra allí, no sólo señoras) se te dice: "servidora" o "servidor". Es REAL que esas personas emplean ese término para indicar que ellos son los últimos y que por medio de él te dan la vez. Gachas lo ha escuchado un mínimo de 4 veces en los 15 minutos que ha pasado allí. Ella ha contestado un mísero "yo soy la última" cuando le han preguntado, pero la próxima vez promete emplear el Servidora por la gloria de su padre.
El ultramari regido por espanioles lo regenta un matrimoño de cincuentones que tienen contratado a otro hombrecillo cuyo parentesco con el matrimoño se desconoce: no es su hijo porque tiene más de 35 tacos, segurísimo. Lleva su correspondiente boli Bic-cristal-escribe-normal en la oreja y hace los recaos (mete y saca cajas con un carrito, lonchea chopped, va al almacén a buscar congelados caducados que después vende a Gachas...) siempre con alegría y comentarios buenhumorados.
Gachas tiene verdadera ENVIDIA del chico la tienda, de su buen carácter, de su aceptar su tristísimo empleo -en opinión de Gachas- no sólo con resignación sino con alegría. Tendrían que verle entrar con el carrito cargado de cajas de mantecados diciendo "que voy, que voy, pii, pii". Viva el chico la tienda, viva el matrimoño laista que despacha, vivan los jubilados que piden cuarto y mitad de jamonyor y dicen "servidora" cuando dan la vez. Viva, viva el costumbrismo pretransicional, viva.
Gachas ha vuelto al ultramarinos regido por espanioles del que ya habló en otros posts: en éste y en éste otro. Gachas promete cíclicamente no volver más (es caro, la mitad de los productos ya han sobrepasado con creces la fecha del best before y siempre hay mazo de cola) pero al final cae en la trampa: le queda cerca y, total, para cuatro cosillas que quiere comprar pues se apaña.
Entrar en el ultramarinos regido por espanioles es viajar hacia atrás en el tiempo mínimo 30 años: si hay cola y preguntas quién es el último (hay mucho hombre jubilado que compra allí, no sólo señoras) se te dice: "servidora" o "servidor". Es REAL que esas personas emplean ese término para indicar que ellos son los últimos y que por medio de él te dan la vez. Gachas lo ha escuchado un mínimo de 4 veces en los 15 minutos que ha pasado allí. Ella ha contestado un mísero "yo soy la última" cuando le han preguntado, pero la próxima vez promete emplear el Servidora por la gloria de su padre.
El ultramari regido por espanioles lo regenta un matrimoño de cincuentones que tienen contratado a otro hombrecillo cuyo parentesco con el matrimoño se desconoce: no es su hijo porque tiene más de 35 tacos, segurísimo. Lleva su correspondiente boli Bic-cristal-escribe-normal en la oreja y hace los recaos (mete y saca cajas con un carrito, lonchea chopped, va al almacén a buscar congelados caducados que después vende a Gachas...) siempre con alegría y comentarios buenhumorados.
Gachas tiene verdadera ENVIDIA del chico la tienda, de su buen carácter, de su aceptar su tristísimo empleo -en opinión de Gachas- no sólo con resignación sino con alegría. Tendrían que verle entrar con el carrito cargado de cajas de mantecados diciendo "que voy, que voy, pii, pii". Viva el chico la tienda, viva el matrimoño laista que despacha, vivan los jubilados que piden cuarto y mitad de jamonyor y dicen "servidora" cuando dan la vez. Viva, viva el costumbrismo pretransicional, viva.
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Ultramarinos
lunes, septiembre 26, 2005
Cabeza otomana
Ayer, por circunstancias de la vida, Gachas tuvo la ocasión de charlar un ratillo con uno de los chelistas de la afamada orquesta barroca The English Concert, que estaba en Madrid visitando a unos amigos (en concreto, los vecinos de enfrente de Gachas. Toma).
Gachas, que en su día tocaba el clavecín , estuvo preguntándole cosas sobre el mundillo de la música antigua en la pérfida Albión y contándole que aquí, en España, todo el asunto de la investigación musicológica y de la recuperación de partituras de antiguas capillas reales, monasterios etc. empezó más tarde que en el resto de Europa porque "we had Franco, you know". Ahí el pavo me miró extrañado y me vino a decir que qué tenía que ver Fraencou (así lo pronuncié para facilitarle la comprensión) con todo eso. Y yo, ejem, we always blame Fraencou about everything, we tend to say that all our problems were his fault, ejem, you know.
Patético: Gachas se escuchó a sí misma y se encontró patética, tratando de explicar que si aquí somos unos mantas y no hacemos ná de ná y somos una panda vaguzos y se nos hunden las vías del AVE y se nos quema el edificio Windsor es porque Fraencou gobernó durante 40 años.
Lo mismo hace Gachas sobre sí misma: afirma que la culpa de sus defectos (de los que aquí no piensa dar detalles) son de la torpe educación recibida a manos de padres y docentes que, por otra parte, vivieron gran parte de sus vidas bajo la dictatorship de Fraencou.
Ayer, por circunstancias de la vida, Gachas tuvo la ocasión de charlar un ratillo con uno de los chelistas de la afamada orquesta barroca The English Concert, que estaba en Madrid visitando a unos amigos (en concreto, los vecinos de enfrente de Gachas. Toma).
Gachas, que en su día tocaba el clavecín , estuvo preguntándole cosas sobre el mundillo de la música antigua en la pérfida Albión y contándole que aquí, en España, todo el asunto de la investigación musicológica y de la recuperación de partituras de antiguas capillas reales, monasterios etc. empezó más tarde que en el resto de Europa porque "we had Franco, you know". Ahí el pavo me miró extrañado y me vino a decir que qué tenía que ver Fraencou (así lo pronuncié para facilitarle la comprensión) con todo eso. Y yo, ejem, we always blame Fraencou about everything, we tend to say that all our problems were his fault, ejem, you know.
Patético: Gachas se escuchó a sí misma y se encontró patética, tratando de explicar que si aquí somos unos mantas y no hacemos ná de ná y somos una panda vaguzos y se nos hunden las vías del AVE y se nos quema el edificio Windsor es porque Fraencou gobernó durante 40 años.
Lo mismo hace Gachas sobre sí misma: afirma que la culpa de sus defectos (de los que aquí no piensa dar detalles) son de la torpe educación recibida a manos de padres y docentes que, por otra parte, vivieron gran parte de sus vidas bajo la dictatorship de Fraencou.
domingo, septiembre 25, 2005
Gachas at Sefarad
Ayer fue sábado y Gachas, que es multicultural como Lavapies y como el Raval, fue a una comida de Sabbath en la que se sirvió Adafina.
Adafina no es un nombre femenino de viuda que guarda flores secas en los cajones de la lencería: es un plato de cuchara sefardí bien rico y potente. La adafina consta de : garbanzos, patatas y huevo duro, todo ello en un caldo de carne que lleva miel, canela y otras ambrosías. Como lo ponen a cocer toda la noche (en una placa especial muy flojilla para que no se queme), la cosa coge un color marrón que puede ser polémico para algunos, pero no para Gachas.
¿Y para qué cuento todo esto, que no tiene nada de bizarro ni de freak ni del tono habitual de Gachas? pues, amiguitos, por pura inercia ("tengo que postear algo, tengo que postear algo").
Ayer fue sábado y Gachas, que es multicultural como Lavapies y como el Raval, fue a una comida de Sabbath en la que se sirvió Adafina.
Adafina no es un nombre femenino de viuda que guarda flores secas en los cajones de la lencería: es un plato de cuchara sefardí bien rico y potente. La adafina consta de : garbanzos, patatas y huevo duro, todo ello en un caldo de carne que lleva miel, canela y otras ambrosías. Como lo ponen a cocer toda la noche (en una placa especial muy flojilla para que no se queme), la cosa coge un color marrón que puede ser polémico para algunos, pero no para Gachas.
¿Y para qué cuento todo esto, que no tiene nada de bizarro ni de freak ni del tono habitual de Gachas? pues, amiguitos, por pura inercia ("tengo que postear algo, tengo que postear algo").
viernes, septiembre 23, 2005
Cabezazos contra la ciberpared
Por boba y por darle a los botoncitos, Gachas ha perdido todos sus links a otros blogs (cálmense, amiguitos, en que cuente con un ratillo libre los vuelvo a incluir) y su querido y práctico contador de visitas, que le hacía hermosas estadísticas de cómo iba la cosa Gachas.
Ahora, cuando lo vuelva a incluir, parecerá que Gachas es una advenediza del bloggismo, con 12 o 13 visitantes frente a los ocho mil y pico que tenía antes. Por lista, hala.
Por boba y por darle a los botoncitos, Gachas ha perdido todos sus links a otros blogs (cálmense, amiguitos, en que cuente con un ratillo libre los vuelvo a incluir) y su querido y práctico contador de visitas, que le hacía hermosas estadísticas de cómo iba la cosa Gachas.
Ahora, cuando lo vuelva a incluir, parecerá que Gachas es una advenediza del bloggismo, con 12 o 13 visitantes frente a los ocho mil y pico que tenía antes. Por lista, hala.
jueves, septiembre 22, 2005
El post manido que Gachas no va a escribir
...versaría sobre Kate Moss y los problemas laborales que está teniendo con H&M, Burberrys, Chanel y otras firmas a raíz de su afición demostrada por la farlopa.
...contendría una encendida crítica a la hipocresía de la sociedad de consumo, que ahora se rasga las vestiduras ante la imagen de la modelo dándole al turulo cuando seguro que los dirigentes de las citadas y prestigiosas marcas tienen el tabique nasal de titanio etc. etc.
... acabaría diciendo que menos hipocresía, menos marcas, menos top-models, menos obsesión por la imagen y más leer buenos libros de, por ejemplo, Primo Levi o Lobo Antunes para que se nos quite la tontería. Pero Gachas ha pensado que no lo va a escribir por el momento. Otro día, quizá.
...versaría sobre Kate Moss y los problemas laborales que está teniendo con H&M, Burberrys, Chanel y otras firmas a raíz de su afición demostrada por la farlopa.
...contendría una encendida crítica a la hipocresía de la sociedad de consumo, que ahora se rasga las vestiduras ante la imagen de la modelo dándole al turulo cuando seguro que los dirigentes de las citadas y prestigiosas marcas tienen el tabique nasal de titanio etc. etc.
... acabaría diciendo que menos hipocresía, menos marcas, menos top-models, menos obsesión por la imagen y más leer buenos libros de, por ejemplo, Primo Levi o Lobo Antunes para que se nos quite la tontería. Pero Gachas ha pensado que no lo va a escribir por el momento. Otro día, quizá.
viernes, septiembre 16, 2005
Wifing del bueno
¡Gachas está escribiendo esto sin cables, como la sin par Pinito del Oro, que se subía a una silla a 2 patas colgada de un trapecio sin red! Gachas está contenta, pero tiene como un miedo a caer al vacío y hacerse un chichón de los de Zipi y Zape, que, lamentablemente, nunca tuvo ocasión de ver en la realidad, tan prominentes y rojos ellos.
Ante la primera experiencia wifi, dan ganas (al menos a Gachas) de escribir una Oda Triunfal a la manera de Álvaro de Campos, rollo ¡Hola, internet sin cables mientras me tomo un té verde!, ¡Hola, router invisible globalizante!
Ay, qué alegría sin hilos. Como la que sintieron nuestros abuelos al hablar por primera vez por teléfono con los parientes emigrados a Argentina o Alemaña. ¡Viva, viva la tecnología! ¡adiós a los cibersitios feos con gotelé, luz fluorescente de techo y adolescentes videojugando!
¡Gachas está escribiendo esto sin cables, como la sin par Pinito del Oro, que se subía a una silla a 2 patas colgada de un trapecio sin red! Gachas está contenta, pero tiene como un miedo a caer al vacío y hacerse un chichón de los de Zipi y Zape, que, lamentablemente, nunca tuvo ocasión de ver en la realidad, tan prominentes y rojos ellos.
Ante la primera experiencia wifi, dan ganas (al menos a Gachas) de escribir una Oda Triunfal a la manera de Álvaro de Campos, rollo ¡Hola, internet sin cables mientras me tomo un té verde!, ¡Hola, router invisible globalizante!
Ay, qué alegría sin hilos. Como la que sintieron nuestros abuelos al hablar por primera vez por teléfono con los parientes emigrados a Argentina o Alemaña. ¡Viva, viva la tecnología! ¡adiós a los cibersitios feos con gotelé, luz fluorescente de techo y adolescentes videojugando!
sábado, septiembre 10, 2005
Telefónica vuelve a nombrar
Cómo le gusta a Telefónica emplear los nombres propios que ella cree más representativos de la España de hoy en su publicidad. Gachas, a raíz de otro anuncio en prensa, ya trató este tema en otro post, pero es que el de hoy es distinto y trae más nombres. Aquí van todos copiaditos:
Jordi-Alicia-Walter-Felipe-Nadia-Camilo-Carina-Gonzalo-Miriam-Inés-Rafael-Gloria-Pablo-Paola-Ramiro-Camila-Matías-Ana María-Manuel-Paco-Zuleima-Martí-Diego-Martina-Elisa-Pedro-Carlos-Óscar-Sara-Isaac-Daniela-Laura-David-Susana-Emiliano-Chema-Marc-Ramón-Julián-Salvador-Juan-Montse-Renato-Paloma-Cristina-Jorge-Iván-María-Vicente-Marisa.
Veamos: de nuevo aparece representada la España del joven y de la jóvena nacidos en democracia (Laura, Susana, Paola, Nadia, Iván...), así como la comunidad catalana (Martí, Marc, Jordi) y la recién llegada de América latina (Zuleima, Walter, Renato). El nombre de-España-de-toda-la-vida también está presente (Emiliano, Vicente, Paco, Chema...), no así la categoría "nombres de Euskadi". Muy mal, Telefonica, muy mal, a reparar la omisión e incluir ahora mismo nombres como Edurne, Gorka o Iratxe. Detecto también escasez de Maris-lo-que-sea (Cruz, Jesús, Pili etc) que sigue habiendo y muchas, además.
¿Y era realmente necesaria la presencia de un Camilo y una Camila? creo más útil suprimir uno de los dos y añadir un Diego, un Daniel o una Menchu, sinceramente.
Cómo le gusta a Telefónica emplear los nombres propios que ella cree más representativos de la España de hoy en su publicidad. Gachas, a raíz de otro anuncio en prensa, ya trató este tema en otro post, pero es que el de hoy es distinto y trae más nombres. Aquí van todos copiaditos:
Jordi-Alicia-Walter-Felipe-Nadia-Camilo-Carina-Gonzalo-Miriam-Inés-Rafael-Gloria-Pablo-Paola-Ramiro-Camila-Matías-Ana María-Manuel-Paco-Zuleima-Martí-Diego-Martina-Elisa-Pedro-Carlos-Óscar-Sara-Isaac-Daniela-Laura-David-Susana-Emiliano-Chema-Marc-Ramón-Julián-Salvador-Juan-Montse-Renato-Paloma-Cristina-Jorge-Iván-María-Vicente-Marisa.
Veamos: de nuevo aparece representada la España del joven y de la jóvena nacidos en democracia (Laura, Susana, Paola, Nadia, Iván...), así como la comunidad catalana (Martí, Marc, Jordi) y la recién llegada de América latina (Zuleima, Walter, Renato). El nombre de-España-de-toda-la-vida también está presente (Emiliano, Vicente, Paco, Chema...), no así la categoría "nombres de Euskadi". Muy mal, Telefonica, muy mal, a reparar la omisión e incluir ahora mismo nombres como Edurne, Gorka o Iratxe. Detecto también escasez de Maris-lo-que-sea (Cruz, Jesús, Pili etc) que sigue habiendo y muchas, además.
¿Y era realmente necesaria la presencia de un Camilo y una Camila? creo más útil suprimir uno de los dos y añadir un Diego, un Daniel o una Menchu, sinceramente.
jueves, septiembre 08, 2005
Gachas at Sesame Street
Gachas, tras casi 10 años viviendo en su barrio, tiene localizadas las caras y los nombres de los ninios gritones que le impiden rendir en su trabajo como debiera. Son, a saber:
- Niño Eric: el de la terraza de enfrente. Toca el violín pero ésta no es la principal fuente de molestias. En realidad es la mamá de talante dialogador de niño Eric la que incomoda enormemente a Gachas, siempre intentando hacerle comprender y razonar todo. Viva la guantá.
- Niño Javier: el del patio. Único niño que Gachas conozca con patio-de-su-casa-particular. Lo ha visto crecer, ahora es casi púber y juega en la calle con:
- Niñas del herborista Bill: de unos 13 o así. Juegan con Javier y con algún otro. Para estar siempre en el campo visual de sus papás, sólo se desplazan a lo largo de una manzana de la calle en la que está el herbolario de papá Bill y la casa de Javier. Casualmente, esa manzana es también la de Gachas.
Gachas desea con fervor que tenga lugar de una vez por todas la tradicional vuelta al cole para que esos muchachos sean de nuevo escolarizados. Qué infancia más triste, patinando y parando penaltis en un tramo de 15 metros de calle todos los días. Con lo bien que estarían en casa videojugando o enganchaos a internet como está mandado.
Gachas, tras casi 10 años viviendo en su barrio, tiene localizadas las caras y los nombres de los ninios gritones que le impiden rendir en su trabajo como debiera. Son, a saber:
- Niño Eric: el de la terraza de enfrente. Toca el violín pero ésta no es la principal fuente de molestias. En realidad es la mamá de talante dialogador de niño Eric la que incomoda enormemente a Gachas, siempre intentando hacerle comprender y razonar todo. Viva la guantá.
- Niño Javier: el del patio. Único niño que Gachas conozca con patio-de-su-casa-particular. Lo ha visto crecer, ahora es casi púber y juega en la calle con:
- Niñas del herborista Bill: de unos 13 o así. Juegan con Javier y con algún otro. Para estar siempre en el campo visual de sus papás, sólo se desplazan a lo largo de una manzana de la calle en la que está el herbolario de papá Bill y la casa de Javier. Casualmente, esa manzana es también la de Gachas.
Gachas desea con fervor que tenga lugar de una vez por todas la tradicional vuelta al cole para que esos muchachos sean de nuevo escolarizados. Qué infancia más triste, patinando y parando penaltis en un tramo de 15 metros de calle todos los días. Con lo bien que estarían en casa videojugando o enganchaos a internet como está mandado.
jueves, septiembre 01, 2005
Michel Houellebecq y el prisionero de Azkaban
Ser adulto es una decepción constante: Gachas finalmente pensaba hacer un hueco para ir a su librería multilingüe de cabecera y recoger puntualmente su ejemplar de La possibilité d´une île del sito Houellebecq, pero antes llamó al librero gabacho para asegurarse de que el libro estaba ahí y así no darse el paseo en balde. Hizo bien Gachas: resulta que el libro, como los niños, estaba viniendo de París en ese momento en un camión (así me lo dijo el librero, se me viene a la cabeza un camión tocho, tipo El diablo sobre ruedas, con una imagen gigantesca del careto de mal rollo de Houellebecq pintada en pleno container viajando por las autovías de Espagne).
Pues eso, que hasta la semana que viene nada. Adios ritual de compra del libro ("aquí tenemos a la señorita que ha adquirido el ejemplar número 100 en Madrid"), adios al fetichismo bibliográfico. Veo que los Houellebeckkies no estamos ni la mitad de organizados que los trekkies ni que los ninios fans de Harry Potter. Sob.
Ser adulto es una decepción constante: Gachas finalmente pensaba hacer un hueco para ir a su librería multilingüe de cabecera y recoger puntualmente su ejemplar de La possibilité d´une île del sito Houellebecq, pero antes llamó al librero gabacho para asegurarse de que el libro estaba ahí y así no darse el paseo en balde. Hizo bien Gachas: resulta que el libro, como los niños, estaba viniendo de París en ese momento en un camión (así me lo dijo el librero, se me viene a la cabeza un camión tocho, tipo El diablo sobre ruedas, con una imagen gigantesca del careto de mal rollo de Houellebecq pintada en pleno container viajando por las autovías de Espagne).
Pues eso, que hasta la semana que viene nada. Adios ritual de compra del libro ("aquí tenemos a la señorita que ha adquirido el ejemplar número 100 en Madrid"), adios al fetichismo bibliográfico. Veo que los Houellebeckkies no estamos ni la mitad de organizados que los trekkies ni que los ninios fans de Harry Potter. Sob.
martes, agosto 30, 2005
Kon "K" de Kafka
Para un artículo que está escribiendo, Gachas ha tenido que acceder necesariamente a la portada de un disco antiguo de los A Palo Seko. El disco que nos ocupa se titula "Y No Pasa Nada", y nos muestra a Heidi, Pedro, Clara Sesemann y Srta. Rottenmeier en actitudes indecorosísimas.
Gachas, que ha sido acusada de pija por un comentarista de su propio blog :-) , quiere seguir fomentando esa faceta de su carácter y ahora se sonroja encantada y azorada ante las barbaridades que contestan los chicos complutenses (son de Alcalá de Henares los A Palo Seko) en las entrevistas. Aquí va una muestrecilla; atención a la versión del poema de Espronceda que aparece semioculta:
De vez en cuando, me topo con gente que cataloga música como la vuestra, como "de drogadictos y delincuentes"... lo peor es que se supone que son jóvenes, al estar por debajo de los treinta... ¿que le diríais a ésta gente?
La ignorancia no tiene edad, ni yo tiempo pa’espavilarlos, déjalos ke sean felizes metidos en el pozo de la hipocresía. Oxtia, ke frase más bonita, voy a repetirla pake vean esa gente ke desde la karzel, kon 100 txutes por braazo, hachis en la pipa a toda vela, no korta la coca en la papela un atracor mercantil, sabe decir kosas silofisikas.
Para un artículo que está escribiendo, Gachas ha tenido que acceder necesariamente a la portada de un disco antiguo de los A Palo Seko. El disco que nos ocupa se titula "Y No Pasa Nada", y nos muestra a Heidi, Pedro, Clara Sesemann y Srta. Rottenmeier en actitudes indecorosísimas.
Gachas, que ha sido acusada de pija por un comentarista de su propio blog :-) , quiere seguir fomentando esa faceta de su carácter y ahora se sonroja encantada y azorada ante las barbaridades que contestan los chicos complutenses (son de Alcalá de Henares los A Palo Seko) en las entrevistas. Aquí va una muestrecilla; atención a la versión del poema de Espronceda que aparece semioculta:
De vez en cuando, me topo con gente que cataloga música como la vuestra, como "de drogadictos y delincuentes"... lo peor es que se supone que son jóvenes, al estar por debajo de los treinta... ¿que le diríais a ésta gente?
La ignorancia no tiene edad, ni yo tiempo pa’espavilarlos, déjalos ke sean felizes metidos en el pozo de la hipocresía. Oxtia, ke frase más bonita, voy a repetirla pake vean esa gente ke desde la karzel, kon 100 txutes por braazo, hachis en la pipa a toda vela, no korta la coca en la papela un atracor mercantil, sabe decir kosas silofisikas.
lunes, agosto 29, 2005
Michel Houellebecq y la Orden del Fénix
Faltan 48 horas para que pongan a la venta la nueva novela de Houellebecq, titulada digo yo que La posibilidad de una isla (traduzco literalmente del francés).
Gachas pasó el otro día por la librería multilingüe que frecuenta (humm, este comentario da un poquillo de asco: "la librería multilingüe que frecuenta") y uno de los libreros multilingües -en concreto el librero gabacho- le dijo que sí, que la novela salía el próximo miércoles y que si quería, le podían reservar un ejemplar. Gachas no tenía intención de reservar nada, pero de repente un ramalazo de infancia le sobrevino y quiso experimentar lo que sienten los ninios o los fans starwaristas ante la salida de un nuevo libro de Harry Potter o una precuela galáctica de esas.
Pero este aparente interés fanático es todo postizo, probablemente Gachas no pase a recoger su possibilité d´une île hasta la semana que viene porque ésta no le pilla bien. Dónde se ha visto que un niño jarripoterista no pase a recoger su ejemplar el día que sale porque ese-día-no-le-pilla-bien.
Mas información: http://www.houellebecq.info/
Y el artículo enterito de Angelo Rinaldi, el crítico del Figaro, que dice haberse encontrado en un banco de un parque la novela-truño (según él y un lector anónimo) de Houellebecq: http://www.lefigaro.fr/litteraire/20050818.LIT0001.html?031629
Faltan 48 horas para que pongan a la venta la nueva novela de Houellebecq, titulada digo yo que La posibilidad de una isla (traduzco literalmente del francés).
Gachas pasó el otro día por la librería multilingüe que frecuenta (humm, este comentario da un poquillo de asco: "la librería multilingüe que frecuenta") y uno de los libreros multilingües -en concreto el librero gabacho- le dijo que sí, que la novela salía el próximo miércoles y que si quería, le podían reservar un ejemplar. Gachas no tenía intención de reservar nada, pero de repente un ramalazo de infancia le sobrevino y quiso experimentar lo que sienten los ninios o los fans starwaristas ante la salida de un nuevo libro de Harry Potter o una precuela galáctica de esas.
Pero este aparente interés fanático es todo postizo, probablemente Gachas no pase a recoger su possibilité d´une île hasta la semana que viene porque ésta no le pilla bien. Dónde se ha visto que un niño jarripoterista no pase a recoger su ejemplar el día que sale porque ese-día-no-le-pilla-bien.
Mas información: http://www.houellebecq.info/
Y el artículo enterito de Angelo Rinaldi, el crítico del Figaro, que dice haberse encontrado en un banco de un parque la novela-truño (según él y un lector anónimo) de Houellebecq: http://www.lefigaro.fr/litteraire/20050818.LIT0001.html?031629
domingo, agosto 28, 2005
Gachas at Mercadillo
Cerca de casa de Gachas hay un medio solar-medio parque en el que los martes y sábados se monta un merkata de siempre lo mismo: lencería de la que da alergia, camisetas feas, vaqueros feos, pijamas feos, zapatos feos -y de plástico, además- y ya (en invierno también hay anoraques).
Gachas, que pasa por ahí cuando ocasionalmente va a hacer un poco de jogging por la zona, nunca acaba de comprender los mecanismos de autorregulación del citado mercadicho: siempre los mismos productos, los mismos compradores y los mismos vendedores -mujeres de etnia gitana, enlutás de arriba a abajo desde los 23 años por el puro vicio de enlutarse (las galeristas de Manhattan también van enlutás, todo sea dicho)- y así martes y sábado tras martes y sábado durante años.
Gachas, con tal de introducir un elemento perturbador en la dinámica del mercadillo, igual baja un día y se compra un pijama feo como un demonio que ha visto, con estampado de ovejas verdes tocadas con una especie de barretina. Total, por 3 euros (pijamas a 3 euros, guapa, mira qué pijamas tengo, a 3 euritos los pijamas, niña, mira qué pijamitas, 3 euros...).
Cerca de casa de Gachas hay un medio solar-medio parque en el que los martes y sábados se monta un merkata de siempre lo mismo: lencería de la que da alergia, camisetas feas, vaqueros feos, pijamas feos, zapatos feos -y de plástico, además- y ya (en invierno también hay anoraques).
Gachas, que pasa por ahí cuando ocasionalmente va a hacer un poco de jogging por la zona, nunca acaba de comprender los mecanismos de autorregulación del citado mercadicho: siempre los mismos productos, los mismos compradores y los mismos vendedores -mujeres de etnia gitana, enlutás de arriba a abajo desde los 23 años por el puro vicio de enlutarse (las galeristas de Manhattan también van enlutás, todo sea dicho)- y así martes y sábado tras martes y sábado durante años.
Gachas, con tal de introducir un elemento perturbador en la dinámica del mercadillo, igual baja un día y se compra un pijama feo como un demonio que ha visto, con estampado de ovejas verdes tocadas con una especie de barretina. Total, por 3 euros (pijamas a 3 euros, guapa, mira qué pijamas tengo, a 3 euritos los pijamas, niña, mira qué pijamitas, 3 euros...).
domingo, agosto 21, 2005
Figuras detestables I: la mujer adinerada de cincuenta y pico que protesta por todo
Gachas, por razones que no vienen al caso, conoce muchos ejemplos de figuras detestables de la modalidad I. El otro día, en un tren, tuvo que convivir con dos de ellas. Mostraban una queja perenne: les habían tocado asientos en sentido contrario a la marcha de la locomotora y por ello tenían la intención de denunciar hasta al mozo que reparte los auriculares para ver la peli a bordo. Frases más repetidas: "es una vergüenza", "ese no es mi problema", "cuando llegue a Madrid voy a poner una reclamación, está clarísimo".
Instaron al señorito revisor a encontrarles sendos asientos libres de los que no les parecían una vergüenza. El hombre lo hizo y al rato vino con buenas noticias: les dio los números de los asientos disponibles para que se desamargaran de una vez. En ese momento fue donde se mostró la maldad de esas damas en todo su esplendor: no se movieron de sus asientos invertidos. En realidad, sólo querían comprobar si el empleado estaba realmente a sus órdenes. ¡¡¡¡Brrrr!!!! Gachas quiso matarlas repetidas veces, especialmente a una de ellas que se parecía fuertemente a un Javier Marías con pendientes de perlas.
Pero para desagraviar, ese tipo de señora poderosa y antipática de la España de hoy sigue practicando la obra de caridad tradicional: a un ciego que buscaba el W.C. que hay entre vagón y vagón ellas enseguida le dieron las indicaciones pertinentes ("sí, sí, por ahí va bien, siga recto") para evitar que el caballero se la sacara en el vagón-cafetería por error.
Pero, paradójicamente, consuela saber que siempre, siempre, nos quedará la señora adinerada y borde de cincuenta y pico con su mocasín Tod´s de suela tachuelada en goma que continúa por detrás.
Gachas, por razones que no vienen al caso, conoce muchos ejemplos de figuras detestables de la modalidad I. El otro día, en un tren, tuvo que convivir con dos de ellas. Mostraban una queja perenne: les habían tocado asientos en sentido contrario a la marcha de la locomotora y por ello tenían la intención de denunciar hasta al mozo que reparte los auriculares para ver la peli a bordo. Frases más repetidas: "es una vergüenza", "ese no es mi problema", "cuando llegue a Madrid voy a poner una reclamación, está clarísimo".
Instaron al señorito revisor a encontrarles sendos asientos libres de los que no les parecían una vergüenza. El hombre lo hizo y al rato vino con buenas noticias: les dio los números de los asientos disponibles para que se desamargaran de una vez. En ese momento fue donde se mostró la maldad de esas damas en todo su esplendor: no se movieron de sus asientos invertidos. En realidad, sólo querían comprobar si el empleado estaba realmente a sus órdenes. ¡¡¡¡Brrrr!!!! Gachas quiso matarlas repetidas veces, especialmente a una de ellas que se parecía fuertemente a un Javier Marías con pendientes de perlas.
Pero para desagraviar, ese tipo de señora poderosa y antipática de la España de hoy sigue practicando la obra de caridad tradicional: a un ciego que buscaba el W.C. que hay entre vagón y vagón ellas enseguida le dieron las indicaciones pertinentes ("sí, sí, por ahí va bien, siga recto") para evitar que el caballero se la sacara en el vagón-cafetería por error.
Pero, paradójicamente, consuela saber que siempre, siempre, nos quedará la señora adinerada y borde de cincuenta y pico con su mocasín Tod´s de suela tachuelada en goma que continúa por detrás.
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